Para el doctor en sociología e investigador de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady), Luis Ramírez Carrillo, la democracia interna en los partidos políticos quedó borrada y ahora practican la estrategia de designación de candidatos que ellos quieren o al más fuerte económica y políticamente, en detrimento de sus simpatizantes.
Entrevistado sobre los procesos de selección de los precandidatos del PAN a alcaldes y diputados locales, que ayer cerró sus registros, y de los candidatos del PRI que rindieron protesta, el analista político señala que ningún partido de México ejerce la democracia interna y los candidatos no se someten al escrutiño de sus simpatizantes, de modo que la palabra democracia la han borrado de sus procesos partidistas.
Ahora las designaciones van en función del poder económico, poder político y aquellos que demuestran efectividad electoral, dice.
Se refiere a la toma de protesta de los candidatos del PRI en el Polifórum Zamná, y en su opinión fue una demostración de fortaleza institucional, de poder partidista y fuerza gubernamental, que puede manejar a la burocracia y sus programas a favor de sus candidatos.
“El PRI dio un paso firme para armar una estructura ganadora, ganó ese partido porque demostró capacidad de gestión al mantener a quienes tenían otras aspiraciones y deben mostrar buena cara, aunque por dentro estén inconformes”, indica. “El PRI anotó un primer gol al adelantarse con la foto de que fue respetuoso de la equidad de género y mostrar una cara de unidad, pero que es ficticia porque el proceso interno dejó mucha gente dolida, como Jorge Carlos Ramírez Marín que aspiraba a la gubernatura y le dieron una senaduría, o Liborio Vidal Aguilar que quería ser senador y no le dieron nada hasta ahora. En los municipios también hay inconformidad y lo más seguro es que el día de la elección haya una desbandada y apoyen a otros candidatos”.
También dice que en la confirmación de candidatos del PRI se vio la mano del gobernador Rolando Zapata porque hubo disciplina institucional, hubo orden y evitó la desbandada de los inconformes, que tuvieron que “arrollar su cola” y sumarse a la unidad ficticia.
Además, la estrategia de continuidad que enarbola el candidato al gobierno Mauricio Sahuí Rivero no es garantía para convencer a los electores, agrega.
Y recuerda que Patricio Patrón Laviada, gobernador del PAN, entregó una buena administración estatal, con muchos avances, pero la ciudadanía no votó por el PAN ni por el candidato que daría continuidad a su proyecto.
Lo mismo le puede pasar al PRI si no ofrece un proyecto a futuro, aún con las fortalezas que ha logrado el gobernador, advierte.
Por el lado del PAN, todavía hay muchas dudas de si podrá demostrar la misma fuerza del PRI en un evento masivo. Está en duda su unidad y si cumplirá la paridad de género femenil porque aún no define las candidaturas y también tiene problemas de inconformidad en la selección de sus candidatos en los municipios y distritos, agrega.
Paradójicamente, señala, el PAN tiene a los candidatos más fuertes para el gobierno del Estado (Mauricio Vila Dosal) y la alcaldía de Mérida (Renán Barrera Concha), y el PRI a los más débiles (Sahuí Rivero y Víctor Caballero Durán, respectivamente), pero a la postre, el PRI tiene un partido más fuerte y el PAN es más débil.
Este último punto es el que debe reforzar el partido de oposición porque le podría costar las elecciones, aun cuando tenga los candidatos más populares, considera. Necesita competir con un partido fuerte.
Respecto a la campaña que se iniciará el mes próximo, Ramírez Carrillo anticipa que los ciudadanos seguramente verán “sangre, sudor y lágrimas por los ataques en los medios”, cree que habrá menos propuestas que solucionen los grandes problemas sociales y los candidatos y partidos afrontarán un escenario ciudadano de desesperanza y molestia social porque en el país hay una sensación y sentimiento de inconformidad por la situación de carestía de la vida.
Los candidatos del PRI y PAN tendrán que saber darle respuestas a ese malestar social genérico, abunda. Deberán motivar a los electores de por qué deberán votar por ellos, deberán demostrar cuál es la diferencia y sobre todo el PRI deberá afrontar la descalificación del gobierno de Peña Nieto.
“Las fortalezas que logró Rolando Zapata no significa un voto automático para el PRI y su candidato”, señaló. “Si el PRI se basa en lo que ya hizo el gobierno del Estado puede perder la elección, necesita propuestas creíbles a futuro y vendérsela a los electores. A diferencia del PAN, éste no enfrenta la descalificación por su mal gobierno, pero sí deberá bajarle la soberbia a sus candidatos y construir estrategias que resuelvan las necesidades del pueblo porque es al que no se le ha atendido”.— Joaquín Chan Caamal
Ramírez Carrillo pronosticó grandes sorpresas en la elección del 1 de julio próximo, sobre todo del partido Morena porque podría capitalizar las inconformidades que haya en el PRI y el PAN. Todavía no se percibe si los hombres fuertes del PRI que quedaron fuera de los cargos que les interesaba tendrá consecuencias, pero en los sondeos que realiza el investigador con la base ciudadana de los municipios, muchos priistas consideran que el candidato fuerte y ganador era Jorge Carlos Ramírez porque tiene cercanía con las bases, es la conexión más confiable con los políticos del centro del país y era el hombre de confianza del presidente Peña Nieto, pero no quedó en el puesto que quería.
De Liborio Vidal, dice que hasta ahora no se ve que vaya a operar para Morena, pero sus simpatizantes del oriente del Estado pueden castigar al PRI por marginarlo.
Pronóstico Sorpresas
Luis Ramírez Carrillo pronostica sorpresas en la elección, sobre todo del partido Morena.
Inconformidad
Podría capitalizar la inconformidad que haya en el PRI y el PAN, dice.
Ramírez Marín
Aún no percibe si tendrá consecuencias que los hombres fuertes del PRI hayan quedado fuera de los cargos que les interesaban, pero en los sondeos que realiza con la base ciudadana de los municipios, muchos priistas consideran que el candidato fuerte y ganador era Jorge Carlos Ramírez por su cercanía con las bases, es la conexión más confiable con los políticos del centro del país y era el hombre de confianza del presidente Enrique Peña Nieto.
Posibilidad de castigo
De Liborio Vidal, dice que hasta ahora no se ve que vaya a operar para Morena, pero sus simpatizantes del oriente del Estado pueden castigar al PRI por marginarlo.
