Pablo Duarte Sánchez

A los campesinos no les hacen caso, señala la Unorca

Pablo Duarte Sánchez, coordinador estatal de la Unión Nacional de Organizaciones Regionales Campesinas Autónomas (Unorca), manifestó que la destrucción arqueológica y ecológica que realizó la empresa Enerall en tierras de Tizimín es muestra de que los grandes capitales destruyen lo que sea con tal de obtener jugosas ganancias.

“El desarrollo con grandes capitales implica destrucción. A los empresarios les vale un comino la cultura, la depredación y la historia”, señaló. “Lo que buscan es una ganancia extrema, y el devastar para crear su negocio es porque creen que eso es lo justo para ellos”.

El líder de la Unorca se preguntó dónde está el gobierno para que aplique las leyes. Si un pequeño productor ocasionara una cuestión de ese tipo, seguro ya estaría en la cárcel; si ve a un campesino que corta leña, seguro lo encarcela, pero al gran empresario que destruye se le premia.

Las grandes empresas tienen todo el apoyo y el dinero para sus proyectos porque la lógica del gobierno es ser su aliado, dijo, y por ello las dependencias operan a favor de los grandes capitales que llegan al Estado.

“Destruyen por su interés de ser más ricos, destruyen la cultura, ecología, historia y la vida con tal de ganar”, dijo. “El campesino siente impotencia, no le hacen caso”.

Enerall rellenó un cenote, destruyó tres vestigios y se dice que enterró 4.5 toneladas de fertilizantes en forma clandestina, como ya informamos.— Joaquín Chan C.

 

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