Ejemplo de reforestación

Un profesor lleva más de 16 años sembrando vida
domingo, 24 de octubre de 2021 · 01:30
Un profesor lleva más de 16 años sembrando vida Todos los días desde hace más de 16 años, el maestro Álvaro Quiñones Palma lleva al cabo la misma rutina; rellena botellas de plástico con agua de pozo, cuidadosamente las coloca en su vehículo y se marcha a una de las salidas de su pueblo para poner su “granito de arena” en la conservación del medio ambiente. El maestro “Baluch”, como es conocido en la comunidad de Sinanché, ha sembrado más de cien árboles en una de las entradas de su pueblo, la carretera que conecta con el puerto de San Crisanto. De esos árboles, actualmente sobrevivien 65, los cuales todos los días son regados y atendidos por el profesor. El activista relata que comenzó a sembrar árboles de flamboyán y ramón para darle vista y sombra a la entrada del pueblo, así como para contribuir en la reforestación y servir como ejemplo a las nuevas generaciones. “Como maestro que soy, sembrar árboles es una ejemplo para las generaciones, así como estoy ayudando al medio ambiente, más ahora que la situación está difícil, hay que sembrar árboles; yo me adelanté, comencé ha sembrar desde hace 16 años”, indica. “El objetivo de esto es motivar a la gente a que sea más consiente del medio ambiente, esto salud”. Cuando el maestro Quiñones comenzó a sembrar sus arbolitos, no solo se enfrentó a los retos propios de la naturaleza, también se topó con la maldad humana. En ocasiones, cuando el maestro llegaba a regar se encontraba con algunas plantas quebradas, pisoteadas o deshojadas. De igual manera se ha enfrentado al problema de la basura, ya que algunos automovilistas suelen arrojar su basura o estrellan botellas de vidrio contra las plantas y la entrada de su rancho, el cual se encuentra en la zona. “No batallo con los animales, batallo con las personas”, lamenta. El maestro asegura que pese a las criticas e incluso al daño que las personas realizaban a sus árboles, él no se dio por vencido y continuó sembrando. “Cuando comencé a sembrar los árboles todos se burlaban de mí, me decían: ‘Estás loco, cuando amplíen la carretera te lo van a quitar’. Pero yo estudié las distancias de una carretera, por eso lo puse 40 centímetros pegado a la albarrada, así cuando ampliaran la carretera no los dañarían”, comenta. Y efectivamente, cuando se llevo al cabo la ampliación de la carretera, los árboles que sembró fueron respetados por los encargados de las obras. En sequía Actualmente, en época de sequía las personas cortan los ramones que el maestro ha sembrado, en casi todas esas ocasiones no piden permiso para hacerlo, pero al profesor no se enoja, siempre y cuando no se dañe al árbol. “Para la sequía me los cortan, se los llevan a sus animales, pero hasta cierto punto no creas que me molesto, yo voy conociendo a la gente, sé que me iban a hacer estas cosas, conozco la idiosincrasia de la gente”, indica. De igual manera invita a las personas a seguir su ejemplo y aprovechar los espacios disponibles en sus hogares. “Esto lo pueden hacer todos los que tienen voluntad, hasta en los mismos patios de sus casas. Hay muchos patios abandonados. Si lo hacen en su casa van a tener sombra, van a tener alimento para sus borreguitos, sentados ahí en el parque no lo van a hacer”, indica. Pese al tiempo que lleva reforestando, el maestro no fue invitado al programa “Sembrando vida” del gobierno federal. “Un día pregunté si el programa es para gente humilde o para gente que trabaja”, lamenta.— Rosa Quiñones

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