''Quería hablar con su mamá'': testimonio del casero de José Eduardo

José Eduardo Ravelo no aceptó ayuda para ir al hospital, pues esperaba a su mamá para hacerlo
lunes, 23 de agosto de 2021 · 06:03

José Eduardo tenía pocos meses de radicar en Mérida y apenas dos viviendo en un departamento en la colonia Uxmal San Pablo, pero ya tenía conflictos con los vecinos y locatarios de comercios cercanos. ¿La razón? Su adicción a las drogas.

En sus cinco sentidos, José Eduardo era un joven callado que no hablaba mucho y hasta podría decirse huraño. Llegaba al edificio, saludaba a los que se encontraba a su paso y se dirigía a su departamento.

Tras ingerir drogas, solía tener episodios erráticos y con tendencia a causarse daño a sí mismo. Esto incluso derivó en que le pidieran abandonar el departamento que ocupaba en un tiempo determinado, pero luego el joven falleció y esto ya no se concretó. Fue su madre quien acudió al lugar a recoger sus cosas.

Testimonio de su casero

Un hombre de la tercera edad que administra un comercio y el edificio donde rentaba el cuarto señala que apenas vivió dos meses en ese lugar y casi no hablaba con nadie, simplemente llegaba y por un pasillo junto al comercio caminaba para llegar hasta su cuarto.

El día de los hechos, el 24 de julio, el hombre vio al joven entre las 10 y las 11 de la mañana. Asegura que se veía “mal”, por lo cual le sugirió acudir al doctor.

“Me  entrevisto con él el sábado 24 de julio porque se asoma y se veía  en malas condiciones, me pide que llame una ambulancia.  Le comento que la ambulancia no iba a venir, pero le marco y le doy la bocina para que explicara lo que sentía. En el 9-1-1 le dijeron que no iba a venir”, señala el hombre.

“Le ofrecí entonces 100 pesos y le pedí un Uber para que lo lleve al O’Horán, pero no lo aceptó. Me dijo que quería hablar con su mamá y no sé si logra llamarle. El caso es que me dice que se quiere ir a su cuarto a descansar y se  mete a descansar”.

El hombre ya no vuelve a ver al joven, pero pidió a uno de sus empleados que lo mantuviera vigilado, ya que José Eduardo  presentaba visibles problemas para respirar.

“No sea que se muera aquí”, le habría dicho.

Antes de ese momento el hombre ya había ofrecido su ayuda al veracruzano, pues sus problemas con las drogas no podía ocultarlos e incluso su comportamiento a causa de las mismas ya le había causado conflicto con los vecinos y locatarios de comercios cercanos.

“Una vez se encaramó ahí arriba (en un muro) y se quería aventar donde están las piedras”, señaló indicando un rincón con piedras y trozos de concreto.

Intervienen agentes de la SSP

José Eduardo ya había tenido un contacto con agentes de  la Secretaría de Seguridad Púbica (SSP), pues en una ocasión  vulneró  el acceso de un negocio cercano para entrar y servirse comida porque tenía hambre.

 Esa vez,  elementos de la  SSP atendieron el reporte   y el joven   escapó a su departamento; como el dueño del lugar ya sabía dónde vivía  les dijo a los policías, que acudieron a platicar con José Eduardo.

El administrador del edificio donde rentaba el cuarto asegura que debido a las quejas de los inquilinos y los locatarios, se le pidió que abandonara el departamento en una fecha que no indicó, pero que al parecer era a fines de julio. Presuntamente el joven aceptó y se comprometió a dejar el sitio, pero “se vino todo esto” y fue su madre quien acudió a recoger sus cosas.

El hombre señala que ha declarado todo a las autoridades, pero que  el caso se ha politizado tanto que lo que menos se ha hecho es buscar justicia.

“Es lamentable que el tema se haya enredado tanto por causas políticas y esto evite que se le haga justicia al muchacho. Ojalá se solucione”.

Su centro de trabajo

A unos kilómetros de ahí, en la verdulería “La Siembra”, donde el joven trabajaba, no quisieron dar información. Prefieren mantener el silencio y aseguran que se ha dicho a los investigadores lo necesario. Reconocen que laboró ahí y que el día de los hechos llegó a laborar y  no se quedó, sin abundar en detalles.

Un vecino que frecuenta el lugar y pide el anonimato por temor a represalias señala que el día de los hechos el joven estaba visiblemente alterado y “no era raro verlo en esas condiciones”. 

Más información sobre el caso, en este apartado.

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