Policía

Movilización tras reporte de hombre "sospechoso" en el centro de Mérida

domingo, 23 de enero de 2022 · 05:00

Los policías quedaron como perplejos. Lo miraron, le hablaron, trataron en varias ocasiones de llamar su atención, pero él simplemente los ignoró; al fin y al cabo no cometió algún delito.

“¿Qué es lo que pasa, comandante?”, se le preguntó al encargado de la unidad 5923 de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), pero su respuesta confirmó lo anterior: “¡No lo sé!”.

 

Sin embargo, el movimiento policial era inusitado, al menos 10 elementos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) llegaron a bordo de diferentes unidades y rodearon a un hombre que aparentaba tener 50 años de edad, por sus barbas blancas que contrastaban con su tono de piel. El hombre estaba sentado bajo la marquesina de un edificio departamental ubicado a unos cuantos metros de la Plaza de Toros de Mérida.

“Unos dicen que desde ayer en la mañana está aquí, otros dicen que en la tarde. No dice nada, no sabemos nada, él no quiere hablar”, comentó otro policía, quien supuso que el hombre habría llegado de algún país de Centroamérica, del Caribe, ya que con él tenía una maleta y un sombrero, además en algún momento pronunció palabras en inglés y en otros, golpeaba el piso simulando tocar algún tipo de percusión como los bongos, un tambor o alguno similar cuya música, al parecer, estaba en su cabeza.

Un "hombre sospechoso"

Los oficiales no sabían qué hacer, la encargada de mencionado edificio “denunció” que había un hombre “sospechoso” sentado a las puertas del lugar y llegaron a prestar auxilio, pero aquel no había cometido ningún delito, a simple vista. Nada más estaba sentado sobre una cobija, se estiraba, se frotaba la cara y no molestaba a ninguna persona.

Entonces los agentes comenzaron a hacer llamadas telefónicas, así estuvieron durante casi una hora, buscando orientación de otros mandos policiacos o buscando ayuda en alguna otra dependencia como el Instituto Nacional de Migración (INM).

Curiosamente por la zona pasó una camioneta de esta dependencia federal. Uno de los policías se acercó al vehículo que hacía su alto en un semáforo y le comentó a los ocupantes que había una persona cuya situación migratoria desconocían, pero estos solo le indicaron al policía que si había algún delito que lo detengan, pues ellos no podían intervenir y, al cambiar la luz del semáforo a verde, se fueron.

Las llamadas continuaron, mientras algunos policías estaban con el aparato pegado a las orejas exponiendo la “situación”, uno de ellos se acercó al hombre y le ofreció un refresco, pero éste, enojado, lo aventó hacia la carretera. “No se deja ayudar”, dijo el policía.

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