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En Yucatán no deberían existir calesas jaladas por caballos: agrupación

Condenan el uso de caballos para jalar las calesas
miércoles, 26 de enero de 2022 · 05:45

Las calesas jaladas por caballos no deberían existir en Yucatán, consideró Maribel Sánchez, integrante de las organizaciones rescatistas de animales que se han manifestado a favor de las calesas eléctricas y no las arrastradas por equinos, y responsable de Mano Canina.

A su vez, Elsa Arceo, representante de la agrupación Rescatistas Independientes Unidos y promotora de los derechos de todas las especies, lamentó que Yucatán sea el primer lugar en maltrato animal y que los casos de desplomes de caballos que jalan calesas sean más seguidos debido a diferentes causas, por lo cual abogan por que las calesas sean eléctricas.

En seguimiento al caso de un desplome de un caballo que jalaba una calesa en Izamal el domingo 23 pasado, Maribel Sánchez consideró que este caso se suma a otros más que han ocurrido en diferentes lugares y, por tanto, las autoridades deben tomar cartas en el asunto.

Ella comentó que la organización pertenece a movimiento de protectoras y rescatistas que han manifestado que no deben existir las calesas de caballo, sino las calesas eléctricas.

Han hecho manifestaciones sobre el tema, en el Monumento a la Patria debido a que han observado sufrimiento en los equinos y que han observado que un mismo caballo se usa por horas por dos caleseros, en horarios de la mañana y de la tarde y noche, recordó.

La rescatista lamentó que a los caballos de calesas no les den comida y agua para que no hagan sus necesidades fisiológicas en la calle. Además, están mucho tiempo debajo del sol. Les han puesto sombrillas y bolsas en la parte trasera para evitar que el sol le dé directamente y el excremento caiga al suelo.

Maribel Sánchez dijo que solo basta ver las condiciones de sol, falta de hidratación del animal y cansancio para que un equino se desplome.

“Los caleseros han dicho que eso ocurre porque los equinos resbalan en el pavimento, y no creemos que sea esa causa”.

 

¿Qué sucedió con los caballos que se desplomaron en Izamal?

Ayer sucedió otro caso, del que informamos en la página 8 de esta sección. El calesero argumentó un resbalón.

Igual reiteró que los equinos sufren en las condiciones mencionadas. No duda que haya caleseros que se preocupen por la debida atención, pero lamentablemente por uno pagan todos.

El calesero no ve como el animalito se cansa, él tiene horario laboral, pero para el caballo no hay descanso, lamentó.

Luego reiteró que los equinos deben tener un lugar apropiado, techado, alimentación, hidratación, vitaminas, entre otros, para su debido cuidado y por ningún motivo estar bajo el sol y el sereno.

El animal sufre; si no, ¿por qué se desploman?, se preguntó.

Otros poblados ya tienen calesas eléctricas, ¿nosotros por qué no?, planteó

Elsa Arceo dijo que “como agrupación y protectora de todos los derechos de todas las especies (manifiesto) mi total indignación y vergüenza ante estos acontecimientos en Izamal, donde el calesero no sabía qué hacer, con total incapacidad de manejar la situación”.

No sabía si fue por el calor, por las más de 12 horas de viajes posiblemente sin una alimentación adecuada y malos tratos, qué fin tendrá el pobre caballito”.

¿Qué se debe hacer para proteger a los equinos?

Una verdadera ley y asertiva para la protección de todos los equinos que hoy trabajan a marchas forzadas donde existen las calesas o calandrias en los municipios del estado, pues estamos en contra de las formas de uso y condiciones en que se encuentran los equinos que son utilizados para las calesas en el municipio de Mérida y otros del estado.

“No solo es el caso de Izamal, tenemos datos de 2013, 2015, 2018, 2019, 2020, 2021 y el de hace unos días”, dijo.

Los años mencionados solo fueron en Mérida y de los que se sabe. Hay otros de los que no se sabe: caballos desplomados, desmayados, camiones que los golpean y se asustan, pierden el equilibrio y caen, otros resbalados por estar mojado el asfalto, por calor intenso, agotados, bajo lluvias torrenciales, otros más heridos porque el calesero baja a comprar un refresco y por descuido se desboca el equino, lo golpea un autobús y cae muerto.

En diciembre de 2020 se atrevieron a llenar al caballo con luces multicolores alrededor de la cabeza, sin importarle a caleseros y dueños que la visión de un equino es sumamente importante para galopar. No les importó la visión mínima que el equino tenía, y así por el estilo son algunas atrocidades que se suscitan en Mérida, que de blanca no tiene nada, se indicó.

 

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