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Mujeres seguras en Yucatán: ¿Qué falta en el estado ''más seguro''?

Gina Villagómez Valdés, integrante del Frente por los Derechos de las Mujeres en Yucatán, reflexiona sobre la consciencia de la sociedad yucateca en materia de género.
domingo, 8 de mayo de 2022 · 06:00

Al plan estatal de atención a la violencia contra las mujeres le faltan dos componentes muy importantes que ya establece la ley: una gran campaña de prevención y el cambio de cultura ciudadana que debe empezar desde la educación básica, manifestó la doctora Gina Villagómez Valdés, integrante del Frente por los Derechos de las Mujeres en Yucatán.

En una primera entrega de la entrevista con la activista e investigadora de la Universidad Autónoma de Yucatán, que publicamos anteayer viernes, reconoció que el gobierno del estado, por medio de la Secretaría de Mujeres, la Fiscalía General y los ayuntamientos realizan acciones para una mejora en la atención del problema de la violencia contra las mujeres, la violencia familiar y la violencia vicaria.

Gina Villagómez consideró que estos cambios en la política pública para la atención y acceso rápido a la justicia, que ha emprendido el gobierno estatal, es fruto de la presión que ejercen las agrupaciones de la sociedad civil y la prensa, que es la aliada de las activistas.

Sí sirve la presión pública, las autoridades se sienten fiscalizadas. Y aquí tenemos como aliados a los medios de comunicación; sin el apoyo de los medios, otra cosa sería”, señaló. “A mi particularmente, el Diario de Yucatán me ha apoyado en los casi 30 años de activismo que tengo. Soy testigo de cómo esta alianza es muy importante como presión social. Cuando se cambia la ley es porque hay presión de la sociedad civil, los procesos de justicia se dan, tenemos un ejemplo claro en el caso de la joven Debanhi (Escobar, de Nuevo León), esta presión social puso al descubierto un fenómeno nacional que nos está matando emocionalmente a las mujeres. Luego no se entiende por qué las jóvenes pintan los monumentos por la desesperación y el enojo”.

Presión social, una mejora en la atención

La investigadora reiteró que la presión social denunciada a través de la prensa sí contribuye a una mejora en la atención del grave problema de la violencia femenil, sí se llega a la sanción, al menos se configuran los delitos, pero es un proceso muy doloroso. Primero hay que atreverse a denunciar y luego afrontar una lucha emocional.

En el caso de las denuncias contra los esposos o parejas agresores, la mujer se pregunta interiormente cómo le va a quitar el papá a sus hijos, si se divorcia quién la va a mantener, está enamorada de él y no lo puede meter a la cárcel, una misma minimiza las agresiones porque hay una dependencia emocional, económica y social, y la censura social. Aun cuando haya divorcios inteligentes por acuerdo mutuo de las parejas, la sociedad no lo asimila en forma positiva y te marca “como divorciada”.

Y si cuando llegas al Ministerio Público a interponer la denuncia contra el agresor, el funcionario te dice: “esto es cárcel, si lo mete a la cárcel, quién les va a mantener”. Con solo ese comentario, la mujer reflexiona, agarra de nuevo sus papeles y se retira”.

La sociedad yucateca, más consciente

La doctora Villagómez cree que en Yucatán ya hay un gran movimiento ciudadano que está consciente de lo que es la violencia familiar, femenil y contra la niñez, ya hay mejores leyes, ya se dan algunas sentencias, ya hay planes de atención, ya hay protocolos y casas de protección. Todos estos pocos avances es por la alianza que hay entre las activistas y los medios de comunicación.

“Donde no se ha trabajado y sería fundamental en la lucha contra la violencia femenil es en el sistema educativo formal. Aquí todavía hace falta mucho por avanzar”, reconoció. “En vez que hagan nuevos libros de textos que hablan de chairos, fifís y tienen intenciones de ideologizar a la población, deberían hacer nuevas formas educativas para que los niños y niñas sepan qué es la violencia, que no debe de ser aceptada, que no es natural, que tienen el derecho a elegir casarte, que no es un fin de las mujeres ni de los hombres. Hay que quitar una serie de errores y estereotipos que están presentes en la cultura del yucateco y el sector educativo tiene una gran deuda en los procesos de enseñanza-aprendizaje y contenidos, sobre todo en los niveles básico y medio superior”.

“Por otro lado, tenemos una estupenda Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia en Yucatán, pero lamentablemente no cumple los cuatro aspectos fundamentales”, reiteró. “El primero es la prevención. Un ejemplo exitoso de una campaña de prevención lo vimos en la pandemia del Covid donde decían ‘quédate en casa, usa cubrebocas y lávate las manos’. Lo repitieron en los medios y redes sociales hasta el cansancio, de modo que la sociedad pasó por alto la contracampaña que hizo el doctor López Gatel y el presidente López Obrador sobre el uso del cubrebocas”.

“Esa es una buena estrategia de prevención, se necesita dinero, pero también muchas ganas de hacerlo y compromiso político”, subrayó. “Se dio una buena estrategia mediática contra la pandemia. Esa es la que debemos tener para la prevención de problemas fuertes, como la que se hace ahora contra el abuso de las drogas”.

Estas estrategias de prevención bien articuladas y con una difusión insistente se debe de aplicar para el cuidado de la salud porque cambia la cultura patriarcal machista muy acentuada en Yucatán, señaló. (Continuará).

 

 

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