El inicio del nuevo ciclo escolar alcanzó su momento culmen cuando cerca de medio millón de estudiantes de nivel básico y poco más de 23,000 docentes retornaron a las aulas una vez que finalizó el período de las vacaciones de verano.
También reanudaron labores unos 93,000 alumnos de secundaria y sus casi 7,000 profesores.
A estos niveles educativos hay que sumar los miles de estudiantes de nivel medio superior que acuden a las preparatorias y centros de bachillerato de los sistemas públicos y privado de Yucatán y todos aquellos alumnos de diversas carreras profesionales, que desde principios de agosto se integraron a sus universidades e instituciones educativas de nivel superior.
El ciclo escolar trae consigo un fenómeno que no es nuevo en Mérida y tampoco privativo de la capital del estado, y aunque en buena medida es un factor de peso en su prevalencia, no es del todo culpa de las escuelas el que se suscite, sino más bien es una consecuencia de factores que se suman para generar el caos vial.
El problema se agudiza en horas pico en puntos estratégicos de ciudad, o dicho de otro modo, cuando las vialidades colapsan porque todos quieren llegar a tiempo a un determinado punto.
Por estas fechas, ya sea muy temprano por la mañana, al medio día o ya entrada la tarde y noche se hacen evidentes los problemas de vialidad en los alrededores de los centros educativos de Mérida.
Largas filas de vehículos esperando aproximarse a la entrada de la escuela para que los padres de familia puedan dejar a sus hijos a salvo, pero no es éste el único punto donde se evidencia el problema.
El tránsito vehicular por las calles y avenidas de la ciudad se incrementa notablemente haciendo dificultoso el avance fluido. Un ejemplo son los entronques de las entradas a Mérida desde el Anillo Periférico, donde también se presentan una sobresaturación de tránsito vehicular.
Consecuencia de una sobredemanda de servicio, el sistema de transporte urbano de pasajeros también resiente los efectos del súbito incremento del número de personas que requieren ser transportados de forma ágil. Son tantos los usuarios, que los concesionarios del servicio no se dan abasto pues la demanda supera el número de autobuses y taxis colectivos disponibles.
Hay que agregar también a este escenario las vialidades cerradas o parcialmente cerradas por obras que se llevan al cabo en las mismas, como por ejemplo la calle 60 del centro de Mérida, desde la Plaza Grande hasta el parque de Santa Ana y de la calle 47 desde la 56 hasta la 48, la calle 39 desde la 50 hasta Periférico oriente y las obras del Tren Maya en las cercanías de Teya.
La Mérida que muchos disfrutaron de niños es muy distinta a la Mérida de los nietos. Territorialmente la capital del estado ha crecido de forma exponencial en las dos últimas décadas y ahora abarca unos 800 kilómetros cuadrados de superficie.— Emanuel Rincón Becerra
