La vicepresidenta de la Anspac sede Mérida, María Eugenia Chapur Dájer de Abraham, y la presidenta, María Cristina Castaldi Fitzmaurice de López, en el marco de la junta nacional de la agrupación en esta ciudad
La vicepresidenta de la Anspac sede Mérida, María Eugenia Chapur Dájer de Abraham, y la presidenta, María Cristina Castaldi Fitzmaurice de López, en el marco de la junta nacional de la agrupación en esta ciudad

Con más de cuatro décadas de presencia en Yucatán y 52 años de trayectoria en el país, la labor de la Asociación Nacional Pro Superación Personal (Anspac) busca ir más allá de impartir cursos: espera fortalecer a las personas desde su dignidad, autoestima y entorno familiar para impactar positivamente en la comunidad.

Ese trabajo, sostenido por voluntariado y formación constante, tuvo recientemente un escaparate importante con la realización en Mérida de la junta nacional de la asociación, que reunió a liderazgos de todo el país para definir metas, revisar resultados y fortalecer sus programas.

Para la presidenta de la Anspac sede Mérida, María Cristina Castaldi Fitzmaurice de López, haber sido anfitriones de este encuentro representó un reto de gran magnitud, pero también una oportunidad para mostrar el alcance del trabajo que realiza la organización en el estado.

“Es una junta muy importante para nosotros, de 100% trabajo”, explica al señalar que el evento permitió analizar la misión de la asociación, las campañas y líneas de acción que se aplicarán durante el próximo ciclo anual.

La sede yucateca fue elegida hace poco más de un año para albergar la reunión, lo que implicó meses de planeación y la integración de un equipo de trabajo conformado por 35 personas, quienes coordinaron la logística de un encuentro que reunió a 140 asistentes entre líderes de sedes, representantes empresariales y directivos nacionales.

“Trabajamos con mucho corazón, responsabilidad y entrega”, expresa María Castaldi, quien destaca que la organización nacional mantiene estándares estrictos para el desarrollo de sus actividades, por lo que la preparación demandó esfuerzo y compromiso colectivo.

La Junta Nacional Anspac se realiza cada año con el objetivo de capacitar, reforzar lineamientos institucionales y establecer metas para las diferentes sedes del país.

En esta edición participaron 116 líderes provenientes de 55 sedes nacionales, además de representantes empresariales y directivos de la asociación.

Por causas de fuerza mayor la presidenta nacional no pudo asistir, por lo que la vicepresidenta asumió la conducción de los trabajos.

María Eugenia Chapur Dájer de Abraham, vicepresidenta de la Anspac Mérida, destaca que estos encuentros permiten revisar resultados, fortalecer procesos y actualizar los programas que se ejecutan en las comunidades y empresas.

“Es una institución muy profesional”, afirma, al señalar que precisamente esa estructura organizativa ha permitido que Anspac permanezca vigente durante más de medio siglo, adaptándose a distintos contextos sin perder de vista su misión formativa.

Fundada en 1974 en Monterrey, Nuevo León, Anspac surgió ante la preocupación de un grupo de personas por la pérdida de valores y la desintegración familiar, con el propósito de promover la superación integral de la persona y fortalecer el núcleo familiar como base de la sociedad.

Actualmente tiene presencia en 64 ciudades de México, 10 países de Latinoamérica, Estados Unidos y Madrid, España.

A escala nacional, la asociación reporta más de 74,000 socios distribuidos en 3,135 unidades de trabajo, donde se imparten cursos de desarrollo humano, valores y crecimiento integral mediante voluntariado previamente capacitado.

Empresas como Cemex, Coca-Cola, FEMSA, Sigma y Bachoco han respaldado los programas de Anspac como parte de sus estrategias de responsabilidad social.

En Yucatán, la presencia de Anspac supera los 40 años y hoy día mantiene 40 unidades activas mediante tres programas: “Camino a la Superación”, enfocado en mujeres; “Descubre tu Camino”, dirigido a jóvenes; y “Retos”, orientado al ámbito empresarial.

En conjunto, estos programas atienden a más de 570 personas con el acompañamiento de más de 100 animadoras voluntarias.

De acuerdo con María Chapur, el eje de la organización radica en ayudar a las personas a reconocerse valiosas, fortalecer su autoestima y trasladar ese crecimiento al entorno familiar y social.

“Buscamos que las personas se autovaloren, reconozcan su dignidad y que eso repercuta en su familia y comunidad. Es una labor muy bonita, cambia vidas”, expresa.