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Aconsejan no perder de vista al PRI y a Morena

Foro “Los nuevos protagonistas de la política en Yucatán”, con Luis Ramírez Carrillo, Rocío Quintal López, Patricia McCarthy Caballero, y Efraín Poot Capetillo realizado en el Redacción del Diario de Yucatan en la Imagen para la foto oficial - Foto de José Valerio Caamal Balam

Con las elecciones de 2018, ¿cuáles partidos se fortalecieron y cuáles se debilitaron en Yucatán?

Las respuestas apuntan al PRI como el gran perdedor, sin hacer a un lado al PRD. Y también hay coincidencia en que Morena fue el ganador, con un avance en cierta forma previsible.

“Para mí, el PRI fue el mayor perdedor”, señala la doctora Rocío Quintal López al responder a la pregunta planteada durante el foro que organizó Grupo Megamedia sobre los nuevos protagonistas de la política yucateca.

Fuerte avance

Y de inmediato subraya que lo llamativo fue la fuerza que mostró el partido Morena, cuya votación se disparó si se le compara con la que había obtenido hace tres años.

Los resultados de Morena, añade la investigadora de la Uady, se traducen también en una ruptura del bipartidismo en Yucatán.

Sigue vivo

Patricia McCarthy Caballero, integrante del Frente Cívico Familiar y exconsejera del desaparecido IFE, también considera al PRI como el gran perdedor en la elección de 2018, pero advierte: en Yucatán todavía mantiene una fuerza importante, que no tiene en otros estados, y no hay que perderlo de vista.

Sobre los ganadores, coincide en que Morena se vio ampliamente favorecido con el arrastre de Andrés Manuel López Obrador.

Sin estructura

Hace notar que ese avance en Yucatán no se explicaría sin el arraigo de quien fue el candidato presidencial de Morena, porque este partido no tiene una estructura firme en la entidad.

Efraín Poot Capetillo, también investigador de la Uady, señala que de los partidos tradicionales el más debilitado en el ámbito nacional es el PRD, por sus discrepancias internas que se trasladan a la escena local.

También opina que el PAN, que ganó la gubernatura del Estado y conservó la alcaldía de Mérida, está enfrascado en un proceso de reorganización que incluirá cambios de dirigencias municipales a mediados del año.

En cuanto a Morena, el maestro Poot Capetillo indica que indudablemente tuvo un crecimiento espectacular y señala que uno de sus mayores retos será generar respaldo electoral con una postura más firme que le permita más avance.

Ruptura en el PRI

Luis Ramírez Carrillo, tercer investigador de la Uady participante en el foro, señala que el resultado electoral negativo para el PRI llevó a una ruptura fuerte de los grupos que controlaban secciones muy particulares del partido y ahora es clara la lucha por ver quién se queda con los restos del priismo, en alusión al proceso para renovar la dirigencia estatal.

Dice que para Morena todo fue ganancia real. En cuanto al PAN, apunta que es obvio que el resultado le favoreció, pero se pregunta: ¿ganó el PAN o ganaron Mauricio Vila y un grupo particular de poder dentro del PAN?

Los cuatro participantes en el foro también subrayan que los resultados de las elecciones de 2018 abrieron incógnitas y nuevos retos para los partidos. Una de las voces se pregunta si el triunfo del PAN en la gubernatura del Estado podría explicarse sin alianzas y sin decisiones importantes dentro del PRI.

En nuestra edición digital (yucatan.com.mx) se podrán leer las intervenciones íntegras de los cuatro expertos.— ÁNGEL NOH ESTRADA

A continuación, las respuestas:

Rocío Quintal.— Si revisamos y comparamos los resultados de las elecciones de 2015 y 2018 vemos que en el 2015 el PRI tuvo el mayor porcentaje de votos para diputados federales y locales, así como presidentes municipales, alcanzando un 43% del total de los votos, contra un 36% del PAN y tan solo un 3% de votos para Morena.

Tres años después vemos que el PAN ganó la gubernatura, conservó la alcaldía de Mérida y obtuvo el mayor porcentaje de votos para diputados federales. Sin embargo, respecto a 2015 vemos que perdió un 5% de los votos.

En 2018 el PRI, que para mí fue el mayor perdedor de estas elecciones, con un 12% del total de votos en relación con 2015, obtuvo la mayor votación porcentual para senadores y conservó la mayoría de diputaciones locales y presidencias municipales del interior del Estado, pero perdió la gubernatura, lo cual se traduce en una pérdida importante de los mecanismos de control corporativo, de acceso a las clientelas y, por supuesto, de acceso a los recursos que durante mucho tiempo le permitieron hacer y deshacer sin tregua, sin límite y sin cuestionamiento.

Para mí, la mayor novedad es la irrupción con la fuerza que ha tenido el partido Morena en el Estado, que pasó de una votación porcentual de un 3% a un 23% en 2018, un 20% más. No alcanzó la mayoría en muchos puestos, pero sí por primera vez logró tener representantes en diputaciones locales y federales y en tres municipios del interior del Estado. También aquí en Yucatán AMLO fue el candidato a la Presidencia que más votos tuvo.

Esta reconfiguración rompe de manera radical con el bipartidismo y nos pone en un escenario que va a cambiar, o está cambiando. La confrontación ya no es entre el PRI y el PAN, Vemos la opción de este tercer partido, aunque pueden pasar muchas cosas, dependiendo de cómo se vaya moviendo el fenómeno AMLO.

Patricia McCarthy.— Coincido en que el gran perdedor fue el PRI, aunque yo diría que todavía tiene una fuerza importantísima que no tiene en otros estados. Sigue siendo Yucatán uno de los bastiones importantes para el PRI. No solamente logró conservar diez diputaciones de mayoría, y eso es algo súper importante, sino que gobierna en el 54% de las alcaldías, aunque de 67 bajó a 58.

La fuerza del PRI sigue siendo importante, no connuevos liderazgos. Creo que con los de siempre, pero es un partido que si bien tuvo menor votación y perdió la gubernatura, seguramente se está reestructurando con miras al siguiente proceso electoral.

Ahora Morena se vio favorecido. Sin duda es la mayor sorpresa. Aquí no se explicaría el resultado si no hubiera sido por AMLO, porque no hay una estrutura de partido. Decir que se favoreció al partido es mucho decir. Yo creo que no tenemos partido. Allí no hay una estructura firme, o al menos no la conocemos. Los liderazgos son endebles.

Habrá que estar atentos a ver cómo se recompone, o de qué figuras se vale para crecer. Seguramente seguirán haciendo esto de los videojuegos que se van comiendo a los demás, los “pacman”. Creo que asó están creciendo, comiendo a los liderazgos, identificando liderazgos no solo políticos sino de otra índole en las comunidades: religiosos, económicos, etcétera, para crecer.

En el caso del PAN, efectivamente recupera la gubernatura. Ahora, ¿es solamente efecto de la fortaleza de un partido o consecuencia de alianzas, de rupturas en el PRI?

Yo creo que son ambas cosas. El PAN sí recupera la gubernatura, pero no creo que podamos explicar este resultado si no hubiera atrás algunas decisiones importantes dentro del PRI, algunos acuerdos, algunas alianzas.

Efraín Poot.— Yo creo que de los viejo partidos tradicionales, el más debilitado a nivel nacional y local es el Partido de la Revolución Democrática, y esto obedece a sus luchas de carácter interno, y lo observamos localmente.

Localmente todavía están en esa disputa por el control de la dirigencia estatal y hay dos grupos bien identificados: aquellos que fueron por la vía independiente y son los que controlan la dirigencia estatal, y otros que le apostaron a la alianza con Acción Nacional y que algunas de sus cabezas tienen cargos públicos en el gobierno estatal de Acción Nacional.

Por supuesto, otros partidos políticos, por el fenómeno del triunfo arrasador de Morena a nivel nacional y en muchos estados, también están debilitados.

El Partido Acción Nacional está enfrascado en una lucha por intentar salir a flote con la nueva dirigencia nacional, y en la entidad está en proceso de reorganización, pero hay una dirigencia y va a iniciar con un proceso de cambio de dirigencias municipales a mediados de año.

Digamos que localmente Acción Nacional resultó fortalecido por el triunfo tanto en el municipio de Mérida como en el gobierno del Estado y la representación, aunque es debilitada, en el Congreso estatal. Aquí comparte con Morena una presencia similar.

El PRI sí fue debilitado, aunque su retroceso en el principal cargo local no fue tal en los municipios, donde todavía tiene fortaleza.

En este momento Morena tuvo un crecimiento espectacular. No sé si llamarle fortalecimiento. Creo que será uno de sus retos: generar apoyo electoral en una postura más firme, que le permita seguir avanzando en las siguientes elecciones locales y federales.

Luis Ramírez.— La situación en sí es interesante si la vemos desde arriba. El resultado es, primero, una fragmentación de las estructuras políticas y de las estructuras partidistas, que no son lo mismo, pero se confunden mucho.

Cuando hablamos de estucturas partidistas vemos que el resultado negativo para el PRI, por ejemplo, llevó a una ruptura fuerte de los grupos que controlaban secciones muy particulares del partido, es decir, perdieron los controles a nivel urbano, a nivel de los movimientos territoriales en el campo, a nivel de las alianzas en el Congreso, etcétera.

Lo mismo sucedió en el caso del PAN, es decir, se cambiaron cosas que no se tenían que cambiar de pronto. Se perdieron municipios que no se iban a perder, se ganó en municipios que no se iba a ganar. O sea, las estructuras, tanto las de poder formal como las de gobierno, se fragmentaron en todos los partidos. En algunos casos la fragmentación significó, por supuesto, una ganancia. Morena es el único donde no podemos señalar esto. Para Morena todo ha sido ganancia realmente.

La fragmentación de las estructuras de poder y partidistas lleva también a una balcanización de los centros de poder real, es decir, de los actores políticos más activos, los que tienen mas recursos, tanto de relaciones políticas como de capacidad de conseguir dinero.

Obvio, el PAN ganó, pero la pregunta es: ¿ganó el PAN o ganaron Mauricio Vila y un grupo particular de poder dentro del PAN?

En realidad la pregunta es: en este proceso de reconstrucción, ¿tendrá Mauricio Vila la fuerza suficiente para mirar hacia abajo y hacia los lados y volverse el líder de su partido, negociando una estructura fuerte y poderosa a nivel local, o empezará a definirse cada vez más como un individuo que va a ir por su cuenta buscando posiciones políticas para sí mismo después de esos seis años?

 

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