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Advierten del mal manejo residual en las empresas

Encharcamiento en la calle 56-A del Centro. Especialistas en temas ambientales advierten que las empresas deben procurar un buen manejo de sus aguas residuales a fin de no dañar el acuífero

El desarrollo, “a costa del agua”

Las actividades agropecuarias y el abastecimiento urbano, industrial y de servicios alteran el ciclo del agua, evitan su renovación natural y ponen en riesgo a todos los componentes del sistema hidrológico, con afectaciones a los recursos naturales, muchas veces irreversibles, señalan especialistas sobre el problema del agua en Yucatán.

El ingeniero civil Rodrigo López Ávila, con maestría en Saneamiento Urbano, coincide con esas apreciaciones y da un panorama más amplio de esta situación.

A su decir, el agua subterránea de la Península está muy contaminada; universidades y académicos han detectado y demostrado este problema desde hace años, principalmente los 90’s. Pero las autoridades no le han tomado la debida atención.

El experto resaltó que el gobierno no se atrevía a tocar los intereses de los principales contaminadores: las empresas e industrias.

En esos años, y hasta ahora, apuntó, se les dio entrada a todas esas compañías en esta región, donde el agua prácticamente se regala, para desarrollar el estado y se permitía el no cumplimiento de la normatividad federal de descarga de aguas residuales. “La empresas usan agua, pero la devuelven sucia y las autoridades lo permitían con tal de atraer capital e inversión, pero a costa de un bien natural”.

“¿Qué pasa? Se construía una planta de tratamiento de agua, pero para que funcione correctamente se le debe dar un mantenimiento constante. Luego de seis meses se abandona la planta y el agua pasa por ella, pero la planta ya no funciona. Al empresario no le cabe estar pagando, destinar un porcentaje de sus ganancias a la operación y mantenimiento de la planta”.

El experto resaltó que este problema se da en las industrias que más consumen agua: ganadería, agricultura, alimentos y turismo.

Entonces, precisó que la producción de todas estas industrias ha crecido en los últimos años no solo para satisfacer la demanda del estado, sino de otros países; se siguen expandiendo y creando más plantas y demás sin un orden, y en complicidad con los gobiernos, con la excusa de generar inversión, empleos y demás.

A pesar de que tienen dinero, no invierten en sus plantas y nadie les obliga a tenerlas en orden, a diferencia de otros países del mundo donde son responsables de cuidar el agua y no solo se fijan en sus ganancias, expresa.

En la agricultura, dijo, es sabido el problema del mal uso de los pesticidas, fertilizantes y agroquímicos. Hay malas prácticas.

El turismo también contamina, apuntó, por el exceso de personas que llegan al estado en temporada alta y que hacen sus necesidades sanitarias. Hay más uso de agua residual y no hay infraestructura para tratarla.

Aunado a esto, dijo los restaurantes no se hacen cargo de sus aguas residuales. No tienen, en su mayoría, plantas de aguas de tratamiento, usan fosas sépticas, aseguró, por lo que estos negocios usan a los piperos para transportan sus desechos cuando sus fosas se llenan.

“Poco a poco hemos contaminado las reservas de agua dulce, pero es tanta el agua limpia que se filtra de la lluvia, que es difícil que se contamine toda el agua”, señaló el entrevistado.

“Sin embargo, se dan alteraciones del medio ambiente: el agua subterránea contaminada llega al mar, los arrecifes han desaparecido al igual que varios cenotes, se acaba con ciertas especies de flora y fauna, se dan enfermedades gastrointestinales…”, apuntó.

En el peor de los casos, añadió, el agua que proporciona la Japay también se afectará, aunque eso ocurriría dentro de varios años.

El ingeniero López Ávila exhortó a las autoridades a que apliquen la ley, “no es excusa que se contamine un recurso natural porque empresas den inversión y crecimiento económico al estado”.— Abraham Bote Tun

Agua Empresas

Miguel Viena, representante de la Unión de Recolectores del Estado de Yucatán, habló de la polución.

Las fosas

Según afirmó, en los restaurantes y otros negocios se usan pipas para transportar los desechos de sus fosas sépticas y no hay dónde depositarlos, no le dan mantenimiento a los sumideros y esperan hasta que éstos rebosen, dañando el manto freático. En unos años el agua ya no se podría tomar, advirtió. Además, dijo, falta cultura en los ciudadanos para que mantengan en buen estado las fosas sépticas de sus casas.

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