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Ante chatarra electrónica

Pedro Arango

Alertan de dañino bombardeo con las redes sociales

En estos tiempos de emergencia sanitaria y económica, a causa del coronavirus Covid-19, el psicólogo Pedro Luis Arango Torrejón lanza una alerta: “Mucho cuidado con lo que leemos, mucho filtro con lo que recibimos como información veraz”.

Y es que, de acuerdo con el especialista, desde antes de la aparición del Covid-19 el mundo se enfrenta a una pandemia de publicaciones, con un potencial de propagación más fuerte que el propio coronavirus, pero hoy el tema cobra más actualidad por los dañinos efectos en una población que vive con miedos y angustia en medio de la contingencia.

Incluso, compara esa “chatarra electrónica” con la llamada comida chatarra, que puede parecer atractiva pero no aporta beneficios.

Se trata, explica, de información que se difunde en las redes sociales y otros medios digitales, cuya utilidad se distorsiona.

“La información llega sin que la solicitemos, la chatarra electrónica se pega sin que la busquemos, la publicidad nos abruma con soluciones fantasiosas a las problemáticas humanas”, añade.

Débiles y vulnerables

El psicólogo Arango Torrejón, quien durante muchos años ha brindado sus servicios a los Centros de Integración Juvenil (CIJ), dice lo siguiente:

—Estamos en un momento inédito por la presencia de una amenaza a la salud humana. Estamos validando con hechos dolorosos que somos sumamente débiles, vulnerables y frágiles como raza a muchas cosas que no podemos controlar.

—Se supone que todo comenzó en la provincia china de Wuhan, que es la séptima ciudad más grande del vasto territorio chino, con una población aproximada de 11 millones de personas, siendo considerada además entre las 50 ciudades más grandes y pobladas del mundo.

—A finales de 2019 se desata un virus denominado posteriormente Covid-19, que causó la contaminación de más de 82 mil chinos en muy poco tiempo, teniendo un índice de letalidad muy bajo según datos que ofrecieron los chinos a la Organización Mundial de la Salud (OMS). Sin embargo, la cantidad de cifras y datos que se han aportado en relación con contaminados, curados y fallecidos son realmente cantidades aproximadas e inexactas en todo el planeta.

—A partir de este acontecimiento pienso: ¿es una situación provocada? ¿Es un virus que surgió por azar? ¿Fue la combinación de muchos factores biológicos? Y si fue provocado, ¿cuál es la finalidad de causar tanto daño? Y los que promovieron este fenómeno, ¿no midieron la fuerza de propagación del virus y del daño?

—A partir de estas interrogantes puede surgir un sinnúmero indefinido de preguntas, dudas y cuestionamientos que harían interminable esta reflexión.

—Ahora nuestro cerebro ha creado una conexión entre palabras a las cuáles le damos un significado especial, por el contexto en el que estamos. Son palabras que adquieren un significado relevante y atemorizante: cuarentena, tapabocas, ingresos, contagios, aislamientos y, por supuesto coronavirus, probablemente la palabra más mencionada en todo el planeta en los últimos tres meses y en especial en el último mes y medio. Y nos ronda con mucha cercanía la palabra muerte, que nos causa sensaciones difíciles de explicar.

—No existe la menor duda de que lo que sentimos está directamente relacionado con lo que pensamos, y si suponemos que estamos en una situación de peligro inminente, donde nuestra integridad física y psicológica está en tela de juicio y la de nuestros seres más queridos y allegados, pues entonces hay que pensar que nuestras glándulas suprarrenales secretan mayor cantidad de adrenalina y podemos pasar de la fase de alarma y resistencia a una etapa de agotamiento, donde el bombardeo de información a la que somos sometidos durante 24 horas puede generar un debilitamiento del sistema inmunológico, antes de hacer los ajustes necesarios a la situación de incertidumbre que estamos viviendo y experimentando.

Otro tipo de pandemia

—Tenemos acceso a publicar (en las redes sociales) lo que deseamos. A mi juicio, existe una pandemia de publicaciones desde mucho antes de la aparición del coronavirus y sabemos que una publicación, cualquiera que sea, tiene un fuerte potencial de propagación más fuerte que el coronavirus.

—Las redes sociales son un excelente instrumento de difusión de información valiosa. Son un importantísimo vehículo de comunicación y una vía idónea para nutrirnos de contenidos que puedan enriquecernos como seres humanos.

—Sin embargo, es muy probable que se esté distorsionando la utilidad que nos pueden brindar. Así como existe la comida chatarra, así se emiten mensajes e informaciones que desnutren el cerebro humano, órgano que requiere en nuestros tiempos de fortalezas, de informaciones que nos permitan cuestionar nuestro sistema de creencias tradicionales para poder enfrentar y manejar los retos actuales y convertirlos en desafíos, en la búsqueda constante de herramientas sanas.

—Surgen términos nuevos como “geek”, que se refiere a personas fascinadas con la tecnología que usan estos medios como método único de expresión. Entonces, podemos modificarnos nosotros, usando la tecnología en función de lo útil, de lo valioso, de lo nutritivo, captando lo que nos ofrezca una perspectiva hacia el desarrollo.

—Es complicado, por supuesto, porque la información llega sin que la solicitemos, la chatarra electrónica se pega sin que la busquemos, la publicidad nos abruma con soluciones fantasiosas a las problemáticas humanas, pero siempre el ingenio humano ha logrado traspasar fronteras e imponerse aun en las situaciones más letales y difíciles.

—Viktor Frankl (neurólogo y psiquiatra austríaco que sobrevivió al Holocausto), con su experiencia en los campos de concentración nos dejó un legado con una frase que hoy cobra mucha vigencia: “When we are no longer able to chance a situation, we are challenged to change ourselves”. La traducción es: “Cuando ya no podemos cambiar una determinada situación, tenemos el reto de cambiarnos a nosotros mismos”.

Filtro y bombardeo

—Mucho cuidado con lo que leemos, mucho filtro con lo que recibimos como información veraz. Tenemos la obligación de usar un filtro muy fino, como cualidad necesaria en nuestros tiempos, que es la que nos permite asimilar de mejor manera todo el bombardeo de datos, cifras, informaciones e imágenes que llegan a nuestras funciones psicológicas y promueven lecturas e interpretaciones que requieren evaluaciones constantes y necesarias.

—Es el momento de nuevas habilidades para poder moldear las informaciones que nos están aplastando por momentos y modifican nuestro estado de ánimo.

—Propongo retomar esta frase de (Friedrich) Nietzsche: “…Fue el hombre quien para sobrevivir empezó a infundir valor a las cosas, él y solo él fue el que confirió sentido a las cosas…” Entonces, sigamos, pero con la frase del recién fallecido y admirable artista español Luis Eduardo Aute: “…Vivir es un accidente, un ejercicio de gozo y placer…”— ÁNGEL NOH ESTRADA

Las redes Pandemia

Pedro Arango advierte de una pandemia que ya hacía daño mucho antes que el Covid-19.

Nada que nutra

Se trata, explica el psicólogo, de una pandemia de publicaciones que llegan mediante las redes sociales sin que nadie las busque y las solicite, con contenidos que no nutren y caen en el concepto de “chatarra electrónica”.

Pensar y sentir

El especialista de los Centros de Integración Juvenil (CIJ) subraya que en esta emergencia el cerebro ha creado conexión entre palabras que atemorizan. Y lo que sentimos, enfatiza, está relacionado en forma directa con lo que pensamos.

De una fase a otra

Para dar idea del efecto que causa la “chatarra electrónica” señala que al suponer la persona que está en peligro inminente, las glándulas suprarrenales secretan más adrenalina y se puede pasar de la fase de alarma y resistencia a la del agotamiento, con efectos en el sistema inmunológico.

Cuidados y filtro

Propone tener mucho cuidado con lo que se lee y aplicar un filtro con todo lo que se recibe como información veraz, para asimilar mejor el bombardeo de datos, cifras e imágenes.

Asesinatos y amenazas