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Alianzas dominarán el horizonte

Foto: Megamedia

 

Pactos, acuerdos y convenios para que los personajes que aspiran a subir peldaños en la escalera de la política local, estatal y nacional marcarán el horizonte de Yucatán en los próximos tres años.

En opinión de los cuatro expertos que participaron en el foro, además de las alianzas partidistas o personales que se puedan tejer en el andamiaje de las instituciones, el acceso de los políticos a los recursos de los programas sociales marcarían el rumbo de sus proyectos comunes o propios.

A pesar de la presencia tradicional del bipartidismo marcado por el PRI y el PAN en el estado, la irrupción sorpresiva de Morena en el escenario regional, fruto del fenómeno Andrés Manuel López Obrador, hoy convertido en Presidente, también jugaría a favor o contra alguna de las tres organizaciones, que como un tablero de ajedrez moverían sus piezas en busca de un cargo, para algunos largamente anhelado.

Sin embargo, añejos vicios, como el asistencialismo y el clientelismo que como un cáncer se extendería entre los potenciales electores en las elecciones intermedias, también podría echar por tierra los esfuerzos de mayor participación ciudadana en la toma de decisiones de los gobernantes en turno.

Aquí sus comentarios a la pregunta ¿Cómo vislumbran en los próximos tres años el panorama político en Mérida y en Yucatán?

El maestro Efraín Poot Capetillo señala que “el rumbo que tomen las diversas fuerzas políticas locales en los próximos tres años dependerá de los procesos de la reorganización partidista y de las relaciones con los grupos económicos y civiles con los distintos niveles de gobierno. Algunos de los partidos actuales quizás no se mantendrán como fuerzas importantes y en los siguientes tres años se presenten por última vez en las elecciones intermedias. Pero también surgirían otros partidos que tendrán su registro condicional y podrían ser tomados en cuenta impulsados con personajes que tienen presencia nacional en ciertas regiones del país. Eso podría incidir en las circunstancias y los procesos.

“En los próximos tres años veo al alcalde Renán Barrera intensificando su trabajo por la ciudad, por la posibilidad de reelegirse. Repetir en el cargo y después buscar la candidatura por la gubernatura de Yucatán en seis años.

“Si se consideran las interpretaciones, es importante la redisposición de la estructura de la organización de los partidos políticos a fin de que generen mecanismos para la disputa legítima de las postulaciones de las candidaturas de manera tal que al canalizarlas sean con el menor daño posible.

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“Veo al gobernador Mauricio Vila buscando concretar su propia agenda, sentando las bases en sintonía con lo que ocurra a nivel nacional para propiciar las condiciones. También vislumbro la reestructuración del Poder Judicial, un reto que tiene enfrente. Según su perfil y desempeño como alcalde de Mérida, lo veo privilegiando la colaboración con los distintos niveles de gobierno, buscando el acercamiento con las esferas de carácter legal para replicar de arriba a abajo con los municipios que no son de su partido. Ello le daría mayor credibilidad para construir prestigio y confianza entre los diversos niveles de gobierno. Visualizo las alianzas y contraalianzas y de nuevo la movilidad de políticos de un partido a otro”, eso llegó para quedarse, obedece al reacomodamiento de esas viejas prácticas de los políticos que no se sienten representados o agredidos por los caminos o decisiones que tomaron sus antiguos partidos. Habrá un reacomodamiento de las fuerzas locales, lo que implica el debilitamiento y el fortalecimiento de algunas organizaciones añade.

“Sin duda, mucho de eso requiere de una reinvención de los partidos políticos tradicionales y de la adecuación de sus programas de gobierno, de sus propuestas acordes a una sociedad que ya cambió, que no es la misma de la década de los años 80 y 90, que se transformó de forma dramática. Creo que los partidos y los políticos tienen que darle voz y volver a sentir el pulso de la sociedad”, sugiere el investigador.

El doctor Luis Ramírez destaca que “las palabras claves para entender la situación política en Yucatán serán alianzas y el acceso a programas sociales”.

“Los escenarios que se vayan configurando dependerán mucho de la capacidad de los partidos para hacer alianzas políticas en este proceso de tres años.

“Por ejemplo, Joaquín Díaz y Morena tienen la obligación de demostrar que se configuran como partido político para que dentro de dos años y medio pueden planear y elegir a un número suficiente de candidatos a presidentes municipales. Esa será la jugada, quizás no se pueda ganar Mérida, y se concentrarían en ganar espacios en regiones donde existen redes políticas importantes. Por ejemplo, en el oriente del estado, en Valladolid, Tizimín, Las Coloradas, etcétera, y tratar de ganar un cierto espacio en Mérida. Si logran eso, Huacho estaría demostrando que va fortaleciendo al partido del Presidente en el escenario de Yucatán, y además demostraría que una de sus mayores cualidades es la capacidad de movilización de terrenos, es un buen recuperador de campos y podría tejer redes. Su estrategia será construir el partido, primero de abajo hacia arriba, de afuera hacia adentro, y tratar de demostrar que él tiene liderazgo y el partido sí pueda crecer en el interior de Yucatán, aunque no tanto en la capital.

“Del lado del PAN. Es el partido que tratará de concretar las mayores alianzas con el PRI. Tendrá el problema de repartir, y el gobernador será el fiel de la balanza, ya que buscará que no se impongan a candidatos que no sean cercanos a él y eso generaría problemas dentro del partido, en los municipios. Ahí el PAN tendrá que tener más ‘feeling’ si quiere que el gobernador del Estado palomee a un número razonable de candidatos a presidencias municipales y diputaciones con posibilidades de ganar, para evitar que numerosos votantes se inclinen por el PRI o por Morena.

“Y en el caso del PRI, tiene una estrategia, la de tratar de unificar sus liderazgos. Sin embargo, al PRI se le olvida que en esa tendencia de construir liderazgos de trabajo real que le espera para dentro de tres años está el definir a los candidatos a las presidencias municipales. Y ahí, el simple reparto de cuotas no será importante, porque si el PRI no puede asegurar dinero suficiente para afianzar apoyos no solo para las campañas, sino para generar figuras que en los municipios tengan suficientes seguidores, otorgando recursos, entonces se verá en la alta posibilidad de perder un número importante de votantes.

El PRI sabe que si pierde la mitad de las presidencias municipales que actualmente detenta estará prácticamente pulverizado como partido”, insiste el doctor Ramírez. Aunque los líderes puedan moverse con mayor facilidad, siguiendo una tendencia, a otros partidos incluso al PAN y en cierto grado hasta a Morena, que estará muy contento de recibirlos.

“Si en los próximos dos años y medio la estrategia priista no baja de nivel, y lo veo difícil, Jorge Carlos Ramírez, que tiene una mayor presencia, seguirá con su trabajo político para lograr su objetivo, aunque veo a los demás políticos priistas que ya buscan sus propios amarres, como es el caso de Ivonne Ortega.

“Ivonne Ortega solo aparenta tener una fuerza de poder dentro del PRI, pero son montajes que hizo. Como cuando llegó a la Casa del Pueblo hace unas semanas con un protagonismo que rápidamente fue opacado por los otros grupos priistas, particularmente los de Rolando Zapata y Jorge Carlos Ramírez. Ivonne no es un personaje que vaya a operar para que el PRI local tenga mayor fuerza. No está en Ivonne la fuerza del PRI local, está mucho más en los grupos rolandistas y en los de Ramírez Marín.

“Y el tema de Huacho Díaz dependerá de la capacidad de ‘bajar’ los programas de becas y otros federales, como 60 y más, programas de carácter federal que no generan una lealtad local. Joaquín Díaz tendrá que buscar, seleccionar los programas federales que pueda aterrizar localmente para tener bases firmes en los municipios. Ese es un problema que tendrá que solucionar ya que todos los apoyos vienen muy centralizados, no están pensados para fortalecer las estructuras estatales y municipales. Morena tiene que cambiar esa lógica para crearse espacios de poder locales.

Para la doctora Rocío Quintal, en los próximos tres años habría que considerar la probable reelección en los congresos locales y federales.

“Lo que representa el PAN a nivel Mérida no le veo tantas posibilidades de que se mueva en los siguientes años. Posiblemente haya una reelección, el alcalde Renán Barrera querrá mantenerse en el escenario político. La salida de Renán de la alcaldía podría representar su muerte política o menos posibilidades para aspiraciones a largo plazo.

“Sí veo en tres años un Ayuntamiento de continuidad panista. Algo favorable de estos movimientos, estas emergencias de los actores políticos son que las personas que ahora tienen un puesto de poder y aspiran a seguir en el camino van a cuidarse de hacer las cosas lo mejor posible, al menos lo que es ante la percepción de la ciudadanía, como sería el caso de Renán Barrera. Mal haría en tener una política en la que los meridanos perciban desfalco, falta de compromiso. Al menos ese es el ideal, ya veremos si lo logra construir, pero para ahí se mueve.

“Además, hay una fuerte tradicional panista en lo que es la capital yucateca, que además representa casi el 50% del total del electorado yucateco. Por ejemplo, en 2015, cuando fueron las elecciones para alcalde, el PAN obtuvo el 45% de los votos, y para 2018, repitió el triunfo con un 44 %, apenas un punto porcentual menos, lo que no representa una pérdida de su capital político.

“En cambio sí vemos un resquebrajamiento del PRI, hay una caída estrepitosa cuando se compara que en 2015 obtuvo un 41% del total de votos para la alcaldía de Mérida, y para 2018, solo un 28%, una caída libre y sin trampolín”, analiza.

“Siempre a nivel municipal, seguramente por el efecto Andrés Manuel López Obrador, Fernando Xacur García, el candidato de Morena a la alcaldía de Mérida en 2018, obtuvo muy poca diferencia en relación con el del PRI. El PAN tuvo 211,000 votos; el PRI 132,000, y Morena, 113,000, con ningún antecedente, sin trayectoria política, pero por el efecto del fenómeno AMLO.

“Creo que a nivel local en la alcaldía de Mérida no habrá modificaciones y la clave estará en las alianzas”, recuerda la investigadora. Muy posiblemente se vean nuevas afiliaciones de personajes que por conservarse en la política, pragmáticamente se cambien a un partido para aspirar a un cargo público.

La maestra Patricia McCarthy juzga que en una perspectiva de tres a seis años ve un fortalecimiento de dos monstruos que la sociedad repudia. Se mueren y renacen con más fuerzas: el clientelismo y el asistencialismo.

“Se verá en Yucatán y en todo el país, en la falta de transparencia que tienen los programas sociales, pero no solo en los federales también en los locales, ya que la gente no distingue si están vinculados a un partido. Las personas se fijan a quién le debo el favor y quién me lo ofrece. Sí creo que habrá falta de transparencia en el manejo de los programas sociales.

“Es una buena oportunidad para hacer un llamado, para que los programas sociales tengan reglas claras. Ya se debería tener en Yucatán una Ley de Desarrollo Social que establezca, de entrada obligatoria, que los programas sociales tengan claridad en sus objetivos, en sus alcances, en sus fines, en la forma de levantar los censos y padrones, e incluso en la manera en la que los pueden perder.

“Me preocupa mucho el retroceso en esa materia. Ahora es una buena oportunidad, una llamada de atención para los gobiernos federales y estatales, porque en el caso de los municipales los toman como dádivas, ya ni siquiera como programas de asistencia. Es el primer riesgo que vislumbro y lo ejercerán quienes tengan los recursos en sus manos.

“No será exclusivo de un partido, sino que abarca a todos los que gobiernen un municipio en Yucatán y, desde luego, en el caso de Joaquín Díaz, que tendrá el control de los recursos que se asignen a la entidad, fuera de los que ya vienen etiquetados, me pregunto cómo llegarán a nivel estatal y a las comunidades del interior del estado.

“Con la figura del superdelegado, esos programas sociales, con las pocas reglas claras que hay, llegarán por la vía de un personaje vinculado a un partido que tiene una estructura de reparto que ya conocemos cuál es. Si el levantamiento del padrón de beneficiarios lo hicieron los ‘siervos de la nación’, quién realizará la entrega vía tarjetas o efectivo. Hay muchos riesgos y retrocesos en este sentido.

“Por otro lado, hablando de las escisiones, que en las pasadas elecciones permitieron al PAN ganar la gubernatura y a otros actores crecer, una de las razones de la división tiene que ver con la forma en la que se utiliza a los candidatos. En los próximos tres años los partidos tendrán que cuestionar los mecanismos para elegir a sus candidatos a fin de no generar malestar. Al no haber engranajes con bases directas, como lo hacen los partidos llamados fuertes pero no los nuevos como Morena, que se hace a nivel central, lo que podría causar escisiones que unos partidos pueden aprovechar en detrimento de otros. La forma de elegir a los candidatos en las elecciones intermedias también determinará en gran medida las escisiones y el crecimiento de los partidos.

“Otro elemento a considerar, es que a nivel estatal y en algunos municipios caracteriza o distingue a las administraciones panistas en algunas entidades del país, que es la de tratar de ser gobiernos eficientes. Esa capacidad para administrar el recurso público, que diferencia a los panistas y no a los priistas, es algo que también puede marcar diferencias. Un gobierno honesto, transparente, con un control de los recursos puede tener un impacto en la votación. También, qué tan capaces son para cumplir los problemas comunitarios, para buscar superar las condiciones de pobreza y generar igualdad. Sin embargo, creo que no habrá condiciones de igualdad con los programas asistencialistas.

“El esquema de la gobernanza, de la mayor participación de la ciudadanía en la toma de decisiones de las políticas públicas es algo que cada vez espero se incremente. En el caso de Yucatán lo vimos con la cuestión del presupuesto, en el que inicialmente la información se centró en las cúpulas empresariales, pero sí creo que se le dará mayor juego a las organizaciones de la sociedad civil, y ojalá sea de corazón aunque también se podría traducir en votos. Considero que si como sociedad se aprovecha, por ejemplo la rendición de cuentas más allá de los momentos como cuando se estructuró el Plan Estatal de Desarrollo, si hay un seguimiento y vigilancia y se tiene presencia y voz, la ciudadanía será importante en los próximos tres años. Las personas ya están conscientes del valor de su voto. A pesar de la venta y la coacción, los ciudadanos son más juiciosos de la importancia de su voto y atentos de quién gobierna, lo que se traduciría en cambios.

“Otra gran incógnita en los próximos años es qué pasará con el combate a la impunidad y el famoso sistema anticorrupción. ¿Habrá un verdadero combate a la corrupción?”, apunta la activista.— C. F. C. G.

Ahí tenemos el presunto desfalco de la administración estatal anterior, cómo se le dará seguimiento para que impere la justicia en el estado y cuánto afectará a unos y favorecerá a otros partidos o políticos, porque hoy no hay una independencia en el Poder Judicial, no la ha tenido y dependerá de la capacidad de cómo actúen los poderes en sus decisiones podrían pensar en contrapesos reales. En síntesis, a tres años, si hablamos de políticas sociales y combate a la pobreza, las noticias no son buenas.

“Habrá mucho dinero para ganar clientelismo, lo que implica un retroceso porque no hay reglas claras en los procesos legales”.

 

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