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¿Qué es un altar de Día de muertos?

“Muestra de lo sagrado”

Como cada año, en estas fechas las familias mexicanas se preparan para recibir a sus difuntos. Tradiciones y costumbres en diversos estados del país se enriquecen y adaptan a los tiempos modernos y al paso de las generaciones para sobrevivir.

“Lo importante es que se mantengan vivas nuestras tradiciones y no pierdan su esencia, que no se vuelvan folclor un evento turistero”, opinaron el investigador Freddy Humberto Poot Sosa y el presidente de la Asociación Kuuch Kab Ti Meno’ob (Cargadores del tiempo) de sacerdotes mayas de Yucatán, Edgar Peraza Chan.

Los mayistas platicaron con Diario de Yucatán sobre el origen y significado de los altares mayas, su permanencia en el pueblo y su contacto con costumbres de otras regiones.

¿Tradición?, ¿folclore?, ¿exhibición?, ¿costumbre?, ¿qué son hoy día los altares yucatecos?

¿Qué es un altar de Día de muertos?, preguntamos.

—Es la forma banalizada al referirse al sitio en que se ofrece todo tipo de ofrendas destinadas a los difuntos, que se realiza como una costumbre para honrar y recordar a familiares, amigos y otros seres queridos que han fallecido —dijo Poot Sosa.

La práctica de concursos y otros eventos realizados por autoridades durante las últimas décadas han convertido en un espectáculo una práctica que todavía se realiza como un evento privado, familiar e íntimo en honor de los difuntos en toda la Península de Yucatán, con características similares y con expresiones diversas en otras partes del país.

Como una manifestación del uso propagandístico de esta práctica ceremonial, los creadores de los concursos le adjudicaron el nombre de “janal pixan”, que incluso todavía escriben de manera incorrecta como “Hanal Pixán”, transgrediendo las normas de escritura de la lengua maya y utilizando para la nominación de la ceremonia un nombre que no tiene ninguna relación con la práctica ceremonial en honor de los difuntos.

“Janal pixan”, de acuerdo con la gramática de la lengua maayáat’aan, no significa “comida de ánimas”, es solo una ocurrencia de los promotores culturales que inventaron el término con alevoso atropello de la gramática de la lengua maya porque “la comida de las ánimas” se escribe en maya “u janal pixano’ob”, pero de todos modos el nombre no tiene nada que ver con la celebración del día de los difuntos.

¿Hay datos de su origen en Yucatán?

Sí, con la imposición de la religión católica se estableció la fecha de dicha celebración y se les permitió a los mayas y a otros pueblos conquistados realizar ceremonias para conmemorar a sus muertos.

Pero con las directrices del cristianismo mezclaron bastantes elementos de las culturas de los pueblos sometidos; en el caso particular de la entonces provincia de Yucatán, los mayas, relativos a la conmemoración de sus difuntos.

¿Esta práctica se da o daba (antes de las muestras y concursos) por igual en la zona rural que en Mérida?

Esta práctica sigue existiendo con la misma intensidad tanto en la zona rural como en las ciudades como Mérida y en todas las ciudades de la Península de Yucatán, particularmente por la gran migración hacia las zonas urbanas.

Todavía es una de las principales celebraciones de importante expresión espiritual en toda la Península y en el caso de la población maya, es la celebración de mayor importancia que existe durante el año porque salva el aspecto de la comercialización de la celebración y se manifiesta como un evento de profundo respeto y convivencia.

En ella se expresa la forma filosófica propia de entender la muerte y la vida, privilegiando el protagonismo principal para todos los seres que han partido, familiares o no. Es para nosotros los mayas una profunda manifestación de lo sagrado porque así consideramos el evento y a sus protagonistas principales, los difuntos.

¿Qué elementos debe conformar un altar de muertos yucateco y cuál es su significado?

Primero hay que aclarar que estas ofrendas no son exclusivamente yucatecas, se realizan en todo el país para estas mismas fechas y de la misma manera en toda la Península de Yucatán.

En segundo lugar, quienes realizamos estas celebraciones no entendemos que el sitio en que se depositan las ofrendas sean altares, simplemente en algún sitio cómodo de la casa en el que exista el espacio necesario para la realización de las ceremonias, que son de orientación católica.

Los principales elementos son: fotografías y utensilios de los difuntos, imágenes de santos, una cruz, diversas ofrendas de alimentos, bebidas, flores y velas.

Si se quisiera honrar a algún familiar fallecido en esta época, ¿qué elementos deben tener las ofrendas tradicionales o antiguas?

Los elementos principales antes descritos y, de acuerdo con las posibilidades de cada familia, las ofrendas suficientes que expresen el respeto y cariño hacia el familiar fallecido, como si todavía estuviera vivo y conviviendo con nosotros; la celebración se inicia el 31 de octubre y concluye el último día de noviembre. (Continuará).— Luis Iván Alpuche Escalante

 

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