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Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (1954 y 1981)

Foto: Megamedia

En estos momentos en que numerosos países —con EE.UU. a la cabeza— incumplen los acuerdos internacionales y cierran sus fronteras a demandantes de asilo, el trabajo que realiza el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR, en inglés UNHCR, United Nations High Commissioner for Refugees) es más importante que nunca.

El próximo año, Acnur llegará a su 70o. aniversario con muchos más cometidos de los que se le adjudicaron en su fundación, el 14 de abril de 1950. La Segunda Guerra Mundial había finalizado pocos años antes y la Asamblea General de la ONU creó esta Oficina para velar exclusivamente por el gran número de refugiados que había dejado la contienda.

Según la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, estas personas son las que “se encuentran fuera de su país de origen por temor a la persecución, al conflicto, la violencia u otras circunstancias que hayan perturbado gravemente el orden público y, en consecuencia, requieren protección internacional”.

Sin embargo, a lo largo de los años la labor intensa, arriesgada y valiente de asistencia y protección de la Agencia se ha ido extendiendo a otras categorías de personas, como los desplazados internos, los solicitantes de asilo, los apátridas y otras en situación similar a la de los refugiados.

A fines del año pasado había en el mundo 70.8 millones de personas desplazadas debido a guerras o persecuciones, un récord. La Agencia se enfrenta no sólo al problema de procurarles ayuda, sino al de lograr que quienes necesitan protección internacional la consigan, ya que de no hacerlo es habitual que opten por la peligrosa vía de acudir a los traficantes de personas.

En casi 70 años Acnur ha conseguido situarse en unas 120 naciones, en las que tiene distribuidas más de 270 oficinas, muchas de ellas en lugares remotos de países conflictivos como Afganistán, Iraq, Chad, Sudán o Paquistán, donde sus trabajadores se juegan la vida a diario intentando que se respete lo establecido en la Convención de Refugiados de 1951.

Su labor de protección a más de 60 millones de personas desde su creación ha sido reconocida en diversas ocasiones. La Agencia obtuvo el Nobel de la Paz dos veces: en 1954 y 1981, y el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional en 1991.

1950

Es establecida por la Asamblea de la ONU.

1951

Se crea el Estatuto de los Refugiados.

1954

Recibe su primer Nobel de la Paz.

1981

Es reconocida por 2a. vez con el galardón.

1991

Obtiene el Premio Príncipe de Asturias.

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