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Alto nivel de partículas dañinas en el polvo del Sahara en la Península

Una imagen de Izamal, con un cielo brumoso debido a la presencia del polvo del Sahara (Foto de José Candelario Pech Ku)
Una imagen de Izamal, con un cielo brumoso debido a la presencia del polvo del Sahara (Foto de José Candelario Pech Ku)

MÉRIDA.- La nube de polvo del Sahara que atraviesa la Península de Yucatán, considerada la más grande de su tipo jamás vista, contiene un nivel de concentración de partículas superior al 360% del límite máximo recomendado por la OMS para garantizar la calidad del aire.

Esta situación puede ocasionar afectaciones a la salud de leves a graves, principalmente en el aparato respiratorio, de modo que se recomienda permanecer en casa y usar cubrebocas mientras la nube abandona la Península, que se espera sea hoy viernes o mañana.

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Las partículas del polvo de Sahara, que llegan a esta zona cada año en el verano, contienen casi una veintena de elementos químicos, algunos nocivos, y algo más que preocupa a los científicos: muchas bacterias, hongos y virus originarios de África, potencialmente dañinos, cuya resistencia a los antibióticos aún se desconoce.

Tardará más tiempo que el normal

Por su gran tamaño la nube de polvo africano tardará este año en pasar por la Península de cuatro a cinco días, cuando lo habitual es un recorrido de dos días.

Su paso por la zona deja un cielo nublado y brumoso, en lugar del azul característico, densamente cargado de partículas, muchas de ellas invisibles al ojo humano, que permanecerán aquí hasta dos días más, explica Luis Ladino Moreno, investigador del Centro de Estudios de la Atmósfera de la UNAM y uno de los primeros en cuantificar este fenómeno en México.

Para medir el impacto del polvo del Sahara en Yucatán los científicos usan las partículas llamadas PM, que en inglés significa material particulado.

¿Qué tipo de partículas son?

Éstas son una mezcla de partículas sólidas grandes y oscuras como para verlas a simple vista. Otras son tan pequeñas que solo pueden detectarse mediante el uso de un microscopio electrónico.

Hay dos tamaños de este tipo de elementos que son inhalables, las PM10, con un diámetro 10 micrómetros, y la PM2.5, más finas, que miden 2.5 micrómetros.

Para tener una idea de su tamaño, son cien veces más pequeñas que el diámetro de un cabello humano.

La masa de las partículas se mide en microgramos por metro cúbico (µg/m3), que equivale a la millonésima parte de un gramo.

Superan los niveles "permitidos"

Según la estación Mérida de la Red Universitaria de Observatorios Atmosféricos, ubicada en la Facultad de Química de la Uady, hasta anteayer a las 10 la concentración promedio en 24 horas de ese material particulado en Mérida registró las siguientes cifras: para las partículas PM10, 233.4 μg m-3, y para PM2.5, 90.5 μg m-3.

Estas cantidades superan con mucho los niveles permitidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para garantizar la calidad del aire, que son para las partículas PM10 50μg m-3 y para las PM 2.5, 25μg m-3.

Es decir, en el primer caso el nivel de concentración aumentó 183.4 μg m-3, igual al 366.8%, y en el segundo el incremento fue de 65.5μg m-3, equivalente a 262%.

La población puede estar en riesgo

De acuerdo con Ladino Moreno, con estas cifras "efectivamente, la población puede estar en riesgo si se respiran estas partículas por mucho tiempo".

El investigador añade que aunque Mérida tiene una buena calidad del aire, cuando llega el polvo del Sahara ésta disminuye y sus habitantes respiran aire con niveles de concentración de partículas por encima de la Norma Mexicana y de lo recomendado por la OMS.

Ladino Moreno encabezó una investigación sobre este tema entre 2017 y 2018, que se acaba de publicar en Europa con el título "Partículas de polvo africano sobre el Caribe Occidental, parte I: Impacto en la calidad del aire en la Península de Yucatán".

Elementos químicos en el aire

En este estudio se detectaron los siguientes elementos químicos en el polvo africano que llega a Yucatán: cobre, cromo y níquel, que suelen ser muy contaminantes, así como fierro, aluminio, sílice, calcio, sodio, fósforo, magnesio, manganeso, titanio, cloro, zinc, potasio y azufre.

Este mismo estudio también comprobó la presencia de bacterias y virus como Arborescens, M. esteraromaticum, M. foliarum, M. paludícola, Microbacterium sp, Microbacterium foliorum y M. oleivoras.

Igualmente Bacillus cohnii, B. firmus, B. ncalsonii, Exygvobacterium aurantiacum y Staphylococus epidermis. Algunos de éstos son originarios de África.

El problema, afirma Ladino Moreno, es que "no sabemos si son patógenos oportunistas, resistentes a los antibióticos y qué tipo de enfermedades pueden desencadenar".

Asociado con padecimientos leves

Por ahora se sabe que el polvo del Sahara, particularmente sus partículas más grandes, está asociado con la aparición de padecimientos leves, como tos seca, dolor de garganta, picazón, ojos llorosos, estornudos y secreción nasal.

Las partículas más pequeñas quedan atrapadas en la nariz, boca y la parte superior del tracto respiratorio y se pueden asociar a trastornos respiratorios como el asma, la traqueítis, la neumonía, la rinitis alérgica y la silicosis, dice Luis Vega Meléndez, egresado del Laboratorio de Calidad del Aire, del Centro de Investigación en Materiales Avanzados, que también realiza estudios sobre el tema.

Sin embargo, añade, partículas más pequeñas pueden penetrar hacia la parte inferior del tracto respiratorio e ingresar al torrente sanguíneo, desde donde pueden afectar todos los órganos internos y causar trastornos cardiovasculares.

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