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Amargo paseo en Hunucmá

Un motociclista que suele pasar por el retén ubicado a la entrada de Hunucmá

Turistas viven un calvario al pasar el alcoholímetro

Lo que debía ser un bonito paseo en las playas de Sisal se tornó en una desagradable experiencia para Julio Silva Tronco y cuatro amigos.

Originario de Oaxaca, el joven, quien ya había visitado Yucatán, convenció a sus amigos de pasar un fin de semana en la entidad para que conozcan la playa que tanto le había gustado.

El grupo llegó el viernes 30 de agosto y se hospedó en Mérida. El sábado 31, a bordo de un Gol rentado, se tras-ladaron a Sisal, donde disfrutaron de la playa y buena comida. Hasta entonces nada había perturbado la escapada de los oaxaqueños a Yucatán.

Pero todo cambió al caer la tarde y emprender el camino de regreso a Mérida. En la carretera, alrededor de las 7 de la noche, se toparon con un retén de alcoholimetría de la Policía de Hunucmá. El conductor se sometió a la prueba y el alcoholímetro marcó 0.39, el equivalente a haber bebido una cerveza o una copa de vino.

“Yo soy abogado y sé que es el límite que marca la Ley para conducir. Sin embargo, el oficial nos dijo que el conductor lo tenía que acompañar a la Policía del municipio para resolver el asunto. Además, también se llevaría el auto”.

Julio cuenta que al cuestionar al oficial y pedirle explicaciones, éste se portó muy grosero. “A pregunta expresa sobre los motivos para dejar el auto e ir a la oficina policial, se nos dijo que todo lo teníamos que resolver con el Jurídico o que si lo queríamos resolver en el momento le diéramos $10,000 y nos dejaba ir, a lo cual nos negamos”.

Ante la negativa se esposó al conductor y fue subido a una patrulla sin mayores explicaciones. El vehículo fue conducido por una persona que no se identificó y que solo dijo que “esos eran los protocolos”.

“A llegar al departamento Jurídico nuestro compañero fue encerrado en las celdas y nos sorprendió que había muchísimos turistas tanto de Yucatán como de otros lugares, todos encerrados y con los vehículos en el depósito municipal”.

Julio cuenta que el jefe de la Unidad Jurídica les dijo que para poder irse debían pagar una multa de $7,500, pues habían violado el reglamento correspondiente en torno a conducir bajo los efectos del alcohol.

“Le comentamos que el conductor tenía una medición del 0.39, que la podía verificar, pero él respondió que él era la autoridad y que le ‘valía madre’; que si queríamos que pagáramos o que volviéramos en 36 horas por el conductor, pero que en todo caso debíamos pagar por el resguardo de la unidad”.

Julio señala que entre todos los del grupo lograron reunir $4,900, que finalmente entregaron a la Policía, con lo que lograron que a las 10 de la noche, su amigo deje los separos. Sin embargo, al momento de pedir un recibo por el pago correspondiente, solo recibieron burlas de los servidores públicos.

Julio recomienda a las policías acatar la reglamentación y no abusar de los turistas que visitan Yucatán.— Jorge Iván Canul Ek

Presunto abuso policíaco Otros datos

Julio Silva dijo que analiza la posibilidad de denunciar el abuso en Derechos Humanos.

”Hacían falta cosas”

Lo peor de todo, asegura, es que al recuperar su vehículo descubrieron que les hacían falta algunas cosas de sus maletas, pero cuando reclamaron recibieron gritos y amenazas de encerrar de nuevo a su compañero conductor.

”Eso fue una extorsión”

“Fue una experiencia bastante compleja porque si él (el conductor) hubiese tomado o tenido aliento alcohólico, nos debían dar comprobante por la multa. Eso fue una extorsión porque no nos dieron nada y encima se llevaron cosas del auto”.

”Hubo más afectados”

“Es lamentable que una visita de turismo se vuelva un calvario; no solo fuimos nosotros, mucha gente estuvo en la misma situación, y según vecinos, eso es de cada semana. Ese recurso no ingresa a las arcas municipales, se queda en la Policía y en el Jurídico”.

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