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Amnistía Internacional (1977)

Foto: Megamedia

Cartas, protestas, informes independientes… Hablar de derechos humanos es hablar de Amnistía Internacional. “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”, dijo en 1961 el abogado británico Peter Benenson, llamando a la acción. Y hoy, más de siete millones de activistas actúan de barómetro del estado de la justicia en casi todos los países del mundo.

Inspirado en el caso de unos estudiantes portugueses que habían sido detenidos y condenados por brindar por la libertad en un restaurante de Lisboa, Benenson publicó el artículo “The Forgotten Prisoners” (Los presos olvidados) en el diario “The Observer”.

En el escrito instaba a personas de todo el mundo a actuar para conseguir la liberación de seis reclusos a los que denominó “presos de conciencia”, esto es, personas encarceladas por sus convicciones políticas, religiosas u otros motivos de conciencia, que no habían recurrido a la violencia ni propugnado su uso.

Para su sorpresa, más de un millar de lectores respondieron a su llamado a la acción, que se replicó en otros países. Quizá sin darse cuenta, Benenson había creado un tipo de activismo que daría excelentes resultados en la lucha contra la injusticia y el abuso de poder: la acción conjunta de muchas personas anónimas, comunes y corrientes, que trabajan en defensa de otras personas a las que en la mayoría de los casos ni siquiera conocen.

Un movimiento internacional

Lo que empezó como una campaña puntual pronto se transformó en un movimiento internacional por la defensa de los derechos humanos de carácter permanente. Al cabo de un año, la nueva organización ya había enviado delegaciones a cuatro países para denunciar la situación de varios presos de conciencia y estaba trabajando en otros 210 casos de personas encarceladas injustamente. Hoy tiene presencia en más de 150 países y territorios.

A medida que Amnistía Internacional fue creciendo como movimiento de personas que trabajan por personas, su foco de atención se fue ampliando poco a poco a víctimas de otros tipos de abusos graves, como la tortura, las desapariciones forzadas o la pena de muerte, hasta defender en la actualidad la visión de una humanidad en la que todas las personas disfrutan de todos sus derechos humanos y viven con plena dignidad.

Con su minuciosa investigación y decidido trabajo de campaña, ayuda a combatir los abusos contra los derechos humanos en todo el mundo, lleva a torturadores ante la justicia, cambia leyes opresivas y libera a personas encarceladas por expresar su opinión, lo que la convierte en una organización incómoda para los poderosos.

En 1977 la labor de Amnistía Internacional fue recompensada con el Premio Nobel de la Paz y un año más tarde la organización fue galardonada con el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

 

1961

Nace Amnistía Internacional (AI).

1963

Sale libre el primer preso de conciencia.

1972

1a. campaña de AI contra la tortura.

1977

AI recibe el Premio Nobel de la Paz.

1980

Campaña de AI contra la pena de muerte.

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