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Año de crímenes escalofriantes en Yucatán

Foto: Megamedia

Más de cincuenta homicidios en 2020 en Yucatán

En medio de la pandemia, Yucatán vivió uno de los años más violentos del último lustro al registrarse más de 50 muertes dolosas entre homicidios y feminicidios.

Celos, pleitos al calor de las copas, uso excesivo de la fuerza, entre otras, han sido las razones de más de medio centenar de crímenes a lo largo de estos doce meses.

De acuerdo con estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la entidad ha tenido altibajos en el número de muertes dolosas: en 2016 fueron 51, en 2017 fueron 46, en 2018 la Fiscalía General del Estado abrió 55 carpetas de investigación, en 2019 fueron 36 y el año pasado 57 muertes con dolo.

Diciembre fue el mes más violento con 11 muertes, seguido de febrero y junio con seis, octubre con cinco cada uno; julio y septiembre con cuatro, y los restantes meses con una.

Los casos que más conmocionaron a la sociedad empezaron en enero, cuando un extranjero identificado como Jean Paul asesinó a su esposa de origen francés en un predio de la calle 69 entre 74 y 74A del primer cuadro de Mérida.

Jean Paul, según se supo en su momento, acuchilló y estranguló a su mujer de 80 años de edad. Después tomó el cuerpo, lo recostó en un sofá y salió a pedir ayuda.

En febrero la comunidad de Hoctún se sacudió al conocerse la manera fría y sangrienta con que un joven atacó a su padre y a su madre con un machete, causando la muerte del primero y dejando grave a la segunda, al parecer porque no le quisieron dar dinero para comprar alcohol y drogas.

Días después, en el fraccionamiento Los Arcos de Mérida, un joven dio muerte a su madre y a su abuela en un ataque de ira.

Los dos presuntos asesinos fueron detenidos por la policía y, tras respectivas audiencias iniciales, fueron enviados al psiquiátrico a petición de jueces de control.

En marzo, cuando las autoridades cancelaron lo eventos no esenciales, las clases y cerraron los comercios, se dio a conocer el caso de S. S. Y. C., una joven madre de familia que murió en manos de su pareja luego de ser brutalmente golpeada en un predio de la colonia San José Tecoh II, en Mérida.

En mayo, en una vivienda de Umán, se encontró el cuerpo de una mujer, quien antes de ser asesinada por su expareja habló por teléfono con el hermano de ella. Esta acción permitió que el hermano, junto con las autoridades, pudieran conocer el paradero de la mujer. Sin embargo cuando llegaron al lugar, la mujer ya estaba muerta.

El mismo mes la policía tomó conocimiento de cinco personas muertas en Acanceh a causa de alcohol adulterado, que compraron de manera clandestina, en medio de la ley seca en Yucatán por la pandemia.

A fines de junio se conoció uno de los crímenes más escalofriantes, cuando la Policía Estatal de Investigación encontró el cuerpo descuartizado del joven Roberto F. A. en el interior de un pozo, en un predio baldío de la colonia Leandro Valle, en Mérida.

El autor del crimen fue Izael D. C., con quien Roberto se encontró un domingo por la noche cerca de la Macro Plaza. Después de asesinar al joven, Izael lo descuartizó y arrojó algunos restos a un pozo, otros los expandió en un terreno con maleza y, se dice, trató de vender parte del cuerpo haciéndolo pasar como carne de puerco.

Durante la investigación de este crimen, Izael agredió a un policía, razón por la que fue detenido, pero posteriormente puesto en libertad; sin embargo, no se presentó a una audiencia de modo que un juez giró una orden de aprehensión para su captura. Las investigaciones continuaron y finalmente Izael fue detenido por el sangriento crimen.

Otro artero crimen se cometió en Kanasín, en julio, cuando un hombre asesinó a golpes a un menor de 4 años de edad, luego de abusar sexualmente de él y de su hermana. Meses después, la madre fue detenida y acusada de encubrir al presunto asesino, pues al parecer era de su conocimiento la violencia que ejercía sobre sus hijos y jamás lo denunció ni se lo impidió.

A mediados de ese mismo mes, en un predio de la colonia Miraflores, un hombre atacó a su padre con un martillo tras una discusión y le causó la muerte.

El 20 de agosto, un joven de 26 años de edad asesinó de un disparo a su exnovia de 21 años, en un predio de la colonia Pensiones; después se quitó la vida.

Vecinos que oyeron una discusión previa y los balazos llamaron a la policía y después de indagar por la zona fueron hallados los cadáveres, el de él en el techo de la vivienda y el de ella en la terraza, en medio de un charco de sangre.

Cinco días después, en una casa del fraccionamiento Villas Oriente de Kanasín, fue hallado el cuerpo de una mujer, cuya hijastra mandó a matar. Aunque en un principio se creyó que se trató de un feminicidio, las indagatorias revelaron que la muerte fue planeada por la hijastra, quien enojada por una supuesta infidelidad de la mujer, envío a su casa a un matón. Éste sedujo a la mujer y cuando comenzaban a tener intimidad la ultimó.

Autor material y autora intelectual ya afrontan procesos judiciales.

Un bebé

Septiembre no fue el mes menos sangriento, pues apenas el primer día se descubrió el homicidio de un bebé de dos años de edad en un predio del fraccionamiento Magnolias, a manos de su madre, quien también se quitó la vida.

A finales de este mes, una familia de Huhí reportó la desaparición de una joven de nombre Erika, a quien vieron por última vez en compañía de su expareja en un campo de béisbol de esa comunidad.

Días después de iniciada la búsqueda, la expareja de la joven se suicidó en su domicilio y habría dejado una cata póstuma, en la que confesó su crimen. La búsqueda duró más de 10 días, hasta que el cuerpo de la muchacha fue hallado en la entrada de un rancho propiedad de familia del feminicida, en medio de un charco de agua que se creó alrededor de un hoyo donde fue sepultado el cadáver de la muchacha.

En octubre también se reportaron sangrientos crímenes. Un joven fue muerto a balazos en la colonia Roble Agrícola IV, al parecer por asuntos de droga; semanas después se halló el cuerpo de un muchacho de 17 años en un predio del fraccionamiento Piedra de Agua.

El menor habría ido asesinado por dos personas, que tras el crimen se dieron a la fuga. El cuerpo fue descubierto por la madre de uno de los asesinos, quien llegó al domicilio buscando a su hijo, pero se encontró con el lugar lleno de sangre y en una bolsa negra el cadáver del menor.

Así pasaron semanas hasta el primer día de diciembre, cuando fueron halladas dos personas muertas en el patio de una casa de la colonia San Damián. Este mes, como se ha dicho, ha sido en el que más homicidios se han cometido; el doble de San Damián, un doble homicidio en Tizimín, dos en Oxkutzcab, el de un hombre en manos de su hermano en la colonia Pan de Ayala Sur, el anciano en la colonia Emilio Portes Gil, uno más en el Centro de Mérida, el de un joven de 27 años en manos de policías municipales de Tecoh, hecho no aislado en este año. En la última noche del año también se registró un caso en la colonia Melchor Ocampo II, perteneciente a Kanasín, donde dos hermanos asesinaron a un ebrio que caminaba a su casa. Un presunto responsables fue detenido; el otro se dio a la fuga.— Gabriel Chan Uicab

 

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