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Cadena de feminicidios

De diciembre de 2014 al lunes 25 de agosto de 2020, dos organismos ciudadanos documentan 39 crímenes por razón de género en Yucatán

El eco de los tres balazos que extinguieron los sueños de Fernanda todavía resuena, cuando la noticia de otro violento crimen contra una mujer de nuevo sacude a la sociedad yucateca.

Cinco días después del feminicidio de la joven de 21 años —el jueves 20 de agosto pasado—, el cuerpo sin vida de Norma Yolanda es hallado en una vivienda del fraccionamiento Villas de Oriente, en Kanasín. El hecho sangriento de la vecina del municipio conurbado de Mérida también presupone un asesinato por razones de género.

Ambos homicidios, actos de violencia extrema contra las mujeres, se suman a seis más que, de acuerdo con estadísticas de asociaciones ciudadanas —que contrastan con los datos oficiales—, se cometieron durante los primeros ocho meses de este año en Yucatán, cinco durante la prolongada contingencia por la pandemia del coronavirus que asuela a la población de la Península.

La violencia de género y su expresión suprema en feminicidios no es exclusiva de la entidad, ya que también en los estados vecinos de la región se reportan numerosos casos que. según algunas expertas, reflejan que el fenómeno delictivo tiene profundas connotaciones sociales, culturales, educativas y psicológicas que deben ser debidamente atendidas, comprendidas y mejor abordadas por todos los actores de la comunidad, con sentimientos y acciones de participación más sensibles a una realidad que afecta no solo a los involucrados.

Concepto de feminicidio

Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio de México, el feminicidio se refiere al asesinato de mujeres por hombres, motivados por la misoginia y el sexismo.

La denuncia de los casos de feminicidio de las mujeres de Ciudad Juárez en 1993 marcó el precedente en la visibilización de este delito en el ámbito nacional e internacional. En noviembre de 2009 la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) dicta el primer fallo internacional sobre feminicidio al hacer responsable al Estado mexicano por la falta de diligencia en las investigaciones relacionadas con la desaparición y asesinato de Claudia Ivette González, Esmeralda Herrera Monreal y Laura Berenice Ramos Monárrez en el conocido como Caso Campo Algodonero.

En el artículo “Feminicidio y jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos”, escrito por Rocío Villanueva Flores, cita que la Corte IDH emplea el término feminicidio en un párrafo de la extensa sentencia del Caso Campo Algodonero, pero no lo define y se limita a sostener que utiliza la expresión “homicidio de mujer por razones de género”.

En el apartado “El feminicidio y los homicidios por razones de género”, la autora indica que es evidente que la Corte IDH prefiere hablar de “homicidio de mujer por razones de género. Esta falta de empleo y de definición del término feminicidio quizás sea solo el reflejo de la ausencia de consenso sobre su significado en América Latina”. México es el primer país que propuso tipificar el delito de feminicidio y lo incorpora en el Código Penal Federal en 2012.

Marco legal

El feminicidio se tipifica en el artículo 394 del Código Penal de Yucatán, en el que se cita: “Comete el delito de feminicidio quien dolosamente prive de la vida a una mujer por razones de género. Se considera que existen razones de género cuando concurra alguna de las circunstancias siguientes”:

1. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo, previas o posteriores a la privación de la vida.

2. A la víctima se le hayan practicado mutilaciones genitales o de cualquier otro tipo, cuando éstas impliquen menosprecio a la mujer o a su cuerpo.

3. Existan antecedentes de violencia familiar, laboral o escolar, motivada por razones de género, del sujeto activo en contra de la víctima.

4. La pretensión infructuosa del sujeto activo de establecer o restablecer una relación de pareja o de intimidad con la víctima.

5. Haya existido entre el sujeto activo y la víctima una relación sentimental, afectiva o de confianza.

6. Existan datos que establezcan que hubo amenazas relacionadas con el hecho delictuoso, acoso o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima.

7. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a la privación de la vida.

8. El cuerpo de la víctima sea expuesto o exhibido en un lugar público.

Si entre el feminicida y víctima existió una relación de parentesco por consanguinidad en línea recta, o laboral, docente o sentimental, según la norma se impondrá una pena máxima de 60 años de prisión.

Aunque el delito de feminicidio se incorpora formalmente al Código Penal de Yucatán el 30 de abril de 2013, el Congreso del Estado lo incluye entre los delitos graves el 19 de marzo de 2014 y la reforma se publica oficialmente el 1 de abril de 2014. Así se repara la omisión que impedía reconocer los asesinatos por razones de género y se abandona la errónea catalogación de “crímenes pasionales”.

Siete años de feminicidios

Estadísticas de los organismos Agenda de las Mujeres para la Igualdad Sustantiva en Yucatán y Mujeres sin Maquillaje, a partir de noviembre de 2014, cuando se aprueba el protocolo para la investigación, de diciembre de 2014 al lunes 25 de agosto de 2020, documenta 39 feminicidios en Yucatán. Los números de ambas asociaciones registran uno en 2014, cuatro en 2015, siete en 2016, nueve en 2017, siete en 2018, tres en 2019, y ocho en lo que va de 2020.

El primero en Yucatán

Con las reformas a la ley, el primer feminicidio ya con sentencia se registra el 17 de diciembre de 2014. La víctima es Marta Eugenia Martínez Ávila, y su asesino Felipe de Jesús García Sánchez. Después de un proceso por juicio oral se le condena a 35 años de cárcel.

De los cuatro feminicidios de 2015 el que destaca es el del 7 de julio. Jesús Damián Arias le arranca la vida a Alejandrina López Chacón. A pesar de que cumple los requerimientos que marca el artículo 13 del Catálogo de Delitos Graves, el juez condena al victimario solo a seis años y ocho meses de prisión gracias a un procedimiento abreviado. Hasta ahora, a pesar del tiempo, el fallo genera fuerte polémica.

Víctimas desconocidas

Ya en 2016, de los siete asesinatos, el más sonado es el que comete Juan Carlos López Martínez al acabar con la vida de la extranjera avecindada en Mérida, Bárbara McClatche Andrews. El homicida purga una condena de 30 años.

El 2 y el 15 de octubre, respectivamente, se tienen informes de dos feminicidios más, el de sendas mujeres no identificadas, crímenes que siguen sin hallar a los ejecutores y sin aclararse.

Un antes y un después

En 2017, cuando ocurre el feminicidio de Emma Gabriela Molina Canto hubo ocho crímenes más. El 27 de marzo queda grabado en la comunidad yucateca el feminicidio de Emma Gabriela. Sus asesinos, Jonathan Mézquita Ávalos y Óscar Miguel López, son enviados a prisión por 43 y 46 años, respectivamente, en sendos procesos de juicio oral.

Con más saña y crueldad

El 28 de enero, a finales del primer mes de 2018 se informa del primer feminicidio del año. El taxista Freddy Medardo Can Ojeda es vinculado a proceso penal por el feminicidio de R. del C. L. M., en un tramo de la carretera Maxcanú-Halachó. Todavía no se dicta sentencia del caso.

Agosto de 2018 es un mes trágico. Se cometen dos crímenes por razones de género, con solo dos días de diferencia. El primero, abominable, el 20, cuando Carlos Felipe Valle Yah viola y asesina a Ana Cristina, una niña de seis años en Tahdziú, municipio del Cono Sur. Es considerado el primer feminicida de una menor en Yucatán desde que se tipificó como delito grave en 2014, y recibe una sentencia de 35 años en la cárcel.

El otro se suscitó el 22. Juan Antonio Parra Tec priva de la vida a Marcelina Pérez Patishán en una casa del fraccionamiento Pedregales II CTM, de Kanasín. El caso sigue en proceso para dictar sentencia.

El quinto hecho de violencia por género es del 4 de octubre. Alexis de Jesús González Villalobos, conocido como “El feminicida de la Nueva Kukulcán”, ultima a Berenice Loría Bacab, de 16 años, por la vía del estrangulamiento. Se le condena a 36 años de prisión en un juicio abreviado.

Aunque en los tres primeros meses de 2019, de acuerdo con organismos ciudadanos y la Fiscalía General del Estado, no hay reportes de algún feminicidio sí hay dos intentos: uno en Peto y el otro en Mérida, en la colonia Nueva San José Tecoh III.

Crimen y suicidio

El primer homicidio tipificado como feminicidio se documenta el 17 de abril en Maxcanú, cuando José Leonardo Canché Ek le disparó con un arma de fuego a su pareja, Alejandra Uc Tun. El victimario está bajo proceso penal.

El 24 de mayo, los habitantes de Celestún despertaron conmocionados por el asesinato de Anabell Chan Canul a manos de su esposo, del que se separa una semana antes del hecho, Juan Pablo Ávila Chacón. Después de golpear a su cónyuge, la asfixia y la ultima a cuchilladas. Después, el feminicida se suicida con un tiro de una escopeta en la cabeza.

Y van ocho...

De enero al 25 de agosto de 2020, según Agenda de las Mujeres para la Igualdad Sustantiva en Yucatán y Mujeres sin Maquillaje, acreditan ocho feminicidios.

Las cifras de ambos organismos indican que en promedio hay un crimen por violencia de género en el mismo número de meses que va de este año. Cinco de los feminicidos se cometen durante el período de confinamiento por los contagios por Covid-19.

A los ejecutores de tres homicidios en dos casos diferentes se les declaró inimputables, por condiciones de salud mental.

El feminicidio más mediático ocurre el jueves 20 de agosto pasado en una casa de la calle 11 A con 64 del fraccionamiento Residencial Pensiones. José Enrique Novelo Herrera con tres balazos acaba con la vida de su exnovia, Fernanda Gual Martín. Minutos después, de acuerdo con las averiguaciones policíacas, el victimario se suicida con la misma pistola que utilizó para truncar la existencia de la joven.

El caso más reciente es el crimen por razón de género de Norma Yolanda A.V. Su cadáver es hallado en un predio del fraccionamiento Villas de Oriente, en Kanasín. Después de la detención e imputación de dos personas, un varón y una mujer, una juez determina vincular a proceso a J.G.Q.V. y L.O.C., pero por homicidio calificado.— Carlos Fernando Cámara Gutiérrez

 

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