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Carlos R. Menéndez Navarrete: 60 años al servicio de la verdad

2003-2008. Encabeza los esfuerzos de institucionalización que llevan en 2008 al surgimiento de Grupo Megamedia, corporación multimedia con presencia en ocho estados de la república.

CARLOS R. MENÉNDEZ NAVARRETE * Periodista por vocación, herencia y temperamento, el tercer director de “Diario de Yucatán” dedicó más de seis décadas a la promoción y defensa de la verdad, la justicia y el bien común

Director de Diario de Yucatán del 3 de febrero de 1986 al 31 de mayo de 2009, Carlos Rubén Menéndez Navarrete ingresa a este periódico en 1952, al concluir sus estudios en Cuba y Canadá.

Experto en el arte de informar y orientar, linotipista, corrector de pruebas, formador, reportero, cronista deportivo, comentarista de la cultura y la sociedad, redactor pulcro, prolífico editorialista, Premio Nacional de Periodismo 2008, en diciembre de 1961 asume la jefatura de Redacción, por voluntad del primer director del Diario expresada en su testamento, y en 1967 la subdirección, que preside hasta febrero de 1986, cuando inicia 23 años de fructífera dirección general.

Rasgos biográficos

Don Carlos cursa la educación primaria con los hermanos maristas, en el Colegio Montejo de Mérida, y la secundaria y preparatoria con los jesuitas, en Kingston, Canadá, y el Colegio de Belén de La Habana. En la facultad de Leyes de la Universidad de Yucatán inicia la carrera de abogado.

El 13 de junio de 1957 contrae matrimonio, en Santa Lucía, con Berta Eugenia Losa Ponce.

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El periodista y el trabajador

Ejemplo de dedicación y entrega al trabajo, periodista por vocación, herencia y temperamento, nos enseñó que en la lucha diaria del periodismo nunca se baja la guardia, al margen de amenazas a la persona, la familia o la fortuna. Muchos son los testimonios del trabajador profesional, el líder motivador que en largas jornadas de servicio preside sin descanso los esfuerzos por informar y orientar oportunamente de conflictos políticos, desviaciones en la gestión pública, huracanes, procesos electorales o cualquier otro suceso que considera relevante para sus lectores.

El periodista y el escritor

Sus editoriales y comentarios, publicados bajo su firma, en la “Primera columna” o con los seudónimos de Max Gastón y Eugenio Rivas Alonzo, nos recuerdan constantemente que en la lucha por la democracia y la defensa de los valores cristianos, que tanto promovió, son indispensables la congruencia, la denuncia honesta, la dignidad, la activa participación cívica y el compromiso social. Libertad, justicia y bien común, escribía con vehemencia, son ingredientes claves de todo buen gobierno, del buen ciudadano.

A partir del 12 de diciembre de 1978, con el nacimiento de la “Primera columna”, sus personajes de don César Pompeyo, el reportero amigo y don Vittorio Zerbbera nos guían con lenguaje limpio, ameno, por un análisis profundo de la realidad socio política de Mérida, el Estado y la república en general.

Entrevista de don Carlos a Rómulo Rozo, con el seudónimo de Servando de Lis, el 15 de abril de 1956

En su último escrito, del 21 de diciembre de 2012, al analizar los retos de los entonces nuevos gobiernos de Yucatán y México, la “Columna” sentencia, en ingeniosa plática entre Pompeyo y Zerbbera: “Don Enrique y don Rolando son gobernantes acotados. El primero ha tenido que comenzar a pagar la deuda con el obsequio de la secretaría nacional del PRI que le hizo a doña Ivonne para que se quede callada. Más que acosado, monsieur Rolando está sitiado. Sitiado por los cómplices de madame en el escándalo y el desbarajuste: están dentro del gabinete, alrededor, cerca y lejos, dominan el Congreso. ¿Qué puede hacer el señor Zapata en estas circunstancias, con estas ligaduras? ¿Cómo puede atacar con ferocidad la corrupción sin desmantelar su gobierno? Temo que, al menos por ahora, madame le tenga las manos atadas a monsieur…”

Como Juan Fanático, en sus escritos de crónica deportiva nos deja sabrosas muestras de su gran pasión por el rey de los deportes.

Amenas son también sus crónicas de eventos culturales y la vida social: lo mismo la descripción detallada de un espectáculo del Bolshoi o una función de la Sinfónica en el Peón Contreras, que la crónica divertida de un baile de Carnaval o fin de año en un club social.

El periodista y el idioma

Para el periodista, nos decía con frecuencia, el idioma es el vehículo, el medio para expresar el pensamiento. “Es su arma”, apuntaba. “Si lo maneja bien, cumplirá con éxito su misión de informar y orientar. Mientras mejor escriba, con más claridad expondrá sus ideas, con mayor facilidad y prontitud las entenderán los lectores”.

De puño y letra, en febrero de 1978 nos exhorta: “En cualquier oficio o profesión, en todas las actividades del hombre, la cortesía y los buenos modales que distinguen al caballero y el uso correcto del idioma son la mejor tarjeta de presentación. Para el periodista especialmente, indispensable es el conocimiento del idioma, por ser el vehículo, el medio para expresar el pensamiento. El idioma es el arma del periodista”.

El periodista y su influencia

Políticos de todas las tendencias, de izquierda, centro o de derecha; líderes empresariales, ministros del culto, luchadores sociales, cabezas de movimientos cívicos encuentran en sus críticas y consejos, en sus visitas a esta casa editorial, la idea, la sugerencia honesta del periodista que considera un deber ineludible intervenir de manera permanente en el mejoramiento de la comunidad, del comunicador que busca ser vocero de los que no tienen voz y eco de quienes sí la tienen. Su vida fue testimonio permanente de lo que escribe el 7 de junio de 2009, a pocos días de recibir el Premio Nacional de Periodismo: “Si se calla cuando se debe hablar se propicia que el verbo imponer desplace al convencer en la conjugación de la vida diaria”.

En mayo de 2009, don Carlos recibe de la presidenta del jurado, la académica y escritora Denise Eugenia Dresser Guerra, la escultura representativa del Premio Nacional de Periodismo 2008

El periodista y el Diario

En las buenas y en las malas, cueste lo que pueda costar, entrega buena parte de su vida a la obra de su abuelo.

De firmes convicciones cristianas, como don Abel, fortalece en este periódico uno de sus objetivos distintivos: difundir y defender, día a día, la doctrina y los valores de la religión católica.

Junto con su padre y sus hermanos Alberto Rubén y Manuel Ramiro, lleva a Diario de Yucatán de un periódico de 12 ó 14 páginas a uno de varias secciones, suplementos y revistas. Los esfuerzos de actualización tecnológica para fortalecer su liderazgo son permanentes a partir de los años setenta.

En el 75o. aniversario del Diario, el 31 de mayo de 2000 publica, bajo el título de “Tres cuerpos y un alma, tres cantos y una voz”, memorable, documentada cronología de cinco páginas que compendia la Trinidad que abarca la obra de su abuelo: "La Revista de Mérida" (1869-1911), "La Revista de Yucatán" (1912-1924) y Diario de Yucatán (1925).

En octubre de 2003 preside el lanzamiento de nueva imagen del Diario, tras seis meses de investigación con el apoyo de “Innovation”, consultoría que agrupa a profesionales de la comunicación de Europa y América, y a partir de esa fecha encabeza los esfuerzos de institucionalización que llevan en 2008 al surgimiento de Grupo Megamedia, corporación multimedia con más de mil colaboradores en ocho estados de la república.

En mayo de 2009 renuncia a la dirección, pero fiel a su vocación continúa el trabajo personal de editorialista, reportero y cronista deportivo, cultural y social.

El periodista y el deber

Hijo, nieto, esposo, padre, abuelo cariñoso, trabajador incansable, al recibir el “Premio Nacional de Periodismo nos deja en su discurso de aceptación claras muestras de su amor, cariño, respeto y gratitud por sus antecesores, la familia, el trabajo y el deber de conciencia:

“Permítanme unos minutos para hablarles de una trayectoria de 100 años de periodismo. En mi vida de periodista he tratado sólo de seguir las enseñanzas de mi abuelo don Carlos Ricardo Menéndez González, fundador y primer director de Diario de Yucatán, y mi padre, don Abel Menéndez Romero, segundo director.

“En el editorial de fundación, mi abuelo consagró el periódico a la defensa de la verdad, la justicia y las libertades públicas. Por defenderlas perdió siete veces toda su fortuna. Siete veces el gobierno le cerró el periódico. Siete veces regresó de la persecución, el boicot, el atentado, el saqueo, el incendio, la expropiación, la cárcel y el destierro. Siete veces regresó a abrir de nuevo su periódico. Siete veces.

“Mi abuelo me dijo un día en la cama de un hospital: ‘Yo firmo con los ojos cerrados todo lo que escriba tu padre’. De mi padre recibí una lección inolvidable: la lealtad, el respeto y la admiración con los que siguió paso a paso las huellas de su padre, en el seno del culto al trabajo, del culto a la difusión y promoción, en la familia y la sociedad, de los valores cívicos y morales que México necesita hoy…

En los años 80, en “Los Pinos”, cuando presidía la Asociación de Editores de los Estados. Con el presidente Miguel de la Madrid Hurtado, le acompañan los editores Carlos Loret de Mola Mediz, del “Diario de León”; Jesús Cantú Escalante, de “El Porvenir” de Monterrey; José Alberto Healy Noriega, de “El Imparcial” de Hermosillo, y Jorge Alvarez del Castillo Zuloaga, de “El Informador” de Guadalajara

“Cuando murió mi abuelo, un adversario ideológico dijo: ‘Ha muerto el yucateco más ilustre desde don Justo Sierra’. Don Justo, el padre de la literatura, la historia y el periodismo en Yucatán. Un siglo de distancia.

“Cuando murió mi padre alguien escribió: ‘A hombres como don Abel no se les levanta monumentos de mármol o de piedra: se les levanta monumentos en el alma, hechos de verdad y de justicia, para que estén siempre con nosotros’.

“En nombre de mi abuelo y mi padre, como un homenaje a sus trayectorias de apóstoles de la prensa libre, recibo y agradezco la mitad de este premio: el diploma.

“No está en mí, no me corresponde juzgar cuánto yo he aprendido de las enseñanzas de mi abuelo y mi padre, pero sí sé, estoy seguro, que tengo algo en común con ellos. Con ellos yo tengo en común una fortuna. La fortuna de tener una esposa como mi abuela y como mi madre. En su nombre, como un homenaje a sus trayectorias de compañeras entrañables, recibo y agradezco la otra mitad del premio: la escultura”.

El periodista y la esperanza

En defensa de la libertad de expresión, el 30 de agosto de 1992 denuncia, en aleccionador editorial con motivo de cobardes, anónimos ataques a este periódico: “Si la verdad incomoda y daña, si el conducto para que trascienda e influya en la sociedad es el periodista, pues a éste hay que silenciar. Si así se piensa, el error, como la historia yucateca lo demuestra, es garrafal. La eliminación del periodista no se traduce en supresión de la verdad: acaba por exaltarla. La verdad suele ser la superviviente final de los atentados contra la libertad de expresión”.

Y prosigue: “A nosotros se nos ha educado, con la palabra y el ejemplo, a convivir con los riesgos de decir la verdad. Una amenaza del poder no hace verano ni invierno en esta casa ni nos desvía del camino trazado. Estamos procurando, también con la palabra y el ejemplo, sobre todo con el favor de Dios, transmitir las enseñanzas que recibimos a la nueva generación que nos pisa los talones y sigue con igual firmeza y las mismas convicciones las huellas imborrables de nuestros predecesores.

“Antes, durante y después de las piedras y las patadas, las amenazas y las bombas, hay y habrá en esta casa, que es del pueblo, periodistas que recojan la antorcha de los caídos, sin doblarse, en el cumplimiento del deber. Reiteramos que la sociedad yucateca puede estar segura de que, al margen de la suerte que la Divina Providencia depare a su actual director, no hay intimidaciones o atentados que desvíen a Diario de Yucatán de su honrado esfuerzo cotidiano en busca de la verdad para ponerla al frente de nuestra vida comunitaria”.

Ocho años después, el 31 de mayo de 2000, en el editorial de 75o.aniversario, don Carlos expresa: “Las manos apoyadas en el corazón, refrendamos el juramento de la nota necrológica que informó el 5 de febrero de 1986 del fallecimiento del segundo director del Diario: ‘No nos despedimos. Su ejemplo de periodista independiente y veraz, digno e insobornable, se queda en esta casa que sigue siendo suya’.

Los tres directores

En homenaje a su ejemplo, a su amor por el Diario, publicamos en este apartado tres escritos de don Carlos que consideramos resumen con claridad el respeto y cariño que siempre tuvo por sus predecesores, por esta su casa y la noble tarea de informar y orientar: editorial del 31 de mayo de 2000, en memoria de su abuelo Carlos, y las “Primeras columnas” del 31 de mayo de 2012, en honor de don Abel, y el 7 de junio de 2009, tras recibir el Premio de Periodismo.

El compromiso

El personal directivo de 2020 agradece a la Divina Providencia el ejemplo de congruencia, honestidad, entrega y dedicación de don Carlos, y eleva la súplica que nos oriente en la intención primordial de nuestro trabajo: hacer de Diario de Yucatán y sus empresas hermanas un instrumento de la verdad, la justicia, el bien común y la voluntad de Dios, al servicio de los demás. Que nos ilumine y bendiga en el afán de seguir las huellas de nuestro tercer director, con la lealtad y el respeto, la admiración y el amor con que él, Carlos Rubén Menéndez Navarrete, siguió día a día, con encomiable, motivante esmero, los pasos de su abuelo y su padre.

En 1932, en Mérida, con su abuelo Carlos, fundador del Diario
En 1933, con sus abuelos Carlos y Flora Romero Rodríguez
De escultista, a finales de los años treinta
A principios de los años cuarenta, con sus padres, don Abel y doña María
Con su abuelo Carlos, en La Habana, a mediados de los años cuarenta
A finales de los años cuarenta, al recibir del Arzobispo de La Habana el premio de “Brigadier”, máximo honor del colegio jesuita de Belén, en Cuba
Con su madre, doña María Navarrete Ruz, al concluir sus estudios en el Colegio de Belén
Con sus hermanas Berta Noemí (izquierda) y Ana María, a finales de los años cuarenta
Con su padre, en el Diario, a principios de los años cuarenta
Con el escultor colombiano Rómulo Rozo, en abril de 1956, en el Monumento a la Patria
Con el seudónimo de Servando de Lis, don Carlos publica el 15 de abril de 1956 extensa entrevista con el autor del Monumento a la Patria, el colombiano Rómulo Rozo
En abril de 1956, con el seudónimo de Juan Fanático, don Carlos, gran aficionado al rey de los deportes, entrevista al mánager Adolfo Luque
Con su abuelo Carlos, a finales de los años cincuenta
A principios de los años setenta, en la puesta en marcha de nuevos equipos de impresión. Le acompañan don Abel, el sacerdote Jenaro Cervera Ceballos y el arzobispo Manuel Castro Ruiz
En la redacción del Diario, a mediados de los años setenta
En diciembre de 1978, en la bendición de la rotativa “Carlos R. Menéndez”, con el seminarista Manuel Eulogio López Collí, el arzobispo Manuel Castro Ruiz, don Abel y sus hermanos Manuel Ramiro y Alberto Rubén
Febrero de 1986. A la muerte de su padre, asume la dirección general. La defensa de las libertades públicas en su conjunto ocasionan constantes enfrentamientos del Diario con los gobiernos federal y estatal, con su partido también.
A principios de los 2000, en el Diario con Juan Ramón de la Fuente Ramírez, rector de la Unam
Con Jorge Castañeda Gutman, a principios de los 2000 en el Diario
En octubre de 2003, en la sala de Redacción, cuando se da a conocer el lanzamiento de la nueva imagen del Diario
En octubre de 2003, en la presentación a familiares y amigos de la nueva imagen del Diario, con doña Ángela Menéndez Romero viuda de Acevedo, última sobreviviente de los hijos del fundador de este periódico
2003-2008. Encabeza los esfuerzos de institucionalización que llevan en 2008 al surgimiento de Grupo Megamedia, corporación multimedia con presencia en ocho estados de la república.
31 de mayo de 2009. Renuncia a la dirección general de Diario de Yucatán. Permanece hasta su muerte como accionista y consejero de Grupo Megamedia.
De pie, el jurado del Premio Nacional de Periodismo escucha en mayo de 2009, en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, en la ciudad de México, el mensaje de agradecimiento de don Carlos
En mayo de 2009, don Carlos recibe de la presidenta del jurado, la académica y escritora Denise Eugenia Dresser Guerra, la escultura representativa del Premio Nacional de Periodismo 2008
Indicaciones de don Carlos, de puño y letra, con motivo del 77o. aniversario del Diario, el 31 de mayo de 2002. Al calce, su firma
Don Carlos R.Menéndez Navarrete

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