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Caso omiso a restricciones en la costa yucateca

Varios bañistas desafiaron la vigilancia en la costa de Chicxulub y se metieron al mar

Bañistas siguen sin respetar del todo las medidas

Mientras que en la zona del malecón de Progreso la playa estuvo solitaria, en Chicxulub Puerto —a la altura del muelle— varias personas hicieron caso omiso a las restricciones sanitarias y se metieron al mar.

En Progreso, la “ley seca” también influyó para que no haya visitantes, pues la semana pasada, a pesar de que las playas ya estaban cerradas, varias personas acudieron a consumir a los restaurantes.

Para detectar la venta clandestina, en la entrada al puerto la Policía Municipal realizó inspecciones a los vehículos y tomó la temperatura de los automovilistas.

En la zona del malecón igual se vieron patrullas monitorear el área, que al menos hasta el mediodía se veía desolada. Solo una tienda de conveniencia y un expendio de cerveza estaban abiertos, aunque este último anunciaba en un letrero que no había venta de cerveza.

“Sí está un poco extraño no ver a nadie”, dijo una meridana que acudió de paseo con su esposo y su bebé. “Aquí estamos viendo un rato y luego nos regresamos”, dijo mientras caminaba por la zona del malecón, que sigue cercado con vallas y cintas amarillas para que nadie se meta a la playa y al mar.

Los lugareños también ven extraño que no haya gente, y es que apenas el verano pasado la playa se atiborraba de miles de personas.

El puerto era otro: los restaurantes estaban llenos, las palapas ocupadas, el malecón repleto de jóvenes disfrutando una cerveza o comiendo frutas con chile; los cajones de estacionamiento estaban ocupados.

Este verano, el coronavirus se ha encargado de que aquellas estampas veraniegas en Progreso solo sean recuerdos, pues ya ni siquiera van los vendedores de collares, merengues y agua de coco.

“Cada año esto está lleno de gente, así sea Semana Santa o temporada de vacaciones. Ahora no hay nada”, señala José Alberto Ramírez, quien detuvo por un momento sus diligencias para contemplar la belleza del mar en calma.

“El mar se ve bonito así, pero la enfermedad está haciendo que muchos la estén pasando mal… Nunca había pasado algo así, ni siquiera con los huracanes, si acaso la actividad se detenía por quince días, pero luego se volvía a renovar...”.

José Alberto es de Chicxulub Puerto, donde, contrario a Progreso, ni la pandemia ni las recomendaciones del gobernador impidieron que muchas personas se metan al mar.

A la altura del muelle, hombres y mujeres, en algunos casos con niños (incluso de brazos), aprovecharon la escasa vigilancia para meterse al mar o pescar en el muelle. Otros simplemente jugaban en la arena y unos más navegaban en kayacs.

La mayoría de las personas que fueron vistas ayer en la playa no portaba cubrebocas, pese a las reiteradas recomendaciones de las autoridades estatales y a la disposición oficial de que su uso es obligatorio al transitar incluso en esas zonas.— Jorge Iván Canul Ek

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