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¡Aprende..! Nunca dejes de hacerlo, el mensaje de Luis Borges

Luis Borges Burgos "Vampiro"
Luis Borges Burgos "Vampiro"

!Échaleee Vampiroooo! Me cae que uno de los deportistas más populares del Yucatán reciente es Luis Borges. No voy a decir si el más porque puedo molestar a otros.

Pero lo que a Luis Beltrán Borges Burgos tiene en un pedestal distinto al de otros atletas famosos de Yucatán, del pasado y del presente, es que nunca se encerró en el frasco del que, los que “sabemos todo”, no quieren salir.

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Recuerdo que en una de sus anécdotas más importantes en los casi 20 años que llevo entrevistándolo hablaba de que él vendía refrescos en el Parque Kukulcán durante los juegos de los Leones y siempre decía “algún día estaré allá abajo jugando”.

Luis Borges, con los Saraperos de Saltillo

Borges quiere aprender. El chico de la cubeta lo soñó, maduró la idea y, sin titubearlo, se lanzó a la conquista de la meta, hasta convertirse en uno de los más brillantes peloteros de su generación.

No hablemos sólo de los que juegan el campo corto. Borges se hizo beisbolista con un poco de todo lo que un jugador quiere tener: visión de campo, versatilidad (jugó short, segunda y tercera), ágil y fino de manos y un bateador consistente.

Cierto, falto de poder como hoy en día los gerentes piden a los beisbolistas y los scouts así los buscan. Pero, por el palmarés que dejó asentados en los libros de estadísticas, a él no le hizo falta regar cuadrangulares.

Jugó durante 17 años

Así la vida del “Vampiro”. Jugó 17 años en la Liga Mexicana de Verano y muchas campañas en la Mexicana del Pacífico, se retiró cuando se pensaba que le quedaban un par de años para rendir al nivel que estaba acostumbrado y se hizo instructor, firmado para el sistema de sucursales de los Piratas de Pittsburgh.

Dice igual que doña Flor Burgos un día le dijo que, si quería dedicarse a jugar béisbol profesional, primero tenía que darle su certificado de bachillerato (estudiaba en el Cetis 112).

Cuando jugaba con los Leones de Yucatán
Cuando jugaba con los Leones de Yucatán

Y pues cuando tuvo el papelito en mano, se lanzó a la conquista del mundo soñado por el chavito que se ganaba unos pesos destapando cervezas y refrescos en la zona de butaca alta.

“Te he dicho siempre en otras pláticas que lo que pienso es que jamás dejo de soñar, de ponerme metas. Siempre quiero aprender, dar otro paso adelante”, cuenta Luis Beltrán, anunciado a inicios de semana como parte del cuerpo técnico de los Saraperos de Saltillo, el equipo de la Zona Norte con el que se retiró como pelotero profesional.

Sin saber cuál será su rol en el organigrama, él tiene claro que “me pondré a las órdenes del mánager Roberto Vizcarra y lo primero que tengo claro es que voy a aprender".

"Tengo muchísimo para aprender del que considero es, sino el mejor, uno de los mejores mánagers de este momento en la Liga Mexicana”.

Seguir aprendiendo

Puede ser encajoso escucharle o leerle esa expresión de “seguir aprendiendo” o “aprender”.

Más si se trata de un hombre que, en mi humilde opinión, es un firme candidato para el Salón de la Fama del Béisbol Mexicano.

Talento en el terreno de juego, don de gente fuera del diamante. De esas cosas que, lo hemos visto con una larga lista de estrellas, es difícil acumularlas en una misma persona.

Borges Burgos charló con nosotros un largo rato el día de su anuncio como integrante del cuerpo técnico de los Saraperos.

Lo firma la novena saltillense en una etapa en que se había quedado sin trabajo organizativo (no tenía equipo), pero laboraba en sus proyectos personales, dando instrucción vía Zoom, con notables resultados.

Efectos de la pandemia

En el epicentro de la pandemia, la gran mayoría de los equipos de Grandes Ligas cerraron las puertas de sus sistemas de sucursales para reducir costos de operación.

Los Piratas de Pittsburgh fueron uno de ellos y el “Vampiro” tuvo que abrir las alas para buscar nuevos horizontes al ser parte de ese recorte, visto por todos más administrativo y económico que deportivo.

“Te puedo decir que, analizando a fondo, tal vez fue positivo que haya sido parte de ese ajuste con los Piratas porque me permitió vislumbrar otras oportunidades".

"Y lo más importante es que puedo poner en práctica lo que aprendí en la organización”, señala Borges, quien se retiró con una gran cantidad de números que le colocaron como un referente tanto como jugador de cuadro como bateador respetado.

Posición de privilegio en el campo

¡Cuántas veces vimos a Luis Borges así! En el Archivo del Diario esas fotos del “Vampiro” abundan
¡Cuántas veces vimos a Luis Borges así! En el Archivo del Diario esas fotos del “Vampiro” abundan

Jugar por tantos años a un nivel alto, particularmente en una posición en el centro del campo, como es la de parador en corto, y el ímpetu por aprender e innovar le ha puesto, sin duda, en el camino de la enseñanza actual.

“Pero siempre tratando de empaparme de todo lo que yo vea que pueda servirme para crecer, como profesional y como persona, porque crecer como ser humano siempre será una prioridad tanto o más importante que como creces en tu trabajo”.

No tiene tapujos para señalar que ese precisamente es el concepto, digamos que arcaico, que ha hecho que muchos peloteros, o futbolistas o practicantes de otros deportes, no tengan carrera posterior a su retiro profesional.

“Creemos que, porque jugamos muchos años de profesionales, lo sabemos todo. Eso es mentira. Uno nunca deja de aprender, nunca debe dejar de preguntar".

"Tú, como periodista, si dejas de hacer preguntas dejas de enterarte de algo y escribes solo lo que supones", agregó.

"No puedes quedarte estancado ni encerrarte en un mundo en el que crees que sabes todo y que eres el mejor. Debes luchar por aprender, crecer y por estar entre los mejores”.

Gran visión de campo

Indica que, generalmente, la línea central del campo es la que permite mejores visiones, es decir, cátcher, short stop y jardinero central.

“Dicen que un buen cátcher puede ser mánager porque tiene una gran visión de campo, igual que los que jugamos cuadro, campo corto o segunda".

"Pero creo que todos tienen una perspectiva desde su posición. Tienes que aprender a ver el juego de manera global, no solo tu posición o pensar en tu turno al bate”.

Incluso, señala en una de las diapositivas en el curso reciente que dio vía Zoom que el bateador debe pensar en su turno desde el momento en que está en el círculo de espera, no hasta que llega a la caja a esperar su primer lanzamiento.

"O, dicho de otra forma, quizá desde el mismo momento en que comienzas a prepararte para el juego".

"Mi padre, en opinión personal, siempre decía 'pégate a la barda y mira todo lo que hacen y cómo lo hacen, para que cuando te toque, ya estés listo'”.

La realidad se apega a lo que dice Borges.

Grandes estrellas de béisbol no se establecieron nunca como instructores ni como mánagers.

Grandes estrellas del fútbol terminaron viendo el juego desde la tribuna porque no se enfocaron en el siguiente paso: transmitir sus conocimientos. Esa es materia que muy pocos aprueban.

Del campo a la instrucción, cambio valioso

Cuando Borges se retiró como profesional, llegó la primera invitación de los Piratas de Pittsburgh para unirse a su cuerpo de instructores.

“Se me prendieron los foquitos. Dije, más que ir a enseñar, voy a ir a aprender, porque es una faceta nueva”.

Se topó entre los instructores más avanzados, por ejemplo, con Mendy López, el “Popeye” que jugó con los Sultanes de Monterrey en aquellas finales que hicieron época entre 2006 y 2007 (una ganada por los melenudos y otra por los regios).

No era llegar a los Piratas y meterse al campo. El béisbol para Borges comenzaba en otra faceta, pues se hacían trabajos exponenciales a través de dinámicas en las que les mostraban a los instructores causas fundamentales para el desarrollo de los peloteros en el terreno de juego y en su vida cotidiana, y los instructores tenían que aprender de ello igual.

Abrió, así, una nueva temática en su vida, pero siguiendo con el precepto que tenía desde aquellos años de niño en que quería ser beisbolista: “Aprender y aprender”.

“Una de las cosas más importantes que le veo es que no hay que dejar de ser meticuloso, tratar de enterarte del por qué dicen esto, por qué hay que hacer lo otro".

"En Piratas aprendí, porque me lo dijeron, a tener muy en cuenta el “valor de la pregunta”, como si fuera una materia. Tienes que preguntar, insistir”.

Lino, Roberto Pérez y Raúl Ortega, claves en el camino

Momento cumbre: los Leones campeones en la campaña 2006, uno de los momentos memorables de la historia de Borges y del deporte yucateco
Momento cumbre: los Leones campeones en la campaña 2006, uno de los momentos memorables de la historia de Borges y del deporte yucateco

Un apunte fundamental en su carrera la hace Borges dando crédito a los que, en su opinión, fueron relevantes en su trayectoria.

Uno, Lino Rivera, quien fue su mánager en los mejores años que vivió con los Leones. Otros, por ejemplo, Roberto Pérez Aguilar y el “Zurdo” Raúl Ortega, ambos scouts y couches con los melenudos.

De Lino, dice: “Le agradezco por ayudarme a aprender cómo se juega realmente el béisbol".

"Allí despegué beisbolísticamente porque, te puedo decir, sabía jugarlo físicamente, pero con Lino lo aprendí mentalmente".

"Y con don Roberto y con don Raúl, el proceso fue más rápido. De allí mi crecimiento en el juego. Allí se disparó todo”.

Y pues Luis ha recorrido la legua y poco más en estos 40 años de vida que casi tiene.

Aprendió en los colegios, aprendió en los diamantes desde que jugaba en la Liga Yucatán y aprendió cuando se hizo profesional, desde que fue llevado al sistema de sucursales de los Reales de Kansas City y en todos los años en que se vistió de langostero, de león y de sarapero.

Máxima en el béisbol

Una de sus máximas es que en el béisbol gana un equipo que trabaja en conjunto, en armonía, y en el que juegan todos su rol, el que les corresponde.

“Nadie es más que el otro. El mánager juega desde la caseta, el pelotero juega en el terreno”.

Eso es algo que quiere dejar claro en su proyección en esta faceta que vive, que estrenará en la Liga Mexicana con los Saraperos.

“Si me ponen de coach de bateo, trataré de dar mi perspectiva, sí, pero también conociendo lo que el bateador piensa, sacándole el talento que tiene".

"Si es para ser coach de banca, procuraré estar pendiente de todo lo que ocurra, tanto en el campo como en el dógaut".

"Un couch es un amigo, compañero de los peloteros, es un referente para el mánager. Pero sin abusar de ese rol de amigo porque esto finalmente es un trabajo”.

Lo que sigue para Borges

Instructor… couch… ¿Mánager en el futuro?, le preguntamos.

“Seamos honestos: todos los que jugamos béisbol queremos ser mánagers. Algunos, quizá, con mayores intenciones que otros. Pero pues en mi caso, si me dieran la oportunidad de serlo, si algún equipo me brinda esa confianza, con gusto lo aceptaría, sería un nuevo desafío en la vida y los objetivos están para alcanzarse”.

¿Está listo el “Vampiro” para serlo?

“Nadie nace sabiendo. A lo largo de todos estos años he aprendido a tener una visión de campo, una perspectiva del juego que basó en tratar de dar un paso adelante, de hacer las cosas de manera correcta, pero muchas veces para llegar, te caes, y debes de levantarte”.

“Te puedo decir que me gustaría la encomienda. Sería muy padre poder dirigir a un equipo profesional, de la Liga Mexicana en la que jugué por muchos años, en la que hice grandes amigos y, claro, de la que aprendí para crecer, para ganarme la vida".

"A su tiempo, tal vez, pero no me quedaré sentado esperando a que me llamen para estar listo, sino que me pondré listo para cuando me llamen”.

Los Leones, el sueño eterno

¿Y los Leones de Yucatán?

Sería un sueño. Es el equipo en el que más he jugado, el equipo de mi estado, mis Leones, a los que vi de niño, con los que fui campeón en la Liga Mexicana y creo que es donde más he disfrutado de ser beisbolista. Si algún día se diera esa posibilidad, sería muy feliz”.

En los días de su anuncio como integrante del cuerpo técnico de los Saraperos, Borges recibió incontable número de saludos y felicitaciones por regresar a Saltillo, donde los aficionados le dieron un trato privilegiado, sin antes tenerlo de persona, pues le conocían sus dotes de pelotero.

“Considero que llegar a Saltillo a esas alturas de mi carrera representó un punto importante. Ya maduro, conocedor de muchas circunstancias del juego y de la vida, y rindiendo".

"La gente me tomó cariño y me lo demostraron. Fotos con aficionados, autógrafos, invitaciones a eventos sociales. La verdad es que este nombramiento que me hizo la directiva por conducto de su gerente deportivo Roberto Magdaleno la recibo muy agradecido".

"Don Roberto es un gran hombre de béisbol y los Saraperos son una organización de mucho prestigio en la Liga Mexicana. Sus aficionados me han escrito, algunos me han llamado para felicitarme y desearte buena suerte”.

Como Juan José Pacho con Mazatlán, donde “Chelo” es un ídolo, un referente.

“Más o menos. Lo de Juan José es otra cosa. Fíjate qué cosas: cómo lo quieren allá. Y no es un amor de béisbol solamente, sino el cariño y respeto a la persona".

"Nada más tomemos el ejemplo de los memes de ahora cuando despidieron al técnico de Mazatlán en fútbol, a Palencia, que mencionaron al paisano para que sea el director técnico… Hasta en eso lo quieren, lo tienen presente. Nadie es profeta en su tierra”.

“A mí me han escrito muchos… ¡Vampiro, felicidades! ¡Vampiro, éxito! Eso te deja muy contento”.

El famoso grito de guerra

Y a todo eso… ¡Vampiro! ¿De dónde viene?

“Por la canción de Maná, “Me vale…”, que empieza diciendo “Échale Vampiro”. Fue hace muchos años. Cuando elevas tu popularidad, la gente te busca un apodo que te identifique y así empezó todo conmigo".

"Fue en Yucatán donde me comenzaron a decir así. Y se me quedó. Hoy en día todos me conocen así”.

En los estadios donde ha jugado de local, así sonaba siempre.

El Kukulcán, donde él vio a muchas estrellas brillar en sus años de niño y jovencito, el sonido local, cuando anunciaba “Bateaaaa… Luiiisss Borgeeees, parador corto”, dejaba oír a todo lo que da el “Éeeechaleeeeeeeeee, Vampirooooo” que Fher Olvera hizo famoso con Maná.

Igual en el “Francisco I. Madero”, la casa de los Saraperos. Fue el grito de guerra cuando Luis Borges iba camino a la caja de bateo.

Juego de Estrellas

Inolvidable fue igual que, convocado al Juego de Estrellas de 2013, resultó el Jugador Más Valioso con la Selección Sur ante la Norte. Y la popular rola de Maná se dejó escuchar en el Estadio Eduardo Vasconcelos para conmemorar su reconocimiento.

“Uno de tantos logros muy bonitos en el aspecto individual. Y en colectivo, el campeonato que ganamos en 2006 con los Leones. Nadie creía que lo lograríamos y mucho más sentimiento obtiene porque, recuérdalo, cuántos peloteros hechos en casa había en el equipo".

"Oswaldo Morejón, Said Gutiérrez, además de Óscar Rivera, Salvador Arellano, Oswaldo Verdugo, Manuel Flores… Fue un equipo construido con peloteros muy valiosos y un enorme corazón, de nosotros y de don Gustavo Ricalde Durán".

"Es uno de los recuerdos más grandes que tengo en la memoria. En el reportaje que publicaste en el aniversario de la coronación hablas de que fue tal vez la más especial de todas las que han tenido los Leones. Y tal vez sí sea así: la más emotiva”.

Menciona también el largo proceso que hubo para llegar a esa meta. Lo señala diciendo que “comenzamos de cero, aprendiendo, crecimos y formamos una de las mejores épocas de los Leones porque se construyó un equipo que llegó a dos finales de la Liga Mexicana y ganó un campeonato”.

Tierra de grandes torpederos

Luis Borges, con dos de los peloteros que más ha admirado: Juan José Pacho Burgos y Géner Rivero Ancona, en 2003
Luis Borges, con dos de los peloteros que más ha admirado: Juan José Pacho Burgos y Géner Rivero Ancona, en 2003

En 2004, Borges tuvo la oportunidad de ser dirigido con los Leones por Juan José Pacho y los melenudos tenían en su equipo de couches a Géner Rivero.

Se juntaron, de esa forma, dos de las leyendas del campo corto nacidas en Yucatán, y Luis, lo recuerdo bien, no perdió la oportunidad de tomarse una foto vestido de melenudo con dos de los símbolos de las fieras.

Al paso de los años, en 2015, ya vestido de sarapero, me llamó para pedirme un favor muy especial: un reportaje en el que se hiciera mención de los tres mejores torpederos yucatecos de la historia, en la que ya estaba él, con derecho propio. Lo pidió como “un regalo histórico y muy especial”.

Otra imagen de Luis Borges con Juan José Pacho Burgos y Géner Rivero Ancona, en 2015
Otra imagen de Luis Borges con Juan José Pacho Burgos y Géner Rivero Ancona, en 2015

Así, una tarde en que llegó Saltillo para enfrentarse a los Leones reunimos en el Kukulcán a Pacho con Géner Rivero y Borges, para un especial que, lo califica el “Vampiro”, representó algo muy especial porque ellos fueron los héroes que quiso seguir, a los maestros que, viéndolos, pudo imaginarse que algún día estaría jugando donde ellos.

Fue el relevo generacional en los Leones en el campo corto: Géner, al retirarse, dejó el camino a Pacho, que se convirtió en figura y cuando se fue, llegó Borges para quedarse por muchos años.

Mancuerna con Oswaldo Morejón

“Me siento orgulloso de poder estar al lado de esos señorones de las paradas cortas. Dos ejemplos a seguir”, indica.

Y cabe señalar que el béisbol mexicano vio también a Borges hacer una mancuerna increíble con un jugador yucateco, en la segunda base, Oswaldo Morejón.

Las jugadas de fantasía que hacían, ya sea Borges atrapando y pasando a Morejón, o al revés, están inmortalizadas en vídeos que se pueden encontrar en las redes sociales.

“Eso fue algo único. Porque había un entendimiento que parecía tan natural, como si lo entrenáramos todos los días. Pero era la intuición del béisbol”.

El hombre, beisbolista, esposo y padre feliz

Luis Borges Burgos con su esposa Gloria Denis e hijos Glorilú y Luis Jorge
Luis Borges Burgos con su esposa Gloria Denis e hijos Glorilú y Luis Jorge

Así Luis Borges, el humano que se hizo profesional, que creció enamorando a la misma chica siempre, su esposa Gloria Denis (fue su chambelán de 15 años).

Y hasta la fecha sigue enfocado en crecer felizmente a su lado, con sus hijos Glorilú y Luis Jorge, que hace poco disfrutaban ver al papá jugar en la Liga Meridana con los Senadores de la Morelos.

Los “Vampiros” alegres, pero serios en conducta, introvertidos, sin aspavientos.

El día de la boda de Luis Borges con Gloria Denis Cardeña
El día de la boda de Luis Borges con Gloria Denis Cardeña

Borges da su opinión de la Liga Meridana: “Esta es una gran liga. Esperemos que pueda seguir creciendo y que haya más peloteros de casa jugando en ella”.

Y en la Morelos una vez más se pudo disfrutar ese iónico grito de guerra anunciando el turno al bate de uno de los referentes deportivos más importantes que ha tenido Yucatán en los años recientes. Se llama Luis Borges y le dicen “Vampiro”.

Misa episcopal

Misa Episcopal del domingo 11 de Octubre de 2020