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¿Benefician en algo a la ciencia los vuelos de turismo espacial?

Pruebas de Virgin Galactic en busca del turismo espacial. Fotos: agencias.
Pruebas de Virgin Galactic en busca del turismo espacial. Fotos: agencias.

El turismo aeronáutico que promueven Virgin Galactic, SpaceX y Blue Origin sería de utilidad a la ciencia si le aportan recursos económicos

Un postor anónimo pagó 28 millones de dólares en una subasta para volar con Jeff Bezos al espacio el 20 de julio pasado. Por problemas con esa fecha, el turista aeronáutico fue asignado a un lanzamiento futuro y su lugar tomado por Oliver Daemen, de 18 años, hijo del presidente de la firma de inversión holandesa Somerset Capital Partners y quien había pagado por estar en un vuelo posterior.

En 2012 el actor Ashton Kutcher desembolsó 200 mil dólares (el precio ya es de 450,000) para viajar en la nave espacial de Virgin Galactic —que efectuó su primer recorrido tripulado el 11 de julio de este año—, aunque se deshizo luego del boleto por considerar que la aventura no es una buena idea ahora que es papá.

Investigación del espacio, en duda con vuelos turísticos

Los proyectos de turismo aeronáutico de Blue Origin, de Jeff Bezos; Virgin Galactic, de Richard Branson, y SpaceX, de Elon Musk, están moviendo cantidades de dinero difíciles de imaginar para quienes no son multimillonarios con su propia empresa espacial. ¿Benefician en algo estos vuelos a la investigación del espacio?

Imagen explicativa de Blue Origin y Virgin Galactic.

“Quiero pensar que el turismo aeronáutico podría representar una inyección muy generosa de recursos económicos a la realización de investigaciones científicas, con la debida auditoría que demanda el ejercicio de esos presupuestos”, opina el astrónomo yucateco José Enrique Pérez León, doctor en Astrofísica.

“Estaría bien financiar estudios, pero también que la sociedad exija resultados a los científicos que van a usar los apoyos, que se siga la filosofía de resolución de los grandes problemas”, indica.

Profesor investigador del Observatorio Astronómico de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), recuerda que los científicos necesitan financiamiento para sus trabajos y podrían encontrar los recursos en ciertos proyectos turísticos.

Cita como ejemplo el Programa Estatal en Turismo Científico en el que participa la casa de estudios neolonesa, que abre al público las puertas de su observatorio para que pase ahí la noche y vea el firmamento.

Imagen explicativa del vuelo de Space X.

La importancia del punto de vista de los científicos

“Por otro lado”, puntualiza, “la industria aeronáutica con fines turísticos tiene que contemplar el punto de vista de los científicos. Sería un despropósito que se promueva el turismo aeroespacial, haya hoteles espaciales, más satélites, más viajes, y la observación de los astros se restringiese todavía más”.

“Los sitios de observación están en puntos alejados de las ciudades para prevenir la contaminación lumínica. Al haber más vehículos espaciales se corre el riesgo de perder campos de visión de objetos astronómicos”, manifiesta.

“El espacio exterior no es de una sola persona, su estudio y aprovechamiento es asunto compartido por la comunidad científica, los divulgadores, la gente que gusta de observar el cielo y la que vive de observarlo”.

Para que el turismo aeronáutico se desarrolle, se requiere que primero lo regulen los órganos jurídicos de las naciones. En nuestro país, explica Pérez León, se cuenta con la Comisión de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Cámara de Diputados. “La regulación en México descansa sobre un crecimiento de la ciencia honesto, en pos de resolver los grandes problemas nacionales”, subraya.

“Estos proyectos puede llevarlos al cabo una empresa, pero necesita el apoyo de científicos de muchos países, es ahí donde entran los gobiernos”, advierte el profesor investigador, que afirma que desde hace dos décadas las naciones que participan en el diseño, construcción y lanzamiento de satélites —México entre ellas— exigen por ley que todos los componentes de los aparatos se evaporen durante su reingreso a la atmósfera.

Admite que depender de los muchos recursos aportados por pocas personas haría correr el riesgo de “alcances desfavorables en la calidad de los proyectos financiados”, otra razón para contar con una legislación que prevenga posibles conflictos. “Es un problema bastante complejo; sin embargo, ya están dados los primeros pasos y nuestras autoridades tienen que entrar en escena para implementar regulaciones”.

“Lo que se debería priorizar es el derecho de las personas a un progreso social basado en el conocimiento. Ésa debería ser la filosofía del conjunto de leyes, por encima del interés de cualquier presidente de corporativo que financie estos proyectos”.


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Vuelos recientes no aportaron conocimiento nuevo

Pruebas de Virgin Galactic en busca del turismo espacial. Fotos: agencias.

El doctor en Astrofísica reconoce que los vuelos de las naves Unity, de Virgin Galactic, y New Shepard, de Blue Origin, el mes pasado no aportaron conocimiento nuevo sobre el espacio porque “lo que se hizo fue reproducir los pasos para poner en órbita un vehículo y regresarlo a la superficie terrestre”, algo que se hace desde décadas atrás de manera segura.

“Lo que se podría esperar a mediano plazo es que el turismo aeroespacial sea una buena opción para financiar proyectos al mostrarle a la gente el trabajo de un astronauta en condiciones reales: experimentando la ingravidez y volando a gran altura”.

Frontera indefinida

jeff bezos
El estadounidense Jeff Bezos es el fundador de Blue Origin.

Sobre las versiones —alentadas por Jeff Bezos— de que el vuelo del Unity no fue realmente espacial, debido a que no traspasó la línea de Kármán —fijada en 100 kilómetros de altitud y considerada generalmente la franja divisoria de la atmósfera terrestre y el espacio exterior—, Pérez León indica que “la atmósfera no tiene una frontera definida, se va difuminando poco a poco a medida que gana altura” y ya a 50 kilómetros sobre el nivel del mar “podría considerarse que una nave está en los inicios del espacio exterior, hablando de gases de la atmósfera”.

Pero para el profesor investigador antes de pensar en comprar boletos para emprender un viaje espacial hay que hablar de ordenamiento. “No puede haber turismo espacial si no hay regulación”, reitera.

“No podemos mermar el conocimiento que le dio oportunidad a estas personas de hacer negocio; es sentido común de los científicos, las autoridades y los mismos empresarios”.

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