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¡Sube el volumen de la música y libera tu creatividad!

Decir que la creatividad es uno de los recursos más importantes en este entorno de creciente complejidad y la mejor aliada en el crecimiento de una empresa es como alardear de haber inventado el agua tibia o descubierto el hilo negro.

Lo que puede sonar menos obvio es que para un negocio, de cualquier tamaño y giro, contar con colaboradores creativos es, parafraseando al publicista estadounidense Ed McCabe,  “una de las últimas maneras legales de obtener una ventaja injusta sobre la competencia”.

Así que si te quieres volver un colaborador estratégico, importante para tu empresa, estimula tu creatividad.

Ser creativo no está relacionado con la alta inteligencia, no es un arte ni el privilegio de unos cuantos. Es una capacidad inherente al ser humano y todos podemos aprender a potenciarla, a ponerla a trabajar a nuestro favor.

Y aunque no existe una fórmula mágica para hacerlo, disponemos de una herramienta poderosa, económica y eficiente que juega una parte fundamental en nuestras vidas y que nos acompaña siempre en nuestros quehaceres diarios: la música.

Aunque ya lo sabían de manera empírica todos los que al sentarse ante la computadora para trabajar lo primero que hacen es colocarse los audífonos, numerosos estudios han confirmado una y otra vez que escuchar música pone a trabajar tus neuronas.

Alas para la imaginación

La música es un poderoso estimulante de la actividad cerebral, así que no es extraño que tenga una gran influencia en el proceso creativo, refiere Francisco Sosa Domínguez, especialista del Centro Interdisciplinario Terapéutico de Yucatán (Interapy).

Sting participó en un estudio sobre la estimulación de ciertas zonas del cerebro mediante la música

La música, principalmente la alegre, potencia la creatividad, porque cuando estamos felices fluyen las ideas, nos atrevemos a pensar diferente, aflora nuestra capacidad de crear. Y esto lo hacemos a partir de nuestras experiencias, emociones, sentimientos y conocimientos, señala Frank, músico profesional con más de 20 años de experiencia, multiinstrumentista y musicoterapeuta especializado en pacientes con diagnóstico clínico.

La música aumenta la flexibilidad del pensamiento, permite aumentar la capacidad de asociar diferentes informaciones que no sabías que podían conectarse.

Y esto es así porque la energía eléctrica en el cerebro comienza a fluir de un lado a otro y arrastra datos, detalles, vivencias, información que al momento que se conectan esas neuronas descubres dentro de tu mismo conocimiento.

“Y en eso consiste la creatividad: en la curiosidad de descubrir, inventar, crear cosas nuevas con las herramientas que te proporciona el conocimiento”, señala.

¿Cómo definimos música alegre?

La música alegre es la que se encuentra en tonalidades mayores, sin importar el género, desde música clásica hasta heavy metal, explica.

El género nos marca tipos de sonidos, timbres. Los sintetizadores, los violines, las flautas suenan distinto, pero sólo es por los timbres, dice. “Tú y yo podemos cantar un Do, puede ser el mismo Do, pero tu voz tiene un timbre, o sea suena de una manera y mi voz suena de otra”.

“El Do de la flauta y el Do de la guitarra son siempre el mismo Do, tienen la misma frecuencia, pero el del viento y el de la cuerda son diferentes timbres de voz”.

Entonces los géneros son eso: timbres y velocidades, continúa. Pero en cuanto al efecto psicoacústico, la línea armónica, la tonalidad, es la clave. O sea, si es una armonía mayor, automáticamente va a ser algo que te va a producir felicidad. Si es menor, va a inducir a la tristeza y eso no estimula la creatividad, pero beneficia otro proceso: la introspección, la meditación.

Celia Cruz, la Reina de la Salsa.- (Foto de diariodecuba.com)

“La creatividad entonces es instigada más que nada por la música alegre y ligeramente estresante. El estrés alienta a tu cerebro a estar en un estado Beta, que te deja alerta. Y en esa situación también puedes tener un estado cerebral activo Alfa que te brinda felicidad, tranquilidad, y ligeras gamas que te van a dar esa adrenalina, ese ‘¡vamos para adelante!’.

En resumen, la música feliz es más estimulante y potencia el pensamiento divergente, excitando al cerebro con una explosión de dopamina. Esta música no ayuda al pensamiento convergente puesto que este tipo de pensamiento se fundamenta más en la lógica y menos en la excitación.

Adiós al estrés

Desde la experiencia de Frank, escuchar música durante el proceso creativo es muy beneficioso, porque estimula los sentidos, abre la mente, ayuda a la concentración, libera las ideas innovadoras y reduce el nivel de estrés, que es un gran estorbo para la creatividad.

“La presión es la meta del tiempo, la creatividad es un chispazo: en un segundo te llega la idea, en un segundo. Y las otras tres semanas que estuviste piense y piense, realmente no hiciste nada”.

“La música alimenta el pensamiento lateral divergente. O sea, estar de buen humor, tranquilo, te permite ir a otro tipo de pensamiento que normalmente no usarías en un estado totalmente consciente”, añade.

Además la música armoniza el entorno y aumenta la motivación para la búsqueda de soluciones. Al momento que nosotros estamos bien, que estamos felices, empezamos a afrontar las cosas de otra manera.

“En un estado de estrés, cualquier problema inmoviliza, aterra. Si ves la tormenta al nivel del mar, las olas parecen enormes, indomables. Pero si puedes elevar tu perspectiva un metro o dos sobre ese nivel, en el mismo lugar, la perspectiva cambia y la ves la tempestad menos aterradora”.

“Eso es lo que hace la música para ayudar a la creatividad: nos aleja del caos para poder visualizar las cosas. No calma el caos, nos permite sobrellevarlo”.

Creatividad y diversión

De acuerdo con Frank, escuchar música desde edades muy tempranas ayuda a que se desarrollen el pensamiento lógico, la concentración, la memoria y otras destrezas básicas de los niños (entre ellas la creatividad) de manera integral.

Si concibiéramos la creatividad como la habilidad de ver las cosas desde una perspectiva diferente para encontrar soluciones innovadoras, eficaces, organizadas, coincidiríamos con Albert Einstein, quien decía que: “La creatividad es la inteligencia divirtiéndose”, señala.

Esto es, en los cerebros de los niños que reciben estimulación musical la corriente eléctrica va a estar pasando de un lado a otro por todas las redes neuronales.

“Las neuronas están conectadas por algo que se llama sinapsis. La sinapsis es por donde pasa la información, la corriente eléctrica de una a otra. Mientras más se utiliza, la sinapsis se fortalece y permite que pase mayor cantidad de información y de manera más eficiente, más rápida, más concreta, más específica”.

Entonces si al niño se le estimulan las vías eléctricas, la sinapsis, se le están fortaleciendo las funciones cerebrales.

Estímulo universal

Frank, encargado del área terapéutica relacionada con la música en Interapy, dice que cuando escuchamos una canción todo el cerebro, hasta las terminaciones nerviosas en nuestro cuerpo, se pone a trabajar de manera integral.

La música es un estímulo universal que se procesa en todo el sistema nervioso. No únicamente es un fenómeno auditivo… por ejemplo, cuando oímos una canción que nos gusta, cerramos los ojos y nos imaginamos algo. En ese momento nuestra corteza visual está funcionando”

Francisco Sosa Domínguez, especialista del Interapy

El cerebro interpreta en forma dinámica y por separado todos los elementos de una canción. Escuchar música es un proceso maravilloso de activación cerebral: recepción, emoción, actividad autonómica, cognitiva (aprendizaje) y actividad para movernos al ritmo.

“Sentimos algo, nos produce sensaciones, nos eriza la piel. El ritmo, que quieras o no te contagia y te empiezas a mover de forma involuntaria: eso es tu sistema límbico, el tallo, está funcionando.

Empiezas analizar el ritmo: “Ah, esto es una cumbia” o “es un rock”…, lo pudiste identificar porque ya fuiste a tu parte temporal a buscar esa información, ya descifraste el ritmo: “Sé que ese chip-chip tuc-tuc es una salsa porque ya lo interpretó mi prefrontal”. Y mi frontal me dijo “sonido-silencio-silencio- sonido-silencio-sonido-sonido” y se comunicó con los demás.

Seguir la letra la canción es la consecuencia de activación de módulos neuronales de lenguaje, actividad atentiva y redes neuronales que se activan con frecuencias produciendo emociones.

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“Entonces todo, absolutamente todo, lo que pasa en el cerebro con la música es integral. La música hace trabajar todo el cerebro. Lo mismo nos trae evocaciones de recuerdos, imágenes, emociones pasadas -con lo cual se enriquece el intelecto, que también genera momentos memorables”.

 O sea, la música tiene la gran particularidad de que puede activar la segregación o la inhibición de sustancias y neurotransmisores, continúa. Podemos favorecer la segregación de cortisona para generar estrés con ondas sonoras gamma, que son muy rápidas.

“Eso es lo que pasa con la música electrónica: de pronto solo escuchas ese beep rápido que hace aumentar significativamente la frecuencia cardiaca, la ventilación, la presión arterial y la actividad motora”.

Nosotros nos sincronizamos con los estímulos sonoros y esas distorsiones crean una alerta. Por eso los que están escuchando música electrónica están como muy despiertos, muy vivos, su cerebelo, su tallo hacen que se muevan de forma involuntaria. Las endorfinas los hacen felices.

Los griegos lo sabían

Tal vez alguien pueda preguntarse: “¿Por qué esta canción hace que me sienta feliz si son solo notas”. Sí, es cierto, son notas. Pero la clave está en el orden, como descubrieron los griegos.

Ese es el secreto de la música comercial, continúa Frank. Usa sonidos que producen una percepción psicoacústica de felicidad, lo que automáticamente lleva a quien los escucha a sentir satisfacción.

Y lo mejor de todo, abunda Frank, es que para sentir esa felicidad no tiene que ser necesariamente una canción que te guste. “Hay algo bien padre con la música: si te agrada es mejor, pero si no te gusta, también te va a estimular”.

El especialista comenta, por ejemplo, que no es un fan del reggaetón, porque le presta atención a la lírica de la música. “

No me gusta el mensaje misógino porque programa el subconsciente de las personas y normalizamos ciertas conductas equivocadas: mientras más joyas luzcas, mejor; mientras más mujeres a mi alrededor, mejor; la mujer que más lo sacude y ‘perrea’ mejor es más sexy”.

“Alguien dijo –y es una frase que me encanta- que el reggaetón es a la música como el refresco de cola a la nutrición: es delicioso, superfresco, vende millones de dólares, le agrada a medio mundo, pero no aporta nada, no es para niños y su consumo debe ser responsable. El reggaetón es un género para adultos, para ir al antro, no es música para el Festival del Niño”.

El efecto Mozart

Sosa Domínguez también habla del Efecto Mozart, según el cual escuchar la música del compositor austríaco, o la música clásica en general, aumenta la inteligencia y otras capacidades cognitivas, sobre todo durante el desarrollo temprano.

“Está sobrevalorado, como demostró un estudio con Sting”, asegura.

El cantante Sting, durante la grabación del reportaje "Mi cerebro musical", de National Geographic

En la investigación, comenta, el cantante de The Police se sometió a una resonancia magnética por positrones mientras cantaba una canción.

Después se repitió la operación con un sujeto base, a quien le hicieron escuchar el tema cantado por Sting. Los investigares notaron que en ambos casos se activaban las mismas zonas del cerebro, pero con mucha menor intensidad en el espectador.

“La teoría del Efecto Mozart indica que si escuchamos música clásica vamos a activar nuestro cerebro al nivel del genio del músico austríaco… Y sí, activamos esas zonas, pero no con la misma intensidad”.

En conclusión, Mozart no hace a los niños inteligentes, aunque sí estimula sus cerebros y los prepara neuroquímicamente para alguna actividad, para ser creativos, estudiar, dibujar, esculpir.

Debido a que la música estimula patrones de frecuencia de activación del hipocampo parecidos al aprendizaje, una sesión musical puede incrementar los procesos de atención, que aunque no nos hace más inteligentes, sí nos incrementan la memoria y la capacidad de atención.

Creatividad al tope

Por último, el musicoterapeuta sugiere cinco temas para poner a volar la imaginación y potenciar la generación de ideas novedosas.

Aunque, advierte, cada quien puede tener su lista favorita dependiendo de sus gustos.

1. AC/DC: “Thunderstruck”

Para los roqueros, Frank recomienda uno de los mayores éxitos de la banda australiana AC/DC.

“Es una canción que cada vez que la escucho me deja de muy buen humor. Me gusta mucho por su crescendo y cómo se mantiene la intensidad del sonido… Es sutil, pero al mismo tiempo muy poderosa”.

2. Mozart, una apuesta segura

Para los amantes de la música clásica, podemos hablar por supuesto de Mozart, quien es un compositor totalmente alegre, señala el musicoterapeuta.

Su obra es vivaz, intempestiva, cambia totalmente de un momento a otro.

“Eso es lo que odiaba Salieri, quien era demasiado cuadrado, sensato. A Mozart los formalismos, lo establecido, lo tenían sin cuidado. Cualquiera de sus obras son buenísimas para estimular la creatividad, por la tesitura de los acordes, que todos son mayores”.

3. Cri-Cri: música infantil fabulosa

Frank sugiere también algún tema de música infantil, que se encuentra toda en tonalidad mayor, aunque destaca por encima de todos a Cri-Cri, el Grillito Cantor.

Gabilondo Soler rompe todos los esquemas, compone en diferentes tiempos, en diferentes géneros, dentro de una misma canción. Y su música es muy alegre, hasta la ‘Muñeca fea’ tiene sus partes felices”.

4. El Canto del Loco: “La vida”

El especialista recomienda esta sugerente canción del grupo español de pop rok que alcanzó su mayor resonancia en la primera década del siglo actual. En este caso, la música influye, pero la letra también.

“Es un tema que recomiendo mucho porque me parece muy bueno”, dice simplemente.

5. John Lennon: “Imagine”

Aunque este tema no fue sugerido por Frank, decidimos incluirlo porque, de acuerdo con un artículo publicado por la revista estadounidense “Inc”, es una de las canciones que escuchaba Steve Jobs (el genio creativo de Apple) para poner a trabajar su imaginación.

Según las declaraciones del conocido científico, este tema le servía de motor para poner en marcha su mente.

Identidad Sonora

Portada del sencillo "My heart will go on", de la canadiense Celine Dion

“Hay algo muy importante”, advierte Frank. “Todos tenemos nuestra propia Identidad Sonora (ISO). Si viste ‘Titanic’ con tu pareja, en una noche romántica, perfecta, el tema que canta Celine Dion te va producir sensaciones placenteras, te va traer buenos recuerdos.

Pero si escuchaste ese mismo tema días después de la muerte de un ser querido o de haber perdido tu trabajo, la asociación será muy diferente”.

“Entonces, parte de lo que hacemos en musicoterapia y que podemos hacer en casa es escuchar la música que te signifique recuerdos felices. Investigaciones han comprobado también que tu canción favorita mejora tu estado de humor y te produce un estado de felicidad. Y la gente feliz, es en definitiva la más creativa”, concluye.

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