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Claves para entender el revuelo por la actualización del WhatsApp

La polémica en que se ven envueltos WhatsApp y Facebook demuestra el recelo de los usuarios a aceptar las versiones de ambas empresas sobre sus condiciones de servicio

La migración de usuarios de WhatsApp a Telegram ha sido tal que Diario de Yucatán extendió esta semana a esta última plataforma de mensajería su servicio de alerta de noticias.

Signal es otra de las aplicaciones de chat beneficiadas con la decisión de miles de personas de abandonar WhatsApp motivadas por los recientes cambios en los términos de servicio que, aseguran, les obligan a aceptar que se comparta información personal con Facebook.

WhatsApp, propiedad de la red social dirigida por Mark Zuckerberg, debió salir al paso de la controversia y precisar el objetivo de su actualización, cuya entrada en vigor fue aplazada ayer: ya no será el 8 de febrero, sino el 15 de mayo, para dar tiempo a explicar mejor al público las modificaciones. Esto no ha impedido que siga habiendo protestas contra el intercambio de datos entre ambas empresas.

Para el emprendedor educativo Roberto Ruz Sahrur, fundador de la organización Responsabilidad Digital y autor de “Eres lo que publicas”, la polémica refleja que “las personas ya no confían en las empresas de tecnología, creen que las van a tratar de engañar con los términos y condiciones, y en parte es verdad, son muy complejos, tendrías que ser un abogado informático para conocerlos a fondo”.

“Sumado a esta desconfianza, Facebook ha hecho un pésimo trabajo explicando los cambios más recientes”, añade.

El fuego lo han avivado los generadores de contenido que buscan “crear polémica; cualquier cosa que genere un poco de confusión es un espacio perfecto para la desinformación, los titulares llamativos, llevar a consumir contenidos y monetizar ese tráfico”.

Las nuevas actualizaciones, apunta Ruz Sahrur, tienen que ver con los esfuerzos de Facebook por rentabilizar WhatsApp, al que “desde que lo compró está viendo cómo comercializar”. Una de las estrategias es permitir que negocios vendan por medio de la plataforma de mensajería y con esa función en mente se pusieron al día los términos de servicio, que también posibilitan “que cierta actividad que tenemos en WhatsApp alimente al algoritmo que se encarga de las preferencias y, al final, Facebook haga lo que siempre ha hecho: ofrecernos publicidad”.

No invasión

“¿Va Facebook a leer nuestras conversaciones? No; no va a intervenir la cámara ni hacer muchas de las cosas que están circulando en redes sociales”, subraya. Sin embargo, recuerda que “Facebook ya usa información de WhatsApp, desde hace años tiene miles de datos sobre nosotros por los likes que damos, las interacciones, las localizaciones..; sabe hasta qué páginas visitas aunque no estés en Facebook”.

Ruz Sahrur, igualmente consejero electoral del Instituto Electoral y de Participación Ciudadana de Yucatán (Iepac), indica que el argumento de Facebook es que los datos de la gente le permiten mejorar la experiencia de uso, mostrarle anuncios de los productos y servicios que en realidad le interesan y hacer todo esto sin cobrarle. “A los anunciantes no les da tu número de teléfono ni les dice dónde vives, pero sí información clave para mejorar sus esfuerzos publicitarios”.

“¿Van a sobrevivir las redes sociales a esta crisis? Yo creo que sí, los usuarios terminan adaptándose”. Pero también “van a empezar a ver las redes sociales como lo que son: herramientas” que hay que aprender a operar. Hace un símil entre abrocharse el cinturón de seguridad en un automóvil y configurar los perfiles de privacidad en redes sociales, pues hay que “limitar la información que se ofrece, aprovechar el servicio sin comprometer información sensible”.

Roberto Ruz Sahrur no cree que haya desbandada de las redes sociales “porque, primero que nada, son gratuitas”. “La gente se está dando cuenta que su información vale; sin embargo, va a empezar a cuidarla más sin dejar de utilizar las herramientas que tanto disfruta”.

“Además, no es tan fácil dejar una de estas herramientas, sobre todo cuando tienen ejércitos de expertos en comportamiento que hacen hasta lo imposible para que te vuelvas adicto” a su uso.

A pesar de esto, cree que es posible vivir en un mundo conectado y al mismo tiempo respetuoso con los datos personales. Para ello “se necesita una alianza entre instituciones de protección de datos y organizaciones de la sociedad civil”.

“Tenemos que presionar a Facebook y aprobar leyes que controlen a estas fieras tecnológicas”.— Valentina Boeta Madera

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