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Coco Chanel es influyente después de 50 años de su muerte

Gabrielle Chanel fue la ideóloga y ejecutora de una revolución en la moda. Coco —apodo que una versión atribuye al origen granjero de la diseñadora y otra, al nombre que adoptó cuando probó suerte como cantante de cabaret— ganó la libertad para el cuerpo de la mujer, al permitirle vestirse con algo que no fueran corsetes ni atuendos en exceso complicados.

Su influencia sobrevivió a su muerte, ocurrida el 10 de enero de 1971 en París, como lo comprueba la participación permanente de la casa Chanel en desfiles de alta costura y listo para usar (prêt-à-porter), la elección de sus diseños como vestuario de celebridades y el número de clientes que suma ya, no solamente en Europa sino en todo el mundo.

Esa autoridad la reconocen también tres diseñadores yucatecos, que consideran que el estilo ideado por Coco Chanel sigue vigente medio siglo después del fallecimiento de la diseñadora.

Para David Salomón, la visión de la moda que tuvo Gabrielle “claro que aplica en nuestro siglo: la comodidad y practicidad que vemos hoy en día con el athleisure y el sport chic vieron sus inicios con Chanel”.

“Más que como diseñador, como empresario admiro la capacidad que tuvo Gabrielle Chanel para darle a las mujeres de su época justo lo que necesitaban... eso fue un golpe maestro”, dice.

“Tomado de la mano del buen gusto, pudo lograr lo que hasta el día de hoy es una de las marcas emblemáticas de Francia y del mundo de la moda”.

David señala al Diario que unas dos décadas atrás “me inspiró mucho la chaqueta de Chanel, que es un clásico atemporal”. Sin embargo, reconoce que “siempre encontré más inspirador a Karl Lagerfeld (director artístico de la casa durante 36 años), tanto por su capacidad creativa como su energía inagotable: ¡diseñaba 12 colecciones al año! Eso lo encuentro inspirador ¡y profundamente envidiable!”.

"Muy avanzada para su época"

Abril Cervera define a Gabrielle Chanel como “una de las diseñadoras más importantes de la Historia e influyentes del siglo XX; su estilo fue un tanto andrógino y transgresor, pero de líneas muy serias y elegantes, muy avanzada para su época”.

“Las necesidades de la vida hacen que todo evolucione y se adapte a su momento. La moda no es la excepción. Si bien Coco Chanel siempre será un clásico y un ‘statement’ de lujo y exquisita elegancia, la realidad es que mucho de lo que ahora vemos en las exhibiciones de la marca Chanel no ha sido diseñado por Mademoiselle”, expone.}

creaciones de Coco Chanel en la década de 1920.

“Karl Lagerfeld imprimió a la firma su visión, dando un salto hacia una gran transformación y ajuste a la actualidad, respetando la mayor parte del tiempo el espíritu de la marca y su esencia, como lo podemos apreciar en el tweed y el ‘little black dress’, piezas que forman el ADN de la marca desde sus orígenes en 1918 y que seguimos disfrutando”.

“Sería muy aventurado pensar que en la actualidad pudiéramos llevar esos vestidos amplios de cortes excesivamente sobrios y desencajados, tal cual fueron diseñados para su época; por supuesto que esa visión de la moda no aplica para el siglo XXI, pero sí su versión actualizada y de impecable confección diseñada por Virginie Viard, la nueva directora creativa y quien fuera mano derecha de Lagerfeld durante más de 30 años”.

Abril admite que como diseñadora no ha adoptado algo del estilo de Chanel en sus creaciones, “pero sí en mi guardarropa; amo la marca, respeto mucho su historia y sus procesos creativos, sus trazos son inmejorables”.

Para Andrés Gasque, el estilo Chanel es “espectacular” y “un legado que sigue siendo relevante el día de hoy, porque, siendo un estilo clásico, sigue siendo innovador; suena contradictorio, pero Chanel lo logró”.

“Su colorido y sus siluetas son superreconocibles y eso es lo que hace a un diseñador exitoso. Amo Chanel y hoy por hoy es sinónimo de lujo y estilo”, afirma.

Sus ideas sobre el vestir se pueden aplicar a este siglo al “100%”, opina. “Ella combinaba perfectamente tres factores de suma importancia: la elegancia, la comodidad y la funcionalidad. Y eso es muy relevante en el siglo XXI. ‘Nunca un botón sin un ojal’ decía ella”.

Las creaciones de Andrés no han escapado al influjo del arte de Coco. “Chanel siempre es una inspiración para todos, no solo diseñadores. Su estilo, personalidad e ideales han trascendido a muchísimas industrias más allá de la moda. Todos deberíamos adoptar algo de Chanel”.

Colección otoño-invierno 2014-2015, de Coco Chanel
Presentación de la colección otoño-invierno 2014-2015, de Coco Chanel

Estilo eterno

El día de la muerte de Gabrielle, la agencia de noticias United Press International (UPI) recordaba que la diseñadora “fue la primera en usar pieles de imitación y entre sus creaciones máximas figuraron el cuello de volcar, o tortuga; el saco trinchera y el ‘polo coat’”.

“Era la maestra de lo inesperado, salió con sacos y pantalones cuando las mujeres jamás los habían usado y, además, los complementaba con camisas y suéteres”, decía. “Inventó la casaca sin cuello, acortó las faldas, lució las joyas de fantasía y el sombrero redondo. Impuso la moda de las pulseras múltiples y en una época en que todo el mundo se casa y se divorcia, ella hizo una cosa extraña: jamás se casó”.

Asimismo, el cable de prensa señalaba que “las revoluciones de la minifalda y la maxifalda ocasionaron en ella no más que un encogimiento de sus delicados hombros y una mirada de mofa de sus ojos oscuros”.

Al finalizar la Primera Guerra Mundial, Coco Chanel “se erigió en la dictadora de la moda parisiense, liberando a las mujeres de perifollos, corsetes y peinados supercomplicados”. Se le tiene por “precursora de la pelada corta, los pantalones, los jerseys y las faldas amplias y cómodas; en la década siguiente a 1920 creó las chaquetas abotonadas al frente y el vestido de pequeña falda que se haría distintivo de la mujer moderna”.

“Luego lanzó el vestido tejido sin cuello, con collares de perlas artificiales, que marcó el inicio de la próspera industria de la joyería artificial. Fue ella también quien combinó el atuendo con el perfume y creó su célebre Chanel No. 5 y muchos otros. Para 1950 controlaba una empresa con numerosos empleados y una fábrica de perfumes”.

Coco veía bien que la imitaran

Dos semanas después de que falleciera en su suite del hotel Ritz de París, Coco Chanel era una presencia viva en el lanzamiento de la última colección de primavera que ella creó personalmente.

El 26 de enero de 1971, figuras de la alta sociedad, el espectáculo y la política atestiguaron la exhibición de prendas que, según una crónica, adoptaban “variantes del ya clásico traje Chanel con los toques de su creadora: cinturones de cadenas, grandes collares, botones de oro y camelias blancas en los hombros”.

El cable de United Press International (UPI) fechado en París, reproducido por el Diario, daba voz a expertos que indicaban que, a diferencia de los modelos de 1970, “las chaquetas eran más largas y ajustadas al cuerpo, los hombros adornados con charreteras militares y los botones dorados algo más grandes”.

“Las faldas, sin embargo, mantuvieron la línea constante de muchos años, quedando a unos cinco centímetros de la rodilla”.

La diseñadora Coco Chanel afinando detalles de una de sus propuestas

Entre los asistentes destacaban algunos de los clientes más famosos de Chanel, como Claude Cahour, esposa del presidente Georges Pompidou, e integrantes de la familia Rothschild.

El personal de la casa Chanel se declaraba optimista sobre el futuro, pero confesaba también incertidumbre. “Uno de los representantes”, reportaba UPI, “dijo que el perfume Chanel No. 5 continuará elaborándose y proseguirán las actividades en el mundo de la alta costura con telas y diseños dejados por Coco, ‘pero sabemos que todo será muy difícil’”.

“Los entendidos consideran que el salón podría sobrevivir un par de temporadas más, como ocurrió con la casa de Jacques Fath. Dior, Lanvin y Patou continuaron actividades después de la muerte de sus fundadores, pero se considera difícil que pueda mantenerse el estilo de Chanel sin el toque creador de su inspiradora”.

Y ya van 50 años…

Su estilo era desde entonces no solo elogiado, sino también imitado y eso a Gabrielle no le preocupaba. En un artículo aparecido el 26 de marzo de 1935 en el periódico francés “Le Journal”, Coco respondió a las críticas por su defensa de la imitación de los diseños de las grandes casas de moda por otras más pequeñas.

“Nunca he pensado que el robo sea una forma de comercio, ni que la traición sea una forma de inspiración”, escribió. “Afirmé y continúo afirmando que la imitación libre de los modelos de las grandes casas por las pequeñas, lejos de acabar con la moda, por el contrario la vivifica al establecer un tono y un estilo por los cuales París seguirá siendo inimitable y mantendrá en el mundo una autoridad ejemplar que está en vías de perder”.

“Para comenzar”, continuó, “no puedo ponerme en tal estado de beatitud que considere a cada creación que sale de mis manos como modelo definitivo del arte de la costura. No se me ocurre que esté confeccionando a golpe de tijeras una nueva Victoria de Samotracia a la que deba proteger para siempre contra la copia”.

“Sigo creyendo que es más importante que nuestra moda establezca, a fuerza de imitación, un estilo hacia el cual el mundo volteará la mirada, más que guardarla en secreto para un pequeño número de clientes, que pagan muy caro el derecho de ser vestidos en forma exclusiva y sorprendente”.

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