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En tus manos está que 2021 sea un año magnífico

Al fin dejamos atrás 2020, un año negro que pasará a la historia por una pandemia que lastimó severamente la salud, la economía y las expectativas individuales y profesionales de miles y miles de personas en todo el mundo. Un auténtico “annus horribilis”.

Y aunque el cambio de calendario no disipó la incertidumbre, 2021 llega con la esperanza de que puede ser un buen año. Y para que esto se cumpla, mucho tiene que ver con que así lo queramos, con que tengamos una actitud positiva ante la vida.

“A veces, la forma como uno mira la vida y se enfrenta a lo que le depara marca la diferencia entre la felicidad o la desdicha, entre la satisfacción o la frustración. Porque a veces, lo que nos pasa o, al menos, cómo lo percibimos, es una cuestión de actitud”, señala la psicóloga Rosa Eunice Mancilla Novelo.

Y esto aplica en todos los aspectos de la vida, señala. Se ha comprobado que las personas exitosas son más optimistas, constantes, perseverantes y más seguras de sí mismas.

“Mantener una actitud positiva es una de las claves de éxito profesional más reconocidas. Fracasar sin perder el ánimo, enfocarte en tus mejores capacidades en vez de tus limitaciones y enfocarte en los objetivos, te hace un mejor profesional. Pero tener una actitud positiva ante la vida también ayuda en el ámbito personal, mejorando las relaciones y disfrutando más del camino”.

Lo cierto es que siempre existen motivos para quejarse y 2020 fue tan duro que sería razonable pensar que este año será igual o incluso se puede poner peor. “Pero eso sería lo más cómodo. Es más sencillo caer en el lamento y el victimismo que poner en práctica una actitud positiva que nos lleve a encarar los desafíos cotidianos”.

“Y en estos casos la automotivación es fundamental para no hundirse ante los problemas”, señala la especialista en Psicoterapia Breve Estratégica.

Todo es cuestión de perspectivas. De ver el famoso vaso medio lleno. “Nuestras creencias sobre lo que somos y lo que podemos hacer, determinan precisamente lo que podemos ser”, escribió el coach motivacional Anthony Robbins.

La realidad existe

Tener una actitud positiva no significa negar la realidad, dice la especialista. Para ser honestos, estamos en una sociedad altamente competitiva que nos ha convertido en personas cada vez más individualistas, egoístas y poco tolerantes a la frustración. La búsqueda del éxito nos hace vivir en un estado de tensión permanente, de lucha constante, de incertidumbre.

Y la epidemia de coronavirus empeoró todo en 2020. El año estuvo mal, terminó mal y según los indicios la situación va a seguir igual en los próximos meses.

Sin embargo, William James dijo en los últimos años del siglo XIX que uno de los grandes descubrimientos de la psicología como ciencia “es que un ser humano puede alterar su vida, al alterar sus actitudes”.

Infinidad de experimentos científicos lo han demostrado: la actitud tiene todo que ver para conseguir el éxito. “Por eso es tan importante tener una actitud correcta: de confianza en uno mismo, de ser perseverantes, de saber que tenemos la capacidad de superarnos y vencer la adversidad”, dice.

“Se trata de un proceso que en primer lugar tiene que ver con el pensamiento, después con la emoción y por último, con la conducta”.

“Si el pensamiento es negativo (‘no puedo’), la emoción lo será también (desmotivación) y la conducta se desviará en la mala dirección”.

Hay que estar conscientes de que mantener una actitud positiva es un desafío que a veces resulta desgastante y que se termina dejando de lado, como ocurre con los objetivos que nos trazamos cada vez que se inicia un año, señala. “No es fácil. No es suficiente con leer mensajes positivos o libros de autoayuda, requiere esfuerzo y dedicación”.

Sin embargo, vale la pena el esfuerzo. Se ha comprobado que las personas exitosas son más optimistas, constantes, perseverantes y más seguras de sí mismas, considera. “Son capaces de ver una misma situación desde diferentes perspectivas y quedarse con la menos mala. No pierden la oportunidad de seguir intentando porque saben que el peor esfuerzo es el que no se hace”.

“Si elegimos la actitud correcta, podremos ser felices. Es difícil pero no imposible y cuando aprendes a hacerlo así te das cuenta de lo fácil que es disfrutar”, asegura la especialista y cita al investigador social Richard Wiseman, profesor de la Universidad de Hertfordshire en Reino Unido, quien con base en sus estudios opina que “sólo el 10% de nuestra existencia es aleatoria, el 90% restante se define por cómo afrontemos lo que no ocurre”.

“Por tanto, estas son buenas noticias. Si queremos tener más suerte, tenemos que comenzar con nosotros mismos, con pensar de un modo más amable”, concluye Wiseman.

Ejercicios de fortalecimiento

La psicóloga recuerda que existen seis ejercicios muy fáciles que podemos poner en práctica todos los días para ir reforzando nuestra actitud positiva y poder contagiar a los demás:

1. Ser agradecido por todo lo bueno que se tiene. Es el principio de toda actitud positiva, remarca.

2. Ver el vaso medio lleno. No es sencillo, pero marca la diferencia en términos de felicidad y éxito.

3. Aprender de los errores. En vez de lamentarnos o culpar a otro, debemos buscar siempre una enseñanza través de la autocrítica, el examen de conciencia y la asunción de responsabilidades.

4. Dejar atrás lo negativo. Cuando se falla o cuando las cosas no resultan como esperábamos, hay que asimilar lo sucedido y al poco tiempo pasar la página, dejando ir aquello que nos afectó. Ver oportunidades cuando las puertas se cierran, sonreír y disfrutar de sanas relaciones sociales haciendo actividades que funcionen como terapia positiva.

5. Ser empáticos. Practicar la solidaridad y escuchar al otro ayuda a desarrollar la empatía, lo que permite descubrir que las situaciones personales no son tan malas como parecen.

6. Relacionarse con otra gente positiva, mejorar el diálogo interno y tener propósitos qué cumplir, son igual de importantes.

Ni la suerte ni el dinero

La especialista insiste en que, pese a que parezca una idea romántica, la fórmula para alcanzar el éxito es muy sencilla y está al alcance de todos: tener una actitud positiva. “Aunque algunos crean que se trata del dinero o las relaciones que tengas, el factor más decisivo es cómo piensas, cómo afrontas la vida”.

“La mejor noticia es que ser positivo no es una característica innata y no hay nadie que sea incapaz de desarrollarla. Es una decisión de vida que parte de ti y se proyecta en los demás para abrirte muchas puertas”.

Para tener una actitud positiva es indispensable que aprendamos a identificar y fomentar nuestras emociones positivas, lo que nos permite cultivar las virtudes personales, que son aspectos necesarios y que conducen a la felicidad, señala la psicóloga catalana María Dolors Mas. 

¿Qué son las emociones positivas?

Una emoción nos habla de un sentimiento muy intenso producido por un hecho, una idea, un recuerdo... Es decir, algo que percibimos y notamos de manera muy profunda en nosotros. Y las emociones positivas son aquellas que nos producen una sensación agradable o un sentimiento positivo, define la Psic. Mancilla.

Estudios indican que las emociones positivas ayudan a tener buena salud y resiliencia psicológica, favoreciendo un razonamiento eficiente, flexible y creativo, añade. “Nos ayudan a dar un significado positivo a las circunstancias cambiantes y adversas que podemos sufrir”.

Entre las emociones positivas más representativas, la Psic. María Dolors Mas destaca las siguientes:

1. Bienestar y felicidad. Son un binomio inseparable. Si aumenta el bienestar subjetivo, la persona se vuelve más creativa y su personalidad refleja una actitud más positiva. Esta combinación dará como resultado una mayor motivación interna.

2. Fluidez (flow). Es la emoción que sientes cuando estás totalmente involucrado en aquello que estás realizando, cuando concentras todos sus sentidos, pensamientos y emociones en lo que sucede en el momento, en el aquí y el ahora.

3. Resiliencia. Es la capacidad de levantarse, fortalecido, después de una caída, de no dejarse vencer por la adversidad y de experimentar emociones positivas en situaciones estresantes.

4. Humor. Permite interpretar positivamente las situaciones amenazantes. Algunas investigaciones han demostrado que la risa está relacionada con beneficios considerables en el sistema cardiovascular y favorece las relaciones interpersonales del individuo, así como la actitud positiva

Todas estas emociones positivas nos ayudan a tener una buena actitud positiva, lo que nos conduce a conseguir nuestros propósitos. “En este inicio de año, es la hora de dejar atrás lo malo, de quedarnos sólo con las emociones positivas y aprender de las negativas”.

“Es la hora de tener en cuenta que las emociones positivas alimentan la actitud positiva y que ésta es el motor de la ilusión. Y, es el momento, de recordar que la ilusión nos motiva a seguir adelante”.

Para arrancar 2021 con buena actitud

1. Empieza el día de forma positiva. Despierta con la idea de que vas a tener un gran día. Si hay algo que te pone de malhumor por la mañana, es tan sencillo como cambiarlo, en tus manos está.

2. Ve el lado bueno de las cosas. Las personas tendemos a ver con mayor facilidad la parte negativa o mala de cualquier cosa que nos ocurre. De esta manera, generamos un pensamiento negativo que se va alargando hasta convertirse en un círculo vicioso del cual, difícilmente, podemos escapar. Por eso, si quieres mejorar esta actitud, piensa que lo necesitas. En realidad, es cambiar tu actitud ante la vida y ese es un cambio mucho más profundo.

3. Emociónate, positivamente. Eso no significa que vayas a trabajar con una camiseta con motivos florales y cantando. No hace falta. Sólo que seas consciente de las emociones  –tanto positivas como negativas-  para llegar al equilibrio emocional necesario.

4. Agradece. Dicen que es de bien nacidos ser agradecido. Por ello, después de cada día, aunque te parezca que no haya sido tan bueno, reflexiona y piensa en todo aquel a quien debes agradecer algo. De la misma manera, pregúntate acerca de ti, apláudete si es necesario, porque ello te motivará y cambiará tu actitud.

5. No lo puedes controlar todo, acéptalo. Es importante que aprendas a creer que otras personas pueden hacer las cosas, como mínimo, igual de bien. O fíjate, incluso hasta mejor en algunas cosas. Cuando seas capaz de aceptarlo, tu estrés disminuirá, aumentará la confiabilidad y disfrutarás más el momento.

6. Todo llega y todo pasa. Posiblemente te están ocurriendo cosas difíciles que te hacen ver un horizonte negro. Te puede ayudar el ponerle una fecha de caducidad. Así acabará pasando y la situación cambiará. Sin embargo, esto también es válido para las cosas buenas y, por ello, debes disfrutar de cada momento, de forma muy intensa. Todo llega, fluye y pasa rápidamente.

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7. Mantén el estrés a raya. El estrés es una emoción adaptativa en personas sanas que nos pone en estado de alerta ante una situación extrema o una gran presión cotidiana. Por ello, cuánto más tranquilos estemos, mejor resolveremos los problemas. Cuando no lo puedas controlar, pide ayuda a un psicólogo.

8. Relájate.  Es importante incluir en la agenda diaria “islas desiertas” para pensar o hacer cosas agradables. Y no existen excusas porque se pueden hallar 10-15 minutos diarios para hacerlo. De esta manera, resolverás los conflictos que se te presenten de forma más ágil, precisa y rápida.

9. Tú tienes el poder de cambiar. Ciertamente, existen conflictos externos. Es un hecho irrefutable. Lo importante es lo que tú puedes hacer para que dicha conflictividad te afecte en el menor grado posible y, entonces, piensa que el poder de cambiar esta en ti mismo. Esto te será muy útil para manejar de forma positiva cualquier tensión o discusión derivada de esta conflictividad

10. Ponte metas. Suena a tópico, pero no lo es. De hecho, una de las tareas más difíciles es plasmar en papel las metas a corto plazo – en un máximo de tres meses-, a medio plazo – en un máximo de seis meses- y a largo plazo – más de un año –, con sus correspondientes objetivos para cada una de las metas. Conforme más claro tengas hacia dónde quieres llegar, mayores serán los esfuerzos para llegar a los objetivos de tu vida.

11. No decidas por impulso. Tómate tu tiempo para evaluar las circunstancias, el contexto y los recursos. Esto no te asegura que tu decisión sea la acertada, pero sí que tiene mayores probabilidades de serlo que si la has tomado por un impulso. Recuerda que, según el budismo, es más importante aprender a recorrer el camino que llegar a la meta. Pero, cualquier camino suele tener bifurcación y debes decidir si tomar el camino de la derecha o de la izquierda, sabiendo que nunca sabrás lo que hubiera pasado si hubieras tomado el otro camino.

12. Busca ayuda profesional, si la necesitas. Si te falta la ilusión, la motivación, la confianza; si tienes más emociones negativas que positivas; si tienes poca capacidad de decisión; si no sabes hacia dónde vas, si sabes que has perdido la brújula y no la encuentras… no temas, existen determinados estados que no somos capaces de superar por nosotros mismos y, por ello, te sería útil ayuda profesional.

Lo que no deberíamos hacer en 2021

1. Estar irritables. Nunca deberíamos hacer las cosas sólo porque estamos enfadados. Podríamos pensar que, muchas veces, sólo lo estamos con nosotros mismos, pero hacemos daño a muchas personas.

2. Ser rencorosos. La vida es muy corta como para malgastarla “odiando” a quien, posiblemente, ya te ha olvidado.

3. Creer que la vida de los demás es más fácil que la nuestra. Ante todo, las apariencias engañan, no todo lo que nos pueda parecer, es lo que ocurre. Esa persona que parece tan feliz ¿sabes si no tiene un dolor intenso? Deja de compararte y quejarte.

4. Desear que algo sea real no significa que sea cierto. Te sorprendería saber la facilidad con que la mente es capaz de construir una versión de los hechos que nos encaja mejor a la realidad que queremos. Pero, podrías pararte y preguntarte, a solas con tu dialogo interno, ¿estoy realmente diciendo la verdad? De lo contrario deberías rectificar.

5. Pensar que eres lo que te ha pasado con anterioridad. Decide en quién quieres convertirte, en el aquí y ahora, sabiendo que el cambio implica dolor. El camino será correcto, cuando deje de doler y la nostalgia se haya convertido en ilusión y motivación.

6. Huir de tus problemas. Aunque te niegues a afrontarlos, los problemas persistirán hasta que lo hagas. Por ello, cuanto antes, mejor.

7. Creerte superior a otros. Ni tú ni nadie lo somos. Ni el dinero, ni el éxito ni los títulos, te hacen así, aunque algunos crean lo contrario. Todos somos iguales y lo mejor que puedes hacer es dar todos aquellos talentos que te han sido dados porque, al final, lo recibirás multiplicado. Por tanto, pregunta, escucha y, después, actúa.

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8. Confundir ser con tener. Todas tus cosas, el dinero, los coches, los vestidos, no te hacen ser tú. Lo que te hace ser tú es quien eres, nunca lo olvides.

9. Seguir buscando la felicidad en el exterior. La felicidad nace de tu interior aunque sí es cierto que se refleja en el exterior. Si esperas que tus cosas u otras personas te hagan feliz, nunca lo serás, porque solo tú puedes hacerlo.

10. Ser deshonesto. Las mentiras piadosas no existen. La credibilidad es posesión de las personas honestas, de aquellas que no mienten ni hacen trampas.

14. Desconsiderar las necesidades de los otros. Escucha a los otros, pero también es importante tener en cuenta que tus propios derechos son, como mínimo, igual de importantes que los suyos.

15. Dejarse llevar por el miedo. Intenta hacer cada día algo que te dé miedo. A medida que lo vayas haciendo, el miedo disminuirá. En caso de encontrarnos ante una fobia, consulta con nuestros psicólogos sobre su tratamiento.

16.  Desechar los grises. Entre el blanco y el negro, se halla la justa virtud puesto que hay toda una gama de grises muy importante que te sirven para aprender.

17. Criticarte negativamente. Llega un momento en que la gente acaba distanciándose. Sé alegre, quiérete, perdónate, acéptate, sé tú mismo.

18. Cambiar para gustar a los otros. Cambia porque quieres mejorar pero, sobre todo, porque sabes que lo tienes que hacer.

19. Pensar que es muy tarde para volver a empezar. Siempre, siempre, se puede volver a empezar. No importa la edad que tengas, ni dónde o cómo estés, puede que sea más difícil subir de nuevo la montaña, pero eso no significa que sea imposible.

20. No procrastines. O, lo que es lo mismo, no aplaces durante más tiempo eso que deseas hacer, eso que tienes que hacer, eso que debes hacer.

Por último, la especialista catalana regala una frase de San Francisco de Asís: “Empieza haciendo lo necesario, después lo posible, y de repente, te encontrarás haciendo lo imposible”.

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