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Ilusión hecha realidad: El fruto de la perseverancia

Esto de los sueños hechos realidad es algo que, fantasioso de inicio, se cumple si uno se lo propone.

¿Quién no ha querido tomarse una foto o pedirle un autógrafo a su ídolo? ¿O ha estado en un estadio, un ring, una plaza de toros y soñó con ser el protagonista, allá donde sus héroes brillan?

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Una mañana de febrero de 2016, Andrés Roca Rey bajó de un avión en Mérida, procedente de Venezuela, se fue en camioneta a Valladolid, a las 12, y a las 5, estaba toreando en la Feria de La Candelaria. Cansado y maltrecho.

Pero su compromiso tenía que cumplirlo. “Quiero ser figura. Sé que puedo serlo y por tanto, tengo que ir a donde me contraten”, dijo el peruano.

Al poco tiempo, sus sueños se hicieron realidad. Hoy, es de los que más cobran en el planeta toro.

Y así, muchas historias.

¿Recuerda al chico que se tomó una foto con Michael Phelps y luego compitió con él y le ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro?

¿Qué se necesita para alcanzar esas metas?

Hace poco, cuando falleció Carlos Girón, medallista mexicano en clavados, Rómmel Pacheco Marrufo nos contó una anécdota de cuando, siendo niño que comenzaba, llegó un día al Seguro Social, donde entrenaban las selecciones nacionales. Había una estatua y él se preguntó: “¿de quién es? ¿Rocky Balboa?”.

Era de Girón. Rómmel, nos contó entonces, se puso como meta emularlo. Y para ello había que sacrificar.

Ésa es la historia que hoy les contamos. Ilusión de niños hecho realidad. ¿Es posible? Muchos han demostrado que sí.

Las que presentamos a continuación solo son algunas. Con seguridad habrá miles, y seguirán habiendo nuevos héroes que se motiven por lo que ven de los ídolos de su infancia o juventud.

El chico que se tomó la foto con Phelps y lo destronó

Jason Schooling en la famosa composición fotográfica que lo muestra con Michael Phelps cuando era niño, en Singapur, y cuando lo venció en la final olímpica de Río de Janeiro en 2016
Jason Schooling en la famosa composición fotográfica que lo muestra con Michael Phelps cuando era niño, en Singapur, y cuando lo venció en la final olímpica de Río de Janeiro en 2016

El caso de Josep Schooling es uno de los más grandes que se recuerdan a nivel mundial.

Seguramente millones hubiesen querido tomarse una foto con el llamado “Tiburón de Baltimore”. Él lo hizo cuando era un niño de 13 años de edad en Singapur, su ciudad natal.

Y seguramente muchos millones más habrían querido competir al lado de Phelps y ganarle una prueba. Él lo hizo, ocho años después, arrancándole la gloria al mejor nadador de la historia de los Juegos Olímpicos.

Nadie imaginaría que, ocho años después de tomarse esa foto, en los previos a los Juegos de Pekín, el adolescente de Singapur le ganaría a su ídolo en los Juegos de Río 2016. Ni en sus mejores sueños. Pero la realidad es que la perseverancia y las ganas lograron lo impensable.

Primera medalla de oro para su país

Schooling le regaló a su país la primera medalla de oro de su historia y lo hizo ganándole a nada más y nada menos que al atleta más laureado de los Juegos.

Pero para ello, trabajó muy duro durante muchos años para llegar a este momento. Digamos que hizo in trabajo integral: en el agua, perfeccionando su nado.

Fuera de la piscina, siguiendo minuciosamente cada uno de los vídeos de la leyenda de la natación. Cada brazada, cada patada de Phelps, eran analizados por Schooling.

En el año 2011, Schooling batió el récord de Phelps (15-16 años) de mariposa 100 metros.

Y fue justo eso, el batir las marcas establecidas por su ídolo, lo que fue una verdadera obsesión durante mucho tiempo, según contó Joseph y publicaron varios medios a raíz de su victoria sorprendente en Río.

“Ha sido un objetivo mío y estoy muy feliz de hacerlo. Es un gran impulso. Con suerte, podré conseguir más de sus récords".

La victoria sobre su ídolo en Río 2016 mostró que puede ser posible, si se trabaja.

Acevedo: portero de Santos, fiel admirador desde la infancia

Carlos Acevedo, el encargado de sellar la portería del Santos

Cuando Carlos Acevedo debutó bajo los tres palos aparecieron otra vez a escena varios recuerdos de sus épocas de niño. Y las historias que llevaron a hacer que se retire de manera involuntaria.

Acevedo debutó en la Liga MX desde 2016, pero ha llevado un largo proceso hasta ser el número uno del Santos.

Ha sido suplente de arqueros como Agustín Marchesín y Jonathan Orozco, que le han enseñado los secretos del arco. Incluso, es uno de los prospectos a seguir en Selección mexicana.

Carlos Acevedo, cuando era niño, con Rodrigo "Pony" Ruiz
Carlos Acevedo, cuando era niño, con Rodrigo "Pony" Ruiz

Acevedo tiene en el banquillo a Gibrán Lajud, portero de Selección mexicana que llegó a los Guerreros pensando que podía hacerse con el puesto titular, pero si el canterano sigue en el nivel que ha mostrado, será muy difícil tener minutos.

Hoy en día, sus fotos de recuerdos con jugadores como Oswaldo Sánchez, Rodrigo “Pony” Ruiz, Daniel Ludueña, entre otros, son los señalamientos de la afición grande que había en él desde que era niño.

Sus papás le llevaban cada día de partido al Estadio Corona y a ver los entrenamientos, convirtiéndolo en jugador desde los cinco años.

Pero su historia pudo tener otro final, muy triste.

Cuando era parte del equipo Sub 17 de Santos participaron en un torneo en Ciudad de México y regresaban en carretera a Torreón.

Una pipa de gas lo alcanzó, el vehículo se salió de la carretera, volcó y tras ese accidente falleció César Augusto Mora, médico del equipo y varios jugadores terminaron en el hospital por los golpes recibidos.

El portero Carlos Acevedo con uno de sus ídolos, Oswaldo Sánchez
El portero Carlos Acevedo con uno de sus ídolos, Oswaldo Sánchez

La familia del portero lo retiró luego del accidente, pero después de unos meses regresó para mantenerse en el fútbol, que hoy le brinda elogios y lo colocan como la próxima gran estrella bajo los tres palos.

Ese fue su segundo retiro. El primero lo vivió y fue muy triste, porque llegó a pensar que no tenía futuro como jugador.

De acuerdo con 90minutos, tras cinco años en el club no disputó ni un solo torneo de categoría Sub-13 o Sub15. Eso lo desmoralizó y decidió alejarse.

Pero sus sueños no los olvidó y continuó trabajando hasta que alcanzó su meta. Hoy, está en boca de todos.

Guty Espadas: hijo de tigre…

Guty Espadas papá abraza a Guty Espadas hijo cuando este último se coronó campeón mundial de  boxeo en 2004
Guty Espadas papá abraza a Guty Espadas hijo cuando este último se coronó campeón mundial de boxeo en 2004

Gustavo Espadas Espinosa, o Guty Espadas Jr., para mejor seña en el boxeo, creció viendo a su padre fajarse en los cuadriláteros.

Famosas son sus fotos cuando llegaba el “Huracán” Yucateco de sus peleas en el extranjero y él estaba presente, apenas cuando comenzaba a caminar.

En lo lógico, todos los hijos quieren ser como alguien, en especial como sus papás, más si son exitosos. Guty Espadas Cruz nunca le dijo que no, pero le hizo ver las dificultades que conllevan ser boxeador.

Así creció Guty Jr. Poco a poco fue entrenando, subiendo al ring y boxeando. Pero era mucho seguirle la huella a quien fuera monarca mundial en los años 70.

Para igualar a su padre tenía que ser monarca universal. Y eso nadie lo había logrado…. Hasta entonces.

Guty tiene grandes recuerdos de cuando aparecía con su padre antes y después de las peleas, lo mismo en las ruedas de prensa o en los entrenamientos o en el camerino, con el viejo llevando el rostro golpeado, con venditas en las cejas cortadas.

Pero todo al final mereció la pena. El sacrificio que aprendió de su padre, el boxeo que igual vio del que fuera campeón del mundo. Y fue, finalmente, un rey del boxeo, cuando venció a Luisito Espinosa en el Polifórum Zamná en 2004.

¿Saben quién era el mánager de Guty hijo?

Su papá. El que fuera campeón fue el primero en abrazar a su hijo cuando anunciaron el veredicto en el raund 11. Eran la primera pareja padre e hijo campeones del mundo.

Henry Martín: “Hacerlo como en la tele”

Imagen de 2005 donde aparece Henry Martín con su padre y hermanos
Imagen de 2005 donde aparece Henry Martín con su padre y hermanos

Hoy anota goles con América y está en la convocatoria de la Selección Nacional para jugar esta semana contra Costa Rica.

Pero detrás de la vida de Henry Martín Mex está lo que todos alguna vez pensamos o soñamos: ver en la televisión los partidos y soñar con ser como los que aparecen en la cancha.

A Henry le daba por ser un deportista destacado. Llamado a atletismo, tenía espejos para reflejarse: su padre y sus hermanos que eran talentosos futbolistas amateurs.

“Recuerdo cuando veía los partidos en la televisión. Luego salíamos a la calle y querías hacer lo que viste en la tele, pensabas en ser como ellos”.

Así es la vida de muchos, de millones. “Yo creo que es algo que todos hacemos o pensamos en algún momento de nuestras vidas, más cuando somos niños”, comenta el papá de Henry, Daniel Martín Medina.

Daniel Martín inculcó a sus hijos el amor y respeto por el deporte y pudo darse la dicha de jugar con ellos en el Club Soccer de la Liga Estatal de Primera Fuerza. Henry era el más pequeño, pero alineó con Daniel y Freddy, sus hermanos, al lado de su padre.

Gudiño y su foto con Siboldi

Foto tomada de las redes sociales de Andrés Gudiño, con Siboldi en ambos casos: de niño aficionado y como portero de Cruz Azul

La lucha del joven portero del Cruz Azul comenzó desde que se enamoró del balón cuando tenía cuatro años. Paso a paso ha alcanzado parte de sus metas.

Pero había que sacrificar para lograrlo. Y “Gudo” sacrificó.

Siendo muy niño llegó a la escuelita del América que estaba en la canchita ubicada a la salida de la Federal 5. Se enroló con Piaget y de allí pasó al Mérida FC, Deportiva Venados, en Cuarta División y luego en Tercera.

De allí se fue a Cancún, Playa del Carmen, regresó a los Venados FC, de donde emigró a Cruz Azul Hidalgo, hasta llegar a ser considerado para el primer equipo de la Máquina.

¿Cuántos kilómetros recorridos y cuánta lucha para poder estar ahora como portero suplente del Cruz Azul?

Gudiño tiene en sus redes sociales una foto especial: con Robert Dante Siboldi, que apenas se había retirado como portero de Cruz Azul.

¿Dónde está hoy Gudiño y qué rol juega Siboldi?

Siboldi es el director técnico de la Máquina Celeste. Fue el que tomó la decisión de llamar al arquero yucateco desde la filial de Cruz Azul Hidalgo y el que confió en él para aquella semifinal memorable para él ante Tigres en la Copa GNP, pues paró dos disparos en la definición de los penaltis, teniendo la UANL a Nahuel Guzmán, el más famoso en años recientes parando desde los once pasos.

Cuando le preguntamos a Gudiño sobre sus logros, dijo: “Si lo sueñas, es posible”. Él lo soñó y lo hizo posible.

Roca Rey: vale la pena esforzarse

Andrés Roca Rey sale en hombros con Julián López "El Juli"

Una mañana de febrero de 2016, Andrés Roca Rey bajó de un avión en Mérida, procedente de Venezuela, se fue en camioneta a Valladolid, a las 12, y a las 5, estaba toreando en la Feria de La Candelaria.

Cansado y maltrecho. Pero su compromiso tenía que cumplirlo. “Quiero ser figura. Sé que puedo serlo y por tanto, tengo que ir a donde me contraten”, dijo el peruano.

Al poco tiempo, sus sueños se hicieron realidad. Hoy, es de los que más cobran en el planeta toro.

No fue nada fácil alcanzar ese sueño

De niño, Andrés Roca Rey se movió alentado por la afición y dedicación de su familia a los toros. Su hermano Fernando llegó a matador antes que él y Andrés no la tuvo fácil.

Andrés Roca saluda a un niño que luego sería una figura mundial: "El Juli"
Andrés Roca saluda a un niño que luego sería una figura mundial: "El Juli"

Pero luchó. Su cuerpo trae cicatrices por cornadas, ha estado en los hospitales largos tiempos en recuperaciones y tenido que dejar de lado parte de sus temporadas.

El recuerdo del Día de la Candelaria viene a mente precisamente por eso.

En 2015 cerró como el novillero puntero, con todo mundo volteando a verle, y en septiembre de ese año se hizo matador de toros en Nimes, al lado de Enrique Ponce, con Juan Bautista de testigo.

En febrero, las ferias de Colombia jalan fuerte y tenía contrato para estar allí, igual que un compromiso con la empresa Toros Yucatán para estar presente en la Feria de Valladolid.

El día anterior toreó en Colombia y de allí tomó un vuelo que pasó primero a Venezuela y de allí a México, hasta llegar a Mérida a las 11 horas.

Del aeropuerto tomó un auto y ahora a viajar por carretera a la Sultana de Oriente, con su apoderado José Antonio Campuzano y su fiel mozo de espadas, “Larita”.

Una parada en una gasolinera, un Subway y unos chocolates para abastecerse, antes de partir a su destino de ese día.

Viendo toros desde la infancia

Estuve presente en ese viaje de dos horas en la autopista. Andrés hablaba bajo, trataba de recostarse lo más posible. A ratos tocaba el tema de tal tarde pasó esto, o dentro de poco hará lo otro.

Antes de salir, nos dijo que una de las razones poderosas por las que quería estar en los toros: “Lo soñé, he estado viendo toros desde que era niño”.

Hay una foto histórica en la que, de civil, le da la mano a uno de sus ídolos, “El Juli”, antes de partir plaza. Y hay otra en la que, vestido de torero, sale en hombros junto con Julián López, luego de una tarde de triunfo rotundo.

Rómmel y la estatua de Carlos Girón

Rómmel Pacheco Marrufo con Fernando Platas, uno de los que eran figuras cuando el yucateco comenzaba a abrirse paso en las grandes competencias
Rómmel Pacheco Marrufo con Fernando Platas, uno de los que eran figuras cuando el yucateco comenzaba a abrirse paso en las grandes competencias

Carlos Girón, medallista mexicano en clavados en los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, murió en enero de este 2020. Rómmel Pacheco Marrufo nos contó una anécdota de cuando, siendo niño que comenzaba, llegó un día a la Alberca del Seguro Social, donde entrenaban las selecciones nacionales. Había una estatua y él se preguntó: ¿de quién es? ¿Rocky Balboa?

Era de Girón. Rómmel, nos contó entonces, se puso como meta emularlo. Y para ello había que sacrificar.

Esto nos dijo Rómmel en enero de 2020, al morir Girón.

“Recuerdo que en una de mis primeras competencias a nivel nacional, en Ciudad de México. Fue en la alberca del Seguro Social. Llegando, a la entrada, ves una estatua gigantesca como la de Rocky Balboa. Era de Carlos Girón. Y yo preguntándole a mi mamá que de quién era la estatua. Me impactó muchísimo desde ese momento”.

La estatua de Carlos Girón a la que refiere Rómmel Pacheco como su aspiración
La estatua de Carlos Girón a la que refiere Rómmel Pacheco como su aspiración

A Rómmel, dos veces participante en Juegos Olímpicos, y medallista de Juegos Panamericanos, Centroamericanos y de Mundiales de la FINA, la imagen de la estatua y otros momentos de sus inicios le siguen haciendo mella y le incitan a trabajar fuerte para alcanzar las metas.

“Cuando me fui a vivir a la Ciudad de México, llegaba al Comité Olímpico Mexicano a entrenar y veía los nombres de cada uno de los medallistas olímpicos que tenían grabado su nombre en un enorme muro. Yo siempre decía: algún día el mío estará allí”.

Un ejemplo a seguir

El de Girón, medallista en los Juegos Olímpicos de Moscú en 1980, estaba, claro, en ese muro.

“Es un ejemplo a seguir. Me tocó que él esporádicamente fuera a algunos entrenamientos, que me mirara, que me hiciera dos o tres correcciones".

"Fue un ídolo. Es una pena que se haya ido. Siempre estará su recuerdo, su inspiración y motivación. Es un héroe nacional, no sólo en los clavados, una inspiración para mí en el deporte”.

Rómmel no baja la guardia. Motivado por Girón y con toda la experiencia acumulada, el yucateco afirma: “Seguiré adelante en este deporte para estar al lado de él en ese muro olímpico”.

Fanático yanqui “hoy, mañana y siempre”

El cartel que un niño mostró en la Serie Mundial de 2001 afirmando que era un eterno fan de los Yanquis. Abajo, Gerrit Cole mostrándolo cuando lo presentaron los Bombarderos tras firmar por 300 millones de dólares

En diciembre de 2019, los Yanquis de Nueva York presentaron a su gran contratación del último lustro: Gerrit Cole.

El lanzador al que firmaron por 300 millones de dólares no era un pelotero cualquiera, por su valor en dinero, sino por algo especial: un seguidor de los Yanquis.

Cole tiene una relación de afinidad con los Bombarderos del Bronx que se abrió desde su infancia. En la Serie Mundial de 2001, en el viejo Yankee Stadium, apareció un niño con un cartel que rezaba: “Yankee fan today, tomorrow, forever”. Un yanqui de “hoy, mañana y siempre”.

Era Cole. Y cuando lo presentaron los Yanquis, llevó el cartel al Legends Club, un salón de grandes eventos en el nuevo Yankee Stadium.

"Solo quiero decir: aquí estoy y siempre he estado aquí. Así es, guardé el cartel", dijo Cole.

Así las cosas. Ilusión de niños hecha realidad.

Imposibles no hay cuando el deseo y el sacrificio, aunados a la capacidad, van de la mano.

Informaciones base: TUDN, Hola, ESPN y 90Minutos

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