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Ivonne Ortega y priistas ''se burlaron del Congreso'' para aprobar el Museo Maya

Luego de varios años de su aprobación en el Congreso salen a la luz nuevas anomalías en la construcción del Gran Museo del Mundo Maya
Luego de varios años de su aprobación en el Congreso salen a la luz nuevas anomalías en la construcción del Gran Museo del Mundo Maya

A nueve años de la aprobación del proyecto para crear el Gran Museo del Mundo Maya (GMMM) en el Congreso del Estado sigue dando de qué hablar.

Nueva información muestra que para lograr esa aprobación, el gobierno de Ivonne Ortega Pacheco y los diputados del PRI se burlaron del Congreso y de los ciudadanos y escatimaron al máximo la información.

También aprovecharon la construcción de esa obra para desviar "legalmente" más de $110 millones, por lo menos.

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La factibilidad del proyecto del museo era tan endeble que hasta los propios legisladores del PRI lo ponían en duda, en privado, aunque lo aprobaron por disciplina a su partido, recuerda Pedro Couoh Suaste, diputado del PAN en la LIX Legislatura, cuando se votó a favor del proyecto del GMMM.

El entonces diputado del PAN Pedro Couoh Suaste revela ahora graves irregularidades cometidas en Congreso para la aprobación del Gran Museo del Mundo Maya
El entonces diputado del PAN Pedro Couoh Suaste revela ahora graves irregularidades cometidas en Congreso para la aprobación del Gran Museo del Mundo Maya

Las irregularidades eran tantas que el principal impulsor de ese museo, Jorge Esma Bazán, ordenó la clasificación por diez años del texto del contrato, "para evitar que alguien después pueda darle marchas atrás", dice Couoh Suaste.

Todo esto, sin embargo, de nada sirvió. La construcción del Gran Museo, como luego se comprobó, fue un fracaso económico, de público y hasta arquitectónico, señala el exlegislador.

Bajo el esquema de PPS

Como ya informamos, el gobierno de Ivonne Ortega envió al Congreso en marzo de 2011 una "iniciativa de decreto de autorización para el Museo Maya de Mérida bajo el esquema de Proyectos de Prestación de Servicios (PPS)".

En la propuesta, entregada por funcionarios de la Secretaría de Planeación, encabezada entonces por el chiapaneco Ulises Carrillo Cabrera, se solicitaba también el permiso de la Legislatura para la constitución de un Fideicomiso de Garantía o Fuente de Pago que asegurara la totalidad de las obligaciones que se derivaran del PPS.

El proyecto estimaba en dos meses el tiempo de los trabajos de preoperación y en 15 meses el de construcción y una duración del contrato de 21 años y tres meses, un costo de construcción y equipamiento de $411 millones, así como un mantenimiento anual de $33 millones.

La obra se levantó sobre un terreno aledaño al actual Centro de Convenciones Siglo XXI
La obra se levantó sobre un terreno aledaño al actual Centro de Convenciones Siglo XXI

En entrevista con Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia, Couoh Suaste, alcalde de Tizimín entre 2004 y 2007 y diputado plurinominal en la LIX Legislatura, recuerda que a los pocos días de haber presentado su iniciativa, los funcionarios de Ivonne Ortega y los legisladores del PRI empezaron a hablar, ya no de $411 millones como costo de construcción, sino de $550 millones, aunque sin sustentarlo en algún documento.

Aprobación "a ciegas"

"Es entonces cuando el PAN manifiesta su desacuerdo con las cifras y con el esquema de PPS", dice el entrevistado.

"Consideramos que no podíamos opinar y menos aprobar una iniciativa de la cual el gobierno no proporcionaba la información real de los costos, el proyecto ejecutivo de la obra, la corrida financiera de los pagos que tendrán que hacer las siguientes administraciones, etcétera".

"Es decir, nos estaban pidiendo una aprobación a ciegas", señala.

La bancada del PAN tampoco estaba de acuerdo con la compra del terreno donde el gobierno había decidido construir el nuevo museo, no solo por su ubicación, sino por la forma en cómo se adquirió, añade.

Este predio, marcado con el número 299 E de la calle 60, al lado del Centro de Convenciones Siglo XXI, pertenecía al gobierno del estado desde 1999, cuando el entonces gobernador Víctor Cervera Pacheco lo entregó en usufructo al Patronato de las Unidades de Servicios Culturales y Turísticos del Estado de Yucatán, Cultur, por un plazo de 20 años.

Aspecto de las obras de construcción del polémico museo
Aspecto de las obras de construcción del polémico museo

En 2009 la administración de Ivonne Ortega tramitó un crédito bancario de $1,870 millones, de los cuales destinó $110 millones para comprar ese terreno en una operación celebrada el 30 de agosto de 2010.

Desde entonces se veía esa operación "como un fraude, un blanqueo de capital", recuerda Couoh Suaste.

"Autocompra" del terreno

Según las reglas del préstamo, estos recursos estaban "etiquetados" y solo podían emplearse en la construcción de obras o en la adquisición de edificios.

Valiéndose de esto, Ivonne Ortega destinó $110 millones de ese crédito a la compra del terreno de la calle 60 a Cultur -que es parte del gobierno estatal y por lo tanto era una autocompra-, y de este modo pasar parte del dinero del préstamo a la cuenta corriente del gobierno.

"Esta cuenta corriente, como la mayor parte o como todas las cuentas de esa administración, tenía un manejo bastante opaco y poco transparente, de tal manera que esos $110 millones pudieron terminar en cualquier lugar".

"En el Congreso pedimos al gobierno la explicación y la justificación de ese gasto, pero nunca recibimos respuesta", añade el ex diputado.

"Ivonne y sus funcionarios tampoco se preocuparon por responder a las otras dudas del PAN sobre el proyecto del museo".

Preguntas sin respuesta

Recuerda que el gobierno organizó una reunión en el local de la Cámara de Comercio, pues dirigentes del sector privado también tenían muchas dudas del proyecto.

"En esa reunión le pregunté a Jorge Esma Bazán, director de Cultur y principal promotor del museo, por qué la iniciativa de decreto hablaba de una inversión de $411 millones y en otros momentos el propio gobierno decía que esa cifra podría crecer a $550 millones".

Jorge Esma Bazán, exdirector de Cultur, uno de los principales responsables del Gran Museo, que resultó un rotundo fracaso
Jorge Esma Bazán, exdirector de Cultur, uno de los principales responsables del Gran Museo, que resultó un rotundo fracaso

"Sin embargo, no terminé de hacer la pregunta porque Esma Bazán, que tenía el control del micrófono, cortaba el sonido cada vez que yo tomaba la palabra".

Ante esta situación, los legisladores panistas pidieron la comparecencia de los funcionarios involucrados en esa iniciativa, a fin de aclarar las dudas, "y aquí sucedió otro episodio lamentable y vergonzoso", rememora Couoh Suaste.

"En el local contiguo al recinto legislativo, llamado el ´congresito´, Esma Bazán mandó a colocar cerca de 25 cajas repletas de carpetas sobre una mesa con supuesta información del proyecto, y nos dio media hora para revisarla, mientras los legisladores del PRI se paraban alrededor de manera intimidatoria".

"Evidentemente ni siquiera pudimos abrir la primera carpeta. Se trataba, por supuesto, de una burla al Congreso y a los ciudadanos, pero así se conducía el señor Esma Bazán".

Debates en el Congreso

Esta situación y nuestra desaprobación del proyecto, afirma Couoh, ocasionaron debates muy álgidos en la tribuna entre los legisladores panistas y los del PRI, aunque no con todos.

"De esa bancada, según recuerdo, quienes participaban activamente en el debate solo eran Mauricio Sahuí Rivero, coordinador de los priistas, Víctor Caballero Durán y Adolfo Calderón Sabido".

Éste, presidente de la Comisión Permanente de Presupuesto y Patrimonio Estatal y Municipal, llegó a decir, ante los señalamientos del PAN -de acuerdo con los archivos del Diario- que la realización del Museo Maya bajo el PPS "será detonante para Yucatán y lo pondrá a la vanguardia en Latinoamérica".

El diputado priista, Adolfo Calderón Sabido, en primer plano, fue uno de los que más activo estuvo en la aprobación del museo

El diputado priista, Adolfo Calderón Sabido, en primer plano, fue uno de los que más activo estuvo en la aprobación del museo

El ex alcalde de Tixkokob consideró que el Museo sería de los mejores en el Continente y su aprobación ayudaría a actividad turística y la competitividad del estado.

Este apoyo unánime e incondicional al proyecto no era compartido, sin embargo, por todos los priistas, recuerda Couoh Suaste.

No todos los priistas estaban de acuerdo

El desaseo en el manejo de la información del museo era tan evidente que incluso varios de los propios diputados del PRI mostraban su desacuerdo, pero debajo de la mesa, dice.

"A la hora de votar se ajustaban a la disciplina partidista y levantaban la mano, pero su inconformidad quedaba evidente cuando después de un acalorado debate defendiendo el proyecto, bajaban de la tribuna y sonreían entre ellos, pero en su cara se veía que habían dicho eso porque no les quedaba de otra".

En la sesión del 6 de abril de 2011 la mayoría de los legisladores aprobó el decreto de autorización para la realización del GMMM y la licitación de su construcción.

También se aprobó la constitución de un fideicomiso, donde se ponía como garantía de pago el cuatro por ciento de las participaciones federales que le corresponden al estado cada año, durante 21 años.

Los diputados del PRI y de sus aliados del PRD y PVEM autorizaron eso "a ciegas", afirma el exlegislador.

Incumplimiento de la ley

En la sesión del 6 de abril se aprobó no leer el texto del proyecto con el argumento de que la información ya se había dado a conocer en la exhibición de las famosas 25 cajas del "congresito", añade Couoh Suaste.

Sin embargo, como lo manda la legislación, el texto del proyecto se debió de leer en la sesión de la aprobación, pero no se hizo, dice.

"De lo contrario el monto real de la construcción y equipamiento del museo y de las prestaciones anuales por el PPS hubiesen aparecido en el acta de esa sesión, pero eso no ocurrió, ¡es increíble!", señala.

¿Quiénes aprobaron el proyecto?

Los diputados del PRI que aprobaron el decreto fueron: Sahuí Rivero, Caballero Durán, Calderón Sabido, Roberto Rodríguez Asaf, Carlos Carrillo Paredes, Alberto Escamilla Cerón, Javier Osante Solís, Leticia Mendoza Alcocer y Carlos Pavón Flores.

También, Juan José Canul Pérez, Daniel Zacarías Martínez, Martín Peniche Monforte, Elsy María Sáenz Pérez, Martha Góngora Sánchez y René Tun Castillo.

Por el PRD votaron a favor Jorge Félix Várguez Canul (que falleció en marzo de este año) y Edilberto Rodríguez López.

Por el PVEM, Omar Corzo Olán y Carlos David Ramírez y Sánchez.

Cambio en las cifras

Como consecuencia de la aprobación del decreto, Cultur licitó la construcción y operación del museo y la decisión favoreció a la empresa Promotora de Cultura Yaxché S. A. de C.V., con la que firmó el contrato respectivo en junio de 2011.

El 14 de ese mes, en la ceremonia de colocación de la primera piedra de la construcción del Gran Museo, Esma Bazán informó que la obra no costaría $411 millones ni los pagos anuales ascenderían a $33 millones, como se puso en la iniciativa de decreto, sino $770, 425,594, más una contraprestación anual de $143 millones durante 21 años, hasta llegar a un total de $3,003 millones.

"Eso, la verdad, fue una burla, una bofetada, porque esas cifras no constaban en ningún documento, lo que prueba que el gobierno guardaba todo", denuncia Couoh Suaste.

Esta cantidad, sin embargo, no era la definitiva

Como el Diario informó en 2015, luego se supo que el pago de la contraprestación a Yaxché ascendía a $240 millones al año y que al final la suma total a pagar llegaría a $5,067 millones 299 mil 991.6 de recursos públicos.

A su llegada al gobierno, Mauricio Vila Dosal reveló, empero, que la verdadera cifra total a pagar no era esa, sino $6,415 millones, mucho más de lo anunciado por Ivonne Ortega y Esma Bazán.

Durante muchos años la información exacta sobre este pago permaneció alejada de la opinión pública por decisión de Esma Bazán de reservar como confidencial por diez años el texto del contrato.

Desclasificación del documento

A fines de 2019, Vila Dosal ordenó desclasificar ese documento, que ahora está disponible en el link: https://www.ihmy.com.mx/focalizada/pps-gmmmm.

Con el ocultamiento deliberado del contrato se buscaba impedir la posibilidad de revisarlo y renegociarlo o echar abajo la construcción del museo que, luego se demostró, fue un evidente fracaso, afirma Couoh Suaste.

En este sentido, Central 9 publicó recientemente que en 2019, por ejemplo, el gobierno del Estado pagó 264 millones de pesos a Promotora de Cultura Yaxché S.A. de C.V., un equivale promedio diario de $723,287.6 por concepto de la prestación derivada del contrato de PPS.

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En este mismo año, los ingresos del GMMM fueron de apenas de $10.086,084, un promedio diario de ¡$27,633!; es decir, el equivalente al 3.78% de su costo de operación.

El fracaso del museo es también de público. En 2019, éste registró una afluencia de 15,000 personas al año, 41 al día, muchas de ellas estudiantes de primaria y secundaria.

Ese mismo año, por el contrario, el Museo Regional de Antropología de Yucatán “Palacio Cantón”, del INAH, anotó una entrada de 90,336 visitantes, un promedio diario de 247, cinco veces más que el Gran Museo.

También en lo arquitectónico

El GMMM es igualmente un fracaso arquitectónico, señala el exlegislador panista.

"Al principio, los funcionarios de Cultur hablaban del diseño de un edificio en forma de un árbol de Ceiba que sería sostenido única y exclusivamente por un pilar, por una sola construcción al centro", explica.

"Sin embargo, al final eso no se pudo hacer y la obra terminó como un fracaso, un fraude, como un proyecto arquitectónico en el que todo salió fallido."

(Los autores de ese proyecto fueron Enrique Duarte Aznar, William Ramírez Pizarro, Ricardo Combaluzier Medina y Josefina Rivas Acevedo).

En algún momento se dijo que la adjudicación del museo a Promotora de Cultura Yaxché, una empresa de Carlos Hank Rhon, tenía que ver con una relación personal de Esma Bazán y de la propia Ivonne Ortega con miembros de esa familia. ¿Usted supo algo de eso?, pregunta Central 9.

"Se escuchó mucho ese rumor y hubo indicios muy evidentes de que detrás de ese contrato había un acuerdo político para financiar algunas actividades", responde Couoh Suaste.

¿Financiamiento priista?

"Se oía que el proyecto del museo era una estrategia para recaudar fondos y financiar actividades propias del PRI. Eso es lo que nosotros escuchamos y percibimos, pero no lo podemos afirmar contundentemente, porque no tenemos los documentos".

Ante el evidente fracaso del GMMM, Vila Dosal tomó varias medidas, entre ellas buscar un acuerdo para reducir las aportaciones del gobierno del estado, con la empresa titular del contrato y el banco acreedor, Banorte.

Las negociaciones fructificaron y éstos aceptaron reducir el pago total del museo en $1,500 millones.

El gobierno sometió la aprobación de esta renegociación al Congreso, que la autorizó, aunque con la notoria reticencia de algunos diputados.

Perredista incisivo

Fue el caso Alejandro Cuevas Mena, del PRD, que se mostró muy incisivo con esta propuesta, en contraste con la actitud que asumió como presidente de ese partido en 2011, cuando se aprobó el contrato PPS para la construcción y operación del Gran Museo.

 Alejandro Cuevas Mena, actual diputado del PRD, cuyo partido apoyo al PRI en la construcción del museo
Alejandro Cuevas Mena, actual diputado del PRD, cuyo partido apoyo al PRI en la construcción del museo

En esa ocasión, ni Cuevas Mena ni los diputados de su partido -que recibían sus indicaciones- no tuvieron un solo reparo a la propuesta de Ivonne Ortega, pese a las evidentes anomalías que se veían desde entonces.

Durante la sesión de la Comisión de Presupuesto, Patrimonio Estatal y Municipal del Congreso del 8 de julio pasado, cuando se discutió la iniciativa de Vila Dosal para renegociar el contrato del museo, Cuevas Mena, "ante los planteamientos muy generales incluidos en la iniciativa del gobernador", pidió "que me pasen la película completa”.

En este sentido, solicitaba el texto completo del contrato de renegociación -lo que su partido nunca pidió a Ivonne Ortega- y además mostró, según la crónica legislativa que publicó el Diario de esa sesión, su desinformación cuando declaró que se habla de un refinanciamiento de un pago, pero ni siquiera se hizo un concurso para contratar al banco que ofrezca la mejor opción, ya que será Banorte al que le liquidarán el saldo del PPS hasta 2031, señaló.

Cuevas Mena dijo esto cuando era evidente de que no había la opción de concursar para saber qué banco daba la mejor opción, porque la deuda está pactada originalmente con Interacciones que luego se vendió a Banorte, propiedad también de los Hank.

La empresa y el banco ligadas a la operación del museo pertenecen a Carlos Hank Rhon
La empresa y el banco ligadas a la operación del museo pertenecen a Carlos Hank Rhon

El perredista manifestó entonces, sin ningún rubor, sus dudas sobre la renegociación planteada por el gobernador.

Y pidió más datos " para que no pareciera que esto del museo vaya a ser un “negocio de Peto”, dijo, sin recordar la actitud de su partido en 2011.

¿Usted cree que los funcionarios y legisladores que participaron en la aprobación del Gran Museo Maya, pasados los años, pagaron por ello un costo político?

"Desgraciadamente entre los yucatecos y los mexicanos en general no existe la cultura para evaluar a los políticos por lo que han hecho, por sus obras", responde.

"Elefantes blancos"

"Hay muchos casos de funcionarios responsables de construir obras, que terminaron como ´elefantes blancos´ y que únicamente sirvieron para obtener recursos".

"O de funcionarios que hicieron obras con los pies, terriblemente mal, que acabaron siendo una tiradera de dinero o, peor aún, como en el caso del Museo Maya, en una deuda a largo plazo que pagaremos durante años".

"Esto es un defecto que tenemos como sociedad y que, por supuesto, debemos cambiar".

"Los que participaron en la aprobación del Museo Maya debió haberles costado, por lo menos, su carrera política, pero no fue así".

La mayoría, fuera de la política

Central 9, sin embargo, revisó la lista de los legisladores y de los principales funcionarios involucrados en esa aprobación, y todos, salvo Juan José Canul Pérez, actual diputado federal del PRI, están fuera de la política.

Esto se debe en gran parte a la derrota electoral de ese partido en Yucatán en 2018 y al fracaso de la campaña de Ivonne Ortega por obtener la presidencia nacional del PRI, que terminó incluso con su renuncia a ese partido.

En 2011 se decía que detrás del proyecto del Gran Museo estaba también en forma preponderante Ulises Carrillo Cabrera, quien habría sido el "cerebro " de la estrategia del PPS de esa obra y también del fallido hospital de Ticul.

Ulises Carrillo Cabrera, el “cerebro” detrás del Museo
Ulises Carrillo Cabrera, el “cerebro” detrás del Museo

¿Usted notó alguna participación activa de este funcionario en el proceso legislativo de aprobación del proyecto?

"En el gobierno de Ivonne Ortega, Ulises Carrillo manejaba todo lo que tenía que ver con dinero. Era claro que los diputados priistas en esa época recibían instrucciones de él y acudían a sus oficinas para recibir instrucciones, a pedir línea…"

¿Era el "cerebro" financiero?

"Por supuesto, eso es los que se veía, los que se percibía, aunque no tengo un documento para probarlo".

¿A quién le atribuiría la principal responsabilidad del museo y de su fracaso?

"Definitivamente a Ivonne Ortega. Carrillo y Esma Bazán eran empleados del Ejecutivo. La exgobernadora es, sin duda, la principal autora intelectual y la responsable total y absoluta de lo que sucedió con el museo".

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