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Izamal: 18 de años de un Pueblo Mágico

En el otoño, cuando el follaje de los árboles teñido de ocre cae, el amarillo refulgente del sol parece iluminar el eterno paisaje de Izamal.

Sincretismo del pretérito orgullo maya y el conquistador período colonial, en la "Ciudad de las tres culturas" también se conjugan la etapa independentista y un presente contemporáneo que vislumbra el futuro.

La seducción que ejerce su antiguo, exuberante legado histórico, arqueológico, arquitectónico y cultural le imprimen el encanto de un Pueblo Mágico, distinción que por decreto oficial se le otorga hace 18 años, y se refrenda cuando el gobierno federal, por medio de la Secretaría de Turismo, determina el 5 de octubre, a partir de 2020, como el Día Nacional de los Pueblos Mágicos.

En las calles, casas, edificios emblemáticos prehispánicos y coloniales, en cada rincón de Izamal se percibe y aspira un aroma arrebatador que tal vez es la razón por la que sus primitivos fundadores la bautizaron como "Rocío del cielo".

Tres perspectivas

En la primera parte de la entrega, la doctora Stella María González Cicero, directora general de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas, y el desaparecido historiador Juan Francisco Molina Solís en respectivas obras recrean el origen precolombino de la actual Izamal y la procedencia del pueblo que la funda en el siglo IV después de Cristo, alrededor del año 550.

También abordan el profundo, fuerte misticismo que encierra, como las raíces de una ceiba, el sitio maya que es retomado por los conquistadores ibéricos para consolidar Izamal como asentamiento colonial entre los años 1543 a 1549, en la primera mitad del siglo XVI hasta convertirla en una de las ciudades más importantes después de la conquista de Yucatán.

Litografía de Izamal en 1860, en la segunda mitad del siglo XIX, en la que se aprecia la plaza principal y el convento franciscano de San Antonio de Padua.- Foto de wikiwand.com

Además, el arqueólogo Luis Millet Cámara, investigador del Centro INAH Yucatán, habla del rico acervo cultural, arqueológico y arquitectónico de la antigua Itzmal, que a pesar de las evoluciones relevantes y transformaciones sociales y económicas que sufre a lo largo de su prolongada existencia no pierde ese carácter de identidad y el orgullo de su significado maya.

E insiste en que, como un cofre, la también conocida como "Ciudad de los cerros" guarda tesoros de gran valía que se le reconoce en 2002 con el nombramiento del primer Pueblo Mágico de Yucatán y del Sureste.

Otras miradas

En el siguiente capítulo, la próxima semana, el doctor Miguel Vera Lima, cronista vitalicio de Izamal, como evidencia del símbolo de la herencia que representa la urbe, recuerda los cinco hechos históricos más sobresalientes de la cronología local, y a los cinco personajes de estirpe izamaleña que sobresalen en la historiografía nacional, con breves semblanzas de cada acontecimiento y figuras.

El antropólogo Indalecio Cardeña Vázquez, experto en arqueoastronomía, bosqueja el significado de la magna obra del convento de San Antonio de Padua y desvela sus peculiares características.

El maestro en Arquitectura Luis Ojeda Godoy, secretario general del Sindicato Nacional de Arquitectos Conservadores del Patrimonio Cultural de la Secretaría de Cultura-INAH, como preámbulo al horizonte que le depara a Izamal, analiza el entorno urbano, el conjunto de elementos arquitectónicos y los edificios característicos, pintados de blanco y amarillo ocre, que le dan esplendor a un Pueblo Mágico que aspira a ser considerado Zona de Monumentos Históricos, y quizás en un plazo ulterior, elevar su rango a Patrimonio Mundial.

Y el arqueólogo Rafael Burgos Villanueva, investigador del Centro INAH Yucatán, hace un breve repaso al Proyecto Izamal y los posteriores trabajos integrales que se llevan al cabo para concretar un sueño largamente acariciado: que a la antigua ciudad yucateca se le reconozca como tesoro universal.

Cuna precolombina

El origen de Izamal, derivado de Itzmal, topónimo maya que significa "Rocío del cielo", comienza a erigir su misticismo con su fundación, a cargo de Zamná, alrededor del año 550 después de Cristo, en un asentamiento a unos 66 kilómetros al este de la actual Mérida.

Recreación en piedra de Zamná, en la plaza que lleva su nombre, en el centro de Izamal.- Foto de Megamedia

El iniciador del nuevo sitio prehispánico maya, de acuerdo con la obra "Historia del descubrimiento y conquista de Yucatán" de Juan Francisco Molina Solís, es un sacerdote que dirige a los chanes, un pueblo proveniente de la región de Bacalar, en el oriente de la Península, que posteriormente toma el nombre de itzaes y se establece, después de un largo recorrido en el sitio elegido por el líder, considerado hombre-deidad.

La doctora Stella María González Cicero, directora general de Apoyo al Desarrollo de Archivos y Bibliotecas, en el libro "Izamal en el tiempo", ofrece luz sobre el hecho y cita que en "ese peregrinar hay un personaje que encarna el papel de dirigente, guía, pero también de sacerdote, el cual encarna la figura del dios Itzamatul, de donde toma su nombre como Zamná… visto como el hombre-dios que guía la fundación de Izamal".

Y la historiadora yucateca agrega que en el establecimiento de la precolombina Izamal se recrea "el concepto de los hombres-dioses, quienes eran los encargados de guiar a las diferentes comunidades indígenas por toda Mesoamérica, desde una ciudad mítica hasta su establecimiento definitivo en diferentes ciudades".

Conquista y ocupación

A la llegada de los conquistadores a la península de Yucatán, Itzmal, a semejanza de las grandes ciudades y centros poblacionales mesoamericanos en la región lucían parcialmente abandonados después de la disolución de la llamada Liga Mayapán, en el período posclásico, en el siglo XII.

La alianza la conformaron los caciques de los sitios de Mayapán, Uxmal y Chichén Itzá. La primera ciudad fungía como la sede.

La ciudad maya de Itzamná se hallaba prácticamente deshabitada a la llegada de los conquistadores españoles.- Foto de lugares.inah.gob.mx

De acuerdo con el documento de Molina Solís, cuando los españoles arribaron a Izamal, hallaron a la antigua urbe prácticamente deshabitada, aunque se conserva como importante centro de peregrinación para venerar a Itzamná o Zamná, el patriarca de los itzaes.

Por el significado e importancia de "Rocío del cielo", los europeos decidieron refundar la ciudad entre los años 1542 a 1549 y edificar, entre otros edificios de relevancia, el convento franciscano de San Antonio de Padua, utilizando una de las cinco grandes pirámides o basamentos aún en pie, recuerdo de la gloria maya prehispánica.

Doctora Stella María González Cicero, coautora del libro "Izamal en el tiempo".- Foto Megamedia

Así, en la también conocida "Ciudad de los cerros", en palabras de la doctora González Cicero se reproducen "los mismos actos que la fundación mítica, la orientación, los tipos de centros ceremoniales que se crean, …los modelos originarios o los modelos iniciales".

"Los franciscanos retomaron la sacralidad prehispánica para establecer el culto a la virgen mariana, con la que se sustituyó la figura de Zamná o de Itzamatul, a manera de bálsamo para los indígenas durante lo que fue una cruenta conquista militar y espiritual", subraya la investigadora.

Devenir histórico

El arqueólogo Luis Millet Cámara, investigador del Centro INAH-Yucatán, indica que Izamal posee un valioso legado tangible e intangible, fruto de la cultura milenaria de un pueblo que supo adecuarse y sobreponerse a las circunstancias etapas cronológicas que le dan el carácter e identidad que hoy es motivo de orgullo para los yucatecos.

El arqueólogo Luis Millet Cámara junto a la pirámide Kinich Kakmó de la prehispánica Izamal, urbe comparable en importancia con Chichén Itzá y Uxmal.- Foto Megamedia

"Esa herencia, a pesar de su diversidad se encuentra estrechamente vinculada a las antiguas construcciones prehispánicas a las que se le sobrepusieron obras realizadas durante la época colonial o simplemente las fueron rodeando y utilizando como banco para obtener materiales de construcción o como parte de los huertos caseros".

"La superposición entre los vestigios de diferentes temporalidades y tradiciones culturales constituye una de las características más relevantes de la ciudad, que se convierte al transcurrir del tiempo en uno de los sitios más emblemáticos de Yucatán", afirma el historiador.

Transformaciones

La conquista española sin duda, agrega el arqueólogo Millet Cámara, incide en la original sociedad maya, ya que paulatinamente se introdujeron cambios radicales en la economía, que descansaba en la producción del campo, en la milpa donde se obtenía maíz y frijol, primordialmente.

"A partir del siglo XVII en la región de Izamal comenzaron a surgir pequeñas estancias ganaderas donde además del ganado vacuno o caballar se producía miel; con el tiempo las estancias fueron cobrando importancia y la población ligada a ellas se incrementó cuando comenzaron a producir los granos básicos".

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"Dos milenios más tarde , en las fincas se comenzó a sembrar henequén para obtener la preciada fibra, y la demanda internacional hizo que rápidamente la superficie cultivada se incrementara y la economía yucateca dependiera completamente de la producción henequenera, con las severas consecuencias conocidas", destaca.

A mediados de la centuria anterior, don Luis recuerda que la actividad económica más redituable en la zona de Izamal constituía la explotación de la fibra de henequén, y al derredor de la comunidad se establecieron numerosas haciendas que producían una cantidad importante del agave, que en su mayor parte se exportada a Estados Unidos, donde fabricaban cuerdas utilizadas en algunos trabajos agrícolas.

"Sin embargo, la competencia de otros países como Brasil y Tanzania afectó la producción y la industria del henequén colapsó, lo que desencadenó al abandono de las fincas y la pérdida de miles de empleos. El naciente desarrollo turístico de Cancún y la Riviera Maya, en Quintana Roo, fue como un bálsamo temporal para la atribulada población de Izamal", considera.

Renacer izamaleño

El interés por los atractivos precolombinos de Izamal comienza en el siglo XIX con la visita del estadounidense John Lloyd Stephens, a los que imitan el francés Désiré Charnay y el inglés Augustus Le Plongeon, quienes llevan al cabo algunos estudios.

En la segunda mitad del siglo XX, en 1968, el extinto arqueólogo yucateco Víctor Segovia Pinto retoma la restauración de los vestigios mayas, en particular en la plataforma superior del Kinich Kakmó.

Litografía de Frederick Catherwood, del rostro en estuco de Itzamná que decoró la pirámide Kinich Kakmó (ya no existe), durante la visita de Stephens a Izamal en 1841.- Foto cortesía

El director del proyecto de rescate arqueológico Izamal de 1992 a 2002, trae a la mente que durante la gestión interina del gobernador Víctor Cervera Pacheco (1984-1988) se dieron los primeros pasos para la restauración de varias zonas arqueológicas y de algunos recintos religiosos coloniales, con el propósito de fomentar la actividad turística en Yucatán.

"Es en la administración de la licenciada Dulce María Sauri (Riancho, que sustituye de 1991 a 1993 a Víctor Manzanilla Schaffer) y con apoyos de la Secretaría de Desarrollo Económico que se inició el proyecto Izamal en 1992, en el que después de varios años de trabajo ahora es posible contemplar la majestuosidad de los antiguos edificios, a los que las personas se refería simplemente como los cerros de Izamal sin saber que bajo ellos se podría admirar la antigua grandeza maya", señala.

"Una parte importante de los trabajos del proyecto Izamal consistió en la rehabilitación del patrimonio de la época colonial. En el convento y la iglesia se restauraron las pinturas murales que se encontraban ocultas bajo gruesas capas de cal en el portal de la iglesia, en la portería del convento y en el bautisterio, que develaron un valioso tesoro iconográfico de fines del siglo XVI o principios del XVII", abunda el arqueólogo Millet.

Panorámica de la fachada principal del convento franciscano de San Antonio de Padua de Izamal.- Foto de Luis Uriel Zapata Noh

Valor colonial

El exdirector del Centro INAH Yucatán refiere que Izamal crece durante el período colonial, a tal grado que en la segunda mitad del siglo XVIII se constituía como una de las poblaciones de mayor importancia del territorio yucateco, que en consecuencia se refleja en la edificación, en torno a las plazas y calles principales, de algunas casas de mampostería que de manera gradual sustituyen a las construcciones de materiales perecederos.

"A principios del siglo XIX muchas de estas casas, que solo contaban con un piso, lucían en sus fachadas una decoración hecha en argamasa que le dio a la ciudad un sello muy peculiar: cruces, jarrones y animales se colocados sobre los elaborados marcos de puertas y ventanas".

Decorado en la fachada de una casona de Izamal, adjunta a la pirámide Kinich Kakmó.- Foto Megemedia

"Los muros fueron recubiertos con pequeñas rajuelas de piedra con lo cual adquirían una textura de gran calidad y los caballetes que rematan la fachada estaban calados con figuras geométricas", describe Luis Millet.

La restauración de algunos de esos inmuebles que se realiza durante los trabajos del proyecto Izamal, precisa el arqueólogo, dejan al descubierto la belleza de esa singular arquitectura y atrae el interés de las autoridades para empezar un programa más amplio de intervención, que le devolviera a la ciudad una de sus características más relevantes, y le permitiera ser admitida en el programa Pueblos Mágicos de México.

Pueblos Mágicos

Según datos del Programa Pueblos Mágicos de la Secretaría de Turismo (Sectur) de México, la iniciativa se crea el 5 de octubre de 2001, para reconocer con ese apelativo a ciudades o poblados del país por su esfuerzo en proteger y guardar sus riquezas culturales.

Además, la intención del plan, propuesta por Eduardo Barroso Alarcón, subsecretario de Operación turística de Sectur durante la presidencia de Vicente Fox Quesada (2000-2006), es fomentar el turismo en localidades que tengan algún atributo emblemático.

Uno de los bellos rincones de la "Ciudad de las tres culturas" es Plaza Izamal, a un costado del convento franciscano.- Foto de Luis Uriel Zapata Noh

Que en su entorno se advierta la influencia del pasado autóctono, el legado hispano, y la preservación de tradiciones seculares y ancestrales, que se narren por medio de sus monumentos, edificaciones y calles hechos históricos, y den a conocer personajes que contribuyeron a impregnar ese encanto peculiar a cada comunidad.

En 2001, Husca de Ocampo, en la región central de Hidalgo, recibe la denominación de primer Pueblo Mágico de México. A partir de esa fecha, en los años posteriores el gobierno federal, por medio de Sectur, engruesa la relación de más poblaciones que cumplen con ese perfil específico.

Hoy se contabilizan 121 Pueblos Mágicos en México. El nombramiento más reciente es Guadalupe, Zacatecas, en octubre de 2018.

Para conmemorar el programa, el 5 de octubre pasado, Miguel Torruco Marqués, actual titular de la Sectur, de acuerdo con un decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación declara esa fecha de cada año como Día Nacional de los Pueblos Mágicos.

Embrujo peninsular

En la Península, donde hay seis comunidades consideradas con ese título, Izamal presume en ser la primera en recibir ese honor en octubre de 2002, y la número 11 de la lista nacional. Yucatán también tiene otro Pueblo Mágico, Valladolid, distinción que se le otorga en 2012.

Quintana Roo alberga a tres pueblos mágicos, Bacalar, Isla Mujeres y Tulum, designados, el primero en 2006, y los otros en 2015, respectivamente. Campeche completa el catálogo peninsular con Palizada, nombrada en 2011.

Diario de Yucatán da cuenta de la ceremonia protocolaria de la inclusión de Izamal en la selecta lista de Pueblos Mágicos de México, que se realiza el 16 de febrero de 2002 en el parador turístico de la ciudad.

La inauguración del VII Ki-Huic Mundo Maya y la designación de Izamal como primer Pueblo Mágico de Yucatán, el 16 de febrero de 2002. En el orden habitual: Wieszman Pat, representante del Ministerio de Turismo de Belice; Carolina Cárdenas Sosa, secretaria estatal de Turismo; Telma Quan Castillo, directora general del Instituto Guatemalteco de Turismo; Manuel Avilés Morales, presidente del organismo Mundo Maya; Bertha Leticia Navarro Ochoa, secretaria federal de Turismo; el gobernador Patricio Patrón Laviada, y su esposa, Silvia Cicero Cáceres.- Foto Megamedia

En el evento, que se incluye en los festejos del VII Ki-Huic Mundo Maya, lo preside Bertha Leticia Navarro Ochoa, entonces secretaria de Turismo federal, en compañía del gobernador Patricio Patrón Laviada y Carolina Cárdenas Sosa, titular de Turismo estatal, entre otros funcionarios federales, del estado y locales.

En su discurso, la licenciada Navarro Ochoa elogia a Izamal, "por las bellezas arqueológicas y coloniales de Yucatán en ese entorno mágico".

Así, en 2020, 17 siglos después de su fundación prehispánica, el Pueblo Mágico de Izamal celebra 18 años de continuar hechizando con sus atractivos arqueológicos, coloniales, culturales y gastronómicos a propios y extraños que sucumben a sus encantos, a imagen y semejanza de la antigua leyenda maya de la Xtabay.

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