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La "Mestiza'' de la colonia Yucatán, reinvidicación de la identidad indígena

mestiza de bronce
Foto: Megamedia

La mano bajo el mentón y el codo sobre la rodilla, el cabello recogido en alto y las arracadas en las orejas. La mujer de bronce, sentada, mira más allá de los techos de las casas y las ramas de los árboles.

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En esa posición se mantiene desde el sábado 12 de septiembre de 1970 en que nació a la vida artística de Mérida en la colonia Yucatán.

En esa fecha la escultura la "Mestiza”, de Rómulo Rozo, fue inaugurada junto con el parque en cuyo centro se levanta, en el marco de las fiestas patrias.

Fotos: Valentina Boeta.

Una obra que contrasta en formato y técnica con aquélla con la que está estrechamente asociado el nombre del artista colombiano a Yucatán: el Monumento a la Patria. Pero también una obra que lleva la identidad temática del trabajo de Rozo, quien, como en la estructura que se levanta en Paseo de Montejo, refleja en ella su interés por los pueblos originarios.

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“En Colombia no existía la tradición de la reinvidicación del hombre mestizo e indígena, tampoco interés por el arte precolombino, como sí hubo en México a partir de los años 20. El primer artista en Colombia que tiene una mirada por el pasado y empieza a resaltar las leyendas de las culturas muiscas y chibchas es Rómulo Rozo”, recuerda el historiador de arte y curador Christian Padilla Peñuela.

Ahí está la “Bachué”, escultura en granito realizada en 1926 en París que recrea a la diosa chibcha y “sigue revisándose como la primera obra maestra del arte moderno en Colombia”.

Paradero desconocido

Padilla le explica al Diario desde Bogotá que el paradero de la “Bachué” permaneció desconocido durante unos 70 años hasta que en 1998 se le ubicó en Barranquilla. El hallazgo despertó en Colombia un nuevo interés por la producción de Rozo, quien en la década de 1920 dejó su país de origen para estudiar en Europa y nunca volvió (murió en Mérida el 17 de agosto de 1964).

Con el descubrimiento “llamó la atención la importancia que (la ‘Bachué’) le había cobrado a Rómulo Rozo en fortuna crítica internacional, en reconocimiento, que le permitió recibir el encargo de decorar el Pabellón de Colombia en la Exposición Iberoamericana de Sevilla”.

“Es ahí cuando conoce a un arquitecto yucateco, Manuel Amábilis, lo que termina por ser una amistad de por vida”.

“Hermana” en Colombia

La "Mestiza” de la colonia Yucatán, de dos metros de alto y colocada sobre una base de piedra labrada de 3.70 metros, se instaló seis años después de la muerte de Rozo. En la parte posterior de la figura, debajo de la firma del artista, se lee “México, 1936”. Es el mismo año de idéntica escultura, también en bronce pero de menor tamaño (35.5 por 19.5 por 23 centímetros), que forma parte del acervo del Museo Nacional de Colombia.

Foto del Archivo Megamedia.

“Ha estado desde hace mucho tiempo en la colección permanente del Museo Nacional de Colombia, sin embargo no es una pieza que haya tenido mucha relevancia acá, lastimosamente”, admite Padilla, coautor de tres libros sobre el escultor, el más reciente de ellos “Rómulo Rozo. ¿Una vanguardia propia?”.

Rozo “tenía vínculos con algunos artistas colombianos, no sabemos si es a través de ellos que la pieza llegó” a Bogotá, como sí sucedió con obras realizadas en Europa y que, gracias a su adquisición por compatriotas, viajaron a ciudades colombianas.

Choque de visiones

Padilla considera que de haber vuelto el escultor a su país natal se habría visto afectada la proyección de su trabajo.

Colombia intentó en los años 30 replicar el modelo mexicano del arte mural, pero hubo apoyo mínimo durante ciertos gobiernos y no tomó impulso. Colombia permaneció con una mirada de elogio hacia lo europeo, lo extranjero, intentando emular modelos que eran ajenos, y en vez de contratar artistas colombianos se contrataban europeos”, dice.

“Rómulo Rozo alcanzó a darse cuenta antes de regresar a Colombia; por eso decidió irse a México y por eso triunfó en México”, añade.

Sin embargo, a finales de la década de 1990 comenzó en la nación sudamericana una revisión de la figura del escultor y su importancia para las generaciones de los años 30 y 40. “Me atrevería a decir que en este momento Rómulo Rozo ya es una figura continental importante”, señala el curador.

“Uno podría pensar que tiene influencia de la propuesta escultórica que México le estaba haciendo al continente y sí hay mucha semejanza entre su obra y lo que se puede encontrar en el volumen de personajes de Diego Rivera, por ejemplo; pero cuando Rómulo Rozo llegó a México ya tenía consolidado un lenguaje muy particular que provenía de otras culturas precolombinas que había estudiado”.

“Hace una especie de sincretismo del arte prehispánico del continente: estudia lo muisca, pero también lo inca, lo maya, lo azteca.., lo reúne todo. Proviene de una tierra, va para Europa, asimila elementos de la cultura europea, llega a México y convierte esta mezcla en un arte sui géneris”, apunta.

La obra de Rozo en la actualidad

Los 20, los 30, los 70, los 90... Parecen tiempos ya olvidados, pero en realidad la obra de Rozo es muy actual, como lo demuestra un incidente ocurrido el 16 de septiembre pasado en la ciudad colombiana de Popayán. En esa fecha, un grupo de la etnia misak derribó la estatua del conquistador Sebastián de Belalcázar que estaba en la loma conocida como Morro de Tulcán.

La "Mestiza", bronce de Rómulo Rozo, en el Museo Nacional de Colombia, en Bogotá. Fotografía Carolina Gamboa.

Padilla, coautor asimismo de “La Bachué de Rómulo Rozo, un ícono del arte moderno colombiano” y “1929: El Pabellón de Colombia en la Exposición Iberoamericana de Sevilla”, indica que la figura del conquistador era obra de Victorio Macho, maestro de Rozo en España.

“Mientras sucedía esto”, relata, “surgió que Rómulo Rozo había hecho una propuesta de monumento para el mismo lugar”. Ideado en México, el boceto —que se considera estaría en Mérida— tendría fecha de la segunda mitad de la década de 1930 y retrataría al Cacique Pubén, “una figura emblemática de las comunidades del sur del país, un líder indígena poderosísimo”.

Falta de representación

“Ha cobrado mucha vigencia el tema porque éste es un país mestizo pero bastante racista y las comunidades indígenas protestan por falta de representaciones escultóricas, que nunca se les han hecho pero sí a los blancos españoles”.

“Eventos como el vandalismo a esculturas dan vigencia a Rómulo Rozo porque hacen que la gente se sienta identificada con su obra, 80 o 90 años después (de ser realizada). Tan es así que se planea una exposición que revise la importancia que Rómulo Rozo le dio al mestizaje y la mirada al pasado prehispánico”.

El agradecimiento de la hija del escultor

El 12 de septiembre de 1970, Leticia Rozo Krauss, hija del escultor, dio las gracias a las autoridades estatales por elegir una obra de su padre para el parque de la colonia Yucatán.

Hacia el Sur

La estatua de la "Mestiza" mira hacia el Sur y da la espalda a la iglesia de Nuestra Señora de Yucatán. Su base lleva inscrito “Mestiza. Rómulo Rozo.— 1970”.

Confluencia

El historiador de arte y curador Christian Padilla dice que “gran parte de los proyectos monumentales de Rómulo Rozo están ligados a la arquitectura; en gran medida es un artista que confluye entre la ornamentación y la arquitectura”.

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