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La reforma por el outsourcing: Una apuesta de riesgo

La reforma del outsourcing podría tener un impacto negativo en la productividad de las empresas y en la creación de empleo, advierte un analista.- Objetivo “meramente recaudatorio”

Como todo tema relacionado con la economía, en este caso en específico con el mercado laboral, la práctica del outsourcing  -tercerización o subcontratación de empleados mediante empresas externas- tiene puntos a favor y en contra.

Antes que nada, hay que recordar que el outsourcing no es una invención de los empresarios mexicanos, no es un “agandalle”, una creación para abusar de los trabajadores, como algunos pretenden hacerlo ver, comenta Álvaro Cano Escalante, analista económico y catedrático universitario. “Es una figura común en muchos países del mundo, como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Holanda, España, Brasil, Chile…”.

Según la consultora Bain & Company, el 82% de las grandes empresas en Europa, Asia y América del Norte tiene algún tipo de acuerdo de tercerización. Y las tendencias globales indican que la cifra va en aumento por sus múltiples efectos positivos en las empresas, ya que estimula la productividad y el manejo efectivo de la fuerza de trabajo, argumenta Cano.

A favor del outsourcing

El primer punto a favor de este modelo es que permite a las empresas focalizarse en sus actividades centrales, lo que impacta de manera positiva en su productividad, reduce riesgos y ayuda a gestionar mejor las operaciones.

Básicamente, su objetivo es hacer flexible el proceso de contratación. Al brindar a los negocios la posibilidad de emplear o dejar de hacerlo de una manera más eficiente, les permite ajustar el personal de acuerdo con sus necesidades, señala. También los ayuda a reducir costos y generar ahorros, que pueden usar para reinvertir y generar nuevos empleos.

“Cuando la empresa contrata a un empleado, le tiene que pagar, además del sueldo acordado, el conjunto de prestaciones a que tiene derecho por ley: seguro social, Infonavit, aguinaldo, vacaciones, utilidades, etc. Y también lo correspondiente al Impuesto sobre la Renta (ISR). En los casos de tercerización, estos pagos los hace la empresa de outsourcing”.

Otra ventaja tiene que ver con los gastos indirectos, añade. No tener la obligación de contar con departamentos como Recursos Humanos, Sistemas o Vigilancia, cuyos servicios puede contratar externamente, pueden significar otro ahorro.

Las empresas que delegan sus servicios tienen un mejor rendimiento que las que no lo hacen. Un estudio de Business Technology Labs concluye que las empresas que usan la tercerización tienen un mejor rendimiento, con ahorros del 25 al 40% y con ventajas en el tiempo de acceso al mercado y al talento laboral.

Beneficios para los trabajadores

Pero el outsourcing también es positivo para los trabajadores. Se ha convertido en una herramienta que ayuda a contrarrestar el desempleo, dando oportunidad a personal calificado de integrarse al mercado laboral sin importar su sexo o edad.

Según el último Censo Económico del Inegi, México cuenta con casi cinco millones de trabajadores subcontratados, que representan el 17.3% de la fuerza laboral, recuerda el analista. El porcentaje, que se duplicó en la última década, es mayor en sectores como el bancario, con un 41% de personal subcontratado, o los medios de comunicación, con un 39%.

Definitivamente, el outsourcing beneficia al mercado laboral, afirma el analista. No es sostenible para las empresas mantener ciertos puestos de trabajo si no tienen suficientes ingresos, eso las conduciría a la bancarrota y ya no sólo se perderían los empleos temporales, sino todos los demás.

“Las empresas no dejan de contratar personal por perversidad o codicia, sino porque la actividad les van marcando las necesidades en este sentido. Por ejemplo, en el actual escenario de crisis sanitaria, del que todavía no salimos, muchas empresas han visto caer sus ventas y no pueden conservar el número de empleados que tenían antes de la epidemia”.

En resumen, la generación de empleo a través del outsourcing permite cerrar la brecha entre la oferta y demanda de trabajo. Además, fomenta la diversidad e inclusión en el mercado laboral acercando talento a las ofertas de los empleadores y permite a las empresas concentrarse en el corazón de su negocio mientras se les acerca el talento adecuado, por el tiempo que se requiere, de manera rápida conforme a su demanda o sus picos de producción.

Usos perversos

Los legisladores han dado el visto bueno. Los cambios a seis leyes y a la Constitución -del Trabajo, del Infonavit, el Código Fiscal, la Ley del ISR, del IVA, la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado y del Apartado B del artículo 123 de la Constitución- son para “eliminar las prácticas que dañan los derechos laborales, erradicando acciones que operan en la actualidad, a través de las diversas formas de simulación en perjuicio de las personas, trabajadores y del erario”, señala el dictamen de aprobación.

En efecto, apunta el analista, en México la tercerización ha sido aprovechada por patrones abusivos para evadir responsabilidades y violar los derechos de los trabajadores, a quienes no inscriben en el Seguro Social ni les pagan vacaciones, aguinaldos o Infonavit. Otro abuso es registrar al trabajador con un salario menor que el que recibe, lo que representa una práctica de evasión fiscal.

De acuerdo con estimaciones de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), de los casi 5 millones de trabajadores mexicanos en outsourcing, 2.9 millones estarían en un esquema de subcontratación ilegal.

El trasfondo

 “Esos puntos negativos de la tercerización han servido de pretexto a López Obrador para presentar el paquete de reformas”, apunta.

Sin embargo, el meollo de todo es que para el gobierno el outsourcing representa menos ingresos por impuestos que la contratación directa. Las empresas dejan de pagar el ISR porque corresponde cubrirlo a un tercero, la firma externa de colocación, que tiene esquemas diferentes y por tanto la tributación es menor.

Muchos expertos han alertado del impacto que provocará la aplicación de la reforma en la creación de empleo, en medio de una crisis que ya destruyó 12 millones de plazas de trabajo, y en el aumento de la informalidad, en la que ya está más de la mitad de la fuerza laboral del país. Dudan que este sea el momento para hacerlo.   

Sin embargo, para la administración de López Obrador este es el momento preciso, porque sus ingresos están cada vez más reducidos, señala el Mtro. Cano Escalante. “El presidente repite todos los días que en la 4T todo marcha de maravilla, pero la realidad es que el país no está bien. Y en el caso de la recaudación tributaria, está en pique y el gobierno está buscando con desesperación cómo obtener dinero”.

Esto es, las acusaciones de que el objetivo de la reforma es meramente recaudatorio, no están del todo equivocadas, expresa.

¿Buena o mala?

Hay que considerar las circunstancias para contextualizar la propuesta de reforma, dice. El riesgo mayor de llevarla a cabo tal como el presidente la presentó era la desaparición de las empresas de outsourcing casi de la noche a la mañana y en consecuencia la pérdida de miles de empleos. “En el proceso de contratación directa de estos trabajadores, es probable que no haya sitio para todos, lo que provocaría un repunte en las tasas de desempleo”.

En ese sentido, resulta hasta cierto punto positiva la versión que aprobaron los diputados, ya que no desaparece por completo el outsourcing, sino se limita, se regula. El “espíritu” de la reforma recae en la prohibición de la subcontratación de personal, pero permite la subcontratación de servicios especializados o de ejecución de obras especializadas que no formen parte del objeto social ni de la actividad económica preponderante.

“Es decir, estará permitida la subcontratación de trabajadores que no tienen que ver directamente con la actividad principal del negocio, como la vigilancia, la limpieza, el mantenimiento de los equipos de computación o la aplicación de pruebas de calidad de los procesos”, recuerda el analista.

Al filo de la navaja

A su juicio, en el mediano plazo la reforma no va a tener un gran efecto en la recaudación, ya que se necesita un tiempo para que la medida pueda hacerse efectiva. Además, no hay que olvidar que el laboral es un mercado, así que en el proceso de integración podría haber una tendencia a la baja en los salarios y las prestaciones que reciben actualmente quienes trabajan bajo este esquema.

“Y esto sería así porque aún no termina de recuperarse la economía mexicana y van a pasar varios años para que retorne a los niveles previos a la pandemia. Por tanto no hay movimiento financiero suficiente para absorber a todos los trabajadores que están en el sistema outsourcing y pagarles los mismos sueldos que reciben ahora”.

“Así que no creo que, al menos en los próximos dos años, pueda mejorar la situación de los salarios de los trabajadores y en consecuencia es difícil que pueda aumentar la recaudación tributaria”.

Impacto en las empresas

José Manuel López Campos, presidente de Concanaco-Servytur, advertía hace unos meses que la figura del outsourcing  era indispensable para las empresas mexicanas “por competitividad, productividad y en muchos casos por estacionalidad”.

Las empresas dedicadas al comercio, servicios y turismo tienen durante el año etapas muy bien definidas en las que necesitan aumentar temporalmente su personal, como los hoteles en las temporadas altas y los comercios en la época decembrina, indicó a manera de ejemplo.

“Es un hecho que los cambios impactarán en la productividad de las empresas”, dice Cano Escalante. “Muchas que tienen empleados en outsourcing no podrán darse el lujo de contratarlos como obligará la nueva ley, así que optarán seguramente por prescindir de sus servicios y repartir la carga de trabajo entre sus empleados de planta”.

Otras adoptarán esquemas por honorarios, que son más complicados y más burocráticos para el trabajador, lo que podría representar un obstáculo más para la lenta reactivación del mercado laboral y podrían agravar el problema de la informalidad, añade.

Leer: ¿Qué significa el acuerdo para regular el outsourcing en México?

De hecho, según cálculos dados a conocer por la Confederación Auténtica de Trabajadores (CAT), apenas un millón de los trabajos que operan bajo el esquema de outsourcing podrán ser recuperados y el resto se irá a la informalidad. 

“En el fondo, estamos hablando de consecuencias negativas no sólo para las empresas, sino también para los trabajadores”, advierte el economista. “No termina de caernos el veinte de que el mercado laboral no puede mejorar por decreto”.

“No puede el gobierno crear una ley que obligue a las empresas a pagar más a sus trabajadores, pues los negocios tendrían menos recursos para adquirir materia prima y por tanto su producción comenzaría a disminuir. Y cuando eso ocurra tendrían que recortar personal. Tratar de mejorar la situación salarial de los trabajadores por decreto se traduce en más desempleo”.

Se ha repetido hasta el cansancio: el incremento en los salarios está en función de la productividad, así ha sido en Japón, China, Alemania, Estados Unidos… Y estas reformas afectan la productividad, en el sentido de que hacen menos eficiente el proceso de contratación, no generan inversión ni desarrollan fuentes de trabajo”, subraya.

Criminalización

Y tal vez las implicaciones más preocupantes de las modificaciones al marco legal son las que tienen que ver con aspectos legales, advierten varios expertos. Y es que no solamente establecen fuertes sanciones económicas a las empresas que, a juicio de las autoridades, insistan en la subcontratación de personal que no sea para servicios y obras especializadas, sino que incluso se les podrían fincar responsabilidades por defraudación fiscal y sus equiparables, delito recientemente calificado de grave, que amerita prisión preventiva oficiosa.

Esto es, quien contrate personal temporal no sólo podrá hacerse acreedor a multas que irán desde $180,000 hasta casi $4.5 millones, sino que puede ser castigado con penas que van desde los tres meses hasta los 13.5 años de prisión.

En la economía, todos los sectores están conectados, así que es difícil actuar sobre uno sin que haya consecuencias en los demás. “Las limitaciones al outsourcing afectarán seguramente al sector empresarial, pero también impactarán en los trabajadores que, según el gobierno, se buscaba proteger”, concluye el analista.

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