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Leyenda del boxeo: 12 raunds con don Nacho Beristáin

A don Nacho Beristáin no le van a quitar, de ninguna manera, lo que más ama después de sus hijos: el boxeo. Y, de forma especial, tampoco le van a arrebatar esa forma tan contundente, a veces dura, de decir las cosas.

Le llaman "el sabio del boxeo". Y te podrías pasar hablando horas y horas con este inmortal de la Fistiana, que tiene en su hoja de vida la formación de más campeones que cualquier otro mánager en el mundo. Treinta monarcas. Fácil decir esas dos palabras.

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Una década atrás, en el Gimnasio San Francisco de Asís de Mérida, quise abordarlo. Pero llegamos barridos y él se iba. Nos quedamos con la espinita clavada.

Hace poco, el sicólogo deportivo yucateco Miguel Ángel Fritz, que publicó un tremendo libro sobre los mejores entrenadores en México y lo incluyó, nos dio la llave para acceder a él. “Llámale mañana a las 8 de la mañana. Está a esa hora en el Romanza”.

El sicólogo yucateco Miguel Ángel Durán Fritz aparece flanqueado por don Nacho Beristáin y Juan Manuel Márquez en el Gimnasio Romanza
El sicólogo yucateco Miguel Ángel Durán Fritz aparece flanqueado por don Nacho Beristáin y Juan Manuel Márquez en el Gimnasio Romanza

Y puntual… Esta vez no se nos escaparía. Desde el famoso Gimnasio Romanza (llamado así por los apellidos de los campeones Gilberto Román y Daniel Zaragoza), donde se han formado varios de los mejores monarcas mundiales de la historia del boxeo, nos atendió durante casi una hora.

Digamos que fue una batalla de 12 asaltos con uno de los hombres que más sabe de boxeo en el país.

Triunfa en la batalla contra el Covid

Tiene 81 años, le ganó una pelea trepidante al Covid hace unos meses y está entrenando al que es su mayor orgullo entre todos los púgiles que han pasado por sus manos, Juan Manuel Márquez, “porque a él le prometí que lo voy a seguir hasta el fin del mundo y va a pelear pronto una de exhibición ante Miguel Cotto y está entrenando como niño”.

¿Ocho de la mañana y don Nacho Beristáin en el gimnasio?

“Como siempre. Esto es mi vida”.

Peleador en su juventud, empleado de dependencias gubernamentales (SCT, Obras Públicas), mánager amateur y ganador de medallas olímpicas y de leyendas del boxeo mexicano en lo profesional.

¿Qué o quién es don Nacho?

Un trabajador incansable de esto que se llama boxeo. Después de mis hijos, creo que el boxeo es mi segundo amor.

He estado en amateur desde 1960, tuve en la fortuna de participar en los Juegos Olímpicos de 1962 y especialmente en los de 1968, que fue exitoso para el boxeo.

Y luego fui a dos más, a Montreal, donde ganamos medallas, y en Moscú, desgraciadamente nos robaron en cuartos de final, estábamos rascando la colita a las medallas. Desde entonces, ando en el boxeo disfrutando cada momento. Ese puedo decir que soy yo.

¿El boxeo olímpico le dejó grandes satisfacciones antes de llegar a dirigir peleadores profesionales?

Mira, en los Juegos de 1968, que fueron en México, nuestro país ganó nueve medallas. Y cuatro fueron de boxeo. En Moscú estuvimos a una nada de meternos a las medallas, pero nos robaron.

Zaragoza iba para meterse a los cuatro primeros y medalla segura, y le roban. Gilberto tumbó al que quedó campeón, lo tiró, lo trasteó, le hizo lo que quiso y le dieron la pelea al búlgaro.

La gente protestó mucho. La verdad me molestó. Luego de los Juegos vi como muchos entrenadores le lloraban a los federativos para seguir en esto, pero yo no soy así, no me gusta vivir de esa forma.

Yo dije: no quiero ser un burócrata del deporte, como hacen muchos. No tenía ningún peleador para iniciar mi carrera profesional y estoy hasta ahora agradecido con don Luis Spota, que era presidente de la Comisión de Box del DF y él me otorgó una licencia. Fue así como empecé al profesionalismo. Gracias a Dios comencé.

¿Quién fue su primer peleador profesional?

Un zurdo de Tepito que se llamaba Carlos Moreno, un excelente peleador, pero se echó a perder porque vivía en una zona muy peligrosa, frente a los frontones donde jugaban muchos malandrines que iban a apostarse el dinero que ganaban o se robaban. Era un peligro estar allí, se lo hice ver, y el chico se echó a perder.

Es que, sabe usted, esto del boxeo es otra cosa, las malas amistades te pueden llevar al otro lado. Siempre les digo que si quieren ser campeones, tienen que tener hambre de triunfo. Esto del boxeo no es solo querer ser campeón.

El primer campeón con el que trabajó fue Vicente Saldívar…

Trabajé con el famoso Adolfo “Negro” Pérez entrenando a Vicente Saldívar, que fue un gran campeón, ganó dos veces el campeonato. En su momento les ganó a los cubanos que en ese entonces eran la muerte a Ultiminio Ramos. Saldívar estaba durísimo. Era un formidable peleador. Y Adolfo me protegió de la gran mafia que había entre los mánagers”.

Las mafias de siempre en México, en todo el boxeo…

Terrible ese punto, pero creo que el boxeo mexicano ha estado limpio, digamos.

El mal entonces iniciaba desde la Unión de Mánagers porque hicieron una agrupación que se defendía de todo y cobraba de todo, y amañaba las cosas. Si me iba con un boxeador a provincia hablaban con el organizador y alertaban: Nacho lleva a dos peleadores. Y me cobraban “cuota de paso”.

Cobraban la cuota: una parte para su unión y la otra la giraba a unión del centro de México. Le quitaban una feria al peleador y otra al mánager. Eran unos pillitos. No tenían por qué hacerlo. Por eso digo que era una mafia.

Don Nacho con Juan Herrera, que fue monarca mosca en los 90, y Román Acosta Chan, mánager en el Gimnasio San Francisco de Asís
Don Nacho con Juan Herrera, que fue monarca mosca en los 90, y Román Acosta Chan, mánager en el Gimnasio San Francisco de Asís

Los campeones de antes, don Nacho, eran boxeadores y soñaban con ser campeones porque tenían hambre de triunfo. Como dice el libro de don Luis Spota sobre toros: “Más cornadas da el hambre”…

“Lo tenía, pero lo presté y no volvió. Bruto, ya sabes, libro prestado… Y tenía la firma de don Luis. Y mire, generalmente el peleador decide hacerse profesional o pelear por dinero, porque necesita llevar algo a casa, aliviar algo las necesidades económicas por las que atravesamos. Algunos tienen éxito, la mayoría no.

Pero no puedes creerte antes de ser alguien. No es para peleadores bonitos o de fotos. Hay que subirse al ring, y si te pegan y te duele, te quitas.

Acuñé una frase: “Voy a Tijuana… a corretear el bolillo”. O sea, pensado en que vas a ganar una feria por un trabajo bueno que vas a hacer. Y ahora solo conservo otro libro de don Luis Spota, que era mi protector: ‘Casi el paraíso’. Lo conservo. Los demás, pinche gente ratera, y uno menso que los anda prestando”.

¿Hay boxeadores especiales?

Mire esto y usted lo analiza: Daniel estaba muy triste por lo del robo de Muscú. Seis meses después regresó y me pidió que lo dirigiera y lo hice profesional. ¿Sabe? Lo debuté directo a diez raunds. Un fenómeno bien raro. Fue en Poza Rica, conservo el cartel. Ese día noqueó al cuarto de las listas nacionales.

Y Romancito se estrenó en Villahermosa, en una función donde peleó Miguel Canto. Román peleó ante el siete del mundo, el Cachorrito Morales, que era durísimo. Y pues debutando metió la puntita del zapato en las clasificaciones mundiales. ¿Entonces? ¿Cómo lo ve?

Luis “Muecas” Solís visitó a don Nacho en su gimnasio, tras pelear y ganar la corona
Luis “Muecas” Solís visitó a don Nacho en su gimnasio, tras pelear y ganar la corona

¿Cuántos campeones han pasado por sus manos?

Hace un tiempo, en Chiapas, un señor yucateco se acercó y me pidió que subiera a su hijo. Le dicen el “Muecas” Solís (Luis Solís). La verdad es que no podía porque estaba cansado. Me pidió por favor que le ayudara, que no tenía dinero, pero buscaba como sacar una feria para darme.

Sin problemas, me convenció y subimos. El muchacho ganó el campeonato, creo de la Federación o no se de qué, pero era un título mundial. Hace unas semanas, otro de mis peleadores ganó ese cinto en Tijuana. Sin el paisano tuyo, 29, con el ‘Yucatuercas’, como le digo, entonces 30.

Usted trabajó con los Guty Espadas también

Con Guty señor, mis respetos. Estamos hablando de uno de los grandes peleadores, no de estatura porque es pequeño. Pero grande de grandeza, es un peleador grandioso Guty padre. Simpatiquísimo, porque el tiempo que vino su hijo aquí con nosotros era divertido tenerlo porque… tremendo tipo. La amistad muy valiosa de ellos.

Febrero de 2001: Erik Morales levanta la mano a Guty Espadas Jr., tras una fragorosa batalla marcada a favor del “Terrible”. El yucateco debió ganar, según don Nacho Beristáin
Febrero de 2001: Erik Morales levanta la mano a Guty Espadas Jr., tras una fragorosa batalla marcada a favor del “Terrible”. El yucateco debió ganar, según don Nacho Beristáin

¿Cómo fue la preparación de Guty Jr. y la pelea ante Erik Morales?

Me contactan en un hotel de Ciudad de México, donde llegaron para la pelea de “Finito” López contra un yucateco (Candelita Várguez). Don Wílliam Abraham estaba con su hijo Mario, que es una gran persona. Fui gran admirador de don William. Me hablaron y me dijo: “don Nacho, quiero un favor. Tengo un ahijado que es boxeador, pero quiero que lo entrene para ver si logra ser campeón del mundo antes de que les falle y me vaya”.

Y acepté, cumplió el señor a la medida se reportó rápido el negrito. Un peleador de buena estatura, buen boxeador, trabajó duro. Pero la verdad era medio difícil para el trabajo, pero cuando se aplicó, trabajó fuerte, bien. Y gracias a Dios cumplimos con lo que el señor Abraham quería: que su ahijado fuera campeón del mundo, lo metimos a la clasificación. Al que le echaron para la pelea grande pegaba durísimo y le peleo bien y le ganó.

Y cuando peleó con Erik Morales lo lastimo, pero le quitaron el título en Las Vegas. Fue una gran pelea y siento que se la robaron.

¿El boxeo yucateco le dice algo?

Claro… Soy un gran admirador de todos esos campeones, de una bella época. A Lupito Madera, que era un tremendo peleador; al Guty Espadas, al Chato y sus locuras… qué peleador tan duro.

Y Miguel Canto, desde luego, porque es el mejor peso mosca de la historia, por mucho. Me dicen que ahora está malito, pero gran peleador fue. Lo que hizo don William Abraham por ellos, por el boxeo, dejó una huella imborrable.

Y la leyenda que se escribió en torno a Juan Manuel Márquez, con Nacho Beristáin a su lado…

Algunas gentes no se olvidan del trabajo que se realiza. Mire, se lo digo porque me avisan que habrá un videojuego y me metieron en él, con un porcentaje reducido de dinero, pero me metieron allí, y comentan que se va a vender como pan caliente. La lana no es tan importante como que te pidan que salgas allá. Eso es lo que significa.

Juan Manuel Márquez sigue los consejos de Nacho Beristáin, en un entrenamiento en el Romanza
Juan Manuel Márquez sigue los consejos de Nacho Beristáin, en un entrenamiento en el Romanza

¿Juan Manuel era especial?

Juan Manuel es un muchacho juicioso, desde el inicio de su carrera hasta el final. Empezó a entrenar conmigo desde que tenía 14 años. En amateur lo llevamos con cuidado, se lastimó al caer de un árbol y dejo de boxear como un año, le corrigieron el problema de espalda y volvió.

Puedo decir que, boxeando, es un hombre fenomenal, un fuera de serie. Siguió su proceso, ganó peleas, perdió y se hizo de una carrera profesional sensacional.

Aquí en México teníamos un enemigo común, un miembro de la Comisión de Boxeo, y nos fuimos a Estados Unidos. Debutó a seis raunds en Las Vegas en una pelea de campeonato de peso completo y los que lo vieron les agradó. Uno fue John Jackson, el promotor del Fórum de Los Ángeles, quien dijo que podría darle peleas cada mes o mes y medio. Y firmamos con él hasta encumbrarlo.

Y el estrellato con la serie de peleas ante Manny Paquiao…

La primera fue una verdadera tortura: lo tiraron tres veces, pero se recuperó. Lamentablemente teníamos de réferi a un tipo que nunca quiso a los mexicanos, un puertorriqueño. Juan se levantó y le dio una gran pelea que merecía ganar, y solo le dieron el empate. Insisto: debió ganar. Era doble campeón y retuvo el título, pero no me gustó el empate.

En las otras dos, lo que puedo decir es que lo maltrataron, le pagaron muy poco. Porque Bob Arum siempre le pagó más a su peleador. Eso no estaba bien.

La cuarta fue apoteósica para los mexicanos. Fue algo histórico porque ponerlo en la lona de la forma en que lo hizo fue una maravilla para todo el mundo. Juan lo prendió como nunca nadie imaginó. Y no, no fue golpe de suerte. Juan Manuel buscaba la forma de engancharlo, para eso entrena, son muchas cosas que se hacen. Y mire el vídeo y vea cómo saca la mano.

Se convirtió “Dinamita” en el ídolo que todo México esperaba, tras las grandes leyendas…

A la altura de los grandes, porque ya no hay boxeadores a los que admires o quieras por su pasión en el boxeo, no figurines. Esos que te hacían irlos a ver pelear, con el “Ratón”, con el “Púas”, con Chávez papá… Pero igual hay que colar a esa lista a Marco Antonio Barrera, a Erik Morales. A Miguel Canto. Los quieres por como boxean.

Hoy ya no hay esas figuras. Y el que está, lo sobreprotegen…

¿De quién hablas? ¿Del que pienso? Pues pensamos igual. No se puede tapar el sol con un dedo, el chico ha tenido la fortuna de que lo han protegido, han protegido su carrera, por eso ha avanzado hasta donde está. Pero sí, como dices, protegen a la gallina de los huevos de oro.

Algunas peleas que no las ganó, y eso deja mucho que desear, o los rivales que le ponen… O sea… algunos se inclinan descarado. Pero mire, ha mejorado, no es todo lo malo que la gente piensa. Es buen boxeador a secas, pero no eso que dicen que es el mejor libra por libra o el chiquitibum a la bimbombao. No, eso no.

Y después de lo que ha ganado, ¿siente que puede decir misión cumplida? ¿O qué dice usted al llegar al Romanza a las 8 de la mañana, antes que todos?

Soy feliz en el boxeo, es lo único que me mantiene aquí. Fui a Tijuana a un viaje que me reprobaron muchos, mi hija que está en Inglaterra se enfureció. Llegué, preparé a mis peleadores, subimos y ganamos. Me dio un tirón, pero ya al día siguiente me recuperé y hoy aquí me tiene otra vez.

El boxeo es demasiado atractivo como para no ir. Va a estar muy difícil que yo diga no voy. Lo primero es subirme a mi carro y venir a entrenar con Juan, termina y se va y me voy. Peleará una de exhibición con Miguel Ángel Cotto. Y le dije: “Cuando pelees, hasta el mismo infierno voy contigo. Y me iré con él”.

Estoy leyendo un libro que escribió un doctor de allá de ustedes que se apellida Fritz, que es un chingón con esa historia. Habla de entrenadores muy buenos y me escogió para estar en su libro. Allá digo que el boxeo es algo tan especial para mí, que la única forma de que lo deje, es que me saquen con los pies por delante.

Texto íntegro de La Voz del Pastor del domingo 18 de abril de 2021

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