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Lo que Yucatán debe aprender de la tragedia en la India

Ampliamente elogiada hace unos meses por su gestión de la pandemia –se llegó a pensar que la tenía bajo control-, la India es hoy foco mundial del Covid-19 y la trágica lección de que basta un descuido para que se pierda todo lo penosamente avanzado en la lucha contra la plaga.

La situación se ha complicado por la aparición de una variante del virus que circula en el subcontinente asiático con una doble mutación que la hace potencialmente más infectiva y resistente a las vacunas.

La catástrofe de la India obedece a un error de cálculo, un exceso de confianza en sus propias ensoñaciones: al creer que lo peor había quedado atrás y que la vida podía volver a ser “la de antes”, bajó la guardia, opina la antropóloga yucateca Beatriz Castilla Ramos. Así pasó en tres meses de ser un ejemplo de contención del brote a padecer las más altas cifras de contagios registradas en cualquier país durante la pandemia, con días que superan los 400,000 casos nuevos.

Yucatán –todo México- debería mirarse en ese espejo, opina desde Bombay la investigadora de la UADY, quien desde hace semanas trata de escapar del infierno en que se ha convertido el segundo país más poblado de la Tierra, donde está como rehén de la pandemia desde hace más de un año.

El 31 de enero de 2020 llegó a Bombay, donde viven su hija -la psicóloga Denise Gasque Castilla-, su nieta y su yerno, para una estancia de investigación de 90 días que realiza cada año desde hace un lustro. Mes y medio después, el país se declaró en emergencia y se aisló del exterior.

Nervios de punta

“Es escalofriante lo que está pasando”, dice con tristeza y preocupación. “Estoy haciendo todo por regresar a Mérida con mi hija y mi nieta, pero es difícil salir. La situación es tan grave que se están cancelando vuelos y eso nos está afectando…, tres veces han suspendido nuestro viaje. La India está en un estatus de alta peligrosidad  y están dejando de  llegar aviones comerciales”.

Tras admitir que está “con los nervios de punta, porque las cosas están sucediendo muy de prisa, se están cerrando las fronteras y se están endureciendo las medidas de restricción”, da fe de la veracidad de las informaciones de medios internacionales que dibujan un escenario dantesco, con los hospitales rebasados, gente muriendo en las calles, falta de oxígeno y respiradores, incineraciones en masa…

“La situación es gravísima. Los contagios se han disparado a un ritmo que ni los más pesimistas hubieran imaginado hace unos meses. La gente se está muriendo no por falta de vacunas, sino por la escasez de oxígeno, no hay una gota… Y lo más desesperanzador es que no se vislumbra una salida”, continúa.

Piras funerarias en la India para cremar a las víctimas de la pandemia de Covid-19
La dramática situación en la India ha orillado a la generación de improvisadas piras funerarias para cremar los cadáveres (Foto de EFE)

La crisis está superando las perspectivas más sombrías: el sábado pasado se rebasó la cifra de 400,000 contagios y 3,600 muertes en un día. Con más de 20 millones de casos registrados, la India es el segundo país con más infecciones, sólo después de Estados Unidos.

Hasta el momento se han reportado más de 225,000 muertes y aunque superó ya a México como el tercer país con más fallecimientos por Covid, se cree que la cifra es mucho mayor, ya que se sospecha que no todas las muertes han sido registradas.

El dato que tal vez muestre mejor la terrible situación del país asiático es su tasa de positividad, que se incrementó hasta el 21 %, cuando hace tan solo un mes se situaba por debajo del 6 %. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que la pandemia está bajo control si la tasa de positividad está por debajo del umbral del 5 %.

Solidaridad ante el virus

En medio de tanta desolación e incertidumbre, resultan conmovedoras las muestras de solidaridad de la gente, muchos llevan sus vehículos para que sirvan de camas ante la saturación de los hospitales, otros llevan oxígeno, buscan sitio para los enfermos en redes sociales, reparten agua y alimento… todos están involucrados en esta lucha por la sobrevivencia, cuenta la Dra. Castilla Ramos.

El mundo también reaccionó inmediatamente. Con Reino Unido y Estados Unidos a la cabeza, decenas de países ya están enviando insumos médicos para los hospitales, recuerda. Joe Biden ofreció una amplia asistencia de emergencia –que incluyen suministros para la provisión de oxígeno, materiales terapéuticos y vacunas- y la OMS pidió a los países europeos que ayuden con “todo lo que puedan”.

“El apoyo está llegando de todos lados, las naciones están realmente preocupadas, porque esta situación no compete solamente a la India. Entre tantas cosas que nos ha enseñado la pandemia una de las más importantes es que el problema de un país es el problema de todos”.

Trabajadores sanitarios rumbo a un hospital en Mumbai para relevar a sus compañeros (Foto de AP)

Y la observación de la investigadora yucateca coincide con la advertencia de los expertos, que señalan que ante la alta transmisibilidad de la nueva variante, el mundo necesita para prevenir su propagación un aumento espectacular de la capacidad del gobierno hindú para vacunar a su población. “Como muchos investigadores han señalado, la India es la incubadora perfecta para las mutaciones del coronavirus”, recuerda.

Para la OMS, si la India, con casi 1,400 millones de habitantes (el 18% de la población mundial)  encuentra pronto una salida, “no sólo habrá detenido el mayor brote de covid que se ha registrado hasta el momento, sino enviará al mundo un mensaje de esperanza en la lucha contra la pandemia”.

Fatiga pandémica

En febrero, la India era un ejemplo para el mundo, todo marchaba bien, se reportaban pocos casos, dice la Dra. Castilla Ramos. “Salía a caminar al malecón y veía a todo mundo con cubrebocas, la policía vigilaba el respeto de las medidas de seguridad…, pero todo cambió de la noche a la mañana”.

A su juicio, la enfermedad se salió de control para extenderse a una escala y velocidad extraordinarias por varios factores, entre los cuales hay que considerar la aparición de la nueva variante del virus -B.1.617-, una “doble mutación” que es muy contagiosa y, se teme, resistente a las vacunas.

Sin embargo, puntualiza, esta onda expansiva se inició realmente porque la población ya no aguantó más el confinamiento, que fue el más duro y largo del mundo. “La cantidad de habitantes y la inmensidad del territorio hacen que sea humanamente imposible mantener encerrada a la gente todo el tiempo, a menos que se trate de un país comunista como China”.

La gente tenía necesidad de salir a trabajar. Muchos hindúes, como muchos mexicanos, muchos yucatecos, se ganan el pan día a día. En medio de la crisis tienen que buscar en la calle dinero y comida para llevar a sus familias, indica.

A pesar de las restricciones por la pandemia, miles de personas salieron a celebrar el fin de semana pasado los resultados de las elecciones legislativas. La imagen corresponde a la zona de Bengala Occidental (Foto de EFE)

Otra razón muy fuerte fue el ansia de los ciudadanos de “recuperar la normalidad” y continuar sus vidas, añade. Tras un año de encierro, apenas comenzó la apertura, la reactivación de negocios, el servicio de trenes, nada más se concedió nuevamente permiso para las celebraciones, la gente se olvidó de que la epidemia no se ha ido y dejó de seguir las pautas de comportamiento adecuadas.

 “Desde mi departamento, ubicado en un piso 15, veo las azoteas de los edificios cercanos llenos de personas, festejando sin miramientos. Se efectuaron las bodas que no habían podido realizarse durante un año por las restricciones. Y las bodas aquí son como en los pueblos de Yucatán, grandes celebraciones con muchos, muchos invitados”.

Detonantes

Con todo, la investigadora yucateca apunta a dos eventos masivos como detonantes del trágico desborde de la epidemia: las campañas políticas y el multitudinario festival religioso del Kumbh Mela.

La Dra. Castilla Ramos cree que gran parte de la responsabilidad de lo que está ocurriendo recae sobre el primer ministro Narendra Modi, que durante las campañas para las elecciones (se realizaron el domingo pasado) alentó la reunión de miles de personas en mítines políticos. En uno de esos eventos, el gobernante, que no llevaba cubrebocas, presumió entre los vítores de sus seguidores que nunca antes había visto tanta gente en una manifestación.

“Hay que prestar atención a las consecuencias del estilo arrogante y negligente de Mondi, porque se asemeja mucho al de nuestro presidente”, comenta. 

La otra chispa que desencadenó el caos y el drama que vive el país es la celebración del Kumbh Mela, “una festividad religiosa equivalente al Jubileo cristiano”, apunta.

“¿Qué sociedad no tiene religión? Hasta los comunistas adoran a su dios… ¿Cómo se puede impedir la principal peregrinación del mundo si los fieles tienen que esperar 12 años?”, considera.

Festejo del Kumbh Mela en el río Ganges. La doctora Beatriz Castilla Ramos opina que esa "ansia de recuperar la normalidad" y las celebraciones religiosas derivaron en la implacable oleada de Covid en la India (Foto de EFE)

Millones de personas se sumergen en las aguas sagradas del río Ganges para lavarse de sus pecados y librarse así del ciclo continuo de reencarnaciones, explica. El Kumbh Mela sucede cuatro veces cada 12 años y tiene lugar, por turno, en cuatro ciudades: Prayag, Ujjain, Nashik y Haridwar, donde fue esta vez.

Las autoridades estiman que este año el evento reunió a más de tres millones de personas, que sin respetar el distanciamiento social pasaron por encima de cualquier tipo de control. “Desafortunadamente, la mayoría de esa multitud creía que el baño en el Ganges los inmunizaría contra el coronavirus”.

Advertencia

La investigadora de la UADY señala que la tragedia hindú debe servir de advertencia para todo el mundo sobre lo que puede ocurrir si se piensa que la pandemia está en retirada y se relajan las medidas de control.

“Veo con preocupación cómo los yucatecos están desesperados por ir a la playa, por organizar fiestas… Es natural la sensación de fastidio y frustración por las prolongadas restricciones, pero no podemos bajar la guardia, cuidarnos menos, andar sin cubrebocas, olvidarnos del distanciamiento. No podemos exponernos a caer en una situación descontrolada como la que está padeciendo la India”.

Desde Bombay

La psicóloga Denise Gasque Castilla, a su vez, admite que, pese a la magnitud de la crisis que está colapsando al gigante asiático, su familia está “en una situación privilegiada”. Viven en el piso 15 de una torre de departamentos  en South Mumbai, una de las zonas más exclusivas de la megalópolis.

“Afortunadamente estamos en un espacio donde, de cierto modo, no nos exponemos tanto. Y, más que nada, porque somos responsables y no salimos a la calle. Aunque mi mamá y yo ya estamos vacunadas, seguimos a rajatabla el protocolo de seguridad”.

Un paciente de Covid-19 recibe oxígeno suplementario en improvisado espacio en un hospital de Nueva Delfhi (Foto de EFE)

Denise añade que lo que ha empeorado las cosas en la India es la pobreza, ya que solamente el 1 % de la población tiene la capacidad de atenderse en un centro de salud privado.

“Y el sistema hospitalario hindú es muy malo”, dice. “El de Yucatán es muchísimo mejor. Por ejemplo, visité el O’Horán hace poco y en comparación con todo lo que he visto aquí, me pareció un hospital de lujo: limpio, ordenado, con protocolos de seguridad definidos y respetados”.

“En cualquier hospital público de aquí, incluso los no covid, lo más común es ver gente durmiendo en el suelo. Perros y gatos pasean por todos lados, la gente orina en los pasillos… es aterrador”.

“La ignorancia, el virus más peligroso”

Para la sicóloga yucateca, quien desde hace años vive en Bombay, donde su marido dirige una fábrica italiana de ropa, lo que ha llevado a la India a esta crisis humanitaria es la negligencia de la gente.

 “No cabe duda de que el virus más peligroso es la ignorancia. La gente no respeta las reglas. Y no es cuestión de educación o dinero. He visto cómo personas que llegan del extranjero violan la cuarentena a que están obligadas y usan elevadores, salen a la calle sin cubrebocas, no respetan el distanciamiento social. Es una pena”.

La lección para los yucatecos y para todo el mundo es que no debemos engañarnos: la lucha contra el coronavirus está lejos de terminar, retoma el discurso la Dra. Castilla Ramos, quien de última hora comparte, aliviada, que “con el favor de Dios” mañana viernes en la madrugada abordarán el avión que, vía Dubái y Fráncfort, las llevará a Ciudad de México. Y de allí a Mérida, donde su aventura debe llegar a un final feliz el sábado a las 7 de la mañana.

La salida ha sido posible, comparte, gracias a un salvoconducto de emergencia de la embajada de México.

 “No debemos voltear la mirada y pensar que la India está muy lejos, que lo que está pasando allí no afecta a Yucatán. Debemos aprender la lección: nuestro deber es ser responsables”, concluye.

Medidas aún por definir

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