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Cuando miles se "subieron a la moto" de Menudo en el Sureste

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"Menudomanía", un virus que se apoderó del Sureste

Las lluvias del huracán “Gilberto” en 1988 acabaron con los recuerdos materiales que Rose Cazola guardaba de su afición al grupo Menudo. Pero solamente con testimonios tangibles, porque ningún fenómeno natural ha vencido la memoria de la “menudomanía” que tenía a los 16 años la ahora maestra jubilada.

Tetimonios desde la "menudomanía"

Evoca a detalle su asistencia al concierto que el conjunto puertorriqueño, al que la serie “Súbete a mi moto” de Amazon Prime devolvió a la actualidad, ofreció en el Parque Carta Clara de Mérida el domingo 28 de marzo de 1982, el mismo día en que hizo erupción el volcán Chichonal en Chiapas.

MENUDO
Escenas de la serie "Súbete a mi moto", de Amazon Prime.

Algo similar ocurre con Claudia de la Rosa Canto, quien bailó y cantó con la música de Menudo en la Plaza de Toros de Villahermosa un par de días antes de la presentación de la banda en Yucatán.

Tareas de mudanza a Mérida hace 32 años terminaron por extraviar los objetos que daban fe de su admiración por Menudo, aunque no los necesita para declarar que “sigo siendo fan” y que “ya pedí ir” al concierto de una próxima gira de reencuentro.


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Ernestina Medina Ramírez no estuvo presente en el concierto en el Carta Clara debido a la dificultad para desplazarse por la noche entre Mérida y Telchac, donde vivía. Sin embargo, horas antes consiguió trasladarse con unas amigas desde Motul a esta ciudad para intentar ver a “los nenes” —como en la serie llaman a los integrantes de todas las generaciones— en el hotel que los hospedó.

Aunque sus experiencias fueron diferentes, la “menudomanía” de Ernestina, Claudia y Rose tenía en común la aceptación de este gusto por sus padres, algo que contrasta con una de las tramas secundarias de “Súbete a mi moto”, en que la mamá de una seguidora se opone a su afición.

MENUDO

¿Qué se puede ver de Menudo en Amazon Prime?

La serie ofrece, desde la perspectiva del fundador y director Edgardo Díaz, un recorrido por la historia del grupo, comenzando con su surgimiento en 1977 en Puerto Rico con los hermanos Nefty y Fernando Sallaberry Valls y Óscar, Carlos y Ricky Meléndez Sauri, hasta la puesta en marcha de MDO, el conjunto que Díaz conformó en 1997 después de que perdiera los derechos del nombre inicial.

MENUDO
Escenas de la serie "Súbete a mi moto", de Amazon Prime.

En ese tiempo por sus filas pasó una treintena de cantantes, que debían abandonar la agrupación al cumplir 16 años o cuando su voz y rasgos físicos evidenciaran su crecimiento.

La internacionalización de Menudo llegó de la mano de la segunda generación de integrantes —René Farrait, Xavier Serbia, Johnny Lozada y Miguel Cancel— junto con Ricky Meléndez, quienes para las aficionadas de países hispanoamericanos que los conocieron en esa época son “los originales”.

Así se refiere a ellos Rose, quien durante tres años, hasta la desintegración del “grupo original”, fue seguidora fiel del conjunto, motor de “una fanaticada muy sana”.

“Nos movía la música, el ritmo.., eso nos permitía desarrollar nuestras habilidades y gustos”, dice. “Era la oportunidad de desarrollarte creativamente, porque decorar una habitación era usar la creatividad y los recursos que tenías entonces”.


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Habla de cuartos adornados porque así tenía el suyo, que incluso atraía visitantes: sobre la cabecera de la cama había colocado un arcoiris hecho en papel caple, “con plumones perfectamente pintado, dos nubes a los lados con las orillas en azul, unas gotas que caían de toda la pared”; un globo aerostático confeccionado con papel, tela, cintas y cordones, y un cartel de Menudo, que aparentaba estar “realmente en la habitación volando”.

MENUDO

Fiel admiradora de Menudo

A los 16 años Rose estudiaba en una escuela en el Centro, cercana a puestos donde cada mes ella y sus amigas Lety, Cris, Isa, Paty y Silvia adquirían la revista “Tú”. “Comprábamos la revista solo porque traía doblado un póster de Menudo. Abrirla era como hacer una operación a corazón abierto, nadie respiraba porque no queríamos que se rompiera”.

Entonces se enteró que Menudo actuaría en Mérida. Su deseo de estar cerca del grupo la hizo solicitar ante el DIF, al que la refirieron por ser el responsable de la logística del concierto, la oportunidad de que ella y una amiga soltaran palomas en el evento, como se había hecho en otras ciudades. “Nos dijeron que sí íbamos a subir... No dormíamos, no comíamos esperando el gran momento”.

El domingo 28 de marzo las amigas se citaron en casa de Rose en la colonia Esperanza, desde donde se dirigieron al Carta Clara, en cuyos terrenos se levanta ahora Plaza Patio. “Compramos los tickets más caros, en la parte de abajo, porque se supone que nos iban a avisar en qué momento subir...”, relata. “Fuimos todas con pantalones bagui de mezclilla; en lugar de cinturones, paliacates que arrollábamos, porque ellos también los usaban; cada una con un color de playera diferente”.

La espera de la aparición del quinteto “era como si estuviéramos en un picnic, porque había grupos de niñas y adolescentes hablando, cantando, bailando.., era una fiesta hermosa”.

MENUDO

“Cuando ellos llegaron”, continúa, “nos paramos y, olvídate, ya no sabías ni dónde estabas. Terminamos llorando, no nos llamaron, no hubo nada de palomas... Había chicas histéricas, emocionadas... La Cruz Roja, además de atender a chicas desmayadas, empezó a hacer torres de calzado en la cancha; la gente ya ni iba a buscar sus zapatos”.

Menudo unió a toda una generación

Anuncios publicados en el Diario en 1982 de artistas infantiles y juveniles que llegaron a Mérida en los meses siguientes al primer concierto de Menudo, en 1982.
Anuncios publicados en el Diario en 1982 de artistas infantiles y juveniles que llegaron a Mérida en los meses siguientes al primer concierto de Menudo, en 1982.
Anuncios publicados en el Diario en 1982 de artistas infantiles y juveniles que llegaron a Mérida en los meses siguientes al primer concierto de Menudo, en 1982.

El concierto de 1982 formó parte de la gira de despedida de René, al que sustituyó Charlie Massó. Al año siguiente Menudo regresó a Mérida para que el viernes 11 de marzo se le dijera adiós a Xavier (fue reemplazado por Ray Reyes). Rose y amigas se dieron cita nuevamente en el parque, aunque “fuimos con más cordura, estuvimos en un palco, de lejos; nos tocó ver a otras chicas que hicieron lo que nosotros hicimos el año anterior”.

“¿Quién va a decir no a adolescentes hablando de cosas que las hacen felices, soñando despiertas, bailando, dejando alegría donde van?”, dice cuando se le cuestiona si su afición se enfrentó al rechazo familiar. “No había quien dijera: ‘No hagan esto’. Al contrario: ‘Canta, vamos a bailar’”. “Cuando llegamos del concierto, y al escuchar cómo estábamos, a mi mamá le caían las lágrimas de la emoción de cómo lo vivíamos”.

En Villahermosa

A Claudia de la Rosa, licenciada en Ciencias de la Comunicación, su mamá la acompañó al concierto que en 1982 dio Menudo en Villahermosa, como sucedió con las demás asistentes, pues “era muy rara la chamaca que estuviera sin su papá o mamá, agarrándolas para que no se cayeran de la silla”.

Las emociones no finalizaron en la presentación. Afuera de la Plaza de Toros, haciendo tiempo para que el público terminara de retirarse y ella y su mamá pudieran tomar un taxi a casa, Claudia vio salir un autobús del coso. Junto a una de las ventanas estaba Ricky, quien le hizo una señal de saludo, antes de que los demás “menudos” se asomaran también y agitaran la mano.

Entonces de 11 años de edad y residente en la capital de Tabasco, su admiración por el grupo había comenzado con el disco “Fuego” (1981). “Veía ‘Siempre en domingo’ y ahí me llamó la atención, empecé a coleccionar revistas, decoraba mis cuadernos con sus fotos”.

La experiencia de un concierto la repitió tiempo después en la capital del país, adonde viajó para asistir a una celebración familiar, cercana en fecha a una actuación del grupo en la Plaza México. “Me gustaban Johnny y Miguel”, confiesa. “Cuando se fue Ricky dejé de ser ‘menudomaníaca’. Cuando entraron los otros sí los veía, pero no eran de mi gusto, eran más niños”.

Muchachos muy guapos

MENUDO

También Miguel era el preferido de Ernestina Medina, ahora licenciada en Administración de Empresas y docente. “Ni me acuerdo cómo surgió” la admiración por ellos, pero sí “que me gustaban mucho, recortaba todas las fotos que encontraba en las revistas, veía todos los programas, tenía sus discos”.

“Como adolescente que era me gustaban los muchachos, estaban muy guapos, eran la novedad; bailaban, cantaban, eran diferentes de los jóvenes que teníamos en nuestro entorno”.

En la visita de Menudo a Mérida en 1982 “me escapé para verlos (en el hotel); estaba en Motul, vine con un grupo de amigas; cuando regresé a mi casa, la regañada...”.

A pesar de esa reprimenda, en casa nunca le restringieron la afición. “Hacía mi álbum, bailaba con mis vecinas y amigas las coreografías, mi mamá me compraba discos, tenía revistas donde salían sus fotos, veía ‘Siempre en domingo’...”.

La admiración duró el tiempo de la secundaria y se desvaneció en la preparatoria. Cuando escuchó hablar de la serie “Súbete a mi moto” pensó que estaba aún en producción y que los ex “menudos” narrarían la historia, lo que la motivaría a hacer un espacio en su agenda para verla. Pero ya que sabe que es una recreación con actores no tiene planes de destinarle tiempo.

Rose Cazola tampoco se propone verla. “Tengo mis recuerdos hermosos y no tengo inquietud por verla. Ahora, si me dicen que van a poner otra vez los programas donde ellos iban por los países, me siento a verlos”.

Opinión sobre la serie de Amazon

Por el contrario, Claudia ya terminó de ver los 15 episodios y admite que “me hubiese gustado más que los hubiesen hecho con los integrantes originales”.

Lamenta que, además de darle más tiempo a la etapa de Menudo de la que formó parte Ricky Martin, pusieran mayor énfasis en los viajes de la agrupación a Venezuela, Brasil y Perú que a los de México. “No dijeron que realmente fue de aquí de donde salieron hacia todos lados”, dice.

Asimismo, del país se habla de conciertos en Ciudad de México y Monterrey, cuando “recorrían muchas plazas; me tocó ir a Tapachula y ver los anuncios”.


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Y hace eco de críticas que ya se han escuchado sobre un elemento de la producción: las pelucas con que se caracteriza a los cantantes. “Están terribles las de René, Xavier... Hubiesen buscado muchachitos con el pelo largo en lugar de esas pelucas tiesas...”.

De Edgardo Díaz critica la decisión de renovar continuamente a la agrupación, sin importarle los sentimientos de las seguidoras y los mismos cantantes. “Lo que quería era dinero y quizá adquirió dinero, pero a la larga (el grupo) fue perdiendo interés porque los cambios fueron muy drásticos”.

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