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Peligro para niños de Mérida por sustancias tóxicas en agua y pollo

La población infantil de Mérida, particularmente la de escasos recursos, corre el riesgo de contaminarse con sustancias químicas tóxicas como mercurio, arsénico y cromo por su ingestión de agua potable y "purificada" y de cierto tipo de carne de pollo, concluye un estudio realizado por científicos de Yucatán.

Esta situación se puede traducir en graves problemas de salud, advierten los investigadores.

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El estudio, publicado en 2018, seleccionó a 33 niños de escuelas públicas de distintas zonas de la ciudad, que fueron clasificados de acuerdo con su situación socioeconómica.

Se les realizaron estudios etnográficos para determinar los patrones de alimentación y las posibles fuentes de contaminación en sus casas.

Mercurio, arsénico y cromo

Los científicos midieron las concentraciones de mercurio, arsénico y cromo presentes en el agua para consumo humano y en muestras de sangre y orina y descubrieron altos niveles de estos elementos, en algunos casos muy por arriba de los establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

En el estudio, intitulado "Exposición ambiental de niños a oligoelementos tóxicos en una zona urbana de Yucatán", participaron investigadores de la UNAM, Cinvestav, Uady, IMSS y Universidad Autónoma de San Luis Potosí.

Respecto a las muestras tomadas al agua, éstas fueron dos y se recogieron en el hogar de cada niño participante.

Una muestra se hizo en los garrafones de agua "purificada" y otras en el agua del grifo o "de cocina", usada para cocinar y lavar platos.

Muestras en agua "purificada" revelaron que algunas contienen elementos químicos nocivos para la salud (Foto de archivo)
Muestras en agua "purificada" revelaron que algunas contienen elementos químicos nocivos para la salud (Foto de archivo)

En el caso del mercurio, el estudio encontró concentraciones de una a cinco veces más altas a las permitidas por la OMS en el 50% de las muestras de "agua purificada" y en el 65.6% de las muestras del líquido "de cocina".

Los residuos de mercurio encontrados en la "purificada" se deben, dicen los investigadores, a que las familias de esos niños probablemente compran con más frecuencia "en expendios de baja calidad y a bajo precio", a cargo de empresas "sin procedimientos de purificación eficaces".

En algunos casos, añaden, la concentración de residuos de mercurio son más altos en este tipo de agua que en el "de cocina".

Sin regulación de las autoridades

Los expendios de agua purificada -que se ubican en colonias, habilitados con sistemas de autoservicio- no están regulados por las autoridades y nadie garantiza su pureza.

Las autoridades tampoco controlan la calidad del agua de cocina o de la llave (erróneamente llamada "agua potable" por la gente), que debe de cumplir con los estándares de calidad establecidos en México.

Esta agua la suministra el propio gobierno, pero la población en general no la toma por la creencia de su escasa calidad, según la investigación.

El acuífero de Mérida es la única fuente de agua dulce de la región, pero por su naturaleza cárstica es altamente permeable, lo que facilita la infiltración y aumenta la vulnerabilidad de las aguas subterráneas a la contaminación.

No apta para el consumo humano

Esta situación es particularmente grave en Mérida, ya que sus aguas residuales se depositan en fosas sépticas, la mayoría de las cuales no están construidas con las especificaciones técnicas adecuadas ni reciben el tratamiento adecuado.

Llenado de recipientes con "agua potable"
Llenado de recipientes con "agua potable"

Por esta situación, el agua en los veinte metros superiores del acuífero no es apta para el consumo humano, por los altos niveles de nitratos.

Los investigadores encontraron también altas concentraciones de mercurio, arriba de lo permitido por la OMS, en la orina de nueve de los niños analizados (26.5% del total) y en la sangre de cuatro niños varones (11.7%), pero no en la mayoría de los estudiantes incluidos en el estudio.

¿Cómo explicar esto, si la concentración de mercurio en agua es muy alta?

Los investigadores responden que una primera explicación podía ser el elevado consumo de pescados y mariscos (ricos en mercurio).

Sin embargo, de acuerdo con la investigación etnográfica realizada en los hogares, el consumo de estos alimentos no fue significativamente más elevada que la del resto de los niños del estudio.

La causa de estas altas concentraciones de mercurio está en la quema de basura en los hogares y en el uso de carbón y leña para cocinar, actividades que liberan a la atmósfera emanaciones de mercurio.

El uso de leña para cocinar podría ser un problema
El uso de leña para cocinar podría ser un problema

Los científicos explican que la presencia de mercurio en el cuerpo tiene una vida media de tres días, pero su eliminación a través de la orina tarda de 60 a 90 días.

Pero sí este metal entra en los tejidos del sistema nervioso central puede quedarse allí durante muchos años.

Según la investigación, "una vez en el cuerpo de un niño, los metales tóxicos y los metaloides pueden causan un daño grave, incluso en dosis bajas"

Afecta el sistema nervioso

El mercurio afecta principalmente al sistema nervioso central, pero también puede dañar los riñones y causar enfermedades del corazón y de la piel.

En cuanto al arsénico, los investigadores descubrieron que la concentración de este elemento en el agua fueron bajas, pero altas en las muestras de sangre del 37% de los niños analizados.

"Estas concentraciones fueron hasta cuatro veces más elevadas que las reportadas en personas no expuestas y en investigaciones realizadas en poblaciones de Paquistán y Bangladesh expuestas a bajos niveles de arsénico".

Como en el caso del mercurio, el punto aquí es cómo explicar la baja incidencia del arsénico en el agua, pero sus altos niveles en muestras de sangre y orina.

Según los investigadores, si la exposición al arsénico no está relacionada con la contaminación del agua entonces podría estar vinculada con la contaminación de la comida de los niños, principalmente con la ingesta de pollo y otras aves de corral.

Un estudio revela que el consumo de carne de pollo, por la forma en que se cría a las aves de corral,  podría ser un riesgo
Un estudio revela que el consumo de carne de pollo, por la forma en que se cría a las aves de corral, podría ser un riesgo

El estudio encontró una relación entre los altos niveles de arsénico en la sangre en niños cuyas familias adquieren aves de corral en carnicerías de barrio, mientras que los menores con bajos niveles acostumbran consumir pollo y otras aves compradas en supermercados.

Criados con roxarsona

Muchos de los pollos que se venden en carnicerías y mercados son criados con roxarsona, un compuesto organoarsénico que se utiliza ampliamente en la producción de aves de corral, especialmente en pollos,​ como aditivo para aumentar el peso del animal, mejorar su índice de transformación del alimento y como profiláctico antiparasitario.

Los autores de esta investigación dicen que otros estudios han relacionado la alta concentración de arsénico con el consumo de aves de corral, engordados con alimentos que contienen roxaresona.

En el caso de Mérida, dicen que es posible que las familias de los niños con altas concentraciones de arsénico en la sangre estén comprando carne de menor calidad con niveles más altos de ese metal.

La roxarsona está prohibida en los países de la Unión Europea desde 1999 y en muchos otros lugares del mundo.

Aclaran que se necesitan más estudios

El arsénico tiene una vida media de 10 a 60 horas en la sangre antes de la excreción a través del sistema renal e induce varios efectos agudos y crónicos dentro del sistema cardiovascular y los sistemas nervioso, hepático, respiratorio y gastrointestinal, así como la piel.

Además, produce efectos genotóxicos que a la larga pueden causar cáncer.

Dado que el pollo es la principal fuente de proteína en Yucatán, los autores del estudio consideran que es necesario una mayor investigación para evaluar si el consumo de aves de corral contaminadas con arsénico está afectando la salud de los niños meridanos.

En cuanto a las mediciones de cromo, el estudio informa que este elemento se encontró en límites tolerables en las muestras de agua y solo en cinco niños (15.6% del total) mostraron niveles de ese elemento en la orina.

Riesgo de diabetes

Aunque en cuatro de ellos las concentraciones fueron hasta 300 veces el valor de las personas no expuestas a este metal.

En el caso de las concentraciones en la sangre, los científicos detectaron el metal en el 6.2 % de los niños analizados, en concentraciones arriba de lo normal.

La vida media del cromo en la sangre es de 15 a 41 horas, dependiendo de la eficiencia del sistema renal, aunque se ha informado que el cromo puede ser retenido dentro de las células y permanecer allí durante meses o incluso años.

Aún en niveles bajos, el cromo puede causar una alteración de la glucosa y aumentar el riesgo de diabetes.

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