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Ola de robos en la zona veraniega de Chicxulub a Uaymitún

Una serie de robos planeados en residencias de playa de la zona veraniega del corredor Chicxulub Puerto-Uaymitún ha sembrado en sus habitantes temor por la inseguridad, y pone en riesgo la alta derrama económica que generan cada año miles de turistas canadienses y estadounidenses que llegan a Progreso para resguardarse del crudo invierno  en sus países.

Atraídos desde hace años por la fama de un Yucatán con niveles de seguridad mejores que los de Estados Unidos y países europeos, como hace notar el gobernador Mauricio Vila Dosal  en sus discursos públicos, los temporadistas canadienses, estadounidenses y yucatecos ven que al menos el corredor habitacional Chicxulub-Uaymitún no es seguro para vivir, sino todo lo contrario: es un botín para los ladrones que aprovechan que esa zona está prácticamente desprotegida.

En el corredor Chicxulub-Uaymitún prevalece la oscuridad por las lámparas del alumbrado público apagadas;  falta patrullaje policiaco; no existe una estrategia formal de seguridad en la zona y la Fiscalía General  del Estado muestra desinterés por  investigar,  aclarar los robos y terminar con la impunidad que alienta, cada vez más, la presencia de ladrones de casa habitación en esa zona de alta plusvalía del municipio de Progreso.

Se burlan de la restricción de horario

Pero ahora no solo los extranjeros son víctimas de la delincuencia local, sino que propietarios yucatecos han padecido por atracos: ven y graban con cámaras de videovigilancia privada cómo los delincuentes andan a altas horas de la noche sin ningún temor a la Policía Municipal del puerto, ni a los efectivos de la Marina y elementos de la Guardia Nacional que tienen a su cargo la vigilancia de la playa.

Por si fuera poco, los ladrones burlan el horario restringido en Yucatán con motivo de la  pandemia, pues cometen sus robos en horas en que presuntamente nadie debe circular o andar en la calle si no realiza actividades esenciales.

El popularmente llamado “toque de queda” dispuesto por el gobierno estatal  para todo Yucatán es de 11:30 de la noche a 5 de la madrugada, para quienes no realizan alguna actividad esencial.

Varias denuncias contra los ladrones están archivadas en la Agencia del Ministerio Público  del fuero común de Yucalpetén,  en Progreso, y los responsables de la oficina ni siquiera cumplen con las  formalidades mínimas para investigar los hechos. Los agentes se limitan a recibir y plasmar la narración de los hechos de las víctimas en un acta ministerial.

“No fueron a tomar fotos, ni huellas ni hacer alguna investigación del robo en mi domicilio”, aseguró L.G.N., una de las víctimas de los ladrones.

La Policía de Progreso, rebasada

Otro afectado, quien se identificó plenamente con los reporteros del Diario  pero pidió no publicar ni sus iniciales “porque los vándalos y ladrones son  vengativos”, consideró que la Policía Municipal de Progreso ya fue rebasada por la delincuencia local y debería ceder las funciones de policía preventiva y de vigilancia a la Secretaría de Seguridad Pública, “cuyos agentes son más profesionales,  tienen mayor tecnología y estrategias, están entrenados en labores de inteligencia policial y saben hacer mejor su trabajo contra la delincuencia”.

El Diario recabó testimonios de al menos cinco personas que denunciaron robos en sus residencias veraniegas, quienes  enfatizaron que hay más afectados y que “los  extranjeros no suelen denunciar porque saben que no habrá una investigación de fondo ni captura de los responsables”.

Los entrevistados alertan que ese es otro peligro que corre Progreso: los  jubilados y pensionados de Canadá y Estados Unidos que llegan cada año podrían dejar de venir por la alta inseguridad en esa zona de descanso.

“Nosotros, los propietarios de casas de playa, en realidad dejamos poca derrama económica en el municipio, pero los extranjeros que vienen a vivir por meses dejan muchas  ganancias a todos por los servicios que demandan”, subrayó un entrevistado en ese corredor playero.

Casas “marcadas”

Dos grabaciones de videocámaras privadas muestran con claridad a dos jóvenes que caminan a altas horas de la noche a la orilla de la playa, entran y revisan los accesos principales de las residencias para constatar si están ocupadas. Los ladrones  tienen tanta confianza de que nadie los perseguirá ni detendrá que han osado robar aun cuando los propietarios de la residencia están adentro, durmiendo.

Los habitantes víctimas de los robos dicen que la impunidad que hay en Progreso ha ocasionado que el corredor Chicxulub Puerto-Uaymitún se convierta en una zona altamente insegura, de operación fija de ladrones y de vándalos porque ya se  empiezan a ver en las paredes de las residencias y embarcaciones “marcas” pintadas, que contienen signos  de comunicación entre  pandilleros y delincuentes.

Entraron cuando dormían

La noche del viernes 28 de agosto pasado L.G.N. realizó una pijamada con sus dos hijos y esposo.  Todos terminaron cansados al grado que durmieron  profundamente en una habitación de la planta alta de su residencia en la zona veraniega de Chicxulub Puerto.

Al  día siguiente, al despertar, uno de sus hijos fue en busca de su Ipad y vio que no estaba en la sala de estudios donde toman clases a distancia.

Además, el niño vio todo tirado. Subió de nuevo a la habitación donde estaban sus padres y les avisó de la desaparición del Ipad y del desorden en  el área de estudios.

Fue cuando L.G.N. se dio cuenta que durante la madrugada entraron y se robaron todos los  aparatos electrónicos de sus hijos, además de un teléfono celular y la  laptop de ella.

Se fueron a Mérida

Por medio del sistema de rastreo del “smartphone” sustraído ubicó al aparato y a quien lo tomó.  Siguió su ruta  y se percató que  el teléfono fue desconectado a la 1 de la madrugada a tres cuadras de su casa,  luego lo rastreó a las 10 de la mañana del día siguiente en la glorieta conocida como Los Cangrejitos del  puerto y más tarde se activó por el Anillo Periférico de Mérida en la salida a Cancún; la última señal fue siempre por el Periférico, cerca de la avenida que lleva a Xmatkuil.

Allí “murió” la señal, por lo que cree que alguien con conocimientos en dispositivos electrónicos desactivó el aparato y el sistema de rastreo. 

Con todos esos elementos y las evidencias del robo interpuso la denuncia número 11/GD/001188/2020 el 29 de agosto pasado en la oficina de la Fiscalía que funciona en el puerto de abrigo de Yucalpetén.

Ennumeró los aparatos sustraídos por los desconocidos: tres Ipad que servían para las clases en línea; un equipo de  videojuegos Xbox, una computadora laptop, un pequeño cofre donde uno de sus hijos guardaba sus ahorros y un teléfono celular.

Denuncias por robos a casa habitación en Yucatán

Tres robos esa noche

“Supe que esa misma noche o madrugada hubo tres robos en la zona veraniega de Chicxulub Puerto”, relató la entrevistada. “Vecinos lograron grabar con las cámaras que tienen en sus casas de la playa a dos adolescentes que entraron a un predio,  salieron y caminaron a la orilla de la playa. Son dos chamacos, tienen aspecto de adolescentes, y solo les interesaron los aparatos electrónicos y unos tenis Adidas, que como no les vinieron los tiraron en la calle”.

La residencia veraniega de L.G.N. tiene servicio de  vigilancia privada,  pero el responsable de ese turno no vio nada ni tampoco el velador de la zona habitacional.

Junto a su casa hay otra que también tiene vigilancia privada y el guardia tampoco vio nada. Está consciente de que los vigilantes no pueden permanecer todo  el tiempo despiertos y en algún momento se han de dormir y parece que los ladrones que operan en ese corredor costero ya estudiaron los horarios. 

 “Creo que el robo en mi casa fue alrededor de la una de la madrugada porque nos dormimos aproximadamente a las 11:30 de la noche, después de la pijamada”, señaló. “Afortunadamente no entraron al cuarto donde estábamos los cinco durmiendo”.

Nadie de la Fiscalía ha acudido

Desde que interpuso la denuncia por el robo hasta el día de hoy ningún policía, ningún agente ministerial, ningún perito… nadie de la Fiscalía se ha presentado a su domicilio para recabar evidencias de los ladrones y tampoco le informan del seguimiento de la querella interpuesta.

“Di a la Fiscalía los elementos para que investiguen, creo que no lo hacen, nadie se ha comunicado,  nadie ha venido a la casa”, afirmó.  “Jamás vinieron a tomar fotos ni recabar huellas, de seguro nada están haciendo”.

“La gente del pueblo sabe quiénes son los ladrones. Yo creo que son del mismo pueblo y los regentea  algún adulto porque los ladrones saben dónde vender lo que roban, sabemos que se mueven en un vehículo donde transportan lo robado y huyen del lugar. Seguro es una banda de adolescentes, con un cabecilla que sabe que si los agarran, no pisarán la cárcel ni recibirán una condena larga por los delitos que cometen”, abundó la quejosa.

“De las lámparas del alumbrado público que están justo detrás de mi casa, tres no sirven; están quemadas  y una parpadea”, relató L.G.N. “La oscuridad en que están las calles no ayudan y tampoco hay vigilancia policiaca constante. De  repente pasa una patrulla en el día, pero los delitos son de noche, y así no ayuda”.

Leer: Asesinan en Progreso a un policía municipal

Impunidad terrible

¿Cómo se solucionaría este problema?, se le preguntó.

“Realmente atrapando primero a los delincuentes, darles un escarmiento porque si ven que no pasa nada, pues siguen robando con toda tranquilidad”, respondió. “A los canadienses siempre les roban, ya están dejando de venir. Siento que más que vigilancia, es importante que ningún robo quede impune, que castiguen a los responsables.  Aquí en la zona veraniega hay una impunidad terrible. Ya se convirtió en un botín para esta banda de ladrones”.

L.G.N sospecha que estos delincuentes, azote de la zona veraniega Chicxulub Puerto-Uaymitún, tienen una red de complicidades que los protege, “porque es inaudito que en menos de 24 horas de cometer los robos ya viajaron a Mérida y vendieron los aparatos que roban. No los venden en cualquier lugar ni los empeñan, sino que acuden a delincuentes profesionales para desaparecer los rastros de sus hurtos”.

 ¿Qué petición le haría al fiscal general?

“Que trabaje, que sean efectivos sus investigadores, que no haya impunidad”, enfatizó. “Ya son varios robos. De  los que tengo conocimiento son al menos 10. Que meta a la cárcel a los ladrones para desalentar este delito”, apuntó.

La madre de familia afectada reitera su teoría de que la banda está integrada por adolescentes con un manejador “que sabe que si los agarran, como son menores de edad no serán enviados a prisión y saldrán rápido. Eso se sabría si agarran a esta bandita, pero desafortunadamente no agarran a nadie”.

L.G.N. lamentó que la ola de robos siga en aumento en esta zona veraniega de alta plusvalía y que los rateros se aprovechen de la condición de adultos mayores de los canadienses y estadounidenses que llegan a Yucatán por su fama de ser el estado más seguro del país, algo que los propietarios de predios en el corredor costero ponen en tela de juicio  (CONTINUARÁ)

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