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Paseo de Montejo, una historia que reverdece

Impasible, al parecer, resignado a su suerte, ve transcurrir el paso del tiempo.

El airecillo matinal y vespertino que a diario agitan las hojas de los más de medio millar de especies de flora, lo refrescan y alientan en su anhelo de un mejor futuro.

Los árboles de ramón, tamarindo, laurel, kitinché y flamboyanes, siempre florecientes en cualquier estación yucateca del año, le cobijan e imprimen un colorido especial a un añejo rostro que ya evidencia las arrugas, las huellas de su centenaria vida.

Vista de los árboles de diversas especies, testigos de la evolución del centenario Paseo de Montejo.- Fotos de Megamedia.

Con oro verde

Hoy, hace 133 años, el 5 de febrero de 1888, se coloca la primera piedra del original Paseo de Montejo, la vía más importante de Mérida, emblema, remembranza de un pasado glorioso cimentada en el cultivo, producción y comercialización de la fibra de una de las plantas más representativas de Yucatán, el henequén.

Litografía del general Guillermo Palomino, gobernador de Yucatán de 1886 a 1889.- Foto de "Los hombres prominentes de México"

Construida con el sudor campesino y el fruto del oro verde, la arteria local comienza a escribir su historia hace más de un siglo y tres décadas en el cruce de las calles séptima norte y segunda oriente, a unos pasos del corazón del colonial barrio de Santa Ana, en un evento que presiden los autores del ambicioso proyecto que emula a las famosas avenidas Reforma y de los Campos Elíseos, en Ciudad de México y París, Francia, respectivamente.

El general Guillermo Palomino, gobernador de Yucatán (1886-1889), encabeza a los promotores de la innovadora obra urbana, una reducida representación de hacendados, industriales y comerciantes, en una ceremonia protocolaria para conmemorar el XXXI aniversario de la promulgación de la Constitución de 1857.

Ilustración de la fachada de la Casa de Montejo, una de las primeras edificaciones de la Mérida fundada por los españoles en Yucatán.- Foto de meridadeyucatan.com

Recorrido histórico

Después de la fundación de Mérida sobre los vestigios mayas de la precolombina T'ho, el 6 de enero de 1542, a cargo de Francisco de Montejo El Adelantado y su hijo, "El Mozo", la traza urbana de la naciente ciudad obedece a los esquemas españoles, con una distribución rectangular y sin bulevares o vías anchas.

Villa Beatriz, hoy Quinta Montes Molina, casona construida por artesanos italianos en 1906 en el Paseo de Montejo.- Foto de Megamedia

De acuerdo con la obra "Las casonas de Paseo de Montejo", que se apoya en diversas fuentes bibliográficas, alrededor de 1832 la urbe sólo contaba con cuatro paseos que servían como sitios de reunión: La Alameda o Paseo de las bonitas, El Camposanto, La Cruz de Gálvez y El Limonar.

La Alameda o Paseo de las bonitas, actual calle 65 entre 54 y 56 de Mérida, en el siglo XIX.- Foto de explore.mx

Con ese antecedente urbano y el desarrollo económico que Yucatán logra a partir de principios del siglo XIX con la labranza y explotación del agave, un grupo de potentados locales plantea un plan para construir una importante avenida, inspirada en las modernas, elegantes vías que se construyeron en la capital del país durante los primeros períodos presidenciales del general Porfirio Díaz Mori, ya en el ocaso de esa centuria.

Imagen tomada del libro "El mundo ilustrado" que ilustra la ceremonia de bienvenida al presidente Porfirio Díaz, en el Paseo de Montejo, en febrero de 1906

Autor y nombre

Busto del ingeniero Rafael R. Quintero, considero uno de los autores del proyecto del Paseo de Montejo.- Foto de internet

El autor del plan para desarrollar esa nueva arteria meridana, aunque no hay certeza, algunas fuentes históricas le otorgan ese privilegio al ingeniero Rafael R. Quintero, secretario de la Junta Directiva encargada del proyecto, e integrante de la Comisión Tipográfica.

La zona elegida para la construcción, según el texto "El Paseo del Adelantado Montejo" de la doctora Stella María González Cicero, "era un barrio pobre, formado por callejuelas llenas de arbustos y maleza, que colindaba con el poblado de Itzimná".

El monumento dedicado a Francisco de Montejo El Adelantado y su hijo, "El Mozo" , que se inauguró el 30 de junio de 2010, al inicio de la avenida.- Foto de Megamedia

Los promotores de la obra coincidieron en llamar a la avenida "Paseo del Adelantado Montejo" en honor de Francisco de Montejo (1479-1553), iniciador de la conquista y colonización de Yucatán.

La elección del nombre denota la herencia étnica y la filiación socioeconómica de los protagonistas de la reformadora edificación.

El sitio

El arbolado del Paseo de Montejo de las primeras décadas del siglo XX es evidente.- Foto de books.openedicion.org

De acuerdo con el plano original, se bosqueja para la avenida un amplio espacio que se fija, según cita La Revista de Mérida del 9 de febrero de 1888, "la anchura en cincuenta y cinco varas, distribuidas de la siguiente manera: una calzada central de veinte varas para carruajes y jinete; dos banquetas laterales de 5 y media varas, para peatones; dos calles de doce varas paralelas a las banquetas, para el tránsito público".

El Paseo de Montejo a principios del siglo XX.- Foto de revista.ingeniería.uady.mx

Para llevar al cabo el proyecto también se desmonta el amplio terreno en el que habían diversas especies de flora endémica, y sólo permanecen, en particular, numerosos árboles de ramón, ya que las ramas sirvieron para el forraje de los caballos que se utilizaron en los trabajos, y posteriormente para las carreras que se organizan en el lugar.

Las antiguas aceras del Paseo de Montejo de antaño.- Foto de revista.ingeniería.uady.mx

La irregular demanda del henequén en el mercado internacional propicia las interrupciones constantes en la construcción del Paseo de Montejo, que se concluye de manera definitiva a mediados de 1904, 16 años después de la colocación de la primera piedra.

Más de un siglo

El actual Paseo de Montejo es tan solo un bello sueño del de sus inicios: la figura idílica, amalgama perfecta de su avenida, generoso arbolado, calles amplias y tranquilas junto con la ostentosa arquitectura que evoca reminiscencias de la influencia europea, principalmente francesa e italiana, y del auge del oro verde, hoy sólo es polvo del pasado.

El imponente edificio del Palacio Cantón, una de las construcciones patrimoniales del Paseo de Montejo.- Foto de Megamedia

En el transcurrir de los años, los cambios en la avenida, como los del tiempo, al principio fueron lentos y tal vez mejor cuidados y pensados; sin embargo, con el advenimiento de una modernidad mal entendida, las transformaciones no sólo fueron más vertiginosas, sino además, fuera del contexto para una nueva ciudad que caracteriza la propuesta urbanística de aquellos ricos hacendados y comerciantes que la concibieron.

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Basta un recorrido por la vía, por las aceras del Paseo de Montejo, engalanado por sus casonas de valor patrimonial y los históricos monumentos que lo distinguieron en el pretérito para advertir la transformación urbana, arquitectónica, cultural, social, y también el legado ambiental con su variada flora que pasa inadvertido a las miradas inexpertas, lo que impide valorar esa esmeralda preciosa que atesora Mérida en ese espacio.

El verde follaje de los árboles que custodian las aceras del Paseo de Montejo brindan sombra y refrescan el caminar de propios y visitantes.- Foto de Megamedia

Peligro constante

Sin embargo, esas estampas podrían quedar grabadas sólo en la memoria de algunos, ya que la riqueza histórica, arquitectónica y ambiental que todavía sobrevive en el Paseo de Montejo corre el riesgo de perderse para siempre.

Administraciones municipales y estatales transitan cada período, a semejanza de los equinos que corrían en la improvisada, primitiva pista, ciegos al tesoro cultural y ecológico que se concentra en la ahora avenida más importante de la capital yucateca.

La destrucción de decenas de árboles durante la construcción del llamado "Paso deprimido", en la prolongación del Paseo de Montejo.- Foto de Megamedia

La piqueta de un mal entendido desarrollo, a partir del siglo XX y a lo largo de las siguientes décadas, destruyen una parte esencial del patrimonio integral de los meridanos, de los yucatecos, y como bruma se difumina ante nuestros pasivos ojos.

Otra herencia

Un censo que la subdirección de Patrimonio Cultural Edificado de la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento realiza en mayo de 2011, pinta el verde paisaje del Paseo de Montejo, con casi 600 árboles y arbustos de especies nativas o exóticas.

La relevancia de la antigüedad, estética, historia y aportación ambiental de la floresta de la avenida, hace una década, se componía de 596 gemas botánicas, esculturas naturales, complementos perfectos para el entorno plástico y urbano del Paseo de Montejo.

Catálogo de flora

Estadísticas del registro precisan la existencia, en un tramo de casi dos kilómetros de la arteria, de 443 árboles de ramón, 47 de tamarindo, 25 de laurel, 24 de kitinché y 12 de flamboyán.

También, nueve robles y siete arbustos; tres plantas de huano, chakaj y palma real, respectivamente; dos de ciricote, maculís, pimienta, hura y almendra.

Y con una especie de árboles, incluso frutales, de lluvia de oro, pich, ficus, naranja agria, ceiba, kanisté, mamey, saramuyo, mango y cedro.

El Monumento a la Patria, un de los símbolos del Paseo de Montejo.- Foto de Megamedia

Monumento a la Patria

La ceiba, de gran significado entre los mayas precolombinos, se representa en quizás el monumento más simbólico de Mérida, de Yucatán, el dedicado a la Patria, joya pétrea que esculpe golpe a golpe las pacientes manos del colombiano Rómulo Rozo Peña.

La escultura, que se yergue majestuosa en la tercera glorieta al norte de la avenida, diseño de los arquitectos yucatecos Manuel y Max Amábilis, la inaugura de manera formal el presidente Adolfo Ruiz Cortines el 23 de abril de 1956.

Uno de los numerosos detalles que destacan en el complejo escultórico es una vivienda típica maya, en cuyo interior arde perennemente la lámpara cóncava, y una ceiba, el árbol sagrado de los antiguos pobladores de la Península.

Una ceiba natural y otra esculpida por las artísticas manos de Rómulo Rozo en el Monumento a la Patria forman parte del atractivo del Paseo de Montejo.- Foto de megamedia

Otra visión

Más allá del paisaje cotidiano que ofrece a la armonía urbana el Paseo de Montejo, hay otras miradas que lo contemplan de manera distinta, con sus atributos y defectos, con sus cualidades e imperfecciones, son los ojos de Adi Estela Lazos Ruiz, y los de Aidé Itzayana Sánchez Miranda y Juan Sebastián Noria Miguel, profesora y alumnos del quinto semestre de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM Mérida.

Doctora Adi Estela Lazos Ruiz, profesora de la Licenciatura en Ciencias Ambientales de la Escuela Nacional de Estudios Superiores de la UNAM Mérida.- Foto cortesía

Bajo la dirección de la Adi Estela, doctora en Biodiversidad: Conservación y gestión de las especies y sus hábitat por la Universidad de Alicante, España, los tres efectúan una breve investigación sobre la historia ambiental del Paseo de Montejo, para tratar de identificar, de hallar el papel del medio ambiente en la cronología de la icónica avenida de la Mérida yucateca.

El Paseo de Montejo también es utilizado por las personas para realizar ejercicios a lo largo de la emblemática avenida meridana.- Foto de Megamedia

Con ese propósito, la experta y sus pupilos presentan tres aportaciones, con distintas aristas, sobre las otras caras que vislumbran a lo largo de la tradicional vía, en una serie de cuatro entregas cada viernes del actual mes de febrero, a partir de la que ahora lee, que marca el principio de las "Historias no contadas del Paseo de Montejo".

Propuestas

Después de la entrega "Paseo de Montejo, una historia que reverdece", los viernes 12, 19 y 26 se publicarán los trabajos: "El henequén y el Paseo de Montejo", "Los árboles del Paseo de Montejo" y "Cambios socioambientales en el Paseo de Montejo".

Los árboles y arbustos que abrigan las históricas edificaciones del Paseo de Montejo, como las Casas Cámara constituyen el patrimonio integral de la vía.- Foto de Megamedia

La divulgación de estos aportes académicos es ilustrar con una perspectiva más heterogénea la relevancia de la avenida principal de la ciudad, ya que la falta de decisión, de voluntad política predomina por encima de los anunciados e inconclusos proyectos e intentos ocasionales por recobrar y preservar un fragmento de la identidad meridana.

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