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Peligro latente: huracanes acosan la Península

A septiembre se le llama el Mes de la patria, el de las celebraciones de acontecimientos y sucesos que marcaron el rumbo de parte de la historia de México.

De acuerdo con las estadísticas, a lo largo de las últimas seis décadas al noveno mes de cada año los expertos en meteorología lo consideran el período de mayor actividad ciclónica en la cuenca del Atlántico, donde se ubica geográficamente la Península.

A pesar de que hace 15 años, el 18 de julio de 2005, el huracán "Emily" , de categoría 4, es el último que azota con furia la región, es en septiembre donde, según los registros a partir de 1955, siete son los ciclones tropicales que más destrozos y devastación causaron en Yucatán, Campeche y/o Quintana Roo.

Imagen del paisaje desolador del paso del huracán "Emily" por Cozumel, Quintana Roo, el 18 de julio de 2005, la última ocasión que un fenómeno de gran magnitud impacta en la península de Yucatán.- Foto del Archivo Megamedia

Los ingenieros Juan Vázquez Montalvo, Sareti Cardós Pacheco, y Juan Antonio Palma Solís, reconocidos meteorólogos de la entidad, analizan la actual temporada de huracanes 2020, que a dos meses y medio de culminar, entra en su etapa más crítica.

También, de acuerdo a los antecedentes históricos y las condiciones actuales en las aguas del Atlántico, explican las circunstancias que influyen en esos fenómenos.

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En la primera entrega, el ingeniero Vázquez Montalvo, integrante del Comité Institucional para la Atención de los Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Uady, en un repaso a los huracanes que a lo largo de 65 años impactaron en septiembre en la península de Yucatán, enlista los factores que inciden en la activa temporada de este año, y advierte de los estragos y la afectación de un ciclón tropical de la magnitud de "Isidoro" o "Gilberto" en este período, en el que la emergencia por la pandemia del coronavirus castiga a los habitantes peninsulares.

En un segundo apartado, la próxima semana, Sareti Cardós, meteoróloga de la Conagua Yucatán; y Juan Antonio Palma, coordinador de Meteored en México, abordan a detalle las repercusiones e influencias de otros sistemas climáticos durante el intenso período de la edición 2020 de ciclones, que condicionan e interactúan o bien son secuelas de la formación de los meteoros, como los frentes fríos, las ondas tropicales y las intensas lluvias, entre otros.

A 18 años de "Isidoro"

Con vientos sostenidos superiores a los 200 kilómetros por hora, el poder devastador de "Isidoro" causa incontables daños durante alrededor de 35 horas en las tres entidades de la Península. El huracán, el segundo de la temporada en el Atlántico, golpea con una fuerza colosal a la región sureste, el 22 de septiembre de 2002.

El próximo martes 22 se cumplen 18 años del último ciclón tropical que, precisamente en el noveno mes del año, sacude con su fuerza de categoría 3 en la escala de Saffir-Simpson a los habitantes de Campeche, Quintana Roo y Yucatán.

"Isidoro" es el primero de la temporada 2002 que entra a tierra directamente en México, además se convierte en el primer huracán intenso que azota al país, y sólo es superado en intensidad por "Gilberto", que también en septiembre de 1988, ocasiona graves daños en la zona sureste de la República.

Siete en septiembre

De acuerdo con datos del Centro Nacional de Prevención de Desastres y el Archivo de Diario de Yucatán, siete son los huracanes que más estragos causaron a la península de Yucatán en el noveno mes del año, a partir de 1955 cuando "Gladys", de categoría 1, del 4 al 6 de septiembre, castiga la región.

Vista aérea de la vasta destrucción que ocasiona en Chetumal, capital de Quintana Roo, el huracán "Janet", el 27 de septiembre de 1955.- Foto de youtube.com

"Janet", el primer ciclón del que se tienen registros, impacta la costa de Quintana Roo, el 27 de septiembre de 1955. Por la potencia de sus vientos, el meteoro de categoría 5 en la escala Saffir-Simpson prácticamente destruye Chetumal.

Doce años después, "Beulah", de categoría 4, afecta la zona de Tizimín y Río Lagartos, al ingresar a tierras yucatecas el 17 de septiembre de 1967. Con una fuerza en sus vientos superiores a los 300 kilómetros por hora.

El 14 de septiembre de 1988 el huracán "Gilberto" toca tierra peninsular en Cozumel antes de arrasar Cancún y después regresar al Atlántico y volver a impactar el noreste de México, a las entidades de Nuevo León y Coahuila, e incluso inunda Monterrey.

Algunos de los numerosos estragos del huracán "Gilberto" en Mérida, en el Parque Hidalgo, el 14 de septiembre de 1988.-Foto del Archivo Megamedia

El próximo lunes 14 se cumplen 32 años de la colisión del meteoro que marca un antes y un después en la vida de los habitantes de la Península, en particular en la de los yucatecos.

Del 17 al 21 de septiembre de 1993, la tormenta tropical "Gert", que nace como huracán categoría 2 en la bahía de San Francisco Campeche, afecta principalmente a municipios del sur yucateco.

"Ópalo" causa inundaciones históricas en Campeche, uno de los tres estados de la Península.- Foto de Facebook

El 30 de septiembre de 1995, "Ópalo" llega a las costas de Yucatán con vientos considerados en la escala de la categoría 4. La “danza” del meteoro se prolonga por la región sureste del país.

El poderoso huracán inunda Celestún y obliga a declarar estado de emergencia el Cono Sur. En Tzucacab cobra la vida de una persona.

El segundo huracán de la temporada en el Atlántico en 2002 fue "Isidoro", que alcanza la categoría 4. Golpea con intensidad en la Península el 19 de septiembre, aunque el ojo del huracán impacta en tierra firme el 22 y causa catástrofes principalmente en Yucatán y Campeche.

Foto: Megamedia

Eventos similares

De acuerdo con quizás los tres mejores meteorólogos de Yucatán, la temporada de huracanes de 2020 es muy parecida a la de 2005, en cuanto a la intensidad de los fenómenos que se presentan este año, incluso antes del período oficial.

El Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos considera a la fase de hace 15 años como la más activa en la historia documentada, y rompe numerosos registros, con 31 ciclones tropicales o subtropicales que se reportan.

Además, se agota la relación anual de las 27 tormentas previstas, y por primera ocasión en la historia contemporánea se utilizan seis nombres del alfabeto griego para nombrar a igual número de sistemas naturales.

Sistemas anticipados

Los ingenieros Vázquez Montalvo, Cardós Pacheco, y Palma Solís, coinciden en destacar que el período de ciclones tropicales de 2020 es "muy activo e intenso" y se cumplen los pronósticos de los especialistas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) que anticipan lo álgido del ciclo en el que vaticinaron 21 sistemas con nombres, de los cuales 18 fenómenos, hasta el martes 8 de septiembre, se bautizaron oficialmente.

La etapa de huracanes en el océano Atlántico comienza formalmente el lunes 1 de junio y concluye el lunes 30 de noviembre.

Sin embargo, la hiperactividad de este año es precoz, como lo comprueban las formaciones de las tormentas tropicales "Arthur" y "Bertha", el 16 y 27 de mayo pasado, respectivamente, evento que marca el sexto año consecutivo con sistemas de pretemporada.

Imagen facilitada por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos en la que se advierte la trayectoria de la tormenta tropical "Arthur" frente a las costas estadounidenses, la primera con nombre en el Atlántico, antes de la temporada formal de huracanes 2020.- Fotografía de EFE

De los dos sistemas anticipados con nombre que se emplearon del catálogo de 21 fenómenos meteorológicos de 2020, también están en la relación "Cristóbal" que afecta durante cinco días, de manera insospechada, con lluvias intensas y las peores inundaciones a Yucatán, en particular, y con menores repercusiones a Campeche y Quintana Roo.

Danza de tormentas

"Cristóbal" se convierte en la tercera tormenta tropical con nombre, registrada cuando se forma, oficialmente, el 1 de junio pasado. Veintiún días más tarde se designa "Dolly", a la depresión subtropical, la cuarta de la temporada.

Le siguen "Edouard", "Fay", "Gonzalo", "Hanna" e "Isaías", la quinta, sexta, séptima, octava y novena tormentas con nombre, que se conforman el 4, 9, 21, 23 y 30 de julio pasado, respectivamente. El 31 de julio surge la depresión tropical 10.

Las tormentas tropicales "Josephine", "Kyle", "Laura" y "Marco", son los sistemas décimo, undécimo, duodécimo y decimotercero que se configuran el 13, 14, 21 y 22 de agosto pasado, respectivamente.

El huracán "Nana" y la tormenta tropical "Omar", que se forman el martes 1 de septiembre pasado, se convierten en la decimocuarta y decimoquinto fenómenos considerados en la lista. En los siguientes días de este mes aparecieron en el horizonte atlántico "Paulette" y , el más reciente, "René".

Muestra de la estela de destrucción que dejó a su paso por Lake Charles, Luisina, en Estados Unidos, el huracán "Laura".- Foto de infobae.com

Sólo restan en la enumeración, "Salmy", "Teddy", "Vicky" y "Wilfred", cuando aún faltan dos meses y medio para que termine la temporada ciclónica.

De acuerdo con cómputos del Servicio Meteorológico Nacional, hasta el jueves 10 de septiembre pasado se contabilizan 12 tormentas tropicales (de las 10 que se pronostican), cuatro huracanes fuertes, categorías 1 o 2 (de los cinco que se vaticinan); un huracán intenso, categorías 3, 4 o 5 (de los cuatro previstos), para un total de 17 ciclones tropicales. Además, la depresión tropical número 10.

Activa temporada

El ingeniero Vázquez Montalvo, meteorólogo del Comité Institucional para la Atención de los Fenómenos Meteorológicos Extremos (Ciafeme) de la Uady, confirma que la temporada de huracanes 2020 en la cuenca del Atlántico es muy activa, y advierte que la actividad ciclónica comienza su pico máximo el jueves 10 de septiembre y se prolonga al jueves 17 próximo, y posteriormente se extiende a principios del siguiente mes, en octubre.

"La temporada 2020 en general es muy activa y muestra de ello es la tormenta tropical "René", que se forma en las primeras horas del martes 8 pasado. Con ese nuevo fenómeno ya son 18 los ciclones tropicales con nombre, aunque en realidad se podrían considerar 17, ya que la depresión 10, no se desarrolla como tormenta y se queda en la zona de las islas de Cabo Verde (África). Así que oficialmente hay, en la primera semana de septiembre, 17 sistemas con nombre", explica el meteorólogo.

"Para los primeros ocho días del noveno mes, cuando aún faltan 84 días para que termine formalmente el ciclo, está muy adelantada la temporada de huracanes de este año. El espejo precedente es la etapa de 2005, también una temporada muy activa en la que se utilizaron los nombres de los ciclones tropicales enlistados por la Organización Meteorológica Mundial e incluso se habilita el alfabeto griego".

"Es la única ocasión en que sucedió ese hecho de una fase tan intensa que se prolongó más allá de noviembre y culmina en enero, con la formación de un ciclón tropical en el norte del océano Atlántico, ya en los albores de 2006", añade.

Factores que influyen

El gurú del clima, como le bautiza la licenciada Cecilia Zavala Alcocer, responsable de Radio Universidad, y lo populariza la periodista Carmen Aristegui, destaca que el principal factor de una temporada de ciclones tropicales 2020 "demasiado activa" es la elevada temperatura de las aguas oceánicas del Atlántico, Mar Caribe y Golfo de México, por encima del promedio normal, mucho antes del comienzo oficial del período, el 1 de junio pasado.

Ingeniero Juan Vázquez Montalvo, meteorólogo del Comité Institucional para la Atención de los Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Uady .- Foto del Archivo Megamedia

"Una evidencia es la formación de "Arthur", antes del inicio de la temporada. En otras condiciones, en la primera semana de septiembre, en un período normal se generarían unas dos tormentas tropicales y algún huracán intenso, aunque el panorama de 2020 ya se asemeja al de 2005, cuando se forma "Katrina", y en el 2007, "Dean".

El ingeniero Vázquez Montalvo precisa que son siete los elementos que se conjugan este año para que la temporada de huracanes sea dinámica e intensa:

  1. Temperatura del agua de los océanos: las temperaturas oceánicas de toda la cuenca están por encima del promedio normal. Es el combustible principal que alimenta a los ciclones.
  2. El evento La Niña. El jueves 10 pasado se declara oficial su aparición, ya que las aguas del Pacifico son frías, por arriba de 0.5 grados. Este fenómeno climático disminuye y hace desaparecer el viento cortante o de cizalladura que evita el adecuado desarrollo y fortaleza de los ciclones tropicales en el Atlántico. La Niña estimula la formación de los sistemas que podrían alcanzar intensidades mayores, como los huracanes de categorías 3, 4 y 5 en la escala de Saffir-Simpson.
  3. La oscilación Madden Julian. La onda o zona de bajas presiones que hace variar la temperatura superficial en los océanos, se origina en el océano Índico y se desplaza al este, para después dirigirse al Pacífico y por último al Atlántico. Su presencia inestabiliza la atmósfera y facilita la formación de ciclones tropicales. A partir de esta semana se advertirá en el océano Atlántico.
  4. Viento cortante. Por ahora en el océano Atlántico hay viento cortante por encima de lo normal. Sin embargo, a partir del miércoles 9 de septiembre pasado comienza una transición que merma los vientos cortantes por debajo de lo normal y disminuirán a mediados de este mes.
Imagen desde el espacio del fenómeno conocido el polvo del Sahara, enormes nubes de arena imperceptibles para la vista humana, pero visibles en los equipos de monitoreo satelital.- Foto del Archivo Megamedia

5. Polvo del Sahara. El fenómeno de la densa nube que viaja desde África está activo en el Atlántico y en el norte del Mar Caribe, con lo que "le roba" humedad a las ondas tropicales y al desarrollo de las posibles formaciones ciclónicas. A partir de esta semana se prevé baje su intensidad y con ello se retira esa barrera para que los sistemas obtengan más fortaleza.

6. Alta de Azores. Se vaticina que también a partir de esta semana la zona de altas presiones situada en el centro del Atlántico Norte, a la altura de las islas Azores, gane en intensidad y todos los ciclones que se formen tomen camino en dirección al Mar Caribe o al este de la costa atlántica de Estados Unidos.

7. El monzón de África. Sigue muy activo el monzón africano, es decir un viento estacional que se produce por el desplazamiento del cinturón ecuatorial. En verano los vientos soplan de sur a norte, cargados de lluvias. Ello favorece que las ondas tropicales que nacen en las costas de África sean muy vigorosas y en su avance por el océano Atlántico, con todos los antecedentes enlistados, inmediatamente tengan un desarrollo a ciclón tropical.

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Mal y de malas

Aunque hasta el momento algunas de las 17 tormentas y huracanes del período 2020 en el océano Atlántico respetaron la Península, para el consultor hidrometeorológico es una mala temporada de ciclones tropicales, ya que un solo fenómeno, "Cristóbal", daña de manera severa a 64 de los 106 municipios de Yucatán, en su paso por la zona entre el 31 de mayo al 5 de junio pasados.

"Como no se veía hace mucho tiempo, la tormenta tropical 'Cristóbal', con un solo componente, la lluvia, provoca damnificaciones graves a la infraestructura agrícola, a las viviendas, carreteras e incluso causa muertes. Además, agrava la situación de la pandemia del coronavirus por la movilidad que ocasionó su impacto en la región", recuerda el ingeniero Vázquez Montalvo.

"Aunque los otros elementos, como el viento y las marejadas no incidieron en la Península, las precipitaciones fueron suficientes para golpear con todo, en especial a Yucatán".

"La tormenta tropical, que después se degrada a depresión causa inundaciones jamás vistas en la historia del estado y la saturación del suelo cárstico, una superficie porosa y fracturada que no permite que haya corriente superficial, y toda el agua de las lluvias se infiltra en el subsuelo hasta llegar a una capa impermeable hace que se forme una especie de piscina o agua almacenada que se llama nivel freático".

La tormenta tropical "Cristóbal" ocasiona las peores inundaciones, jamas vistas en la historia de Yucatán, de acuerdo con un experto meteorólogo. En la imagen, una comunidad del municipio de Oxkutzcab, en el sur de la entidad.- Foto del Archivo Megamedia.

"El nivel freático sube cuatro metros por encima de su nivel normal con las lluvias que genera 'Cristóbal', y para tener una idea o referencia, con el huracán 'Isidoro' el nivel se eleva dos metros, es decir el doble, con las afectaciones que aún persisten en algunos municipios yucatecos, a pesar de que el agua ya descendió metro y medio, gracias a las escasas precipitaciones en julio y agosto pasados", afirma el experto.

Serias amenazas

En esta temporada de ciclones tropicales hiperactiva, a pesar de que de los 17 fenómenos que se generan, sólo "Cristóbal" causa desastres en la Península, los más recientes eventos más peligrosos consideraron a la región y cambiaron sus trayectorias en los últimos instantes.

"Son tres las amenazas serías que hasta el momento sufre la Península. Primero fue 'Marco', todos los modelos matemáticos y meteorológicos indicaban que se encaminaba a la zona, pero un viento cortante que origina una vaguada en el Golfo de México lo fastidia y empuja al sistema al este. Así, nunca ingresa a la región y su trayecto es por el oeste de Cuba, a través del Canal de Yucatán rumbo al norte", relata.

Después, añade el meteorólogo, sigue la tormenta tropical "Laura". También los mismos modelos sugerían que se dirigía a La Florida y luego a la costa este de Estados Unidos, y pasaría muy cerca de las Antillas Mayores, pero no sigue esa ruta y se mueve al oeste-noroeste en el Mar Caribe, y afecta a República Dominicana, Haití, Jamaica, islas Gran Caimán y el sur de Cuba.

"De nuevo nos salvamos. Cuando pensamos que 'Laura' sería un 'Isidoro' moderno, porque se enfila peligrosamente a la península de Yucatán gracias a un viento cortante proveniente del Atlántico que lo empujaba al Caribe, de pronto el viento pierde fuerza y el fenómeno gira al norte con dirección a Luisiana, y ya en el Golfo de México se vuelve un monstruo de categoría 4 que afecta la costa sur de Estados Unidos", reseña.

El más reciente amago de la temporada de ciclones tropicales 2020 para la Península es "Nana", que afecta Belice, Guatemala y Chiapas, en territorio mexicano, antes de salir los remanentes al Pacífico.- Foto del Archivo Megamedia

"Y el último susto fue 'Nana'. De nueva cuenta los modelos señalan que llegaría a la Península, no de lleno, pero sí en un punto entre Belice y Majahual, Quintana Roo, con lo que afectaría el sur de la región, pero al final una alta presión en el Golfo de México la impulsa más al sur-suroeste, y el sistema se inclina a la parte sur de Belice y Guatemala, después recorre Chiapas, en el territorio mexicano, y los remanentes salen al Pacífico. Nos volvimos a salvar", expresa.

Cuidado con otro "Gilberto"

El destacado especialista climatológico responde a la pregunta si hay condiciones para que un huracán de gran magnitud, como "Gilberto" o "Isidoro" afecten en septiembre la Península. La respuesta no es nada halagüeña, pero anticipa que tampoco podría afirmar lo que no es predecible.

"Las circunstancias y condiciones para que se forme un huracán similar a 'Gilberto' sí las hay en la cuenca del Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe, eso es definitivo. ¿Si ahora podría afectar a la Península? Es una moneda al aire, no se puede saber, pero como están las cosas y con la intensa actividad de formación de ciclones tropicales esta temporada hay que tener mucho cuidado".

"A mayor cantidad de ciclones, mayor es el número de elementos probabilísticos, el peligro es latente y la amenaza de que un huracán destructor como "Gilberto" llegue a la península de Yucatán es real, hay que estar preparados", apunta el ingeniero Vázquez Montalvo.

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