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Ser padre soltero en México: cuando la crianza choca con la realidad

Marco Loría con su hijo "Pondo" en un cumpleaños. Foto de Cortesía

Con tan solo 19 años de edad, Marco Loría se embarcó en la empresa más difícil de su vida: convertirse en padre. Pero luego de que la relación no funcionó, no tardó mucho en darse cuenta de que lo que realmente quería es tener a su hijo cerca.

Así, Marco pasó a formar parte de ese no tan amplio sector de padres solteros que también conforman las familias mexicanas. Aunque sabía que no es del todo común que un papá se haga cargo completamente de la crianza de un niño, lejos de pensar en críticas, su deseo era claro: no perderse la infancia de su hijo.  

De ''papá domingo'' a ''papá luchón''

En entrevista con Diario de Yucatán, el hoy hombre de 32 años recuerda que “Pondo” -como cariñosamente lo llama su tía- tenía seis años cuando se lo llevó a vivir consigo, con una sola idea en la cabeza: ser él quien cuidara de su bienestar, sin tener que limitarse en días de visitas y horarios.

Marco no quería ser un “papá domingo”, quería ser él quien acompañara a “Pondo” mientras crecía. El camino no ha sido fácil, pero su mayor reto de entonces es también su motivación de cada día:

Sin duda alguna quiero que crezca feliz, quiero que sea una persona de bien”, comparte Loría, quien reconoce que así como con las madres solteras, o con todo aquel que eduque solo a un niño; no ha sido fácil compaginar el tiempo entre su hijo y su trabajo.

Afortunadamente, dice, encontró en su familia -padres y hermanos- el apoyo que necesitaba para cuidar del menor, pero “mi hermanita fue como su mamá”, puntualiza en relación a la complicidad entre tía y sobrino.

Imagen de la familia Loría Cachón: (de izquierda a derecha) Mario Loría, Gilda Cachón; Marco, Alondra Loría, Marco "Pondo" y Marco Antonio. Foto de Cortesía

En un país en el que las estadísticas señalan un gran número de familias conformadas por madres solteras, algunas por la decisión de sus parejas de ser padres ausentes; Marco Loría es uno de los no tan extensos casos de padres que desearon ejercer su paternidad de manera plena, ganándose tal vez el mote, igualmente despectivo que sus contrapartes: “papá luchón”.

El ser hombre no lo ha alejado de ser blanco de críticas, algunas veces de burlas, especialmente siendo un padre joven a cargo de la crianza y educación de un niño: “Es común que algunos no estén de acuerdo con los permisos o decisiones que tomas con él o las formas de educarlo”.

Sin embargo, el tiempo -opina- le ha valido para reafirmar su crianza, pues hoy “Pondo” sabe que puede acudir a él en busca de consejos o ayuda.

Ser ''papá luchón'': cuando el trabajo te aleja de la crianza

Respecto al hecho de ser un “papá luchón”, reconoce que “no puede ser igual ser un padre o madre soltera, ya que no es algo común”. De hecho, algo que lo ha hecho ser consciente de sus propias desventajas es el propio ámbito laboral, ya que es “sumamente difícil que te entiendan y te den facilidades o permisos  como sí lo hacen con las mamás”.

En este sentido, explica que las madres suelen estar más presentes en las actividades escolares y se espera que ellas reciban esa parte emocional, mientras que los varones deben priorizar su trabajo, pues de ellos se espera que sean el sustento de sus hogares.

“No te creen, no te quieren dar permisos y no te aceptan que necesites faltar; salir temprano o llegar tarde por qué no tengas con quién dejarlo o por qué está enfermo”, lamenta.

Marco y su hijo "Pondo". Foto de Cortesía

Respecto a la tendencia de las madres solteras de adueñarse del Día del Padre, Marco aclara que aunque “Pondo” vive con él desde hace mucho y casi no tenía contacto con su madre; con el paso del tiempo han podido trabajar en su relación en la que él mismo ha contribuido; por lo que él no ha tenido que suplir un rol que no le corresponde.

“En mi caso yo siempre le he inculcado cada cosa. Lo que es de mamá es de mamá y lo que es de papá es de papá (en referencia a días, tiempo y decisiones). El hecho de que no viva con su mamá no significa que alguno tenga más o menos valor, todo debe ser parejo”.

Es por eso que para él, no es necesario un Día del Padre para celebrar la ocasión en que la llegada al mundo de su primogénito le cambió la vida, pues para él su “mejor festejo y regalo es tenerlo siempre conmigo”.

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Escrito por Noemí Domínguez Montañez

Cecilia Noemí Domínguez Montañez, licenciada en Literatura Latinoamericana comenzó su carrera periodística en 2013, año en que ingresó a Grupo Megamedia. Sus temas de especialización son:  espectáculos, salud, literatura, crianza respetuosa, feminismo y violencia de género.

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