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¿Qué es el síndrome de la cabaña? Superar el miedo al exterior es posible

síndrome de la cueva

Aunque la pandemia del Covid-19 continúa, las medidas de contención de los contagios consienten una movilidad mayor a la que se tenía al inicio de la crisis sanitaria. Sin embargo, la oportunidad de participar presencialmente en actividades laborales, académicas, deportivas o sociales no es recibida por todos con el mismo entusiasmo, sobre todo por quienes presentan el síndrome de la cueva o la cabaña.

¿Qué es el síndrome de la cabaña?

Con este nombre se conoce al conjunto de síntomas emocionales, cognitivos y fisiológicos que se desencadenan ante la idea de salir de casa. De él se habla ahora con más frecuencia, debido a que se le señala como uno de los efectos del confinamiento obligado por la pandemia.

El aumento de su incidencia es “consecuencia de los meses que hemos tenido que estar en nuestras casas en resguardo”, explica la licenciada en Psicología Carla Amira León Pinto, especialista en Psicología Clínica Infantil y directora de la Escuela de Salud de la Universidad Modelo.

“La pandemia nos ha llevado a cambiar nuestro estilo de vida”, recuerda. En los ámbitos personal y profesional anteriores a la contingencia había “muchas variantes de escenarios donde estábamos con mucha libertad” y “de un día para otro nos sugieren quedarnos en casa, evitar salir a los lugares donde acostumbrábamos estar, usar el cubrebocas, cuidar la distancia, no abrazarnos”.

“Hemos hecho muchas adecuaciones y las seguimos haciendo. Los cambios en nuestras rutinas nos han llevado a vivir emociones diferentes: al principio pudo haber mucho estrés, hoy se habla de cansancio por el uso de la tecnología...”.

Síntomas del síndrome de la cabaña

Síndrome de la cabaña

La especialista añade que “la gran mayoría de personas ha logrado reinventarse y adaptarse a las circunstancias”. Pero no es el caso de quienes, ante la reapertura de espacios laborales, educativos y recreativos, temen dejar su casa.

Según apunta, los síntomas de quienes presentan el síndrome son el miedo, angustia, ansiedad y estrés ante la idea de enfrentarse al exterior; también tienen pensamientos catastróficos y manifestaciones fisiológicas como taquicardia, sudoración y mareo.

No es extraño que en medio de la pandemia se den casos del síndrome de la cabaña, “porque algunas personas pueden ser más vulnerables que otras ante los cambios de estilo de vida y las circunstancias”.

No todo el que elige quedarse en casa lo hace por estar afectado del síndrome: es diferente permanecer en confinamiento después de analizar su conveniencia con base en informes epidemiológicos que hacerlo porque, aunque se tiene la intención de salir a la calle, lo impiden la angustia y el miedo.

La aparición de escalofríos y estrés cuando se piensa en salir es otra señal de limitación que permite afirmar que la persona tiene síndrome de la cueva. “Algo no está bien cuando quiero hacerlo y no puedo”, subraya la especialista León Pinto.

¿A quiénes afecta el síndrome de la cabaña?

Síndrome de la cabaña

Mujeres y hombres de cualquier edad pueden manifestar la sintomatología, pues “todos hemos vivido el confinamiento y todos podríamos estar en estas circunstancias”. Hay, sin embargo, grupos de población que serían más vulnerables, como los que tienen trastornos obsesivo-compulsivo y de ansiedad. La condición llegaría a ser incapacitante si el temor impide regresar a la oficina o la escuela.

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Resiliencia influye en la probabilidad de afectación

La directora de la Escuela de Salud de la Modelo afirma que la probabilidad de afectación depende asimismo “de la resiliencia de las personas, esta capacidad para solucionar por sí mismas una circunstancia difícil, de reconstruirse con recursos propios, de salir a adelante”.

Claramente, no solo una crisis global como la del Covid-19 detona el síndrome. “El adolescente que afronta cambios emocionales y fisiológicos normalmente se reserva, se aísla y prefiere estar en su propio entorno que lo hace sentir seguro”, apunta la especialista. “Es otra manera de identificar el síndrome: mientras está en transición de reconstruirse por los cambios, el adolescente prefiere permanecer en aislamiento antes de volver a afrontar la parte social”.

“Habrá otras circunstancias de vida que nos lleven a afrontar el síndrome. Ahora es más evidente porque todos hemos vivido esta circunstancia (la pandemia) simultáneamente”.

Superar el miedo al exterior es posible y lo mejor es lograrlo con acompañamiento profesional, señala León Pinto, quien agrega que el terapeuta deberá acercar a la persona de manera progresiva a los escenarios externos, principalmente aquéllos que le son importantes o deseados, por ejemplo una playa que le agrada y disfruta.

Igualmente se le deberá asistir para que retome proyectos que quedaron en pausa al iniciarse la contingencia. “Normalmente nuestras metas tienen que ver con motivaciones que nos ayudan a seguir avanzando”, dice.

“Hay que reconstruir las redes de apoyo por si la persona requiere estar con alguien para que le sea más fácil salir de casa” e identificar los recursos que le harían sentirse más segura y en confianza, por ejemplo añadir una careta a la protección que ya ofrece el cubrebocas.

“Muchas personas leen información que no es verdadera y las termina contaminando; requieren información confiable, veraz para tener los recursos necesarios para salir de casa”.

Síntomas relacionados con situaciones personales

Síndrome de la cabaña

León Pinto subraya la importancia del acompañamiento profesional para identificar otras situaciones que estarían detrás de los síntomas. “Dentro de las circunstancias que hemos vivido, en algunas personas se agregan pérdidas y enfermedades; los síntomas podrían relacionarse con situaciones personales, vivencias específicas”.

La especialista indica que la pandemia evidencia que “como sociedad tenemos que ser más empáticos con la gente que tenemos al lado; a pesar de que todos estamos en circunstancias similares, cada quien lucha su propia batalla, son muy importantes, hoy más que nunca, la empatía y la solidaridad”.

“A lo mejor hoy no siento miedo, pero lo puedo sentir en un mes porque algo cambiará en mis circunstancias y es algo que se podrá solucionar”, concluye.

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Líneas de apoyo emocional

El Ayuntamiento de Mérida cuenta con líneas de apoyo emocional, que opera con la colaboración del Colegio de Psicólogos de Yucatán.

Primeros auxilios

En el número 9994-54-10-81 se brindan primeros auxilios psicológicos (de lunes a domingo de 8 a.m. a 7 p.m.) y convivencia familiar y atención a intervinientes (de lunes a viernes de 2 a 7 p.m. y sábados y domingos de 8 a 7).

Para mujeres

En el número 800-455-76-72 y 9999-23-09-73 se ofrece contención emocional a mujeres en crisis por Covid-19 (de lunes a viernes de 2 a 10 p.m. y sábados y domingo de 8 a.m. a 7 p.m.).

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