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Sueldos de ensueño en la Uady: 17 directivos ganan más que el Presidente

La Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) concentra a varios funcionarios que reciben mayor percepción salarial que el presidente de la República, según información proporcionada por los mecanismos de transparencia.

Incluso, hay tres casos de quienes tienen ingresos brutos mensuales arriba de 200 mil pesos.

En general, hasta diciembre de 2019 la nómina representaba el 57 por ciento de los egresos de la casa de estudios. Los gastos de operación e inversión ascendían al 17%.

Ejemplo de un ejercicio de transparencia

El tema de los elevados sueldos de personal directivo de la institución ha sido constante punto de polémica y asomó de nuevo el viernes pasado, durante una demostración sobre nuevos motores de búsqueda de la Plataforma Nacional de Transparencia.

Durante esa demostración, como publicamos, se utilizó un ejemplo para mostrar el funcionamiento de los buscadores, que arrojó que en Yucatán hay al menos 300 personas cuyo salario supera al del presidente de la República. Entre ellos están funcionarios de la Uady y de la Auditoría Superior del Estado (Asey).

Sueldo base y compensación de López Obrador

De acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020, el presidente Andrés Manuel López Obrador recibe en la actualidad 161,056 pesos, que se dividen en un sueldo base de $44,897 y una compensación garantizada de $116,159.

A esa cantidad se le descuentan 50,122 pesos por pago de impuestos y se le agregan una “prima quinquenal por antigüedad” de $235, “ayuda de despensa” de $785 y seguro de retiro colectivo de $35. El resultado es un ingreso neto de $111,990 mensuales.

Hay quien gana más que el rector

En la Uady hay 17 directivos cuyos ingresos brutos superan los del mandatario federal. Si se hacen los descuentos correspondientes también sus percepciones netas son mayores.

Hay otros que están debajo de ese rango por mínimas diferencias.

Al frente del grupo están el rector José de Jesús Williams y sus colaboradores más cercanos.

Según los documentos proporcionados por la Plataforma Nacional de Transparencia, en 2019 la máxima autoridad de la Uady recibió una percepción bruta mensual de $197,538. Si se le descuenta el Impuesto Sobre la Renta (ISR) la cantidad queda en $162,946, incluyendo vales de despensa.

El rector no es el que gana más. En ese aspecto le superan José Luis Villamil Urzaiz, quien fue secretario general de la institución hasta el año pasado, y Manuel de Jesús Escoffié Aguilar, director general de Finanzas y Administración.

También está en el Sistema Anticorrupción

Villamil Urzaiz es hoy integrante del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción. Su sueldo bruto en 2019 era de $230,405 y se reducía a $161,638 con el descuento del ISR.

Escoffié Aguilar tenía en las mismas fechas un ingreso bruto de $229,685. El neto, menos el ISR, era de $164,695.

No están disponibles en el sistema de transparencia los sueldos de 2020, pero si se ajustara el salario base al porcentaje fijado en el contrato colectivo de trabajo vigente en 2020 –de 3.4%– los montos brutos serían mayores de $200,000 para Williams, de $230,000 para Escoffié Aguilar, y de $235,000 para Villamil Urzaiz.

Si se consideran alzas también en sus prestaciones y otros pagos, los montos serían mayores.

Más casos de elevados ingresos

Otros directivos de la Uady con ingresos superiores a los del presidente –siempre con cifras de 2019– son Carlos Alberto Estrada Pinto, director general de Desarrollo Académico ($191,321 de sueldo bruto y $135,843 netos); Carlos Manuel Echazarreta González, secretario de la Rectoría ($185,885 y $135,787, por los conceptos ya señalados), y Renán Ermilo Solís Sánchez, abogado general ($179,636 y $128,131).

Si se actualizaran sus ingresos a 2020, los dos primeros recibirían ingresos brutos cercanos a los $195,000 y el tercero percibiría más de $180,000.

Debajo de este grupo hay otros 11 funcionarios universitarios con ingresos que rebasan los del jefe del Ejecutivo federal, concediendo validez a los documentos con vigencia hasta 2019. Las cifras aumentan por sobresueldos y compensaciones.

Un privilegio: les pagan los impuestos

En anteriores ocasiones, la Rectoría ha salido al paso de los señalamientos con el argumento de que el subsidio para el pago de impuestos no es considerado un ingreso del trabajador. Sin embargo, en cualquier empresa del sector privado el personal paga el ISR de su salario, no recibe una cantidad extra.

La diferencia radica en que la Uady paga ese gravamen, pero no todos sus empleados gozan de ese beneficio. El subsidio es para quienes tienen fecha de ingreso anterior al 1 de enero de 1999. Los de ingreso posterior a esa fecha sí cubren el impuesto.

Incluso, en los recibos de nómina del personal aparece esa cantidad como percepción, aunque luego aparece como deducción. Se da y se quita simultáneamente.

Se sirven con la cuchara grande

“Se despachan con la cuchara grande”, resume Luis Artemio Aldana Burgos, secretario general del Sindicato de Personal Académico de la Uady (Sipauady).

Esta agrupación entregó ayer lunes en la oficina de la Rectoría, junto con la asociación civil Docentes e Investigadores de Yucatán (Diuyac), un oficio en el que propone medidas alternas para sanear las finanzas de la institución, ante un intento de cobrarles a los empleados un porcentaje de su salario para el pago de servicio médico.

El porcentaje por ese servicio significa solo el nueve por ciento de los egresos y los dos grupos piden a las autoridades de la universidad que se hagan ajustes en los rubros donde hay excesos.

Cómo se divide el presupuesto

A la nómina se añaden obligaciones fiscales, compensaciones, jubilaciones y otros conceptos que representan una pesada carga para la casa de estudios.

Datos de la propia universidad indican que al cierre de 2019 sus ingresos se dividían de la siguiente manera: aportación federal, 1,978.575 millones de pesos; aportación estatal, $224.334 millones, y recursos propios, 263 millones.

Sus egresos son: nómina, 1,304.499 millones de pesos (57% del total de los ingresos); becas, $89.791,000; varios, $814.169,000; jubilados, $430.396,000 (prácticamente la tercera parte de la nómina de los activos); servicio médico, $220.372,000, y subsidio del ISR, $163.401,000.

Los gastos de operación e inversión suman $439.722,000, que equivalen al 17% del monto total.

Prebendas y más prebendas

En el caso de la nómina hay rubros que inflan considerablemente los ingresos de una parte del personal, como compensaciones, “remuneración” (nada tiene que ver con el sueldo base), antigüedad y otras prebendas.

Hay también trabajadores con dos y hasta cinco plazas, como se puede observar en la lista proporcionada por la Plataforma Nacional de Transparencia.

La revisión que efectuaron Diuyac y el Sindicato de Personal Académico para sustentar su petición de ajustes en los rubros “inflados” para no afectar el de servicio médico arroja datos reveladores.

En el documento se desglosa el elevado monto que representan las prestaciones extraordinarias de personal de confianza, funcionarios y exfuncionarios, así como el subsidio al ISR otorgado a las compensaciones de una fracción del personal.

Las bases del análisis

La revisión abarca la nómina del personal activo correspondiente a junio de 2019 y la nómina del personal jubilado correspondiente al mes de agosto de 2019, obtenidas en la Plataforma Nacional de Transparencia.

Para actualizar los datos a 2020 basta aplicar el porcentaje señalado líneas arriba, aplicando los contratos colectivos de trabajo de este año.

En el caso de los empleados activos se tomaron en cuenta únicamente los salarios y prestaciones mensuales, ya que no se tuvo información sobre aguinaldos, primas vacacionales, días económicos no disfrutados y demás pagos no mensuales que reciben los trabajadores.

Grupo de privilegiados

En la nómina figura un selecto grupo de 43 personas que reciben “remuneración” como exfuncionarios y sobresalen seis que perciben, adicionalmente, una compensación como funcionarios actuales, o sea, tienen doble compensación.

Para entender mejor estos conceptos hay que precisar que los pagos extraordinarios a funcionarios, exfuncionarios y personal de confianza se dividen en tres categorías:

1) Compensación a directivos en funciones, así como a exfuncionarios con menos de dos años de haber concluido su gestión. Esto se sustenta en el artículo 100 del Estatuto General de la Uady.

2) Compensación a trabajadores de confianza que no son funcionarios. El sustento son los artículos 31 y 151 del Estatuto General de la Uady.

3) Remuneración a ex funcionarios cuya gestión concluyó antes de un acuerdo que eliminó el llamado “sueldo vitalicio para funcionarios de la Uady”. Esto les permite recibir esa suma adicional hasta que se jubilen.

¿Cómo se justifica?

El primer rubro, llamado Compensación 100 por el artículo que la justifica, es para funcionarios activos y también se les paga a quienes han dejado esas funciones en los siguientes dos años al término de sus encargos.

Por ejemplo, se le paga puntualmente a un directivo, pero si éste deja esta actividad la puede seguir cobrando dos años más. Es el caso de Villamil Urzaiz, quien sigue cobrando como secretario general aunque haya dejado esa encomienda hace un año para incorporarse al Sistema Estatal Anticorrupción.

El segundo punto, de compensación a secas, es para trabajadores de confianza de nivel intermedio, como jefes de departamento y coordinadores. Son de funciones administrativas, aun cuando las desempeñen personas con categoría de académicos.

Los rectores y sus percepciones

Cuando Raúl Godoy Montañez era rector se eliminó el sueldo vitalicio para funcionarios. No obstante, se conservó el beneficio para quienes ya lo recibían y ese pago aparece como “remuneración”. Se pierde en el momento de la jubilación.

Y hablando de rectores, en 2019 Alfredo Dájer Abimerhi recibía una jubilación que ronda los cien mil pesos –antes del pago de ISR–, más una compensación anual de $93,519, que se forma de $15,586 de una cantidad que recibe en agosto y un aguinaldo de $77,932.

Godoy Montañez percibió ese año unos $85,000, también antes de ISR, y una compensación anual de $77,487 (sumando $12,914 que recibió en agosto y $64,572 de aguinaldo).

El rector de la Uady, José de Jesús Williams (segundo de la izquierda), con tres de sus antecesores: Raúl Godoy, Alfredo Dájer y Carlos Pasos, mencionados en el orden habitual
El rector de la Uady, José de Jesús Williams (segundo de la izquierda), con tres de sus antecesores: Raúl Godoy, Alfredo Dájer y Carlos Pasos, mencionados en el orden habitual

Otro exrector, Carlos Pasos Novelo, tuvo cerca de $75,000 sin descontar el ISR y una compensación anual de $77,887 ($12,914 de agosto y $64,572 de aguinaldo), igual que Raúl Godoy.

Los exrectores tienen acceso a vales de despensa de $7,028 mensuales.

Maniobras con la antigüedad

En el documento de Diuyac y el Sindicato de Personal Académico se explica que, de acuerdo con los contratos colectivos de trabajo de la institución con sus sindicatos, el tope máximo de pago por antigüedad es del 75% del salario para aquellos que cumplan 30 años de servicio.

Sin embargo, se puede observar a 43 personas que reciben un porcentaje superior al 75%, lo que arroja un costo mensual de $469,219.93 y un total anual de $5.630,639.93.

Cuando un académico alcanza los 30 años de antigüedad laboral ya tiene derecho a ese 75%. Si decide quedarse a trabajar en la universidad, al día siguiente de su año 31 tiene un 30% adicional. A partir de ese momento, cada año va subiendo un 2% hasta llegar a un máximo de 50%.

Si se suma ese porcentaje al 75% inicial, entonces se obtiene un total de 125 por ciento sobre el salario. Ese 50% viene en la nómina como “antigüedad adicional”.

Un subsidio y sus beneficiarios

“En cuanto al subsidio del ISR, nos encontramos con 189 personas que no cuentan con base pero reciben ese beneficio, lo cual es totalmente irregular y representa un total anual de $1.986,720.96”, señalan los autores del análisis.

“Con el hecho de que los funcionarios, exfuncionarios y personal de confianza reciban remuneraciones, compensaciones y cantidades extraordinarias de antigüedad se incrementa el subsidio del ISR, lo que nos indica que si éstos pagaran el impuesto correspondiente también podemos ahorrar recursos”, añaden.

Exceso en los vales de despensa

Como se establece en los contratos colectivos de trabajo, el personal académico, administrativo y manual de tiempo completo recibe vales de despensa o apoyo para previsión social.

En 2019 esa suma fue de $1,980 para los académicos y de $2,467.50 para los administrativos y manuales, pero hay quienes reciben más.

El costo adicional en vales es de casi 17.5 millones de pesos anuales, según cálculos de los promotores del estudio. Se toma en cuenta que se entregan 14 “juegos” de vales por año.

Entre quienes reciben más de $7,000 mensuales por concepto de vales se encuentran funcionarios de primer nivel. Curiosamente, no es el caso del rector Williams, quien percibe $1,980, como establece el contrato de trabajo para los académicos.

Además de su sueldo base, antigüedad, antigüedad adicional, compensaciones y remuneración, según sea el caso, el personal directivo accede a pagos por material didáctico –hay contadas excepciones–, ayuda en transporte y renta.

Aumentó la burocracia

En los documentos del sistema de transparencia entregados a las mencionadas agrupaciones se revela que de 1990 a 2019 se crearon 2,569 nuevas plazas en la Uady. El mayor número correspondió, en ese orden, a 2008 (210), 2012 (187), 2011 (147) y 2009 (143).

“Podemos observar que de 2007 a 2019 se crearon 172 nuevas plazas de base para académicos, en tanto que se crearon 466 para personal de confianza y 717 para administrativos y manuales, o sea, casi siete veces más trabajadores de apoyo al trabajo académico, lo que nos indica la tendencia de las diferentes administraciones en ese período”, dicen la asociación civil y el sindicato.

“La situación actual de las plazas nos muestra una aparente equidad entre académicos con los trabajadores de confianza, administrativos y manuales, con 2297 plazas de académicos, 941 de confianza y 2,056 de administrativos y manuales”, agregan.

“Sin embargo, la gran mayoría de las plazas de académicos no son de tiempo completo, sean de base, interinos o suplentes. En su mayoría son de horas o por asignatura, en tanto que los trabajadores de confianza, administrativos y manuales son de tiempo completo”.

Proponen que se derogue un acuerdo

Los informantes indican que otro ahorro podría provenir de la derogación del “Acuerdo 13 de 2012”, por medio del cual los trabajadores de confianza con calidad de funcionarios de la Uady se pueden promover a la máxima categoría y nivel de un tabulador extraordinario creado exprofeso.

Esto les permite alcanzar percepciones muy por encima del ingreso de la máxima categoría y nivel de los académicos, y también se refleja en el pago de la jubilación a quienes se benefician de dicho acuerdo. En ambos casos se incrementa el subsidio del ISR.

Entre los beneficiados por ese acuerdo están los exrectores Dájer Abimerhi, Godoy Montañez y Pasos Novelo. El primero está como “administrador de carrera D” y los otros dos como “administrador de carrera C”.

Imagen de la huelga en la Uady en enero de 2015. En ese movimiento se hicieron notar las grandes diferencias en los sueldos en la universidad, que aún persisten
Imagen de la huelga en la Uady en enero de 2015. En ese movimiento se hicieron notar las grandes diferencias en los sueldos en la universidad, que aún persisten

Alternativas para un ahorro

Diuyac y el Sindicato de Personal Académico hacen hincapié en que no habría necesidad de cobrar porcentajes por el servicio médico si se adoptaran, entre otras, las siguientes medidas:

a) Reducir el pago excesivo de compensaciones a funcionarios, exfuncionarios y demás trabajadores de confianza, que actualmente ascienden a $59,331.612 millones, para ajustarse a la realidad de la universidad y de la política económica del país.

b) Suspender el subsidio al ISR por concepto de pago de remuneraciones y compensaciones a esas mismas personas.

c) Suspender el pago excesivo de vales de despensas (apoyo económico para previsión social). En lugar de los $7,000 que se otorgan a un grupo, ajustar esta prestación a lo señalado en los contratos colectivos de trabajo.

d) También suspender el pago de antigüedad por encima del 75% del sueldo base, marcado como tope en los contratos colectivos, a quienes indebidamente reciben este beneficio.

Esto permitiría un ahorro anual estimado de $5.630,639. La propuesta no se refiere al estímulo por más de 30 años plasmado en los contratos.

e) Analizar la pertinencia de no crear más plazas administrativas, manuales y de confianza ante el exceso existente en la administración central.

En el período 2015-2019 se otorgaron solo 17 bases a personal académico, en comparación con 248 otorgadas a administrativos, manuales y de confianza.

Otras propuestas

f) Depurar la lista de derechohabientes del servicio médico, para garantizar que éste se brinde solo a los trabajadores y beneficiarios con derecho.

g) Convocar a una licitación pública para garantizar la compra de medicamentos de buena calidad y a menor precio que el pagado actualmente.

Esto representaría un ahorro considerable, tomando en cuenta que el pago por medicamentos equivale al 47% del gasto por el servicio médico y que los medicamentos que nos entregan son en su mayoría genéricos y con un precio mayor si se les compara con el de otras farmacias comerciales.

h) Revisar el sistema de compras de la Uady, ya que se ha comprobado que los precios que manejan con sus proveedores están muy por encima de los precios de mercado.

i) Analizar la permanencia y/o reestructuración de áreas o programas no indispensables, como los centros de atención a estudiantes (CAE) y al personal (CAP), que, además de trabajadores, requieren de infraestructura, mobiliario y gastos de operación.

j) Derogar el “Acuerdo13-2012”, mediante el cual el personal académico que se desempeña durante 15 años en la administración puede cambiar de categoría y nivel en automático para alcanzar el máximo tabulador alcanzable en la Uady, sin pasar por algún proceso de promoción o evaluación.

k) Hacer explícito y transparente el rubro de gastos de operación e inversión, que constituye la segunda erogación más importante del presupuesto.

l) Transparentar la asignación y uso de las cuotas sindicales a la Apauady y a las sociedades y consejos estudiantiles.

Ninguna respuesta en 2019

El oficio fue entregado ayer a la Rectoría. Los firmantes ya lo habían enviado en primera instancia a fines de 2019, pero no recibieron respuesta.

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