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Temen un intolerable despilfarro por las elecciones de 2021

Estamos ya inmersos en el proceso electoral que culminará, el domingo 6 de junio de 2021, en la renovación del Congreso local y los gobiernos de los 106 municipios. Y como ocurre en cada año de elecciones, habrá mucho dinero en circulación.

Durante el webinar “Perspectivas económicas para el Sureste en 2021”, convocado por Diario de Yucatán y El Economista, la activista política Patricia McCarthy Caballero planteó sus preocupaciones sobre la procedencia y el destino de los miles de millones de pesos que entrarán en juego en las elecciones del próximo año, la mayoría en efectivo y con pocos controles.

Y sobre todo, recalcó, en torno a los efectos negativos que ese derroche desmesurado, intolerable, tendrá en el desarrollo social y económico de la entidad.

Dinero sucio

De entrada, la ex consejera ciudadana del Instituto Federal Electoral en Yucatán —ha ejercido esa labor en cuatro elecciones—, recordó que pese a que una parte del dinero que circula en el proceso tiene un origen legal, en su inmensa mayoría procede de fuentes ilícitas. Según reciente investigación nacional, por cada peso que reportan a las autoridades electorales los partidos gastan $25 más que no son fiscalizados, “que aunque suena a mucho es un cálculo bastante conservador”.

Pero incluso las cifras del dinero “lícito” marean:  pese a los recortes a su presupuesto, el INE va a disponer de más de $8,000 millones, sin contar los $7,000 millones que destinará para el financiamiento público de los partidos. En el caso local, el Iepac gastará $410 millones, de los cuales $166 millones serán para los 11 partidos que tienen derecho a participar.

Una buena derrama

Gran parte de los recursos de las autoridades electorales será para la contratación de la enorme estructura que funciona durante un proceso de esta naturaleza: capacitadores electorales, supervisores,  consejeros distritales y municipales, renta de locales, etc., detalló.

“La derrama ayudará a cierto número de empresas prestadoras de esos servicio y a personas. Sin duda habrá un incentivo para el consumo”.

“Inversión” segura

Hay que preocuparse más del dinero ilícito que se cuela en las elecciones y que procede básicamente del financiamiento privado que burla la ley, que se salta los topes permitidos, señaló Patricia, integrante del grupo fundador del Frente Cívico Familiar, en el que participa desde 1988.

 Muchas empresas ven en los procesos electorales una inversión que les reditúa después en contratos, en condiciones ventajosas para sus operaciones, en el otorgamiento de permisos y licencias"

Patricia McCarthy Caballero

Todavía más alarmante es el dinero que proviene del crimen organizado, una peligrosa realidad de la que se desconocen sus reales dimensiones.

Y por más que Yucatán sea un estado seguro, ninguna región del país está exenta de esta problemática, aclaró.

Los “otros” actores

Acerca de los partidos políticos, que recibirán millonadas vía estas dos fuentes, investigaciones minuciosas han demostrado que usan gran parte del dinero para comprar, literalmente, el voto.

El 30% de los delitos reportados a Fepade —apenas la punta del iceberg— tiene que ver con la compra y coacción de votos: según la asociación civil Acción Ciudadana contra la Pobreza, un voto cuesta de $500 a $5,000.

La Península es tierra fértil para esas prácticas inmorales: 40% de los yucatecos vive en nivel de pobreza y 6.7% es extremadamente pobre. En Campeche la cifra es mayor: 46% está en situación de pobreza. Solamente Quintana Roo tiene un nivel menor, del 27%, señaló.

“Esta masa crítica es hacia donde se dirigen los mecanismos de compra y coacción del voto”.

Abajo, Patricia McCarthy Caballero, consultora y activista, y Ernesto Herrera Novelo, secretario estatal de Fomento Económico y de Trabajo; arriba, Luis Miguel González, director editorial de El Economista; Alvaro Cano Escalante, economista y catedrático, y Luis Alberto González Uribe, director editorial de Diario de Yucatán

Efectos perversos

Puede ser incuestionable que los recursos que se reparten tanto en efectivo como mediante el “regalo” de bienes diversos —es muy larga la lista de mercancías y objetos que se entregan a cambio de la promesa del voto— ayudan a aliviar la situación de muchas personas, pero su efecto es momentáneo, fugaz.

“Ese día las personas comen carne, toman alcohol —es uno de los productos que más se entregan en las áreas rurales—, reciben algo de dinero. Es un hecho que durante ese momento satisfacen una necesidad temporal… pero hay que preguntarse: ¿estos recursos extraordinarios, que se van a ver en todo el país y desde luego en el Estado, transforman la realidad de raíz, combaten los niveles preocupantes de pobreza?”.

“Obviamente no. Lo único que hace ese dinero es generar clientelas. Y el clientelismo no saca a la gente de la pobreza”.

Facturas fantasma

Un tema adicional y motivo de mayor inquietud es que por primera vez tendremos en Yucatán la posibilidad de reelegir alcaldes y diputados locales, lo que podría tentar a funcionarios de los tres niveles de gobierno a desviar recursos públicos para apoyar su propia reelección o a su partido.

Dinero a la basura

Y lo más doloroso de este derroche es que ese dinero debería usarse para generar bienestar, para propiciar condiciones de desarrollo que realmente se traduzcan en una mejor situación de vida para las familias, sentenció.

Toda posibilidad de desvío de un recurso público para otros fines que no sean los que la ley establece es algo que nos debe ocupar y preocupar a todos”.

Patricia cuestionó también que se dilapiden miles de millones de pesos en el financiamiento público de los partidos y la organización del proceso.

“Es legal, pero inmoral, porque no tendríamos que estar gastando tanto para realizar unas elecciones. ¿Cuánto podríamos hacer, cuántos proyectos y programas diferentes podríamos generar si buena parte de esos recursos se destinara a generar desarrollo y bienestar en nuestras comunidades?”.

“Lo que vine a plantear en el foro es este lado diferente del análisis económico, reflexionar sobre cómo podemos, en medio de la ‘abundancia’ que representa una elección, tener algo más que un kilo de carne o un litro de alcohol. Como dice la gente de las comunidades, un año electoral es un año de regalos. Pero estas dádivas no cambian su situación de pobreza, al contrario, la eternizan”.

El webinar "Perspectivas económicas para el Sureste en 2021" está disponible en este enlace.

Leer: La economía crecerá entre 2 y 6% en 2021, opinan especialistas en un webinar

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