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Tomar vacaciones, una necesidad aun en pandemia

¿Necesitas un descanso?

Haber pasado más de un año en casa no significa que estudiantes y profesionales que trabajan en línea no requieran tomarse vacaciones, aun si no planean salir de viaje

Con más de un año de permanencia en casa como medida de control de la pandemia alguien podría preguntarse de qué van a tomarse vacaciones los estudiantes y los profesionales que laboran en línea.

El descanso se suele explicar como la pausa de una actividad física, pero también el trabajo mental —como el académico— produce fatiga, aun cuando se realice en un entorno amigable como el domicilio familiar.

Así que la temporada de verano da la oportunidad de beneficiarse del reposo y el cambio de rutina, incluso si esos días se transcurren en la casa porque, como señala la maestra en Psicología Clínica Alba Evia Alsina, cualquier actividad que permita a la mente salir de su cotidianidad es efectiva.

“Hacer una pausa, aunque no sea de cambio de contextos, siempre va a ser un beneficio”, indica la psicóloga, que brinda consulta en el hospital Faro del Mayab.

Creatividad, necesaria para relajarse en pandemia

Apela a la creatividad de la gente para encontrar las mejores formas de relajación: además de la más recurrida de ver una película o serie de televisión, las opciones pueden incluir leer, reparar algo, practicar yoga, aprender una receta nueva y realizar una tarea a la que habitualmente no se le destina tiempo.

A los adultos que durante meses han trabajado desde casa y ahora se tomarán unos días de vacaciones, la maestra en Psicología Clínica les recomienda que para desconectar efectivamente de sus obligaciones profesionales primero elaboren una lista de los aspectos laborales pendientes de atención.

Al estar “en la lista les damos un lugar en la mente y ya podemos movernos a la siguiente actividad, que es descansar y disfrutar con las personas que se tiene alrededor, sobre todo los hijos, que han estado en casa y a los que se les ha ‘dedicado’ más tiempo, pero ¿cuánto de ese tiempo ha sido de calidad, libre de estrés o de ansiedad?”.

En las vacaciones en casa las actividades que habitualmente se realizan se pueden transformar con creatividad para, “en vez de ver una película como siempre, hacer en el jardín un campamento con palomitas como si estuviéramos en el cine”.


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Síntomas de que el descanso es necesario

Tal vez algunos adultos piensan que no necesitan hacer una pausa, pero su organismo les dice lo contrario, como cuando aparece el aplanamiento emocional, por el que “ya no sienten con la misma intensidad” y se muestran indiferentes a lo que sucede en su entorno, añade la psicóloga.

Otras señales de que ya se requiere reposo son dolor de cabeza, ritmo cardíaco elevado y aumento de apetito, al igual que los síntomas de la falta de sueño, como irritabilidad, estrés, ansiedad y fatiga.

Quienes sostienen que no pueden permitirse unos días de descanso se están perdiendo las ventajas del reposo, entre ellas el impulso a la productividad, ya que, subraya la psicóloga Evia Alsina, “tienes más concentración y eficiencia en el trabajo una vez que lo retomas”.

“Al tener tareas exigentes que requieren concentración, el cerebro toma diariamente muchísimas decisiones que hacen que la corteza prefrontal se fatigue. Una pausa hará que tengamos más energía”.

Asimismo, el descanso permite retener mejor la información y, al salir de la rutina, “reenfocarnos en nuestras necesidades: nuestra salud, emociones, porque muchas veces no hacemos tiempo cuando estamos en medio de jornadas laborales, ni siquiera lo tenemos para sentirnos mal”.

Dormir, la recomendación más importante

La maestra en Psicología Clínica recuerda que se requieren también descansos diarios y semanales porque de lo contrario “los síntomas van a empezar a aparecer a las tres, cuatro semanas: dolor de cabeza, falta de sueño, decisiones precarias sobre la comida, como elegir más carbohidratos en vez de proteínas porque pensamos que nos darán más energía”.

Entre todas las recomendaciones, continúa, la “más importante es dormir las horas necesarias, levantarse y acostarse a las mismas horas, porque el sueño tiene capacidad reparadora y produce menos fatiga durante el día, mejor funcionamiento de la memoria y producción de melanina y serotonina, que al final, si lo vinculamos todo, reduce el estrés y una posible depresión generada de una tristeza aguda después de un período persistente de ansiedad”.


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