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Unidos por una pasión muy especial

Heber Negrete y Gina Betancourt, al presentar sus trofeos ganados en el “Mr. México”, en el IDEY.- (Foto: Gaspar Siveira/Cortesía)

Lo que comenzó como una sugerencia para corregir un mal ejercicio, seis años atrás, ha avanzado tanto, que de ser algo propiamente de un gimnasio pasó a convertirse en un estilo de vida y en una unión familiar.

Porque, la que hoy les contamos en los “Domingos Especiales de www.yucatan.com.mx, la historia de Heber Negrete Estrella y Georgina Betancourt Padrón, representa una historia de sacrificios personales y metas familiares. Los ochenteros recordarán, tal vez, a Laureano Brizuela y sus “Sueños compartidos”. Heber y Gina están haciendo eso: compartir pasiones y sueños a alcanzar.

Y es que a veces es tan complicado poder encontrar a la famosa "media naranja". Rara vez puede haber tanta afinidad que luego se convierta en pasión. Y máxime, en la razón de formar, proteger y mantener a una familia.

Al conocerse en The Gym, un gimnasio ubicado en Francisco de Montejo donde él trabajaba, prácticamente todo cambió para los dos.

Heber, flamante campeón de físico en el “Mr. México”, y Gina, subcampeona, fueron trazándose metas tras quedar flechados entre pesas, barras y máquinas. “Allí fue nuestro primer beso”, cuenta Gina al hablar de cómo comenzó todo entre ellos tiempo atrás.

“Heber y yo nos conocimos en The Gym. Yo iba con una amiga… o sea, solo fue un día conmigo, y luego regresé al día siguiente sola, sin ella pues desertó. Yo continúe. Empecé a entrenar sola y cuando estaba haciendo mal un ejercicio, llamado ‘peso muerto’, él se me acercó y me corrigió. Me dijo entonces que trabajaba de instructor personal ahí y me comentó cuánto cobraba por su trabajo. Al cabo de unos días le dije que sí y empezó a entrenarme diario y ahí se fue dando poco a poco todo, la pedida del celular, los coqueteos y hasta que salimos por primera vez”.

Así fue tejiéndose esta historia. Y fue emocionante, para el que escribe, ir extrayendo más y más detalles, así como obtener de los protagonistas imágenes emotivas que fueron saliendo del "baúl de los recuerdos" en que hoy se han convertido los celulares o las computadoras.

La familia Negrete Betancourt, en una fecha especial: el día de la boda de Heber y Gina, el 25 de mayo de 2018.- (Foto: Gaspar Silveira/Cortesía)

Al día, los trofeos y diplomas que guardan acumulan son solamente el reflejo del trabajo realizado, del sacrificio que, como pareja y deportistas, exigen.

“No pensé inicialmente, pero desde que vi su forma de trabajar, me cautivó por su decisión”, señala Heber. “No perdió nunca sus intenciones por seguir adelante”.

Cuando le conoció, Heber se preparaba para su primera competencia. Y eso, a Georgina también le sirvió para el flechazo. “Fue algo muy padre verle hacer todo desde el día 1, y decidí apoyarlo con todo”.

¿Qué siguió entonces?

“Pues empecé a comer sano igual que él, ya que yo también quería verme bien y bajar de peso”.

Con los meses pasando, Heber quería más competencias, aferrado al trabajo intenso para tratar de lograr las metas. A Gina eso comenzó a serle clave en el crecimiento. “Al verlo con tanta disciplina y ganas se me metió en la cabeza que lo intente como él, y fue entonces que empecé a prepararme igual”.

El trabajo de Heber fue fundamental para que su pupila, ahora su esposa, pudiera tener el molde físico y los arrestos para vencer nervios y otros obstáculos para subir a la pasarela. “No me fue bien y volví a intentarlo, y  gané un tercer lugar en Progreso”.

Ella dejó entonces la competencia porque nació su segunda bebé y él siguió. Quería un primer lugar, para lo cual trabajó varios años. En 2019, finalmente, lo logró. “Y allí estuvimos nosotras como familia apoyándolo”.

Se pusieron otra meta: competir los dos en un mismo evento. La pandemia paralizó todo en 2020, pero con el objetivo trazado, “nos preparamos en casa con lo que teníamos. Abrimos un ‘home gym’ y ahí entrenamos. Hacíamos la dieta al principio con lo que teníamos, hasta que mejoro todo ya comprábamos más. Tenemos dos hijas, que son nuestra prioridad, y había que ver por ellas y cuidarlas”.

Nueva faceta; nuevas metas

El proyecto Negrete Betancourt creció. Ya eran dos competidores de alta escuela, con intenciones bien definidas, y padres de dos niñas. Bajar la guardia sería como renunciar a mucho. Y tienen motivaciones. “A ellas les encanta esto y también las ponemos a hacer ejercicio. Hasta nos imitan en las poses”.

Llegó la oportunidad de cumplir el sueño y fue en el “Mr. México”. El fin de semana del 27 y 28 de marzo, lograron el objetivo: “Se cumplió un sueño con mucho esfuerzo y disciplina”. Ella logró un segundo lugar y él un cuarto y un primero. Pero no paran allá. Ahora piensan que es posible que los dos pueden quedar en lo alto. “Vamos a trabajar fuerte en eso”.

Y mire usted, lector: “Para nosotros sigue el otro ‘Mr. México’: Heber quiere el absoluto y yo el primer lugar, es en agosto de este año en México”, comenta Gina.

La historia seguirá escribiéndose. No cabe duda.

Ronda de opiniones

Son un ejemplo de una pareja deportiva. Es muy difícil que puedan estar en una misma competencia, el que ambos se preparen, estar bajo el estrés, la dieta, más las responsabilidades como pareja, con sus hijas, su trabajo. Es admirable.

Evangelina Cimé Mézquita

Presidenta Asociación Yucateca de Fisiculturismo y Fitness

Han mostrado constancia en su trabajo para alcanzar las metas que se proponen y logran así triunfos que comparten. Forman una buena pareja en el deporte, que va más allá de su relación como esposos y padres de familia

Bernardo Trejo
Entrenador personal de Gina y Heber

(Foto: Gaspar Silveira/Cortesía)
(Foto: Gaspar Silveira/Cortesía)
(Foto: Gaspar Silveira/Cortesía)
(Foto: Gaspar Silveira/Cortesía)

Homilía del arzobispo de Yucatán en el domingo de Pascua