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Las verdades a medias de López Obrador

Un analista muestra las inexactitudes y falsedades con que el presidente Andrés Manuel López Obrador busca camuflar la realidad de la crisis económica.

Un día sí y al otro también, el Presidente sostiene que “vamos bien” y presume que han sido exitosas sus estrategias tanto en salud como en economía,  por lo que las dos crisis están casi por concluir.

Sin embargo, los hechos contradicen la percepción presidencial, como hace una semana hizo notar la iniciativa privada yucateca, que en voz del presidente de Coparmex advirtió además que López Obrador muestra síntomas de haberse desconectado de la realidad, que vive en “un país imaginario” distinto al de la mayoría de los mexicanos.

“Efectivamente, no hay ninguna razón para creer que las cosas marchan adecuadamente”, coincide el economista Álvaro Cano Escalante. “Aunque la frase ‘vamos bien’ tiene una enorme carga positiva, en este momento no hay nada que la respalde… en el terreno económico al menos”.

El discurso presidencial va en sentido opuesto a lo que muestran las estadísticas macroeconómicas que el mismo gobierno federal ha publicado en las últimas semanas, continúa. Y aunque esos registros tienen dos o tres meses de retraso, por la forma como se obtienen, se cuenta también con otros conjuntos de datos, como los trabajadores afiliados al IMSS o las cifras de las finanzas públicas, que permiten tener un diagnóstico más preciso de la salud de la economía.

“Revisando las estadísticas, algunas con información hasta agosto, muy reciente, encontramos que todavía está lejos la recuperación. La mejoría, si la hay, es sumamente ligera, imperceptible”, afirma.

Expresiones triunfalistas

Basado exclusivamente en lo que muestran datos y cifras oficiales, el catedrático de la Unidad de Posgrado de la Facultad de Economía de la Uady ofrece una explicación fáctica de algunas de las declaraciones triunfalistas de López Obrador:

Hay que destacar la generación de nuevos empleos, particularmente impulsada por los grandes proyectos de infraestructura del sexenio. En agosto se crearon más de 90,000 empleos formales”

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México

Pese a que este dato lo celebró muchísimo el gobierno federal, esos 90,000 empleos formales significan menos del 10% del millón y pico de puestos de trabajo que se perdieron en los meses anteriores, algo que olvidó mencionar el Presidente, señala el maestro en Economía.

Ha sido realmente milagroso que no se nos haya desplomado la recaudación”

En el caso de las finanzas públicas, el gobierno federal continúa con una baja recaudación en general, debido principalmente al IVA, que lleva a un saldo negativo. La recaudación de los primeros siete meses del año es menor en términos reales que la obtenida en el mismo periodo del año anterior, apunta Cano Escalante.

Y añade: "Así que no. No hay motivos aún para sentir optimismo. De hecho, los indicadores de la actividad económica un poquito más atrasados muestran que la salida se va a tardar,  porque aunque hay un rebote, por ejemplo en la actividad industrial, ha sido de menor intensidad que la caída".

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Raquel Buenrostro Sánchez, jefa del SAT.- (Foto de @satmx)

La recuperación económica

A pesar de que se enfrenta la crisis mundial más profunda en un siglo, se va a salir rápido, la recuperación será en forma de 'V' y no de 'L', como presagiaban nuestros adversarios”

Así pensaban los optimistas, que cada vez son menos, matiza Cano Escalante. En todo caso, sería una “V” extraña, con el lado izquierdo muy vertical y el lado derecho tendiendo hacia un costado. O sea, una “V” que parece más una “L”. Definitivamente, la recuperación no será ni rápida ni vigorosa, como algunos pocos creían muy al principio de la crisis. Se dice ahora que en todo caso podría ser en forma de ‘U’, lo que significa que tardaríamos más en el fondo.

Había esperanzas de que el rebote fuera de la misma magnitud que la caída, pero los principales indicadores siguen estando por debajo del nivel que tenían en diciembre pasado y más todavía que en febrero, el mes inmediato anterior al cierre de la economía. De acuerdo con lo que se está observando,  tendremos que esperar más para ver los primeros destellos de recuperación.

Ya estamos en la superficie, ya se emergió, ya estamos saliendo de la crisis. La economía mexicana retornará a los niveles anteriores a la pandemia hacia finales de 2020”

Según los pronósticos, la caída del PIB mexicano será profunda, de -10% al menos. Pese a esto, en el paquete económico la Secretaría de Hacienda augura un crecimiento del 4% para el próximo año, una predicción no sólo “superoptimista”, sino aventurada y que no se cumplirá.

En estos momentos hablar de 4% de crecimiento, que no tuvimos en 2019 sin el problema de la pandemia, es ilusorio. Tratando de ser lo más positivo posible, podría esperarse una tasa cercana al 0, de 1% cuando mucho.

Eso es según la información que tenemos hasta ahora. Si hubiera datos del segundo semestre que permitieran hacer pensar lo contrario –que sinceramente no lo creo-, a lo mejor podríamos hablar de un futuro menos sombrío. Pero como va  hasta ahora la economía mexicana, no es factible un crecimiento del 4% en 2021, indica el maestro en Economía.

Lee: Nuevo ajuste a la baja para el PIB de México en 2020

Hay señales de que ya tocamos fondo, pero eso no implica recuperación. Volver a los niveles que teníamos antes de la pandemia no, estamos lejos todavía.

Bienestar social y económico

La gente está consumiendo, hay circulante, hay recursos… Las ventas de los principales centros comerciales o tiendas de autoservicio en el país aumentaron 9% en términos reales de enero a julio, en comparación con el mismo período del año pasado…”

No es así. De hecho el indicador de consumo se refuerza con el de ventas minoristas, que es su contraparte: un indicador es para lo que compramos y otro para la que nos venden. Y son las dos variables que se están recuperando con mayor lentitud.

Por ejemplo, la producción industrial -que gran parte es para exportación, no tanto para el consumo nacional- se está levantando más rápido o más bien está “rebotando” más rápido, pero lo que es el consumo interno está en un proceso muy lento de rebote.

“Es justo lo contrario de lo que dice López Obrador. Y de acuerdo con los datos disponibles, la recuperación del consumo tardará un buen rato”.

…Y todo esto se está reforzando con los programas de bienestar”

La caída del consumo interno es parte de una cadena. Guarda relación con los trabajos formales que se perdieron y con los ingresos globales que se dejaron de percibir. Y con ingresos no nos referimos a los subsidios y pensiones que reparte el Presidente, sino a los sueldos, que son la principal fuente de sostenimiento de las familias.

Estos sueldos suman en conjunto una cifra muchísimo más grande que los subsidios y no se están recuperando a la misma velocidad con que se perdieron. Al no tener ingresos, las familias mexicanas han tenido que reducir su consumo.

“Y esta es una de las mayores razones de que la recuperación sea débil. Mientras se mantenga este círculo vicioso de falta de trabajo, falta de consumo y falta de producción interna no vamos a poder hablar de recuperación”, señala el economista. “Y acerca de que los subsidios están logrando contener la crisis, no es así. Principalmente porque, como ya se dijo, el monto total de esos apoyos es pequeño comparado con el resto de la economía”.

Los sueldos se han incrementado como nunca”

Este otro tema importante del discurso del Presidente es una verdad a medias. Cuando dice eso, se refiere exclusivamente al salario mínimo, que ha aumentado por decreto, pero por importante que sea esta medida, no tiene real efecto en la economía porque son pocas las personas que lo perciben. Y el resto de los sueldos, los que realmente sustentan a las familias mexicanas, se ha mantenido sin apenas crecimiento.

Puedo decirles que hay bienestar económico en nuestra sociedad, puede ser que no se tenga crecimiento, pero hay desarrollo social y bienestar, que son distintos”

No, tampoco. Uno de los índices que más tarda en conocerse es precisamente el de bienestar, porque implica impactos que no son inmediatos. Por tanto, la recuperación del nivel de bienestar se puede tomar décadas.

Todavía no tenemos datos concretos de cómo estamos en ese aspecto en comparación con los periodos anteriores, pero los primeros estudios -que todavía están en desarrollo- arrojan que, por ejemplo, en 2019, el primer año de la actual administración federal, el bienestar retrocedió.

Y si revisamos cómo le ha ido al nivel de bienestar en tiempos de crisis y recesión económica –como los de ahora-, en todos los casos y en todos los países se ha registrado un marcado retroceso de este índice. A pesar de la política de subsidios del Presidente, lo más seguro, lo comprobaremos cuando tengamos las primeras cifras, es que esté descendiendo el nivel de bienestar de las familias mexicanas en general.

“Y no lo decimos para contradecir a López Obrador, sino porque es un reflejo lógico de cómo funciona nuestro sistema económico: en situaciones de crisis, los segmentos de población que más se ven afectados son los que se encuentran en los estratos inferiores”, precisa el analista.

Y la situación se agrava cuando sube la inflación. Afortunadamente, el Banco de México -que no es controlado por la presidencia- ha mantenido una política razonablemente buena que ha permitido mantenerla a raya.

Sin embargo, vemos cómo la tasa de inflación comienza a moverse hacia arriba. No creo que se presente un incremento de precios inesperado, pero mientras más tarde la recuperación, aumentará más la presión inflacionaria. Y este efecto es la causa principal de la pérdida de bienestar en las recesiones, porque aunque se repartan subsidios y pensiones, si los precios aumentan, aunque haya más billetes se puede comprar menos con esos billetes.

Ya se emergió, ya estamos saliendo de la crisis y lo más importante: con finanzas públicas sanas y sin endeudamiento”

También en el tema de la deuda se está cumpliendo lo que establece la teoría económica: ante una caída en los ingresos -como estamos observando-, el déficit primario del gobierno se incrementa.

Y esta es la realidad. Si comparamos los primeros siete meses de este año con el mismo período de 2019, vemos que el déficit primario –la falta de ingresos para cubrir el gasto- creció  a un ritmo impensable, alarmante.

Y la falta de dinero se traduce en más deuda, como admitió la Secretaría de Hacienda hace unos días, cuando informó que abandonará en 2020 su meta de superávit primario y pasará a un balance deficitario con un aumento de la deuda, debido al impacto económico en México y en el mundo de la pandemia de coronavirus.

La misma Secretaría informó que en los primeros siete meses del año la deuda en términos reales ha crecido más de un 10%. Según Bank of America, a finales de 2020 subirá hasta un 60% del PIB.

“Lo realmente cierto es que la deuda está creciendo y mantendrá esa tendencia en los próximos meses”, indica Cano Escalante.

Vamos a mantener también los proyectos económicos estratégicos del gobierno pese al Covid porque son empleos, es reactivar la economía… Estas obras generarán 150,000 empleos en el transcurso de este año”

Hace año y medio se creía que estos proyectos estaban a punto de fracasar, que no había forma de que pudieran ser detonantes de la actividad económica en México. Y ahora ha empeorado esa idea.

La refinería de Dos Bocas no solo no se terminará en los tiempos establecidos, sino que será más cara. Hay además opacidad en la asignación de los contratos y no tenemos noticias de la calidad de las construcciones, que es indispensable cuidar para asegurar la productividad de esta planta.

“Cada vez crecen más las dudas sobre que los proyectos prioritarios puedan ser el detonante que el país tanto necesita”, señala Cano Escalante. “Tenemos entonces que los dos brazos de la política económica del gobierno -los subsidios y los proyectos prioritarios- no parecen tener la fuerza para reactivar realmente reactivar la actividad económica”.

Ideología y publicidad

Cano Escalante piensa que el reguero de inexactitudes, mentiras y medias verdades que López Obrador lanza sin pudor todos los días es parte de una estrategia. Sabe que no importa si es cierto o no lo que dice, de todos modos su base electoral, la gente que votó por él, lo sigue con los ojos cerrados y le cree.

“Cuando dijo que la situación fiscal del país estaba mejor, pensé que a lo mejor tenía datos recientes que indicaban un repunte en la recaudación. Me entró la duda. Me puse a buscar y comprobé que no, que no hay tal mejoría. Pero la gente que no tiene ni idea ni sabe dónde hallar la información que el mismo gobierno federal utiliza, da por hecho que ‘si lo dice Presidente, debe ser cierto’”.

Entonces, pese a todo lo que López Obrador prometió en el pasado y no ha cumplido, decir con seguridad que “vamos bien”, que “estamos avanzando”, pega en el ánimo de la gente. Por eso insiste tanto en repetir ese mensaje, aunque sean falsedades o verdades a medias.

El mandatario insiste en hablar en términos de “otra” realidad, una que no corresponde a lo que estamos viviendo los mexicanos, señala. Si le concediéramos el privilegio de la duda, podríamos pensar que lo hace para dar ánimos e incluso porque él así cree que van a ser las cosas.

Pero más allá de sus palabras, las cifras reales no dan cabida a un discurso en ese sentido. Todavía no hay un solo dato que justifique, que dé validez al discurso de López Obrador.

Tabla de salvación

La conclusión del  maestro Cano Escalante es terminante: el actual gobierno no está conduciendo adecuadamente la política económica, que es el pilar del crecimiento. “Y lo peor es que no parece tener la intención de corregir el rumbo”.

Si no empeoran las cosas, señala, México saldrá de la crisis por inercia, por el propio comportamiento del ciclo económico: una vez que se alcanza el punto más bajo de una recesión  –siempre y cuando no se convierta en depresión- los propios mercados pueden generar la recuperación.

Pero si en el proceso se cometen errores –por ejemplo, si empeora la situación de los mercados y el gobierno de López Obrador empieza a limitar la libertad de acción de los empresarios o regular a la fuerza los precios- esa evolución natural hacia la recuperación podría irse al traste, advierte.

“No veo cómo una persona pueda rescatar a México. Pero estoy seguro de que sí puede haber alguien que entorpezca el proceso de recuperación y hunda más al país”, concluye.

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