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Vienen achaques para Yucatán: la población envejece a paso veloz

En 2030 Yucatán tendrá más de 370,000 adultos mayores, que representarán el 15% de su población. Esto ratifica el acelerado crecimiento de ese sector, con grandes implicaciones sociales y económicas, según las proyecciones del Consejo Estatal de Población (Coespo).

El salto en el envejecimiento demográfico será considerable en la década en curso: de acuerdo con el citado organismo, este año Yucatán tiene 265,160 adultos de 60 años o más, que son el 11.7% del total de habitantes, y en 2030 ese número pasará a 373,272. Serán cien mil personas más.

Este fenómeno, de acuerdo con varios estudios, tendrá serias repercusiones en la población joven, que cargará sobre sus hombros el peso mayor de la economía, y significa un reto por la necesidad de más atención a la tercera edad.

Solo paliativos, no planes a futuro

“El envejecimiento de la población es uno de los fenómenos sociales a los que menos importancia se le ha dado en el país”, subraya Gina Villagómez Valdés, investigadora del Centro de Investigaciones Regionales “Dr. Hideyo Noguchi” de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

La investigadora Gina Villagómez Valdés, autora de varios estudios sobre la tercera edad y otros temas de impacto social
La investigadora Gina Villagómez Valdés, autora de varios estudios sobre la tercera edad y otros temas de impacto social

“Los gobiernos en todos los niveles han centrado la mayor parte de sus esfuerzos en lo que se denomina transferencias formales, es decir, en apoyos materiales como despensas, lentes, sillas de ruedas o apoyo económico, pero son acciones que no resuelven ni planean a futuro, no prevén, son paliativas".

"En muy pocos años, las condiciones de vida de la gente mayor se verán muy afectadas”.

Nadie está preparado para el futuro

Lo peor, dice la doctora en Antropología Social por la Universidad Iberoamericana, es que ni la sociedad en su conjunto ni el gobierno están preparados para hacer frente a las consecuencias que acarrea el fenómeno del envejecimiento en México.

Estadísticas del Coespo indican que Yucatán tiene actualmente una población de 265,160 personas mayores de 60 años, de un total de 2.259,098 habitantes.

Del total de adultos mayores, el 46.6% son hombres (123,494) y el 53.4 por ciento lo forman mujeres (141,666). La diferencia a favor de estas últimas se profundizará en los próximos años.

La tercera edad en tiempos de Covid

La pandemia del coronavirus ha tenido más víctimas del grupo masculino, en proporción de tres hombres por cada mujer si se atienden las estadísticas que da a conocer cada día la Secretaría de Salud de Yucatán.

Sin embargo, aún se desconoce si habrá un impacto real de esta tendencia en un escenario a diez años.

“No cabe duda de que el grupo de mayor vulnerabilidad en la pandemia de Covid 19 ha sido la población mayor”, recalca la doctora Gina Villagómez, autora de varias investigaciones sobre la vejez y otros temas de relevancia social.

“A la fecha no se conocen las cifras desagregadas por grupos de edad y sexo que muestren el impacto de los fallecimientos en este grupo”.

En términos generales, de acuerdo con la profesora investigadora del “Hideyo Noguchi”, la población de adultos mayores se enfrenta hoy a una realidad difícil: se les sigue viendo como botín electoral; buena parte, sobre todo hombres, tiene que seguir trabajando por necesidad; son víctimas —principalmente las mujeres— de despojos, fraudes y otros ilícitos hasta de familiares, y el sistema de pensiones ofrece raquíticas sumas, además de que no todos tienen acceso a él.

Todo esto, subraya la entrevistada, hace ver la necesidad de un cambio profundo de estructuras, de políticas públicas y hasta de cultura familiar y social.

Séptimo estado con más población mayor

Por el total de habitantes, Yucatán es la séptima entidad federativa con mayor proporción de adultos mayores. Se calcula que de aquí a 2030 la tasa de crecimiento será de 4.1 por ciento anual.

En un informe de junio pasado, el Coespo señaló que esa tasa aumentará cada vez a mayor velocidad, lo cual ejerce presión sobre los grupos de edad más jóvenes debido a que la población adulta mayor acapara más atención sobre la cobertura social y la suficiencia y sostenibilidad financiera en los sistemas de protección social y de salud.

Menos fecundidad, más esperanza de vida

“En Yucatán se está experimentando un cambio demográfico por la disminución de la mortalidad y fecundidad, lo cual advierte el aumento de la esperanza de vida e induce incrementos constantes y paulatinos de la población adulta mayor”, cita el documento.

Las estadísticas muestran que en la actualidad uno de cada diez ciudadanos de Yucatán tiene 60 años o más.

El aumento apresurado de la población envejecida se constata en el período 2010-2020, al registrar un crecimiento de 35% con 68,686 habitantes adicionales que tienen 60 años y más de edad.

Esto significó una tasa media anual de crecimiento del orden del 3.5%.

Se acelera el paso al envejecimiento

Otros datos sobresalientes de las proyecciones demográficas son:

—La velocidad de crecimiento de la población envejecida será mayor en el período 2020-2030. Será de una tasa de crecimiento promedio anual de 4.1 por ciento, con un incremento de la población adulta mayor de 108,112 personas, al pasar de 265,160 en 2020 a 373,272 en 2030.

—Esto representa que la proporción de los adultos de 60 años o más pasará de 11.7% en 2020 a 15% en 2030.

2.4 adultos mayores por cada 10 habitantes

—Aún más, se calcula que en el período 2020-2050 se alcanzará una tasa de crecimiento media anual de 4.9% y habrá una proporción de la población de 60 años o más del orden del 23.5%. Esto significa que de cada diez habitantes 2.4 serán adultos mayores.

—Al día de hoy, el 75.1% de la población adulta mayor se focaliza en 18 municipios de la entidad. El municipio de Mérida tiene una proporción del 45.7%, y le siguen en importancia Tizimín, con el 3.7%; Valladolid, con 3%; Progreso, 2.7%; Kanasín, 2.2%; Umán, 1.9%; Motul, 1.9%; Tekax, 1.8; Ticul, 1.8%; Izamal, 1.5; Oxkutzcab, 1.3; Hunucmá, 1.3; Chemax, 1.2; Maxcanú, 1%; Halachó, 1%; Tixkokob, 1.05, y Tecoh, 0.8 por ciento.

—De las siete regiones convencionales en que está dividida la entidad para cuestiones estadísticas, la Región II Noroeste concentra este año al 58.4% del total de la población adulta mayor. En esa zona están considerados 19 municipios, entre ellos Mérida.

Crece el porcentaje de mujeres

—En el año 2010 el 54.8% del total de adultos mayores de esta región eran mujeres y el 45.2% eran hombres. En 2020 la brecha aumenta a 12.3 puntos al registrar las mujeres una proporción de 56.2% y los hombres un porcentaje del 43.8%.

—Se espera que en 2030 la brecha se amplíe a 14.7 puntos, con una proporción de 57.4% de las mujeres y un 42.6% de los hombres.

—Los municipios conurbados a la ciudad capital —que conforman el área metropolitana— representan 85.4% de la población adulta mayor de la región, con 132,119 habitantes: Kanasín, 5,932; Progreso, 7,040; Umán, 5,039, y Mérida, 121,148.

—En 2024, la población de 60 o más años en la Región II Noroeste, en su conjunto, se incrementará en un 15%. Se espera que en el año 2030 la variación sea de 41.2%, con 63,695 habitantes más, lo que hará un total de 218,434 adultos de 60 o más años de edad.

Medidas necesarias ante la pandemia

La doctora Villagómez Valdés recuerda que los adultos mayores son un grupo muy vulnerable a la pandemia de Covid-19 y por eso es urgente tomar una serie de acciones de gobierno, familiares y sociales para aumentar su protección en materia de salud, economía, seguridad física y emocional (robos, violencia, fraudes, despojo), así como de omisión de responsabilidad familiar por parte de su descendencia.

“Se requiere fortalecer el apoyo especializado en materia de defensoría legal, su incorporación a actividades económicas con altos protocolos de seguridad contra el virus y apoyo en caso de contagio”, enfatiza.

“La aplicación de pruebas de detección temprana es prioritaria para la gente mayor, porque tiene menos posibilidades de sobrevivir y es uno de los grupos sociales más empobrecidos de nuestro país”.

“Que mueran los que tengan que morir”

La investigadora del “Hideyo Noguchi”, en cuyas declaraciones sobre el tema abundaremos más adelante, señala que los gobiernos federal y estatal se han pronunciado por una apuesta trágica: “Que se mueran los que se tienen que morir”.

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“Para los ancianos se están preparando las camas para morir, no se ha salido a buscarlos a sus casas para prevenir con acciones especiales para ellos”, apunta.

“La prioridad en este momento de pandemia son los ancianos. Hasta ahora no nos hemos pronunciado a favor de ellos. Esperemos que la reapertura nos haga responsables de su futuro”.

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