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Yucatán, azotado por el VIH/sida: un caso cada día durante este año

Con la atención enfocada en Covid-19, otra pandemia sigue su avance silencioso en el mundo, y Yucatán no es la excepción.

Al conmemorarse hoy el Día Mundial de la Lucha contra el Sida, el balance es sombrío: Yucatán ocupa el tercer lugar nacional en incidencia de nuevos casos diagnosticados del Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y su población joven sigue siendo la más afectada.

De acuerdo con el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida (Censida), de 1983 a 2020 –con cifras hasta el 14 de noviembre– se han reportado oficialmente en la entidad 9,689 casos de VIH/sida, que representan el 3.1% de los diagnosticados en todo el país en ese período.

De ese número, 8,239 son de hombres y 1,450 son de mujeres.

Mérida y Kanasín, los más golpeados por el VIH/sida

En su informe sobre la vigilancia epidemiológica de la epidemia, los Servicios de Salud de Yucatán (SSY) indican que los municipios más castigados son Mérida, con 6,537 diagnósticos desde 1983 hasta el tercer trimestre de este año.

Le siguen Kanasín, con 373; Progreso, con 299, y Valladolid, con 223.

A pesar de las campañas de prevención, las estadísticas se han mantenido altas en los últimos años y alcanzaron su mayor número en 2019, al sumar 695. Esto significa que cada día se diagnosticaron 2 nuevos casos entre los habitantes de Yucatán.

En lo que va de este año se han reportado al Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica  (Sinave) 354 casos en el Estado, equivalentes a un caso diario.

No obstante, especialistas advierten que esos números no reflejan la realidad, pues hay un subregistro por varios factores.

Más afectación en los jóvenes

Históricamente, los jóvenes de 25 a 34 años de edad son los más afectados por la epidemia de VIH/sida. En ese grupo se concentra el 37% de los casos diagnosticados desde 1983, año en que se detectó el primer infectado en Mérida, en el Hospital Benito Juárez del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En esos datos están considerados tanto los de VIH como los de sida. Este último, acrónimo del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida, aparece cuando la infección por el virus se encuentra en su estado más avanzado.

Más de 3,000 fallecidos

En el informe de Servicios de Salud de Yucatán se consigna que hasta el 30 de septiembre pasado habían muerto en la entidad 3,051 personas con sida. La mayor cantidad es de 2012, cuando fallecieron 123, y le siguieron 2007, con 118, y 2013, con 117.

Desde 2007 se mantiene arriba de cien el número de defunciones por sida cada año.

En el último lustro, por lo menos, la Península de Yucatán aparece con focos rojos en las estadísticas sobre esta pandemia. Quintana Roo, Campeche y Yucatán se han alternado en los primeros lugares por tasa de incidencia en relación con su número de habitantes.

Estigmatizados y discriminados

Casi 40 años después de la detección del primer caso de VIH en Yucatán, el infectólogo Alejandro Guerrero Flores, uno de los primeros especialistas en atender el surgimiento de la epidemia y darle seguimiento, advierte de un problema que persiste y pone en desventaja a los pacientes: el estigma y la discriminación.

Es un problema que hay que combatir dentro de la sociedad, dentro de la familia, porque pone a estas personas ante doble vulnerabilidad, por su condición y por el estigma que deben cargar.

Prefieren ocultarse

En ese aspecto coincide Carlos Méndez Benavides, fundador y representante legal del albergue Oasis San Juan de Dios, ubicado en Conkal, que brinda ayuda integral a personas que viven con VIH/sida.

Sigue muy alta la discriminación. Por eso mucha gente prefiere ocultarse y no se hace la prueba aunque sospeche que está infectada”

Carlos Méndez Benavides, activista

La situación, explica, es más terrible en las poblaciones del interior del Estado, sobre todo en las más alejadas.

Las consecuencias psicológicas son muy grandes y se extiende a la familia del infectado, pues se les hace “bullyng” incluso a los niños, se les segrega y ya no se les invita a otras casas.

Albergue Oasis San Juan de Dios en Conkal
El albergue Oasis San Juan de Dios, en Conkal, atiende actualmente a 22 personas, entre infectados con VIH y sus familiares

Algo que no se debe minimizar

El doctor Guerrero Flores, quien tuvo larga trayectoria en el IMSS y es profesor investigador jubilado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Yucatán, recalca que no se debe minimizar a esta epidemia, pues sigue causando estragos.

También considera que un factor importante para la prevención del VIH/sida es la educación. Es decir, independientemente de que los padres deben orientar sobre sexualidad a sus hijos se tiene que evaluar la necesidad de impartir educación sexual en los colegios desde los primeros años.

“Lo que falta es educación, porque una cosa es estar informado y otra lo es estar educado”, enfatiza. “Puede ser que reciba la información, pero si no hago cambios en mi conducta entonces no me eduqué”.

Ese tipo de educación, subraya, debe ser como la que se imparte sobre la diabetes y la hipertensión. De la misma forma se debe enseñar cómo afecta el VIH al ser humano.

Solo la punta del iceberg

Cuando se le pregunta si las menores estadísticas de este año no pudieran estar relacionadas con un subregistro, el especialista indica que, en efecto, podría haber un retraso en la información que se recaba y esto se refleja en los números oficiales.

“Yo revisé en las primeras semanas (del año) y no se había registrado nada. A partir de junio se comenzaron a reportar casos, seguramente con mucho retraso la información”, añade.

Otra situación, añade, es que algunas personas que tienen la idea o el presentimiento de estar infectadas o portadoras del virus retrasan su solicitud de la prueba, y ante una situación como la de ahora (con la pandemia de Covid-19), menos lo hacen.

Son portadores y no lo saben

Según explica, se calcula que entre el 30 y el 40 por ciento de las personas que son portadoras del virus no conoce esa situación en forma oportuna.

En cuanto a las acciones que se han hecho bien en el manejo de la pandemia, el doctor Guerrero, hoy responsable de la Clínica de VIH y Sida del Hospital Regional Mérida del Issste, en el turno vespertino, dice que una de ellas es la información general a la población acerca de los mecanismos de contagio.

Doctor Alejandro Flores Guerrero infectólogo
El doctor Alejandro Guerrero Flores, pionero en la atención de casos de VIH/sida en Yucatán

Agrega que esos mecanismos de contagio básicamente se enfocan a las relaciones sexuales, pues otros medios de transmisión se han reducido considerablemente en el país en general y en la Península en particular, como es el caso de la vía perinatal (de madres seropositivas a hijos) y la transfusión sanguínea. Esta última prácticamente se ha reducido a cero.

“¿Quiénes serían las personas que adquieren el virus por la vía sanguínea? Tal vez las que usan inyectables intravenosos por uso de drogas… Muchas veces hay personas que cambian sexo por drogas, trabajadoras sexuales que pudieran haberse infectado por ese motivo, aunque, como se sabe, la Península no es un lugar donde haya abuso de ese tipo de sustancias”, apunta.

Ya no es un diagnóstico de muerte

Más adelante, el reconocido infectólogo subraya que en la actualidad ser un paciente con VIH/sida no significa llevar a cuestas un diagnóstico de muerte, como sucedía hace 30 ó 35 años.

Con los avances médicos, enfatiza, la calidad y las expectativas de vida de los infectados ha mejorado sustancialmente, pero el hecho de estar bajo un tratamiento de control no significa que no deban cuidarse.

Sobre los aspectos pendientes en materia de prevención, el doctor Guerrero dice que han faltado estrategias de información, de comunicación y de educación con los grupos más vulnerables, que son básicamente los hombres que tienen sexo con otros hombres o con hombres y mujeres indistintamente.

“Es un pivote al cual no se le ha llegado porque no es fácil, pero debería haber un mecanismo que permitiera, a través de la sociedad civil, de las organizaciones no gubernamentales y hasta de la propia Secretaría de Educación, hacer esa labor de información y de comunicación, como la que se hace con la diabetes”, puntualiza.

Prácticas que se deben erradicar

Insiste en que hay que erradicar el estigma y la discriminación contra quienes practican actividad sexual de ese tipo, promover talleres para ellos y alentarlos a que acudan a hacerse exámenes y usen correctamente el preservativo, porque eso disminuye los riesgos.

A continuación señala que no se debe perder de vista a personas que se infectaron hace 10 ó 15 años, hoy están en tratamiento, alcanzan edades mayores de los 60 años y siguen con vida sexual activa.

El especialista indica que esas personas tienen poca disposición a usar el preservativo y sostienen encuentros con jóvenes. Son hombres que tienen sexo con hombres y a pesar de que están bajo tratamiento deben cuidar a las parejas con las que tienen encuentros ocasionales, porque de esa forma también se cuidan a sí mismos no solo de las complicaciones del VIH sino de otras 15 infecciones de transmisión sexual.

Una creencia errónea

Otro aspecto a considerar, dice el doctor Guerrero Flores, es que muchas personas que tienen sus primeras experiencias sexuales recurren al sexo oral porque han oído que con los besos no se transmite el virus. Esto último es cierto, recalca, pero no ocurre igual con el sexo oral genital y por allá puede haber muchos infectados, sobre todo entre varones.

En relación con las altas tasas de incidencia de VIH/sida en la población de la Península de Yucatán, el entrevistado manifiesta que en ese aspecto influyen varios factores, entre ellos culturales, sociales y hasta turísticos –como el caso específico de Quintana Roo–, y también la mayor facilidad para hacer la prueba.

Añade que, afortunadamente, una vez que se practica la prueba y se conoce a una persona con VIH ésta puede acudir a recibir atención en la Secretaría de Salud, en los Capasits (Centro Ambulatorio para la Prevención y Atención en Sida e Infecciones de Transmisión Sexual), y, si son asegurados, al IMSS o al Issste, donde reciben medicamentos “de punta”, es decir, de lo más avanzado en el mundo.

Calidad de vida dos o tres veces mejor

Ya no hay pretextos, apunta. Esos medicamentos han permitido que personas con VIH/sida tengan una vida de mejor calidad y de un plazo más largo. La sobrevida que tienen es el doble o el triple de lo que había en 1990.

Por su parte, Méndez Benavides considera que no hay una efectiva estrategia de prevención, a pesar de que existe un comité estatal para ello.

Ese comité, subraya, se desenvuelve más bien en buenas intenciones porque no tiene fondos.

Sus integrantes se reúnen “a comer galletitas, a decir lo que cada quien (de sus integrantes) ha hecho”, pero no hay un ente coordinador que administre los esfuerzos.

2019 ha sido el año con más casos de VIH/sida en Yucatán

“Otro gallo nos cantaría”

Precisa que esa situación no es nueva sino que data de varias administraciones atrás. Paulatinamente han ido disminuyendo los recursos y solo se ven campañas cuando éstas son nacionales.

“Si hubiéramos respondido como se respondió con el coronavirus otro gallo nos cantaría”, agregó. “Hay errores que se siguen arrastrando, como los diez años de silencio –de 1990 a 2000–, que fueron brutales por el avance de VIH/sida, con estrategias mal tomadas”.

En su opinión, también hay reiterados intentos de bajar las estadísticas en los círculos oficiales, lo cual da pie a la desorientación y la desinformación.

Por ejemplo, abunda, mientras en Yucatán se dice que hay 500 casos de VIH/sida o un poco más en lo que va del año, en las oficinas centrales de Ciudad de México dicen: “No, yo tengo aquí los mismos números que manda Yucatán, pero suman más de 690”. Allí hay más de 200 de diferencia.

Un cambio paulatino

Carlos Méndez Benavides   Oasis San Juan de Dios
Carlos Méndez Benavides, fundador del albergue Oasis San Juan de Dios, en Conkal

Otro aspecto en el que hay fallas, continúa, es que se quiere hacer campañas de prevención sin mencionar la palabra condón, porque se determinó que es una palabra anormal y ofensiva. Por fortuna, esto ha ido cambiando poco a poco.

Señala que se ha establecido una política errónea, que en realidad no privilegia la prevención. Y por si fuera poco, la Secretaría de Salud no se reúne con las organizaciones civiles desde hace dos años.

El albergue Oasis San Juan de Dios ha brindado atención y asistencia a 750 personas, aproximadamente, desde su apertura en 1996. En la actualidad ofrece refugio a 22 personas.

“Tenemos familias, niños… Hemos tenido huérfanos que ya son jóvenes, mayores de edad, gente que ha quedado en la viudez”, prosigue Carlos Méndez.

También dice que las necesidades en ese lugar son muchas, desde alimentos y medicamentos hasta ropa, camas, hamacas, cobertores y ayuda para niños que tienen que ir a la escuela

Los interesados en apoyar pueden obtener informes mediante la cuenta de Facebook San Juan de Dios Albergue o ponerse en contacto a los teléfonos 9992369280 y 9999060048.

Leer: El VIH/sida, otra pandemia que sigue creciendo en Yucatán

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