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Yucatecos en cifras: la carga económica y el impacto de Covid



Actualmente, en Yucatán 47.3 habitantes dependen económicamente de cada cien que están en edad productiva y se espera que la cifra baje a 45.8 en 2030, según proyecciones del Consejo Estatal de Población (Coespo).

El porcentaje de este año representa una notoria reducción en relación con 2010, cuando había 52.1 personas dependientes de cada cien en edad productiva. Es consecuencia de los cambios en la tendencia demográfica.

Se considera que una persona está en edad productiva a partir de los 15 años de edad.

Por grupos etarios, en 2010 había en Yucatán 41.6 personas de cero a 14 años dependientes de cada cien en edad de trabajar. Este año las estimaciones se ubican en 35.4 y en 2030 se reducirán a 30.6. Es el sector con la mayor reducción de dependencia, con 11 puntos a la baja en la próxima década.

Contrastes con la vejez

El rápido envejecimiento de la población se palpa en el grupo de 65 años y más: en 2010 eran 10.5 personas las que dependían económicamente de cada cien en edad productiva y el número llegó este año a 11.8. En 2030 serán 15.2.

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La población con dependencia por vejez es la única que aumentará en las dos décadas del período 2010-2030, con 4.7 puntos.

Impacto de la dependencia juvenil

“Las consecuencias de una dependencia juvenil elevada conducen a un incremento de las necesidades de consumo”, explica Tonatiuh Villanueva Caltempa, director general del Coespo.

“De hecho, las altas tasas de dependencia de los menores y adolescentes aumentan la carga para los hogares y la sociedad, lo que con frecuencia se expresa en una baja capacidad de ahorro”.

“Conforme avanza la transición demográfica tiende a reducirse la razón de dependencia y se abre la posibilidad de apuntalar el ahorro y la inversión para propiciar un incremento de los ingresos en los períodos subsiguientes, siempre y cuando la sociedad sea capaz de aprovechar el potencial productivo de las personas en edad de trabajar”.

Convivencia de generaciones

Un análisis de Coespo, basado en datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) y proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), muestra que el avance del envejecimiento en Yucatán ha generado una relación activa entre las generaciones más jóvenes y las más viejas y se espera que esta convivencia intergeneracional sea más progresiva.

En 2010 había en Yucatán 25.2 personas de 65 años y más por cada cien menores de 15 años. En 2020 la cifra subió a 33.5 por cada cien jóvenes y se espera que en 2030 llegue a 49.8,

“La velocidad en el proceso de envejecimiento es el mayor reto al que se enfrentan los responsables de la toma de decisiones de política pública, ya que se requiere transformar la infraestructura médica, social e, incluso, educativa”, indica Tonatiuh Villanueva.

Además, añade, se requerirán inversiones económicas importantes y también deberán modificarse aspectos sociales y culturales que permitan atender de manera eficiente las necesidades.

Mínimo impacto de la pandemia

Las proyecciones demográficas no reflejan, al menos ahora, un impacto fuerte de las defunciones por la pandemia de Covid-19.

Coespo cita datos abiertos de la Secretaría de Salud hasta el domingo 18 pasado, que mencionan 1,691 fallecimientos acumulados durante la epidemia.

En su informe de ayer, la dependencia señaló que ya son 2,431 las muertes ocasionadas por el coronavirus.

Con base en los datos abiertos, Coespo indica que el 64.04% de los fallecidos son hombres y el restante 35.96% son mujeres.

El grupo etario que absorbe mayor pérdida humana es el de 60 a más años de edad, con el 70.67% de las defunciones. Le sigue el grupo de 30 a 59 años, con el 28.15% de los decesos.

El grupo más joven, de 15 a 29 años, solo resiente el 1.06% de las defunciones. En tercer lugar está el grupo de la niñez, con 0.06%.

Hipertensión y diabetes

“La comorbilidad asociada a las defunciones por Covid-19 muestra que el 48.43% de los fallecidos padecía hipertensión”, indica el reporte del Consejo.

“Le sigue en importancia el 37.08% de las defunciones asociadas a la diabetes”.

Las necesidades a que alude Tonatiuh Villanueva se sustentan en las frías estadísticas: en 2010, la población total de Yucatán era de 1.955,577 habitantes, de los cuales el 50.7% (992,244) eran mujeres y el 49.2% (963,333) eran hombres, según el Censo de Población y Vivienda del Inegi.

Con base en las estimaciones del Conapo, en 2020 esa población ha crecido en 303,521 personas, para alcanzar un total de 2.259,098.

Este incremento representa una variación porcentual de 15.5 por ciento y registra una tasa media anual de crecimiento de 1.6%, de acuerdo con las proyecciones de Conapo.

Demandas que se deben atender

El director general de Coespo también comparte los siguientes datos y proyecciones:

–El volumen de la población total de Yucatán pasó de 2.208,236 habitantes que tenía en 2018 a 2.487,794 este año. Esto representa 279,558 personas más, para una variación porcentual de 12.7% y una tasa media anual de crecimiento de 1.1 por ciento.

–El incremento de la población esperada en 2030 marca fuertes demandas que deben considerarse hoy para lograr un desarrollo sostenible y equilibrado en el largo plazo.

La mitad de lo que tiene Mérida

–La prospectiva para el año 2050 estima que la población ascenderá a 2.785,722 habitantes en la entidad. El volumen de población adicional alcanzará los 577,486 habitantes, que son prácticamente poco más del 50% de la población actual de la capital del Estado.

–La estructura de la población en Yucatán observa diferencias significativas. Destaca la reducción continua de la base piramidal del grupo de 0 a 14 años en el período 2010-2030. Su proporción pasará del 27.5% en el año 2010 al 21% en 2030. Esto significa 6.5 puntos menos de los niños y niñas de 0 a 14 años.

–El grupo de edad de 15 a 29 años pasará del 27.6% de la población total en 2010 al 22.8% en 2030, con 4.8 puntos menos.

Los grupos de mayor crecimiento

–El bloque de la población de 30 a 59 años muestra tendencia al alza, al pasar de 34.8% de la cantidad total en 2010 a 41.2% en 2030, para un incremento de 6.5 puntos.

–La población de adultos de 60 años y más dará un salto de 10.1% en 2010 a 15% en 2030. Es decir, la población adulta mayor crecerá en 4.9 puntos.

–En la década de 2010 a 2020 el índice de envejecimiento de la población subió en siete puntos y se espera que en el período 2010-2030 este fenómeno cobre mayor intensidad hasta alcanzar una diferencia de 16.2 puntos.

Consecuencias del desequilibrio

–Con la disminución de las generaciones de niños y jóvenes en la entidad, y el consiguiente desequilibrio de las estructuras demográficas por edad, la población de adultos jóvenes tendrá que asegurar la producción y sostener amplias bases de población envejecida.

Plática de personal de Coespo, sobre uno de los programas de la dependencia, a estudiantes del interior del Estado. En unos años más, los jóvenes tendrán la carga de la población de adultos mayores
Plática de personal de Coespo, sobre uno de los programas de la dependencia, a estudiantes del interior del Estado. En unos años más, los jóvenes tendrán la carga de la población de adultos mayores

–Asimismo, a medida que la población de la tercera edad alcance volúmenes considerables, su atención exigirá cuantiosos recursos para sus necesidades y bienestar.

–La población en edad de trabajar más joven, es decir, personas de 15 a 29 años de edad, constituía en 2010 el 27.4% del total de la entidad, equivalente en volumen a 535,704 personas.

–Con base en las proyecciones se estima que el peso relativo de este grupo disminuye, pues en 2020 es el 25.9% del total y en 2030 será el 22.8%. En términos absolutos, el volumen en el año 2020 aumentará a 584,237personas, pero en 2030 disminuirá a 566,375.

Nuevas políticas de empleo y educación

–Este cambio permite establecer políticas y programas de incorporación de las nuevas generaciones a actividades productivas y coordinar los programas de empleo con las políticas educativas del Estado.

–El grupo de adultos de 30 a 64 años de edad representaba en 2010 el 37.7% de la población de Yucatán, equivalente a 737,445 personas. Las proyecciones indican que el peso relativo de este grupo aumentó a 42% en 2020, con un volumen de 949,910 habitantes, y a 45.8% en 2030, con 1.139,383 personas.

–Este último grupo es de particular atención para las políticas de empleo vinculadas a un retiro de la actividad productiva y una vida digna posterior, ya que es en este lapso donde se deberán generar los fondos económicos para contar con ingresos en la vejez y con la seguridad social que permita el acceso a servicios de salud y medicinas.

La edad del retiro laboral

–El grupo de adultos en edad de retiro en 2010 representaba el 6.9% (134,902 personas) de la población. Se proyecta un incremento en el grupo de 65 años y más, al pasar de 8% en 2020 a 10.4% en 2030 (de 181,751 a 259,885 habitantes).

–La perspectiva en este grupo de edad es que duplique su volumen durante el período proyectado, lo cual significa un reto demográfico para las políticas públicas en dos principales vertientes: por un lado, la generación de espacios de trabajo para quienes continúen en el mercado laboral –con protecciones adecuadas a la edad– y la consideración de un aumento en el sistema de pensiones (esto ya es parte de una iniciativa federal).

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